junio 15, 2007

The Invisible

Hora de intentar ponerme al corriente con las reseñas/comentarios de cine...

David S. Goyer goza de cierta reputación como guionista, tanto en Hollywood como en la industria del comic. Es autor de guiones para cintas como Dark City, Blade, Blade II y Batman Begins, y de hecho ésta última fue usada para promocionar The Invisible, pues en el poster se lee "... del co-escritor de Batman Begins", lo cual resulta hasta cierto punto engañoso, pues Goyer no escribió el guión para The Invisible, película donde solo fue el director. The Invisible está basada en la cinta sueca del mismo nombre (Den Osynlige, en sueco), y de hecho está co-escrita por Mick Davis, uno de los guionistas de la versión original.

Como director Goyer no tiene mucho en su curriculum, solo un par de cintas independientes, Blade: Trinity y ahora The Invisible. Aún cuando me gustaron Blade y Blade II, no he podido reunir el valor o la motivación suficientes para ver Trinity, pues no me agradó ni la premisa ni el trailer, y todos los comentarios que he escuchado de ella parecen darme aún más razones para evitarla, con todo y que se puede conseguir en menos de 50 pesos (unos 4 dólares) en casi cualquier tienda. Desde su estreno Goyer ha sido separado de al menos dos proyectos que se suponía iba a dirigir, y después de haber visto The Invisible, la verdad es que no encuentro argumentos para intentar defenderlo.

La película no empieza mal. Nick Powell es un buen estudiante con un particular gusto para la literatura y cierto talento para la poesía, cuya vida quedó marcada tras la muerte de su padre. Vive solo con su madre, una mujer fría que oculta siempre sus sentimientos, provocando que Nick sea distante con ella. Nick ha dedicado buena parte de su vida escolar a vender ensayos y tareas, y con sus ganancias piensa viajar a Londres sin el consentimiento de su madre para participar en un taller de escritores en una prestigiada escuela británica. El único que lo sabe es Pete, su mejor amigo. La víspera de su partida las cosas se complican: su vuelo se retrasa, su madre se entera que se va, y su amigo, creyéndolo lejos de la ciudad, lo enreda en un malentendido con una pandilla de rufianes escolares, lo que provoca que Nick sea golpeado brutalmente y dejado por muerto.

Aparentemente Nick regresa por su propio pie a la ciudad, habiendo abandonado su plan de viajar a Europa. Pero poco a poco se va percatando de que nadie puede verlo y de que sus acciones pasan desapercibidas para los demás. O, para ponerlo en términos más simples, es un fantasma. Y es precisamente a partir de ese descubrimiento que la película pierde el rumbo. Goyer parece más interesado en explorar la angustia adolescente a través del personaje de Annie, una joven que tiene que lidiar con problemas en casa desde las segundas nupcias de su madre, y quien es uno de los delincuentes juveniles más temidos en su escuela, que en experimentar con las posibilidades de tener un personaje transitando entre este mundo y el próximo, lo que me recordó dos historias en otros medios que le sacaron jugo a una situación similar: Neverwhere, la novela de Neil Gaiman basada en la miniserie de tv del mismo título que él mismo creó para la BBC, y Midnight Nation, una maxiserie de Joe Michael Straczinzky publicada por Image Comics.

Las actuaciones de Justn Gatwin y Margarita Levieva en los papeles de Nick y Annie es bastante aceptable, y uno se pregunta que hubiese pasado si hubiesen tenido un mejor guión sobre el cual trabajar. El resto del elenco va de gris a invisible (ja!), particularmente destacando el plano y desvivido trabajo de Marcia Gay Harden como la madre de Nick. Otro aspecto que me parece hubiera sido un gran enfoque para contar la historia, hubiese sido equiparar a Nick y Annie como paralelos, él invisible por su condición de casi-muerto, y ella por vivir en una sociedad que se rehusa a "verla", lo que a mi parecer hubiese dado otra profundidad a la película.

Concluyendo, The Invisible no es una mala película, pero la sensación de oportunidad perdida que deja hace que sea perfectamente olvidable. Lástima. Aunque si les gusta la música "emo", puede ser que disfruten al menos el soundtrack.
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