septiembre 25, 2005

Patria y Libertad

Este texto lo escribí el pasado fin de semana durante las celebraciones de las Fiestas Patrias pero que había decidido no publicar, en parte para no repetir parte de lo que escribí el año pasado en estas mismas fechas. Pero tomando en cuenta que algunos de mis amigos tocaron el tema, pues que diablos.

¿Y qué son las Fiestas Patrias? Pues nuestra forma de festejar la Independencia de México. Y la verdad es que se trata de una celebración que nunca he entendido del todo. El día de ayer leí una columna de Hugo García Michel en el diario Milenio (sitio de paga) que me hizo recordar algunas ideas propias sobre el tema. En su texto menciona que un amigo suyo sugirió entre broma y broma que tal vez estaríamos mejor si aún fuesemos gobernados por los españoles y procede a hacer un recuento comparativo entre el virreinato y nuestra vida "independiente". El resultado no es como para sentirnos orgullosos.

Y en este punto es importante aclarar algo. Soy mexicano y estoy orgulloso de serlo. Pero eso no significa que vaya a andar rasgándome las vestiduras a la menor provocación o que vaya a hacerle al patriota incansable todo el tiempo. Se que suena a cliché pero la verdad es que prefiero considerarme ciudadano del mundo.

Y volviendo al tema, ¿realmente representaría alguna diferencia si fueramos gobernados desde otro país? Alguien más cínico que yo podría decir que de hecho ya es así, pero ese no es mi punto. ¿Seríamos diferentes como personas si un día despertáramos para descubrir que los españoles estaban una vez más al mando? ¿O si amaneciéramos como los estados más recientes en anexarse a los Estados Unidos? Yo creo que no. No faltará quien diga que no podemos estar sujetos al yugo de los extranjeros, ¿pero, cual yugo? Actualmente no existen colonias como tales, pero hay territorios asociados donde la influencia se da mayormente en cuestiones de economía y comercio. Y francamente esos son rubros donde difícilmente nos podría ir peor.

Seguramente habrá quien intente argumentar que lo deseable es poder tomar nuestras propias decisiones sobre como manejar nuestro país, pero en medio de la crisis de ideologías políticas que estamos atravesando pareciera que ya no tenemos ni siquiera esa opción. Y por otro lado, cualquier cosa que me digan podría ser aplicada a las decenas de poblaciones indígenas que no entienden como es que un gobierno que en ocasiones ni siquiera parece estar enterado de su existencia es quien toma las decisiones sobre el lugar en que viven o como pueden tratar de ganarse la vida.

En fin, no es mi intención molestar con esto a aquellos con un fervor nacionalista o con aspiraciones patrióticas, sino simplemente hacer un llamado a la reflexión sobre el significado de algunos términos que usamos muy a la ligera, como Independencia, autonomía, soberanía o identidad nacional.
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