diciembre 06, 2007

Winter Passing

Esta debe ser la forma más curiosa en que he visto una película para reseñar: en el hospital y sin estar enfermo. Hace un par de semanas acudí al Hospital ABC a donar plaquetas para Bachan, y como se trata de un proceso de poco más de dos horas y gracias a que la tele estaba sintonizada en Movie City, pude ver el final de Inside Man y la totalidad de la película que empezó después: Winter Passing.

Reese Holden (Zoey Deschannel) es una joven aspirante a actriz que busca una carrera en la difícil escena teatral neoyorquina. Reese es hija de dos famosos escritores, y cuando muere su madre recibe una visita de una editora con una oferta bastante generosa si es que puede hacerse con una serie de cartas escritas por su madre. Reese duda sobre que hacer porque hace años que no ve a su padre y ni siquiera se presentó al funeral de su madre, pero la cantidad que le ofrecen es buena y su vida no está precisamente en el mejor de sus momentos, así que decide ir a casa a buscar las cartas.

Al llegar a casa de su padre, Don Holden (Ed Harris), lo encuentra convertido en un ermitaño que dejó definitivamente la vida académica -daba clases en una escuela local- y no sale de casa bajo ninguna circunstancia. Con él viven Shelly (Amelia Warner), una ex-alumna a quien Don dio refugio en un momento de necesidad y quien ahora se ha convertido en su secretaria/asistente/ama de llaves; y Corbit (Will Ferrell), un extraño individuo que llegó un día y nunca más se fue. Entre Shelly y Corbit se encargan de atender y proteger a Don, lo que provoca la inmediata desconfianza o quizás envidia y celos- de Reese.

Winter Passing es un drama familiar que bajo el pretencioso slogan "A veces, al buscar lo que quieres encuentras lo que necesitas", cuenta como Reese busca lidiar con las huellas de una infancia donde, según sus propias palabras, tenía que competir con un par de máquinas de escribir por la atención de sus padres. Conforme la historia progresa poco a poco se van reparando los lazos de comunicación y afecto entre Don y Reese, mientras ella empieza a aceptar la compañía de sus inusuales inquilinos/asistentes. Lamentablemente el guión nunca ahonda lo suficiente en sus personajes como para que la película resulte verdaderamente memorable, pero el resultado es bastante agradable.

Lo que realmente mantiene a flote a la película e impide que se hunda en el pantano de los dramas independientes genéricos son las actuaciones de Zoey Deschannel y Ed Harris. Zoey consigue que Reese se convierta en parte de ella misma y canaliza perfectamente toda la ira y el resentimiento que lleva dentro. Por mucho las mejores líneas de toda la película son las suyas cada vez que hace un comentario sarcástico y/o hiriente, en parte por como están escritas y en parte por la manera en que las entrega. Ed Harris hace algún tiempo que se ha convertido en uno de los actores de caracter más capaces, y su interpretación del atormentado autor capaz de crear mundos con las puntas de sus dedos pero inútil cuando de mantener unido un hogar se trata es uno de sus trabajos más sobresalientes en mucho tiempo.

Lo disparejo y/o limitado del guión se hace evidente con los personajes de Corbit y Shelly. Shelly nos es presentada como una intrusa en los restos de la familia Holden. Para Reese representa una rival, una especie de hija sustituta que está cumpliendo algunas de las funciones que por naturaleza y derecho debieran ser suyas. Aún cuando se le dan diálogos pensados para ayudar a entender al personaje y conocer más acerca de su pasado, se sigue sintiendo plano y sin profundidad, resultando completamente irrelevante cuando no está en escena para dar pie a los diálogos de Reese. Con Will Ferrell es aún más marcado el pobre trabajo de desarrollo del personaje de parte del guionista, pues cada ocasión en que se busca que parezca fuera de lugar para crear diversas situaciones, desde comic relief hasta simple y llanamente absurdo, se sienten forzadas y mal planeadas, por lo que Ferrell nunca llega a ser ni divertido ni entrañable.

Concluyendo, Winter Passing es un drama contemporáneo elevado de la mediocridad por el excelente trabajo actoral, donde Zoey Deschannel se convierte en la mejor razón para ver esta película.

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