junio 26, 2005

Cerrazón y Prejuicios

Hace algunos días apareció en la versión en línea del Times una nota sobre los lectores de comics, teniendo como pretexto el estreno en Gran Bretaña de la adaptación fílmica de Sin City.

El autor de la nota usa ese espacio para manifestar todos sus prejuicios sobre los lectores de comics, los cuales por cierto no son exclusivamente suyos sino que son bastante comunes entre gente de diferentes partes del mundo. Inicialmente la nota me molestó mucho, a grado tal que empecé a traducir el texto con la intención de postearlo y rebatirlo punto por punto con argumentos. Sin embargo, tras meditarlo un poco llegué a la conclusión de que era darle más importancia de la que merecía. Si a alguien le interesa leer la nota completa (en inglés), puede hacerlo aquí. Si alguien más está interesado en leer la traducción al español con todo gusto se las puedo enviar vía e-mail a quienes así lo deseen.

Pero esa nota me llevó a escribir el presente texto. La preconcepción generalizada que hay sobre los lectores de comics es algo que siempre me ha molestado bastante. Creo que uno de los factores que favorecen esos prejuicios es la asociación comúnmente hecha entre comic y superhéroes. Y si bien éstos últimos representan el género comercialmente más exitoso no pueden considerarse como representativos del medio. Sería como decir que toda la televisión son telenovelas. Curiosamente no sucede lo mismo con el cine, donde las películas más taquilleras son aquellas llamadas "de género", expresión usada para agrupar de manera general a las cintas de ciencia ficción, fantasía, terror, aventuras y superhéroes. Hace un par de años tuve oportunidad de darle un vistazo a la lista de las veinte películas más taquilleras de la historia y, con la única excepción de Titanic -eventualmente todo mundo tiene que llevar a la novia o esposa al cine-, todas ellas entrarían dentro de dicha clasificación. Y eso no ha causado una satanización del medio, tal como ha ocurrido con los comics.

Un amigo trabajó hace algunos años con un empresario estadounidense que buscaba invertir en México. Éste lo conocía de algún tiempo y sabía de la afición de mi amigo por los comics, pero no tenía idea de que tuviese tantos amigos que compartiesen su hobby. Al preguntarle mi amigo a su jefe sobre su opinión al respecto, éste le respondió que él no tenía porque juzgarnos y que, en todo caso, la única conclusión que podía sacar era que somos gente que lee por gusto, algo que no podía ser criticado. Tristemente la gente de mentalidad abierta que piensa de ese modo no abunda, ya que la mayoría comparte la idea de que los comics no son más que "cuentitos" para niños, o peor aún, subliteratura para retrasados o fantasías de poder adolescente dirigidas a un público incapaz de relacionarse funcionalmente con su entorno o socializar de una manera "normal". Y claro que esa descripción puede ajustarse a algunos comics y a algunos lectores (lo sé porque los he visto), pero considero que se trata de una minoría de casos. Tristemente en los comics, como en cualquier otra cosa, the shit always floats.

Y la intención de cambiar algunos de esos prejuicios me llevó a crear otro blog -si, otro. Alberto Calvo, necio profesional, mucho gusto.- donde también buscaré, junto con un grupo de amigos, promover y difundir la existencia de material de lectura de calidad sin importar el medio. Lo mismo hablaremos de comics que de libros, películas, series de televisión e incluso videojuegos. También buscaremos poner en su lugar a todas aquellas publicaciones que dan mal nombre al medio y afectan la reputación de los aficionados al comic. Visiten Quinta Dimensión, aún en construcción pero donde espero empezar a acumular material en los próximos días.
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