febrero 27, 2009

Sphere

Hace unos meses, cuando comenté sobre el fallecimiento de Michael Crichton, mencioné que uno de sus libros que ya tenía pero aún no había leído era Sphere (La Esfera), y que pensaba leerlo en las semanas siguientes. Y así fue, pues lo terminé hace un par de semanas.

Es extraño pero cuando se piensa en Michael Crichton o en sus novelas uno rara vez los asocia con la ciencia ficción. Y resulta extraño porque basta con echar un vistazo a algunas de sus obras más conocidas para descubrir que debiera ser una asociación natural, casi automática. Jurassic Park y The Lost World tienen ingeniería genética como punto de partida para la historia. Timeline es sobre una aventura que involucra arqueología, física cuántica y viajes en el tiempo. Congo explora los avances en el uso de tecnología para facilitar la comunicación entre humanos y otras especies animales. State of Fear trata sobre eco-terrorismo, manipulación de la opinión pública y tecnología para manipular el clima. Si todo eso no cae dentro de la definición de ciencia ficción no sé de que otro modo se le podría describir.

Sphere fue publicada en 1987 y una década más tarde fue llevada al cine en una adaptación dirigida por Barry Levinson y protagonizada por Dustin Hoffman, Samuel L. Jackson, Sharon Stone, Liev Schrieber y Peter Coyote, misma que debo confesar aún no he visto, aunque en mi defensa he de decir que la promoción hablando de una película "del creador de Disclosure, Congo y The Lost World" no era precisamente una forma de incitarme a ver la película, aunque desde que leí Congo (pueden leer aquí lo que escribí al respecto) mi visión sobre las adaptaciones del trabajo de Crichton cambió radicalmente. Así que mientras iba a la mitad del libro me compre el DVD de región 1 de Sphere a un muy buen precio y pienso verla en unos cuantos días.

La historia trata sobre un grupo de científicos convocados por la marina norteamericana a un sitio en medio del Océano Pacífico para investigar un artefacto sumergido. Norman Johnson, psicólogo; Harry Adams, matemático; Beth Halpern, bióloga; y Ted Fielding, astrofísico; conforman el grupo seleccionado para acompañar bajo la superficie al personal de la marina bajo las órdenes de Harold Barnes, oficial de la marina retirado que ahora trabaja para el Pentágono. Juntos investigan un artefacto que en principio se cree es de origen extraterrestre, pues su construcción indica que se trata de un vehículo para viajes espaciales y la cantidad de coral y vegetación marina que hay sobre el indican que quedó sumergido hace unos trescientos años. Sin embargo, al estudiar el vehículo más de cerca se hace evidente que se trata de un artefacto construído en los Estados Unidos cincuenta años en el futuro, lo que quiere decir que viajó trescientos cincuenta años al pasado antes de caer al mar.

El descubrimiento de una extraña esfera en el interior de la nave provoca discusión y debate entre los miembros de la expedición sobre que es lo que deben hacer con ella: ¿abrirla? ¿ignorarla? ¿intentar transportarla fuera de la nave para estudiarla en la superficie? Mientras la mayoría de ellos discuten al respecto, Harry encuentra un modo de abrir la esfera y entra en ella. Al salir de ella, varias horas más tarde, Harry no recuerda nada de lo que pasó y tiene una fuerte jaqueca. Una tormenta deja aislado al grupo en el habitat instalado a escasos metros de la nave sumergida, y durante los días que pasan alejados de cualquier contacto con el resto del mundo extraños hechos comienzan a suceder y los miembros de la tripulacion empiezan a morir uno a uno.

El libro está escrito con la marca de la casa de Crichton, pues es lo suficientemente emocionante como para mantener al lector entretenido página tras página a la vez que resulta lo bastante inteligente como para estimular el deseo de saber más e invitar a reflexiones sobre la naturaleza humana. Lo que empieza como una saga de aventuras debajo del océano al más puro estilo de Julio Verne pronto se convierte en un thriller psicológico cargado de dramatismo y giros de tuerca inesperados a lo largo de la trama. Altamente recomendada.

febrero 26, 2009

Slumdog Millionaire

Danny Boyle es desde hace varios años uno de mis cineastas favoritos. Descubrí su trabajo en Trainspotting y luego tuve oportunidad de ver Shallow Grave, su primera película. Su incursión en Hollywood no fue tan exitosa, dejando atrás A Life Less Ordinary, que no es mala pero pudo haber sido mucho mejor, y The Beach, la cual si está más allá de cualquier posible intento de defensa que quisiera hacer. 28 Days Later representó un gran regreso a la forma que le dio fama, y Millions su primera aproximación a lo que podría considerarse como temáticas "tradicionales", representando además su primer trabajo dirigiendo niños. Sunshine me pareció una atrevida apuesta de su parte, demostrando que su forma de trabajar, con el desarrollo de personajes anteponiéndose a cualquier otro aspecto narrativo podía funcionar en cualquier clase de historia.

Y eso nos lleva a Slumdog Millionaire (Quisiera ser Millonario), su cinta de 2008 que resultara la gran ganadora en la entrega de los Premios de la Academia el domingo pasado, recolectando ocho estatuillas de las diez para las que estaba nominada, incluyendo Mejor Director y Mejor Película. Slumdog Millionaire cuenta la historia de Jamal Malik, un joven que creció en los slums de Bombay (hoy Mumbai) al lado de su hermano Salim y su amiga Latika. Creo que lo más cercano a una traducción para slum sería arrabal, pues se refiere también a los asentamientos humanos que se dan en los bordes de las ciudades, donde las condiciones de pobreza y falta de salubridad son infrahumanas.

La historia empieza con Jamal siendo interrogado por la policía bajo sospecha de fraude, pues se encuentra concursando en la versión hindú del popular programa de concurso Who Wants to Be a Millionaire? (¿Quién Quiere ser Millonario?), donde ha acumulado un total de diez millones y se encuentra a solo una pregunta de alcanzar el premio principal de veinte millones de rupias (unos cuatrocientos mil dólares, o casi seis millones de peso al tipo de cambio actual). Dado que no tiene estudios y apenas sabe leer y escribir, los responsables del programa creen que puede estar haciendo trampa, pues ha llegado mucho más lejos que cualquier participante anterior, incluyendo profesionistas y gente preparada. Mientras Jamal responde al interrogatorio se va dibujando la historia de su vida, desde sus primeros años en el slum, hasta el momento en que decidió buscar la oportunidad de concursar en el programa antes mencionado y, parafraseando a Spider-man se trata, como toda historia digna de contar, de una historia acerca de una chica.

Mucho se ha criticado a esta película porque supuestamente presenta una exagerada visión de las condiciones de pobreza en los barrios bajos de la India, a grado que incluso algunas marcas (Mercedes-Benz y Coca-Cola) pidieron que sus logotipos se retiraran de toda escena para evitar que su buen nombre se viera asociado y por tanto empañado luego de aparecer entre tanta miseria, y hay incluso quien la ha calificado como "poverty porn" (porno de pobreza), por la supuesta explotación que hace de ese tema para generar morbo y/o simpatía. No estoy de acuerdo, en primera, porque no es necesario ir hasta la India para encontrar asentamientos donde la gente viva en esas condiciones, pues tristemente existen en casi cualquier gran ciudad; y en segunda, porque la historia nunca hace intento alguno de explotar el origen de Jamal ni intenta presentarlo como un martir o una víctima de las circunstancias, simplemente establece las condiciones en que creció para dar un trasfondo al personaje.

El guión de la película es obra de Simon Beaufoy, quien ganara fama hace algunos años por su trabajo en el guión de The Full Monty y está basado en la novela Q & A, del hindú Vikas Swarup, la cual ha sido publicada en español como ¿Quién Quiere ser Millonario? por Editorial Anagrama. La traducción de diálogos y soporte cultural-logístico mientras se filmó en la India corrió a cargo de Loveleen Tandan, quien tiene crédito como co-directora en la película, aunque según ella misma y gente cercana a la producción éste obedece más al deseo de Boyle de señalar la importancia de su trabajo para la realización de la película y de ningún modo quiere decir que comparta crédito por el trabajo directorial.

La película resulta ser una especie de cuento de hadas para adultos, una historia optimista y llena de esperanzas por un futuro mejor, y para mi eso es suficiente razón para que se le celebre y promueva alrededor del mundo. El hecho de que se trate de una bien cuidada producción realizada por uno de los más talentosos directores del cine occidental y se convierta en un primer vistazo al cine de Bollywood es un añadido que se agradece, incluso con su controvertido número musical final, Jai Ho!, que personalmente me divirtió bastante. A ver si alguno de los productores de cine nacional se da cuenta de que existen diferentes maneras de utilizar la pobreza y la adversidad como temas en el cine, porque lamentablemente la gran mayoría del cine mexicano si tiende hacia el lado del poverty porno, y del más barato.

Como añadidos triviescos:
Amitabh Bachchan, la estrella de cine de quien Jamal obtiene un autógrafo, es una estrella real de cine en Bollywood. Además fue el conductor original del programa Who Wants to be a Millionaire en su versión hindú y es el suegro de la bellísima Aishwarya Rai.
La película tuvo un costo total de quince millones de dólares y las empresas británicas involucradas tuvieron que recurrir a capital norteamericano para cubrir el presupuesto, habiendo corrido en algún momento el riesgo de verse forzados a lanzarla directamente en DVD omitiendo su estreno en cines.
Por cierto, dado que mi idea era poder verla antes de la entrega de los Oscar, terminé pasando un fin de semana de tres visitas al cine a ver tres películas completamente distintas. Ya comentaré The Transporter 3 y Righteous Kill.

febrero 24, 2009

Un Día como Hoy...

  • Empezó la persecución de cristianos en la porción del Imperio Romano gobernada por Galerius (303)
  • El Papa Gregorio XIII anunció el calendario gregoriano (1582)
  • Nació Wilhelm Grimm, mitad del famoso par de hermanos autores de fantasía y folklore (1786)
  • Se celebró el primer desfile con globos en el Mardi Grass de Nueva Orleans (1868)
  • Nació el escritor norteamericano August Derleth (1909)
  • El embajador de los Estados Unidos en el Reino Unido recibió el telegrama Zimmerman, en el cual Alemania promete devolver a México los territorios de Nuevo México, Texas y Arizona si México le declara la guerra a los Estados Unidos (1917)
  • Fue fundado el partido Nacional socialista Alemán (1920)
  • Nació Steve Jobs (1955)
  • El Ayatollah Khomeini ofreció una recompensa de tres millones de dólares por la muerte de Salman Rushdie, autor de The Sateanic Verses (1989)
  • Fidel Castro se retiró oficialmente como Presidente de Cuba luego de casi cincuenta años en el poder (2008)
Y más importante, al menos para mi -de otro modo no estaría aquí- nací yo (1974)

Simple post egocéntrico para perder el tiempo en lo que pinta para ser una aburrida tarde en el trabajo... Pido perdón si alguien tenía expectativas de leer algo más significativo o trascendente, en cuyo caso lo que no entiendo es por que lo buscaban en este blog.

Como dato curioso, creo que una muestra bastante clara de que estamos en pleno siglo XXI es que las primeras felicitaciones del día las recibí de robots y aplicaciones automatizadas de diferentes sitios y foros a los que estoy suscrito.

febrero 19, 2009

Valkyrie

Las películas basadas en hechos históricos, especialmente aquellas relacionadas a guerras, tienen el problema de que pueden desviarse demasiado en una de dos direcciones y rara vez nos encontramos con producciones que conserven un equilibrio. O se convierten en una historia idealizada con una exagerada romantización de los hechos, donde cada héroe realiza enormes sacrificios y ejecuta actos que elevan el espíritu y la condición humana o se convierte en un drama documental carente de matices emocionales. Lamentablemente Valkyrie (Operación Valquiria) no tiene mucho balance y cae dentro de la segunda categoría.

Bryan Singer andaba en busca de un proyecto menor para dirigir entre Superman Returns y su ahora abortada secuela, y cuando se enteró de que su viejo amigo y colaborador Christopher McQuarrie había co-escrito un guión acerca del atentado perpetrado en contra de Hitler el 20 de julio de 1944, decidió que era justo lo que necesitaba. Se reunió con McQuarrie y su co-guionista Nathan Alexander, y empezaron a redondear el proyecto. Pronto lo ofrecieron a United Artist, compañía manejada por Paula Wagner y Tom Cruise, quienes de inmediato aceptaron financiar el film, mismo que originalmente tendría un presupuesto de veinte millones de dólares.

Tentativamente Singer ofreció el papel del Graf von Stauffenberg, uno de los principales conspiradores de la historia, a Tom Cruise, quien aceptó el papel luego de ver fotos del personaje y hallar, según él, cierto parecido físico. La película pasó de ser una modesta producción a convertirse en una cinta de mediano presupuesto, asignándosele sesenta millones. Cuando la producción se mudó a Alemania y hubo que reconstruir locaciones para filmar el presupuesto siguió elevándose hasta alcanzar la cifra oficial de setenta y cinco millones de dólares, aunque otros estudios afirman que el costo real debe haber sido cercano a los noventa millones.

La película narra de fora lineal los antecedentes inmediatos al atentado antes mencionado, normalmente conocido como El Atentado Stauffenberg. Un oficial alemán que ha manifestado su descontento por las acciones del regimen de Adolf Hitler es contactado por un grupo de militares y políticos que de uno u otro modo comparten su punto de vista. Utilizando sus recursos y el acceso a posiciones clave dentro de la estructura de poder del Tercer Reich, Stauffenberg planea el homicidio de Hitler de un modo que permitiría a su grupo de co-conspiradores hacerse con el control de Berlin y de la estructura de gobierno alemana en unas cuantas horas, utilizando los protocolos conocidos como Valquiria (de ahí el nombre de la película), originalmente un plan de acción para asegurar las posiciones de poder de Hitler y sus allegados en caso de una catástrofe pero modificado por el propio Stauffenberg para servir a su causa.

La decisión de contar la historia de una manera lineal y con un mínimo de desarrollo de personajes es lo que termina por cortarle las alas a Valkyrie. La realización técnica es impecable, las escenas montadas a la perfección y editadas a un ritmo sólido y dinámico. La ambientación y los efectos especiales funcionan a la perfección, recreando la Alemania de la época en exquisito detalle, y a pesar de que todo se hizo con dedicación y esmero, la película no consigue nunca conectar con la audiencia. Y probablemente todo el problema esté en el guión. Es díficil creer que Christopher McQuarrie, el talento detrás del excelente guión de The Usual Suspects, haya sido responsable de escribir una historia tan plana y carente de compromisos. En ningún momento busca profundizar en la situación social y política de Alemania, nunca crea una base ideológica y moral para los opositores a Hitler ni se preocupa por desarrollarlos como personajes, y ahí es donde condena su trabajo a no ser algo más trascendente.

Afortunadamente el trabajo de dirección de Singer y el talento que compone su impresionante reparto secundario son lo suficientemente buenos como para elevar el trabajo final por encima de los documentales y melodramas históricos que abundan en algunos canales de televisión. Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Terence Stamp, Carice van Houten, Eddie Izzard y Thomas Kretschmann son algunos de los actores responsables de cobijar a Tom Cruise todos ellos hacen un excelente trabajo. En cuanto al propio Cruise, hay que decir que cumple a secas con interpretar su papel, pero nunca logra inyectar a su personaje la vitalidad y carisma que la historia dice emanaba de él y que fue lo que lo ayudó a procurarse apoyo para su aventurado plan. Lamentablemente para él yo tengo fresca la imagen del trabajo realizado por Sebastian Koch al interpretar a Stauffenberg en una película alemana para tv que ocasionalmente circula por el History Channel.

En descargo de Singer y los involucrados debo reconocer que, aún cuando conocía perfectamente la historia y su desenlace, el último tercio de la película logró mantener cautiva mi atención hasta el último momento. Valkyrie no es una mala película, al contrario, es bastante buena y al terminar su proyección la mayoría de la gente queda satisfecha e incluso un poco más informada de lo que entró. Pero personalmente la sensación más fuerte que me dejó fue la de una oportunidad desperdiciada solo porque guionistas y director no se atrevieron a pelear un poco contra la comodidad de no comprometerse. Ojalá y Singer recupere la forma que mostró en sus primeros proyectos para su remake de Logan's Run, que parece será su próximo proyecto, pues no hay nada más triste que una película de ciencia ficción conformista y autocomplaciente.

febrero 17, 2009

Reseña: Small Gods

Terry Pratchett es uno de los autores más populares alrededor del mundo, y hasta antes de la aparición en el medio de Joan K. Rowling era el autor británico más exitoso comercialmente hablando.

El grueso de su obra está compuesto por Discworld (Mundo Disco), una serie de novelas de fantasía escritas mayormente en tono de sátira o parodia, contando ya con más de treinta títulos, de los que debo haber leído alrededor de la tercera parte, además de ser co-autor junto a Neil Gaiman de Good Omens (Buenos Presagios), una de mis novelas de fantasía favoritas que además estuvo a punto de convertirse en una película de Terry Gilliam hasta que el proyecto fue tristemente abortado.

Discworld, el mundo donde se desarrollan esas novelas, es un mosaico compuesto de imágenes mitológicas y fantásticas inspiradas por toda clase de fuentes. El mundo es redondo y plano (de ahí su nombre) y reposa sobre los lomos de cuatro elefantes que a su vez se encuentran parados sobre el caparazón de una tortuga, Great A'tuin, quien surca el espacio con el mundo a cuestas, pero sin quejarse jamás (al menos nadie la ha escuchado nunca).

No existe un orden predeterminado para leer las novelas, pues todas ellas cuentan una historia completa de principio a fin, aunque si hay personajes que aparecen de manera más o menos esporádica y suele haber menciones a eventos ocurridos en novelas anteriores, lo cual puede molestar a algunos lectores. Personalmente los primeros libros de Mundo Disco que leí fueron The Light Fantastic (La Luz Fantástica), Sourcery (Rechicero), Pyramids (Pirómides), y Guards! Guards! (¡Guardias, Guardias!), que serían los volúmenes 2, 5, 7 y 8 de la serie. Después de esos los he leído en el orden que los he encontrado o conseguido, y hasta ahora no he tenido problemas para seguir o disfrutar ninguna de las historias.

Small Gods (Dioses Menores) es el treceavo libro en la saga del Mundo Disco y cuenta la historia del gran dios Om y su octavo profeta, Brutha. Cuando Om siente que el momento de manifestarse ante su octavo profeta ha llegado, intenta manifestarse de forma física en el mundo, pero para su sorpresa se encuentra atrapado en el cuerpo de una pequeña tortuga tuerta y sin acceso a ninguno de sus poderes divinos. Horrorizado descubre que ni siquiera puede hacerse escuchar por nadie a su alrededor, excepto un joven y torpe novicio de nombre Brutha. Las implicaciones son aterradoras, pues si Brutha es el único capaz de escucharlo eso significa que es la única persona que todavía cree realmente en él, y por lo tanto no queda más remedio que asegurarse de que sea su nuevo profeta.

Lamentablemente para su causa, Brutha posee una memoria que le permite recordar a la perfección cada suceso de su vida con todo detalle, y esa cualidad ha hecho que Vorbis, líder de la Quisición Omniana y el hombre más temido de su tiempo, lo elija para formar parte de una misión diplomática al vecino reino de Efebos. La misión de Vorbis es todo menos diplomática, pues lo que en realidad pretende es derrocar al Tirano (nombre dado a los gobernantes de Efebos), encontrar al hereje filósofo Didáctilos, y anexar la ciudad a los dominios Omnianos.

Luego de ello buscará autoproclamarse como el Octavo Profeta y convertirse en el gobernante de Omnia, y los únicos que pueden detenerlo son Brutha, Om, y dos filósofos efebianos, Didáctilos y su sobrino Urna.

Los temas explorados y parodiados por Pratchett en Small Gods son obvios: religión, iglesia y filosofía, además de entretenerse explorando su peculiar visión de ciencia contra religión y criticando el papel de la iglesia en la política. Los Omnianos son un pueblo monoteísta que adora solo al Gran Dios Om, pero la mayoría lo hace simplemente por costumbre, o porque están demasiado aterrorizados ante la perspectiva de tener que vérselas con la Quisición. La razón por la que Didáctilos es buscado es el haber escrito en su juventud un libro titulado De Chelonian Mobile, en el cual plasmó sus blasfemas ideas acerca de que el mundo es plano y viaja por el espacio a lomos de cuatro elefantes que se encuentran sobre la concha de una gran tortuga, en oposición a la versión aprobada por la jerarquía Omniana que dice que la Tierra es una esfera que gira alrededor del Sol, que también es una esfera.

Supongo que sobra decir que el libro me encantó. Critica todas las cosas que me molestan de las instituciones religiosas y lo hace de una manera inteligente y divertida, agregando además toda clase de alusiones y referencias a sucesos históricos o legendarios relacionados con la religión y mitología clásicos. Un verdadero deleite para los aficionados a la fantasía, al humor, y las historias narradas de manera inteligente. Si quieren saber un poco más acerca del Mundo Disco, lews recomiendo buscar los dos primeros libros de la serie, The Colour of Magic (El Color de la Magia) y The Light Fantastic (La Luz Fantástica), pues en ellos se explica todo lo necesario para entender este fascinante Universo. Si necesitan más incentivos o mayor información antes de buscar los libros, les recomiendo visitar La Concha de Gran A'Tuin, que es el sitio web dedicado a Mundo Disco más completo que pueden hallar en español.

febrero 16, 2009

The Spirit

Supongo que es perfectamente adecuado que toda la promoción de esta película se haya realizado utilizando el nombre de Frank Miller, incluso al extremo de poner en los posters Frank Miller's The Spirit, omitiendo por completo cualquier mención a Will Eisner, porque sin importar lo que piensen de la película, les haya gustado o no, es un hecho que tiene realmente muy poco que ver con el Spirit de Will Eisner.

Ahora, en cuanto a la controversia generada por la película en el sentido de que tan mala es, y dado que pese a todos sus defectos cuenta con una gran cantidad de defensores que apenas se quedan cortos de proclamarla como una obra maestra, considero necesario establecer una postura al respecto. The Spirit no es una buena película. Pero tal vez, por razones que expondré a continuación, resulte injusto afirmar que se trata de una mala película. Supongo que lo único que me queda es decir que no es ni buena ni mala, simplemente... diferente. Sé que suena a mal chiste, pero a pesar de que yo tenía toda la predisposición del mundo para hacerla pedazos en cuanto la viera y humildemente poner en su lugar a Frank Miller, debo admitir que la afronta no era para tanto.

Con esa aclaración fuera del camino, me dirijo a todos aquellos ajenos al arte secuencial: Si no les gustan los comics y/o no tienen el más mínimo interés en el arte secuencial y su lenguaje narrativo, en su estética y recursos visuales, no pierdan su tiempo y su dinero. Detestarán la película. Me tocó ver a varias personas abandonando la sala pasada media hora de la proyección, y unos más alrededor de la hora, quienes asumo esperaban algo completamente diferente a lo que estaban viendo. Visualmente la película maneja una estética muy similar a la de Sin City, algo que era perfectamente notorio desde los primeros avances y fotos promocionales de la película.

La historia está más o menos apegada al origen del entrañable justiciero de Will Eisner, pero los cambios realizados por Miller debieran ser suficientes para crearle piedritas en el estómago a los fans más puristas del viejo maestro del medio comiquero. Lamentablemente para su causa, Miller está demasiado casado con sus herramientas de trabajo como creador de comics y novelas gráficas. Su lenguaje cinematográfico no existe, y pese a las múltiples coincidencias entre cine y comic como medios visuales, elementos que funcionan de manera efectiva en uno no siempre se trasladan bien al otro, lo que en este caso trabajó en contra de Miller.

La impresión que le queda al espectador es la de estar viendo un comic filmado en vez de una película adaptada a partir de un comic, pero a diferencia de Sin City, el resultado no logra consolidarse con identidad propia. La sensación de que la versión de Miller de The Spirit pudo haber resultado en un gran comic se ve reforzada al ver las imágenes que creó para los storyboards de la película, mismas que se pueden ver adornando la secuencia de créditos finales. Lástima, porque una vez más se confirmó aquello de zapatero a tus zapatos, porque Frank Miller, como director de cine, resultó un gran historietista.

febrero 15, 2009

Favre, ahora si se va...

Después de la polémica generada el año pasado, cuando Brett Favre anunció su retiro en marzo solo para arrepentirse unos meses más tarde y regresar a jugar otra temporada, ahora con los Jets de Nueva York, las especulaciones sobre lo que pasaría este año no se hicieron esperar. Hace un par de semanas su agente comentó ante medios que esta vez realmente se retiraría, pero no hubo ningún aviso oficial, al menos hasta el pasado miércoles, cuando Favre cumplió con el único requisito que no completó el año pasado, dejando la puerta abierta para su posterior regreso: presentó los papeles de retiro ante la liga. Ahora si no hay vuelta atrás.

Horas después de entregar los papeles Favre habló con la prensa y dijo: "Me han preguntado si esta vez va en serio, y así es, creánme. Ha sido una maravillosa carrera. Es hora de partir." Aparentemente la lesión que sufrió durante la temporada en un tendón del bíceps derecho fue el factor decisivo, y de no haberla sufrido probablemente regresaría a jugar el próximo año. Respecto a esa lesión comentó: "Fue empeorando progresivamente a lo largo del año. Fui afortunado y me siento agradecido por haber aguantado por tanto tiempo. Era solo cuestión de tiempo que algo se rompiera." Y así fue, rompiendo además la larga racha de partidos consecutivos en que apareció como QB titular a lo largo de 18 temporadas. El record quedó en 269 partidos de temporada regular y seguramente pasará mucho tiempo antes de que, si acaso alguien lo consigue, veamos caer ese record.

El QB activo más cercano es Peyton Manning, quien ha iniciado 176 juegos consecutivos. Necesitaría aparecer como QB titular durante sus próximos 94 juegos para romper el record de Favre, lo que en teoría sería durante la semana 15 de la temporada 2014. Aún suponiendo que Peyton aguantara el paso, está el problema de la posible huelga que podría afectar a la liga para la temporada 2011, cuando venza el actual contrato colectivo entre los equipos y la Asociación de Jugadores de la NFL. Si se da la huelga no solo se cortaría la posible racha de Peyton, sino también la de todos los QBs actualmente activos. Los siguientes en la lista con más partidos iniciados como titular de manera consecutiva son Eli Manning (71), Drew Brees (64), Philip Rivers (48), y Jay Cutler (37).

Lo que es un hecho es que Favre será recordado por los dieciseis años que jugó para los Empacadores de Green Bay y que muy pocos recordarán que no inició ni terminó su carrera con ese equipo. En Green Bay han manifestado que no hay rencores por lo ocurrido el año pasado y planean hacer una ceremonia para retirar oficialmente su jersey. No será la primera vez que un QB estelar se retire tras haber jugado para un equipo diferente al que lo acompañó en sus mejores años. Johnny Unitas, Joe Namath, Ken Stabler, Joe Montana y Warren Moon también terminaron sus carreras jugando para equipos diferentes y pocos lo recuerdan. En otras posiciones es una situación igualmente frecuente: Tony Dorsett, Andre Reed, Thurman Thomas, Franco Harris, Reggie White, Chris Carter, Earl Campbell, Emmith Smith, OJ Simpson, Art Monk y Jerry Rice son algunos de los superestrellas que dieron fin a sus carreras de manera discreta en equipos diferentes al de sus grandes éxitos, y la actual política de topes salariales y agencia libre hacen muy difícil que los jugadores puedan permanecer en una sola institución a lo largo de su carrera.

Hace once meses dediqué un post a comentar el entonces aparente retiro de Favre y mencioné algunos de los records con que se retiraba. Aquí están esos records actualizados:
  • Más inicios consecutivos para un quarterback: 269 (291 si contamos los playoffs)
  • Más juegos ganados para un quarterback titular en temporada regular: 169
  • Más pases de anotación: 464
  • Más yardas por pase: 65,127
  • Más pases completos: 5,720
  • Más pases lanzados: 9,280
  • Más intercepciones: 310
  • Más juegos con al menos tres pases de anotación: 65
La NFL será algo totalmente diferente ahora que una de sus figuras más emblemáticas ya no será parte de ella.

febrero 13, 2009

Coraline - La Película

Pensaba hacer un intento por no quejarme demasiado del título elegido para la distribución de Coraline en México, Coraline y la Puerta Secreta, pero refrenarme va contra mi naturaleza. Supongo que al estudio le pareció adecuado buscar un título más descriptivo que el nombre de la protagonista, pero no deja de parecerme un poco tonto, pues me parece el equvalente a haber tenido en cartelera títulos como Rocky y la Pelea de Campeonato, Forrest Gump y la Caja de Chocolates, Michael Collins y la Insurrección de los Irlandeses, o algunas otras por el estilo. Por otra parte, si la puerta es secreta, ¿No sería prudente evitar revelar su existencias en el título? Es como Un Final Inesperado (Thelma y Louis)... lo era hasta que me avisaron que lo sería. En fin, me estoy desviando del tema.

Henry Selick representa junto con Nick Park (Wallace and Gromit, Chicken Run), la última línea de resistencia para la tradicional técnica de animación conocida como stop-motion. Desde que usara por primera vez esa técnica al realizar la adaptación del poema The Nightmare Before Christmas (El Extraño Mundo de Jack), de Tim Burton, y posteriormente de la historia de Roald Dahl James and the Giant Peach (James y el Durazno Gigante), Selick es considerado como uno de los mejores directores de animación trabajando actualmente en la industria. Con esa reputación y la sólida historia de Neil Gaiman no había realmente forma alguna de que algo saliera mal con Coraline.

La trama de la historia la describí hace unos días al comentar el libro, así que no la repetiré aquí para evitar caer en reiteraciones innecesarias. La adaptación realizada para la pantalla por el propio Selick es sobresaliente, aún a pesar de algunas fallas importantes. Captura la idea central de la historia y la desarrolla a muy buen ritmo durante toda la película, consiguiendo mantener a la audiencia interesada y entretenida a lo largo de los cien minutos que dura la cinta. Se toma algunas libertades, perfectamente entendibles, para dar un énfasis visual a las diferencias entre el mundo "real" y el "otro" mundo, creando secuencias a la vez extrañas y maravillosas que no estarían fuera de lugar en mundos fantásticos clásicos como Oz o el País de las Maravillas.

Incluso llega al extremo de crear un personaje totalmente nuevo y usarlo de manera que altera el desarrollo de los acontecimientos en relación al libro, pero logra hacer que todo encaje firmemente para lograr una de las mejores películas infantiles y/o de fantasía de los últimos años. Si no han leído el libro la presencia del personaje nuevo pasará desapercibida, pues se encuentra correctamente integrado dentro del desarrollo de la historia. Los cambios en el argumento son más en cuestión de permitir que la historia sea narrada visualmente, lo que es de esperarse al trabajar en un medio mayormente visual como es el cine, además de permitir que el director imprima a la película un sello personal sin por ello demeritar el trabajo del autor original.

Técnicamente hay muchos detalles que comentar, como por ejemplo que se requirieron más de doscientos cincuenta técnicos y diseñadores y treinta animadores para realizar la película, misma que con su hora y cuarenta minutos se convierte en el trabajo de stop-motion más largo jamás filmado, además de ser la primera película que utiliza esa técnica en ser filmada enteramente en formato 3D. Mi único pero con la película sería con el desarrollo del personaje de Coraline, pues creo que la película toma algunos atajos y termina obviando algunos aspectos de la maduración del personaje durante la historia, pero no siento que sea tanto como para restar méritos a una muy buena adaptación.

Creo que existe cierto temor entre algunos padres de familia en relación a algunos de los aspectos más oscuros y tenebrosos de la historia y si es que estos resultan adecuados para niños pequeños, y a mi parecer no debieran causar ningún susto o impacto fuera de lo normal. Por lo que he visto y escuchado entre amigos y conocidos la experiencia resulta satisfactoria tanto para niños como para adultos de todas las edades.

febrero 12, 2009

The Number of the Beast

Ya escribí por aquí acerca de Robert Heinlein en dos ocasiones anteriores, y en una de ellas mencioné también que algunos de sus trabajos compartían personajes y eran considerados como parte de sagas más grandes. Number of the Beast (El Número de la Bestia) es una novela que cae en esa categoría. Este libro lo había leído hace unos veinte años en una edición en español que siempre me causó curiosidad por el stormtrooper de Star Wars que aparece en la portada. Recuerdo que el libro me gustó, pero la verdad es que no dejó ninguna impresión a largo plazo además de provocar que encontrara familiares algunos personajes y lugares que aparecen en The Cat Who Walks Through Walls.

Sin embargo, varios años más tarde, en un foro de fans de Heinlein en Usenet, me encontré con una discusión acerca del libro, donde la verdad es que predominaban las críticas negativas. Había un comentario que salía a la defensa de Heinlein explicando que en realidad The Number of the Beast debiera ser considerado como un libro de texto para escritores de ciencia ficción más que como simplemente otra novela del género, una especie de manual para escribir buena ciencia ficción llena de ejemplos de como hacerlo mal y referencias para hacerlo bien.

Sobra decir que luego de leer ese texto (la Heinlein Society tiene en su sitio una reproducción del mismo en inglés... si a alguien le interesa puedo traducirlo y agregar aquí un enlace) me quedé con ganas de leerlo otra vez, y la oportunidad se presentó apenas hace algunas semanas al encontrarme en una librería de viejo una maltratada edición de bolsillo con el mismísimo Señor de las Tinieblas en la portada, muy diferente de aquella edición en español que me habían prestado tantos años antes.

Debo reconocer que sus virtudes como manual de como escribir ciencia ficción están presentes, aunque no sé si de un modo tan marcado como aquel texto de David Potter pudiera llevar a pensar. Es evidente que Heinlein utilizó The Number of the Beast para burlarse un poco del género y de algunas de sus figuras más prominentes, incluído él mismo, claro, del mismo modo que salta a la vista que la novela es un divertido y entretenido space opera escrito con tanto desparpajo al estilo de un pulp que por momentos amenaza con convertirse en el equivalente literario a una b-movie.

El libro tiene cuatro personajes principales: Zebadiah "Zeb" John Carter; su esposa, Dejah Thoris "Deety" Burroughs Carter; Jacob Burroughs, padre de Deety; e Hilda Corners, esposa de Jacob. Luego de un intento de homicidio en su contra, los cuatro huyen a bordo de la nave/auto deportivo de Zeb, mismo que está equipado con una computadora de navegación llamada Gay Deceiver, nombre que extienden a la nave misma. Tras una rápida parada en casa de los Burroughs el cuarteto decide que no están a salvo en ningún lugar. A fin de seguir huyendo, instalan un invento de Jacob que les permite viajar entre dimensiones o en el tiempo. El título del libro hace referencia a la cantidad de realidades paralelas que se pueden encontrar gracias al artefacto de Jacob, el cual se puede desplazar en tres dimensiones espaciales y tres temporales, dando por resultado un número demasiado largo para listar pero matemáticamente representado como (66)6.

Este libro fue el que estableció una de las teorías de Heinlein sobre la naturaleza de la ficción: la historia como mito, idea bajo la que se supone que lo único necesario para que un Universo exista es que haya alguien capaz de imaginarlo. Como demostración práctica sus protagonistas visitan un par de mundos "ficticios" como parte de sus aventuras, Barsoom (Marte en las novelas de aventuras de Edgar Rice Burroughs), y Oz.

La verdad es que The Number of the Beast es una lectura muy divertida si lo que buscan es entretenimiento sin demasiadas pretensiones, pues narrativamente se enfoca en las aventuras de sus personajes sin preocuparse demasiado por el desarrollo o construcción de los mismos. Por otro lado, si lo que buscan es un libro más profundo o que ofrezca algo más allá de unas cuantas horas de entretenimiento, podemos asumir que se trata de un libro muy pretencioso si aceptamos la teoría de Porter y lo estudiamos como un manual para escritores de ciencia ficción. Sea como sea, creo que puede resultar una lectura interesante siguiendo cualquiera de las dos aproximaciones.

febrero 09, 2009

Los Cronocrímenes

Siempre me he quejado de muchas de las decisiones que hacen las distribuidoras de cine en nuestro país, desde las ilógicas traducciones de los títulos de las películas hasta los retrasos en algunos estrenos o la franca omisión de algunas películas. Y en esta ocasión mi queja va un poco en ambos sentidos. Los Cronocrímenes es una película independiente del escritor y director español Nacho Vigalondo, producida en el 2007 pero estrenada en España hasta el verano del 2008 luego de una exitosa gira por festivales de todo el mundo, incluyendo Sundance en enero del año pasado, donde además se vendieron los derechos para la realización de un remake en Hollywood en una producción de United Artists programada para la segunda mitad de este año.

En México la película se estrenó, al menos en la Ciudad de México, en un puñado de salas de las tres principales cadenas de cines, aunque una rápida consulta a la cartelera resultará frustrante ya que no es posible encontrar la película bajo su nombre original, pues parece ser que alguien tuvo la brillante idea de rebautizarla con el título de Rewind, en un burdo intento de crear una asociación entre ella y la exitosa [●REC], ya comentada por aquí en su momento. El poster creado para tal efecto combina los dos posters originales y agrega unas gotas de sangre para mayor impacto visual. El problema es que Los Cronocrímenes no es una película de horror y que la sangre en pantalla es mínima, pues en realidad en un drama de ciencia ficción con ligeros tintes de humor negro.

Ni siquiera se puede argumentar que Rewind sea el título usado internacionalmente, pues para ello se utilizó una traducción casi literal al inglés, proyectándose alrededor del mundo como Timecrimes, que será también, al menos hasta un aviso oficial que indique lo contrario, el título del remake norteamericano. En el caso de una de las cadenas ni siquiera se usó ese poster o título en todos los casos, pues aparece en cartelera como parte de la programación de un festival de cine español que se realizó en noviembre pasado, y debido a eso ni siquiera ofrece una ficha técnica, poster o imagen promocional. Al menos no al primer vistazo, porque navegando en el sitio es posible hallarlos, lo que seguramente le resta visibilidad ante el usuario promedio.

Pasando a lo importante, la película, se trata de una producción de bajo presupuesto filmada con solo cinco actores en una locación de la campiña del país vasco. Héctor (Karra Elejalde) es un hombre de mediana edad que se acaba de mudar a una casa con Clara (Candela Fernández), su esposa, y aún no terminan de empacar. Mientras descansa en su jardín y contempla el paisaje con sus binoculares, Héctor vislumbra entre la maleza a una joven que parece estar desnudándose. Intrigado decide ir a dar una vuelta para averiguar lo que está ocurriendo, pero al llegar al sitio encuentra a la joven (Bárbara Goenaga) totalmente desnuda e inconsciente. Mientras se acerca a ver como está, es atacado con unas tijeras y huye asustado, solo para percatarse de que es perseguido por un hombre con la cabeza envuelta en vendas rosas (Juan Inciarte).

Mientras huye llega a una propiedad en la cima de la colina y allana el lugar. Se esconde en el interior y logra contactar con una persona en su interior, un científico (Nacho Vigalondo), quien decide ayudarlo y le pide se esconda en el interior de una máquina. Instantes después, al salir de la máquina, Héctor se muestra confundido, pues al ocultarse ya era de noche y ahora hay luz de día.
El científico actúa como si no le conociera y le explica que la máquina lo envió un par de horas al pasado y le pide se oculte hasta que su otro yo haya desaparecido. Lo que sigue es una historia de suspenso, con varios giros argumentales que mantienen la atención del espectador durante la hora y media que dura la película, pero la naturaleza misma de la historia me impide entrar en más detalles sobre la historia.

Sorprende la claridad del guión, escrito por el propio Vigalondo, pues cada vez que se habla de viajes en el tiempo el resultado suele ser confuso y enredado. Las actuaciones son el punto más flojo de la película, en especial la de Elejalde, quien resulta demasiado plano para el protagónico, pero la historia basta para mantener a flote la película.

La historia puede no sorprender en absoluto a los fans de Back to the Future, especialmente luego de la segunda parte de la serie, y puede resultar incluso demasiado simple para quienes hayan tenido la fortuna de ver Primer, pero la verdad es que su simpleza y la pulcritud con que está montada resultan refrescantes luego del caos narrativo (BttF) y exceso de tecnicismos (Primer) que predomina en esas películas. No sé que tanto tiempo pueda permanecer en cartelera con la poca difusión que ha recibido y fue por ello que decidí anteponer este comentario a los de otras dos películas que aún tengo pendientes, y por la misma razón haré algo que nunca había hecho: incluir aquí el avance de la película. Si les gustan las ideas simples y bien ejecutadas, si están en busca de algo que sea diferente a lo que cotidianamente nos ofrece Hollywood, o bien si son aficionados a la ciencia ficción, no debieran dejar pasar Los Cronocrímenes.

febrero 06, 2009

Coraline

Neil Gaiman es uno de mis escritores favoritos desde que descubrí su trabajo en comics y novelas gráficas hace unos quince años. Black Orchid, Violent Cases, The Sandman y The Books of Magic fueron algunas de las primeras historias que leí en comic que no eran de superhéroes y que me dejaron vislumbrar por primera vez el potencial del arte secuencial como medio para narrar historias de cualquier género y dirigidas a toda clase de público de diferentes edades. Good Omens no solo sirvió para averiguar que Gaiman también podía escribir prosa de calidad, pues también me permitió descubrir a Terry Pratchett e impulsarme a buscar sus libros del Discworld (Mundo Disco). Neverwhere es a la fecha una de mis novelas favoritas y también siento un especial afecto por Stardust y las colecciones de cuentos Angels and Visitations y Smoke and Mirrors además de las múltiples colecciones de comics y las novelas gráficas que Gaiman ha escrito a lo largo de los años. Incluso durante algún tiempo me dediqué a traducir y publicar una versión en español de su blog, pero la falta de tiempo me hizo abandonar definitivamente la empresa.

Coraline es una novela ilustrada para niños, pero me parece que sería mejor descrita como una fábula de terror para todas las edades. Fue publicada originalmente en el 2002 y yo tengo una copia desde al menos hace cinco años, aunque por una u otra razón no la había leído todavía. Hace un par de años se anunció que Henry Selick, el respetado director de The Nightmare Before Christmas y James and the Giant Peach, se encargaría de adaptar para la pantalla y dirigir Coraline en cuanto terminase sus proyectos pendientes. La noticia me agradó, pues me parecía que era una conjunción de talentos afines, pero ni así se me ocurrió que tal vez era buen momento para leer el libro, cosa que hice hace apenas unos días al darme cuenta del inminente estreno de la película, misma que quería ver después de leer el libro. En realidad se trata de una lectura bastante rápida que puede ser concluída sin mayor problema en una tarde, así que tampoco se trataba de un caso de urgencia o apresuramiento, lo que agradezco pues me gusta leer relajado y en paz.

Coraline Jones es una niña que acaba de mudarse junto con sus padres a una vieja mansión convertida en departamentos. Se trata de una chiquilla voluntariosa, caprichosa y bastante testaruda, además de considerarse a si misma como una consumada exploradora. Como vecinos tiene a una pareja de actrices retiradas que gustan de pasar las tardes recordando viejos tiempos o paseando a sus perros, y a un hombre que afirma estar entrenando ratones para formar una orquesta o un circo. Una tarde lluviosa en que se encuentra particularmente aburrida, Coraline convence a su madre de que le muestre que hay tras una puerta al fondo de una habitación que han ocupado para guardar muebles viejos y cosas que no utilizan. Para su desencanto detrás de la puerta solo hay un muro de ladrillos. Sin embargo, cuando días más tarde Coraline se encuentra sola en casa decide buscar la llave y revisar nuevamente la puerta. Al abrirla descubre un oscuro túnel, y al seguirlo encuentra una replica de su departamento. O casi como su departamento. Ahí encuentra a una mujer parecida a su madre pero con dos enormes botones negros en lugar de ojos. Después descubre que además de otra madre también tiene otro padre, y que también hay réplicas de sus vecinos en los departamentos correspondientes. Coraline regresa a su casa pese a las insistencias de su otra madre de que se quede con ella.

Al llegar a su casa no encuentra a nadie, pues sus padres aparentemente no han regresado. Se prepara algo para cenar y se va a la cama, pero a la mañana siguiente descubre que sigue sola. Una rápida exploración de la casa la lleva a suponer lo que ha ocurrido: su otra madre secuestró a sus verdaderos padres para forzarla a volver con ella. Armada únicamente con un par de manzanas y una piedra que le dieron sus vecinas para usarcomo amuleto, Coraline regresa a la puerta para volver a cruzar al otro lado de la casa.

Lo que sigue es una historia de descubrimiento personal, una búsqueda de la fuerza interior para sobreponerse a la adversidad y enfrentar los miedos, contada a través de los ojos de una niña que en su intento de sobreponerse a la soledad sabe que ha cometido errores. Se trata de una lectura recomendada para niños de todas las edades y para adultos que saben que crecer no significa dejar atrás la niñez o la capacidad de soñar y descubrir, misma que si no tuviese fantasmas, animales que hablan, malignos seres con poderes sobrenaturales y toda clase de situaciones mágicas y sorprendentes, sería interesante pero mucho más aburrida.

Ahora habrá que ver que tal pudo trasladar todo eso el Sr. Selick a su película y seguramente ya lo comentaré por aquí.

febrero 05, 2009

Masters of Horror: John Landis

Uno de los directores más populares en Hollywood durante los 1980s era John Landis, quien empezó su carrera en la industria cinematográfica siendo un adolescente, sirviendo como mensajero en 20th Century Fox. A los 18 años viajó a Europa como parte del staff de filmación de Kelly's Heroes (Donde las Águilas se Atreven), cinta para la que terminó convirtiéndose en el Primer Asistente del Director. Posteriormente se quedó en Europa, donde trabajó como parte del equipo de filmación de varias películas, adquiriendo, entre otras cosas, experiencia como doble de acción.

Más tarde se mudó a Londres, donde inició una carrera como guionista y al volver a los Estados Unidos inició su carrera como director con Schlock, una cinta homenaje a las viejas películas de monstruos cuyo principal atractivo fue el inicio de su larga y fructífera colaboración con el maquillista y diseñador de disfraces Rick Baker. En 1978 dirigió su primer éxito comercial, Animal House, una comedia sobre estudiantes de una fraternidad, la cual fue su primera colaboración con John Belushi, a quien dirigiría nuevamente en The Blues Brothers (Los Hermanos Caradura) dos años más tarde. He de confesar que ninguna de esas dos películas me gustó cuando las vi originalmente, ambas a principios de los 1980s, a diferencia de su siguiente comedia, Trading Places (De Méndigo a Millonario), la cual encontré muy divertida desde un principio. Fue hasta muchos años más tarde que supe que John Landis era el director de estas tres comedias, probablemente cuando pude ver nuevamente las dos primeras y finalmente pude entender y apreciar la clase de humor manejada en ellas.

La primera película en que tuve consciencia de que era dirigida por John Landis es tal vez su mayor argumento para considerarse merecedor del título de Master of Horror: An American Werewolf in London (Un Hombre Lobo Americano en Londres), sin duda una de las mejores películas del género y muy probablemente la mejor cinta de hombres lobo jamás realizada. En ella volvió a hacer equipo con Rick Baker y su trabajo resultó tan impresionante que a la fecha sigue siendo un referente en lo que se refiere a maquillaje fantástico. Landis ha comentado en muchas ocasiones que la idea original para la historia se le ocurrió en 1969, mientras trabajaba en la realización de Kelly's Heroes, y que el tiempo que vivió en Londres lo convenció de que esa ciudad era la locación ideal para la historia.

Inmediatamente terminando de filmar American Werewolf..., Landis realizó la introducción y el primer segmento de Twilight Zone: The Movie (erroneamente traducida en México como Al Filo de la Realidad). Esa película causó un paro momentáneo en la carrera de Landis debido a un controvertido accidente durante la filmación, en el que perdieron la vida el actor Vic Morrow y dos extras. Landis fue acusado legalmente de homicidio por negligencia y aún cuando fue declarado inocente tuvo que arreglarse económicamente con las familias de las víctimas luego de que éstas entablaran demandas civiles en su contra.

La secuencia de transformación del hombre lobo de American Werewolf... es tan espectacular y realista que fue la principal razón por la que Michael Jackson contrató los servicios de Landis y Baker para realizar el cortometraje/video musical de Thriller, considerado como uno de los mejores de todos los tiempos en varias encuestas y listados especializados. Al momento de recibir la oferta para dirigirlo Landis se encontraba viviendo en Londres a la espera de la resolución de las demandas civiles en su contra. Ese video cambió drásticamente la forma de utilizar los videos para promocionar canciones y aún hoy, a más de veinte años de su realización se le sigue considerando como el máximo estándar de calidad para el ramo. Hace un par de semanas Landis y el video fueron motivo de encabezados en diarios y revistas especializados en espectáculos debido a que el realizador acaba de demandar a Michael Jackson alegando que no ha recibido regalías del video en los últimos cuatro años, además de haber sido intencionalmente omitido durante las negociaciones para realizar un musical inspirado en el famoso video.

Durante los siguientes diez años Landis se concentró en el género de la comedia con resultados bastante disparejos. Algunas de sus películas de ese periodo son Spies Like Us (Espías como Uno), ¡Three Amigos! (¡Los Tres Amigos!), Coming to America (Un Príncipe en Nueva York), Oscar, y Beverly Hills Cop III (Un Detective Suelto en Hollywood 3). Su única incursión en el género de horror durante ese tiempo fue Innocent Blood, una película de vampiros y gangsters protagonizada por Anne Parillaud y Anthony LaPaglia que aún no he podido ver completa en tv y de la que no he podido conseguir una copia.

Durante los 1990s Landis se involucró en su otro gran interés: la televisión. Además de haber dirigido algunas películas para el formato, Landis se involucró como productor de algunas series, y ocasionalmente se ocupaba también de dirigir algunos episodios de las mismas. Entre las series producidas por el destacaría Dream On (Sigue Soñando), Weird Science (Ciencia Loca, inspirada por la película del mismo nombre) y Sliders (Deslizadores).

Dirigió también varios videos musicales para Paul McCartney y para BB King, entre otros artistas, además de algunos documentales y especiales de televisión sobre toda clase de temas y géneros. Cuando Mick Garris empezó a reunir al talento que participaría en su serie Masters of Horror John Landis fue uno de los primeros realizadores que contactó. El episodio dirigido por Landis para la primera temporada se titula The Deer Woman (La Quimera), y el guión fue escrito por su hijo, Max Landis. Se trata del séptimo episodio, aunque en la edición mexicana en DVD es el volumen 5 de la serie.

El episodio cuenta la historia de Dwight Faraday, un detective de policía que por algún caso en su pasado fue transferido de Homicidios a ataques animales. Faraday es llamado a un bar para camioneros al borde del bosque para investigar lo que parece haber sido un ataque de ciervos. La sangrienta escena que encuentra hace pensar que el reporte fue equivocado y Faraday es retirado del caso, mismo que es reasignado a Homicidios. Conforme incidentes similares empiezan a ocurrir Faraday se reintegra a la investigación, convencido de que detrás de los misteriosos asesinatos hay algo más que un simple homicida intentando disfrazar sus crímenes como ataques de animales.

La historia mezcla balanceadamente los dos géneros favoritos de Landis, integrando la comedia situacional del Detective Faraday, un agente de homicidios convertido en detective de mascotas, en medio de la investigación de un caso cuyos tintes sobrenaturales son demasiado obvios para ignorarse y a la vez demasiado exagerados como para tomarse completamente en serio. Se trata del episodio más divertido que he visto hasta ahora y es uno de los mejor realizados en lo que va de la serie, misma que hasta ahora, salvo por la simpleza del episodio de Mick Garris, me ha dejado con un grato sabor de boca.

Sé que actualmente están pasando en televisión por cable Fear Itself, la serie que ocupó el lugar de la tercera temporada de Masters of Horror. Intentaré cazar algunos episodios para comentarlos mientras consigo la segunda temporada a un precio decente, pues la edición de Región 1, aunque muy bonita -la caja tiene forma de craneo humano- está bastante cara.

febrero 04, 2009

25 Datos al azar sobre mi

No es sábado, pero... este meme me fue asignado vía Facebook, pero como al parecer todo mundo lo está respondiendo en inglés por allá decidí poner aquí la versión en español de mis respuestas. Se trata de hacer una lista de 25 datos, objetivos o curiosidades acerca de uno mismo y luego elegir a 25 personas para que hagan lo mismo.
  • 1. Soy zurdo
  • 2. No me gusta el aguacate
  • 3. La única consola de juegos que he tenido fue el Atari 2600
  • 4. Disfruto ir solo al cine
  • 5. La más peligrosa de mis adicciones es el chocolate
  • 6. Me encantan las historias en cualquier medio
  • 7. Tengo una memoria inusualmente capaz de almacenar grandes cantidades de información inútil
  • 8. Aprendí a leer antes que mis compañeros de escuela gracias a los comics. Y también gracias a ellos aprendí a leer en inglés
  • 9. Siento una fascinación que raya en el fetiche por mujeres con nariz aguileña y/o cabello rizado. Y por las que usan gafas.
  • 10. Aprendí a jugar billar y poker despues de los 25 años
  • 11. Contrario a la mayoría de la gente, me concentro mejor en la lectura cuando escucho música
  • 12. Acostumbro comprar libros, comics y películas a un ritmo mucho más acelerado que el que uso para leer o verlos
  • 13. Desearía ser más disciplinado para escribir
  • 14. Trabajo mejor y más rápido bajo presión
  • 15. Soy muy bueno para mentir, pero no me gusta hacerlo
  • 16. Me encanta encontrar historias con final no-feliz o donde el protagonista es el villano
  • 17. Me gusta mucho jugar con las palabras
  • 18. Me considero asocial porque no me siento a gusto cuando estoy rodeado de mucha gente, especialmente si no les conozco
  • 19. No me gusta la cerveza
  • 20. Me gusta ponerle mostaza a las palomitas de maíz
  • 21. Me obsesiona el proceso creativo, así que disfruto mucho cualquier clase de "behind the scenes", "how-to" o "making-of"
  • 22. Suelo hacer asociaciones de ideas de una manera extraña y muy rápida, lo que hace que mis conversaciones sean, de menos, intrigantes y variadas
  • 23. No me gusta escribir a mano, porque sujeto la pluma o lápiz de una manera poco cómoda y me canso muy rápido
  • 24. No me gustan los pepinillos
  • 25. Soy introvertido y reservado, aunque muchas veces no lo parezca
Como de costumbre no se lo dejo como tarea a nadie, pero pido a quien decida responderlo, si acaso a alguien le interesa, que ponga un enlace a su respuesta en los comentarios...

febrero 03, 2009

Benjamin Button - de F. Scott Fitzgerald

(Editado- ver los comentarios)
Originalmente pensaba leer la historia antes de ver la película, pero nunca pude hacerme el tiempo para ello. The Curious Case of Benjamin Button fue publicada originalmente en las páginas de la revista Colliers en 1921, y un par de años más tarde apareció dentro de la colección de historias cortas de F. Scott Fitzgerald titulada Tales of the Jazz Age, donde aparece dentro del apartado de "Fantasías". El texto completo de las Tales of the Jazz Age está en el dominio publico, razón por la que es posible encontrarlo disponible en diferentes partes de la web, como en el Proyecto Gutenberg, donde está disponible para su descarga en diferentes formatos de codificación; o en Wikisource, la parte de Wikimedia dedicada a almacenar contenido libre de copyright, donde pueden leer los once capítulos que componen la historia; también existe una bonita versión en formato PDF exclusivamente de The Curious Case of Benjamin Button, diseñada y curada por Jonathan McNicol en su sitio Never Mind That Now, la cual pueden descargar ahí capítulo a capítulo. (Y revisando ahora el enlace descubro que esta versión también está disponible ahora como una aplicación para iPhone o iPod Touch, para quien le interese).

Por supuesto que aún es posible adquirir una tradicional versión impresa en papel, para aquellos que como yo aún prefieran cargar físicamente sus lecturas para llevarlas a cualquier parte. La versión más popular aún en prensa es la de Penguin Classics, aparecida bajo el título de The Curious Case of Benjamin Button and Other Jazz Age Stories. Lamentablemente no he podido encontrar en línea una versión en español de la historia Juanjo tuvo a bien proporcionarme un enlace a una traducción de la historia, aunque una breve búsqueda en sitios web de diversas librerías resultó infructuosa, así que desconozco que tan difícil sea hacerse con una copia impresa en español. Incluso es posible hallar la edición mencionada arriba en algunas búsquedas, pero ninguna versión en español. Supongo que para el lector de habla hispana el único referente del trabajo de Fitzgerald es su aclamada novela The Great Gatsby (El Gran Gatsby), pues es el único libro suyo que pude encontrar en español. Pero me estoy desviando del tema. The Curious Case... es una historia demasiado larga para considerarla como un cuento, pero no creo que tampoco pueda llegar a considerársele como una novela corta. La versión que leí la obtuve de un texto sin formato que acomodé en 21 cuartillas con letra de 12 puntos -aún no había visto la versión de McNicol- si es que les sirve como referencia.

Habiendo leído The Great Gatsby tenía una idea de que esperar de la prosa de Fitzgerald, pero debo reconocer que me tomó un poco por sorpresa el hecho de que la historia esté narrada en un tono similar al de una fábula, con un cierto dejo de humor negro y crítica social acechando entre líneas pero nunca llegando a hacerse presente del todo. La otra sorpresa fue descubrir lo mucho que difiere la historia contada en la película de la original. Otra época, otro lugar, otra serie de acontecimientos y hasta personajes de soporte completamente diferentes. Y sin embargo el espíritu de la historia como exploración del ser y de la trascendencia del individuo dentro del gran esquema de las cosas está ahí, diferente en ambos casos pero a la vez íntimamente relacionado y explorado con resultados similares.

En el libro, Benjamin Button nace en 1860. Tal y como explica en su narración, su vida empezó diferente desde la elección de sus padres para su nacimiento, pues contrariamente a las costumbres de la época los señores Button decidieron que su hijo vería la luz por primera vez en un hospital. Benjamín nació con la apariencia de un anciano de setenta años de edad, pero no solo eso, pues también tiene el tamaño de un hombre mayor y apenas unas horas después de su nacimiento es capaz de hablar y demandar alimentos, no leche.

Su angustiado padre lo obliga a rasurarse, a teñirse el pelo y a jugar como si fuese un niño normal, todo ello con la esperanza de que nadie en Baltimore note que ese no es el caso. Lamentablemente para él Benjamin disfruta más de fumar los habanos de su padre, leer pasajes de la Enciclopedia Británica e incluso conversar con su abuelo, con quien vecinos y amigos creen tiene un gran parecido. Al cumplir 20 años, y con aspecto de 50, Benjamin conoce a una mujer de su edad de quien se enamora y quien accede a casarse con él porque los hombres mayores son más considerados y tienen mejor idea de como tratar a una dama que los hombres más jóvenes. Su matrimonio va bien hasta que al pasar de los años Benjamin deja de sentir atracción por su esposa, y víctima del aburrimiento decide enrolarse en el ejército para participar en la guerra con España, de la que vuelve herido y condecorado para ver como su matrimonio se sigue deteriorando. Eventualmente, una vez su esposa decide irse a vivir a Europa, Benjamin se inscribe en la Universidad, donde causa sensación como parte del equipo de futbol americano, al menos hasta su tercer año, cuando su cuerpo empieza a ser demasiado pequeño y frágil para seguir compitiendo con los jóvenes de 21 o 22 años que están alcanzando la madurez física.

Deprimido, Benjamin descubre que luego de haber sido en diferentes etapas de su vida confundido primero con su abuelo, luego con su padre y posteriormente con su hijo, no está lejos el día en que se verá como su propio nieto. Eventualmente es puesto al cuidado de una nana y su vida llega al final de manera irremediable, sin recuerdos de nada previo al presente inmediato.

Se trata de una lectura ágil y rápida, y resulta bastante recomendable. Aún cuando lo ideal sería leer la historia original antes de ver la película, por mi experiencia personal puedo asegurar que la diferencia entre las tramas de una y otra versión es tan grande que en realidad no interfiere en que orden decidan disfrutar ambas.

La producción de la película tiene un historial tan largo y curioso que me parece digno de mencionar. Los derechos de la historia fueron comprados desde la década de los 70s por Ray Stark, quien desarrolló el proyecto en varias versiones hasta su muerte en 2003 sin llegar a ver una producción en curso. Los intentos más serios por producir la película se dieron a partir de la década pasada, cuando se solicitó por primera vez autorización para filmar en Baltimore, ciudad donde se desarrolla la historia original. En 1998 había un guión de Robin Swicord que hubiese sido dirigido por Ron Howard con John Travolta en el papel principal. En el 2000 Jim Taylor escribió otro guión que habría de ser dirigido por Spike Jonze, y más tarde Charlie Kaufman escribió una revisión de ese mismo guión. Para el 2003 ya había un guión de Eric Roth que se suponía sería dirigido por Gary Ross, pero en el 2004 éste fue reemplazado por David Fincher. Un año más tarde se aseguró la participación de Brad Pitt y Cate Blanchett y Fincher acordó con el estudio filmar consecutivamente Zodiac y Benjamin Button, mudando la producción de ésta última a Nueva Orleans para aprovechar los incentivos económicos ofrecidos por el estado de Lousiana. Hay rumores de que en algún momento Steven Spielberg estuvo ligado como director a la producción, pero no pude encontrar ninguna referencia fechada al respecto.

Otra cosa que encontré curiosa fue la elección de Brad Pitt para interpretar el papel principal, pues muchos productores y directores parecen estar convencidos de que es "demasiado bonito" para ser un buen actor. En eso me parece que comparte la experiencia de Robert Redford en los 1960s y 1970s, pues solía recibir las mismas críticas. Siempre he considerado que existe también un cierto parecido físico entre ambos, y al ver la versión envejida digitalmente de Pitt no pude evitar pensar en Redford y su apariencia en tiempos recientes.

Esto resulta en otra coincidencia en sus carreras al tomar en cuenta que Robert Redford fue el protagonista de la otra gran producción cinematográfica basada en una obra de F. Scott Fitzgerald, The Great Gatsby, en 1974.