noviembre 15, 2006

Futbol

Cuando era niño (si, eso fue hace más tiempo del que me gustaría aceptar) solía jugar futbol (soccer, para aquellos que requieran la aclaración), incluso habiendo participado en una liga por tres años. Al correr de los años diferentes circunstancias me fueron apartando de la práctica de ese deporte. Separación y mudanza, cambio de escuela, empecé a trabajar, etc.

Años después, al entrar a la secundaria, otro deporte llamó mi atención: el basketball. Por los siguientes tres años se convirtió en mi deporte favorito, el cual practicaba en cuanta oportunidad tenía. Al egresar de la secundaria y llegar al bachillerato se redujeron los tiempos y empezó una mezcolanza de ambos, a veces jugaba coladeras, a veces basket. Y luego vinieron los años de sedentarismo deportivo, durante los cuales no hacía absolutamente nada.

Incluso como aficionado a verlos por TV las cosas cambiaron. El futbol profesional en México es algo que no divierte ni satisface, el espectáculo es pobre y la forma en que se administra también deja mucho que desear, razón por la cual dejé de seguirlo hace muchos años. En cuanto al basket, la NBA perdió mucho cuando se retiró Michael Jordan (cualquiera de las tres veces) y creo que eso se reflejó en la cobertura que recibe. ESPN cambió horarios y retiró espacios, y TV Azteca primero reacomodó las transmisiones de partidos, en horarios tan cómodos como la 1 de la mañana, y después simplemente dejó de transmitirlos.

Pero volviendo a lo del futbol, cualquiera que lea el blog de mi hermano se puede hacer una idea de que tanto le gusta a él ese deporte. Desde hace unos años ha tratado de convencerme de que lo acompañe a tal o cual juego para que me convenza de que no es tan malo como pienso. Y este año tuvo su oportunidad. Hace unos meses me convenció de acompañarlo a un UNAM vs. Necaxa en el Estadio Olímpico Universitario. Creo que era una "jornada doble" y por eso había juegos a media semana. El caso es que fuimos después del trabajo y lo único que puedo comentar al respecto es que pocas veces me había aburrido tanto. Tal vez fue aún peor que el haber servido de chaperón en el concierto de los New Kids in the Block. Y mucho peor que aquel olvidable concierto de Depeche Mode (durante el cual incluso me dormí un rato) de la gira Devotion Tour.

Después del juego simplemente le dije que mi punto estaba probado. El nivel de juego era malo, el espectáculo pobre por no decir inexistente, y ni siquiera había un ambiente de diversión o entretenimiento en las tribunas como para convertirlo en una experiencia disfrutable por la experiencia de asistir al estadio.

Y luego vino lo del sábado. Como ya consignó él en su blog, el juego no fue lo que prometían. Mala organización, tal vez una sede equivocada, mala actitud del equipo argentino, etc. Definitivamente lo mejor del futbol como espectáculo es lo que podemos ver en comerciales de televisión. Si un partido de exhibición donde lo más importante es el espectáculo y divertir a la audiencia no puede cumplir con sus objetivos, ¿qué podemos esperar de juegos de competencia? Si lo que más les importa es el resultado y no el espectáculo, las expectativas de divertirse no son grandes.

Sirva todo lo anterior como una forma de anunciar mi retiro, no de las canchas, pero si de las gradas, pues después de este par de decepcionantes experiencias dudo mucho volver a asistir a ver un partido de futbol "en vivo". Habiendo tantas formas de hacer del futbol un espectáculo disfrutable y ya me perdieron...
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