mayo 09, 2007

Iglesia y religión

Hace algunas semanas publiqué los resultados de un test sobre creencias religiosas, el cual fue enlazado por Tere Chacón en su blog a raíz de un texto sobre sus experiencias personales con la religión. Los problemas de conectividad me impidieron agradecer su atención en el momento, pero más vale tarde que nunca. ¡Gracias, Tere, es un gusto saber que todavía te puedo contar entre mis lectores!

De su texto me agradaría rescatar un documento que Tere compartió con sus lectores. El documento en cuestión se llama Renuncia a la Iglesia Católica y está en formato pdf (pueden descargarlo aquí). Se trata de un texto para solicitar a la Iglesia Católica la eliminación de todos nuestros datos de sus archivos y padrones redactado de manera formal. La idea del documento es imprimirlo, firmarlo y llevarlo a su Diócesis local para formalizar la solicitud. Si quieren echarle un vistazo al formato y tono del texto, Tere puso algunos extractos en el mencionado post en su blog.

Debo reconocer que la idea me pareció de lo más tentadora. Creo que a partes iguales me atrajeron la idea de poder desligarme por completo de una institución con la que no comparto absolutamente nada y ante la cual fui inscrito sin ser consultado, y la perspectiva de molestar y ofender a los miembros más conservadores de la familia de mi madre. Sin embargo, tras unos momentos de reflexión le encontré a la idea algunos puntos en contra. Empezando por el hecho de que la organización administrativa de la iglesia rivaliza con la del gobierno en términos de burocracia ineficiente. ¿Cuanto tiempo me llevaría entregar la solicitud y darle seguimiento al trámite? Porque me imagino que igual podría entregarlo y dar por finiquitado el asunto, pero creo que ese no es el cometido de la empresa. En repetidas ocasiones he mencionado entre amigos que gustoso incurriría en alguna acción causal de excomunión si tuviese la certeza de que el castigo me sería aplicado y recibiría alguna clase de constancia o certificado, así que me gustaría pensar que en el caso de una renuncia voluntaria recibiría tal confirmación.

Muchas veces he comentado sobre el poco tiempo libre del que dispongo, así que el prospecto de dedicar una parte de el a lidiar con autoridades eclesiásticas no me parece del todo atractiva. Por lo pronto, ya descargué e imprimí el documento en cuestión. Ahora falta reunir la información necesaria para llenarlo adecuadamente y si en algún momento tengo el tiempo y la oportunidad de entregarlo para realizar el trámite, con gusto les contaré sobre el asunto.

Pero no se cuando pudiese suceder.
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