julio 31, 2009

Tron Legacy

Supongo que una de las secuelas más esperadas/temidas por miles de personas era la de Tron. Para quienes crecimos en los 1980s representa un gran recuerdo y seguramente la idea de que Hollywood le metiera mano a la historia para revivir la franquicia -sobre todo siendo Disney- era motivo de incertidumbre. En la pasada Comicon de San Diego se hizo la presentación oficial del primer teaser trailer para la película, que hasta entonces era conocida como Tron 2 o Tr2n, y que ahora sabemos se llamará Tron Legacy. Aquí está el avance.


Debo confesar que al menos me siento un poco más tranquilo... Ahora empieza a atraer mi interés.

julio 30, 2009

Mala planeación

Desde hace un par de semanas y debido al periodo escolar vacacional, tengo libres las mañanas, situación que mi hermano y yo hemos aprovechado para desentumir un poco los músculos asistiendo a un módulo deportivo que hay a unas cuantas cuadras de casa para jugar un poco de basketball. Sobra decir que lo hacemos más en plan recreacional que competitivo, pero supongo que la rivalidad fraternal es algo natural así que encuentro satisfactorio el que aún al pasar de los años pueda seguir derrotando a mi hermano de manera regular.

El deportivo en cuestión cuenta con tres canchas de basketball, dos de futbol, una de futbol rápido, espacio para una de volleyball (está pintada, pero no hay ni postes ni red), y un par de espaciosas explanadas para actos públicos. A los pocos días de haber empezado a acudir cada tercer día descubrimos que tres veces a la semana no es posible ocupar más que una de las tres canchas de basket, pues de manera gratuita hay una "clase" de zoomba que ocupa toda la cancha del centro, invadiendo también, según la demanda de asistencia, hasta la mitad de las otras dos canchas. Esto podría no estar tan mal tratándose de una "clase" de una hora, pero me parece ridículo que las señoras que asisten a la clase se presenten treinta o cuarenta minutos antes y llenen la cancha con botellas de agua para apartar su lugar, impidiendo de ese modo que las canchas puedan ser usadas para su objetivo original durante el rato previo a la "clase".

Entiendo que los espacios públicos pueden y deben ser compartidos para bien de la mayoría, pero ¿Por qué utilizar las canchas de basket cuando hay un par de explanadas con tamaño suficiente para ésta otra actividad? No lo sé. Y si se tratase de una clase seria y bien organizada, tal vez estaría más dispuesto a conceder la necesidad de estimular la actividad física, especialmente entre las amas de casa que de otro modo tal vez ni siquiera lo intentarían, pero la verdad es que es una burla. Dos instructoras con una condición física tan deplorable como la de cualquiera de las asistentes se turnan para mostrar las rutinas de baile que componen la clase bajo el tradicional estilo de enseñanza de "haz lo mismo que yo", con el resultado que esa técnica suele ofrecer: ninguno.

Cada quien hace los movimientos que quiere al ritmo que quiere, sin preocuparse realmente por seguir el ejemplo de las instructoras, quienes al menos parecen tener una idea de lo que están haciendo. Como sea, supongo que este es uno de esos textos mayormente sin sentido encaminado simplemente a desahogarme.

Ahora regresamos a nuestra programación habitual.

julio 29, 2009

Anno Dracula - Kim Newman

Releer libros es una práctica que nunca ha sido frecuente para mi. Durante mi infancia y adolescencia había favoritos que eran revisitados con cierta frecuencia, pero hace muchos años que no me tomaba un tiempo para volver a leer un libro que ya hubiese leído anteriormente, pues tengo una larga y creciente pila de pendientes y futuras lecturas que parecen tomar prioridad todo el tiempo. Aún así, me fue imposible resistir la tentación de leer nuevamente Anno Dracula luego de que hace unas semanas me encontrase una copia en inglés en una librería de viejo.

Anno Dracula (El Año de Drácula) es una novela de Kim Newman que leí por primera vez hace diez o doce años en su edición española publicada por Timun Mas, y se trata de un libro difícil de describir o categorizar. Newman utiliza la novela como un crisol para mezclar elementos de la mitología vampírica popular y usarlos para crear un fascinante mundo en el cual contar una historia. Creo que ya alguna vez mencioné lo mucho que me gustan las ucronías, historias basadas en mundos realistas donde la ficción nace de alterar un suceso histórico, cambiando el rumbo de los acontecimientos, pero incluso ucronía resulta limitante para describir lo que hace Newman en Anno Dracula pues, para empezar, no altera el curso de acontecimientos históricos, si no del desenlace de una novela, en este caso Dracula, de Bram Stoker.

La historia tiene lugar en Londres en 1888. En este mundo, el enfrentamiento entre el Conde Drácula y el grupo dirigido por el Profesor Van Helsing tuvo un desenlace diferente al de la novela, pues en vez de prevenir que el Conde convirtiese a Mina Harker, forzándolo a huir y desatando la persecución por Europa que culminaría con la destrucción de Drácula antes de que éste alcanzase su castillo, Drácula resultó victorioso.

Esa noche murieron Jonathan Harker, Quincey Morris y el Profesor van Helsing, en tanto que Arthur Holmwood y el Dr. Jack Seward escaparon con vida. Drácula reafirmo su base de poder y poco a poco se fue infiltrando en la aristocracia inglesa, aumentando su círculo de influencia hasta llegar a la Reina Victoria, con quien se casó, convirtiéndose en Príncipe Consorte y Lord Protector de Inglaterra. Pronto el país se convierte en refugio para los vampiros que vivían escondiéndose por todo Europa, quienes acuden a formar una corte y esquema gubernamental alrededor de Drácula.

El vampirismo no solo es aceptado rápidamente entre los aristócratas ingleses, si no que se convierte en un status socialmente deseable. Pronto empiezan a aparecer prostitutas que ofrecen sus servicios a cambio de un poco de sangre, o la posibilidad de convertirse en vampiro a cambio de algunas monedas. Al comenzar la novela existe un creciente temor en las calles debido a la aparición de un asesino serial que está matando prostitutas en el humilde y peligroso barrio conocido como Whitechapel.

La policía no tiene pistas y sus pesquisas han resultado infructuosas, en tanto que la prensa está aprovechando al máximo el interés popular por la mítica figura del asesino, bautizado inicialmente por la prensa como "Cuchillo de Plata", pero adoptando después el sobrenombre con que apareció firmada una carta dirigida tanto a la policia como a la prensa: Jack el Destripador.

El solo hecho de mezclar a los que quizá son los dos personajes más famosos y enigmáticos de la Inglaterra Victoriana, uno real y uno ficticio, ya debiera ser hazaña suficiente y motivo sobrado para que el libro me gustara. Sin embargo, Newman lleva su creación un paso más allá al agregar más personajes tanto ficticios como reales a la mezcla, desde Sherlock Holmes, Carnacki y Fu Man-chu, hasta George Bernard Shaw, Oscar Wilde y el propio Bram Stoker. El resultado es uno de los mundos más fascinantes en la historia de la ficción fantástica.

Los personajes principales de la historia son creación del propio Newman. Charles Beauregard es un agente del mítico Club Diógenes (creación de Arthur Conan Doyle), a quien el secreto organismo antecesor del servicio secreto suele confiar las más delicadas y peligrosas misiones, asignándosele ahora la investigación de los asesinatos de Whitechapel. Al iniciar sus investigaciones en el lugar, Beauregard entra en contacto con Genevieve Dieudonné, una antigua vampira francesa con el cuerpo de una chica de dieciseis años. Pronto se convierten en asociados y poco a poco se va desarrollando una relación entre ellos que termina por convertirse en el punto central de la historia.

El mundo creado por Newman es tan fascinante que termina por opacar un poco a la historia que está contando, aunque parece ser intencional, casi como si el autor tuviese deseos de presumir su creación, y la verdad es que de ser así, tiene todo el derecho de sentirse orgulloso y con ganas de presumirlo. A pesar de convertirse en algo secundario, la historia no puede descartarse como algo menor. Newman consigue que su novela presente un vivo retrato de la sociedad victoriana con todos sus manerismos y defectos, tocando temas como la desigualdad social, los prejuicios de clase, el feminismo, e incluso la ética y su relación con los avances científicos, enmarcando con todo ello una historia que resulta a partes iguales una crónica criminal -el lector conoce la identidad del asesino todo el tiempo- y un thriller de intriga política. Sin duda se trata de una obra extraordinaria que me atrevería a calificar de imprescindible para los aficionados a los géneros de aventura, horror, misterio y/o vampiros.

Además de la posibilidad de leer el libro en su idioma original -porque honestamente, las traducciones "castellanas" que acostumbran publicar la mayoría de las editoriales españolas dejan mucho que desear- estaba seguro de que los años que pasaron desde aquella primera lectura me permitirían apreciar mejor el libro y muchas de las referencias que contiene. Por ejemplo, no había notado el sútil homenaje que Newman hace a Stoker al escribir las secuencias del Dr. Seward como si fuesen entradas de su diario. Si alguien tiene curiosidad acerca de algunos de los personajes que Newman toma prestados para poblar su mundo, pueden consultar la lista compilada en el sitio del Wold Newton Universe (hay que desplazarse unos párrafos para hallar la lista).

Lo único malo de esto es que ahora siento unas ganas tremendas de leer la secuela, The Bloody Red Baron (El Sangriento Baron Rojo), que solo tengo en "castellano", y de finalmente conseguir el volumen tres, The Judgement of Tears (El Juicio de Lágrimas) y cazar la historias disponibles en línea que preceden la creación del aún inédito cuarto volumen de la serie.

julio 27, 2009

Invasion of the Body Snatchers

Creo que esta debe ser la película más vieja que he comentado aquí. Original de 1956, Invasion of the Body Snatchers es una de las películas más veneradas y respetadas de la ciencia ficción cinematográfica, siendo comúnmente listada también entre las favoritas de cualquier aficionado al horror. Dado que me considero entusiasta de ambos géneros no tengo intención de divagar sobre a cual de los dos géneros pertenece.

Invasion of the Body Snatchers (La vi con el título de Los Muertos Vivientes, lo que asumo debe ser un error. Supongo que debiera tener el mismo título que la versión setentera, La Invasión de los Secuestradores de Cuerpos) está basada en la novela de Jack Finney The Body Snatchers, publicada un año antes. Cuenta la historia del Dr. Miles Bennell (Kevin McCarthy), un médico instalado en el pueblo de Santa Mira, California, quien al volver de un viaje se encuentra con que varios de sus pacientes parecen haberle buscado durante su ausencia, preocupados por considerar que alguno de sus parientes o familiares han sido sustituidos de algún modo por impostores. A pesar de sentirse intrigado, Bennell no da demasiada importancia al asunto hasta que Becky Driscoll (Dana Wynter), un antiguo interés romántico que también regreso recientemente al pueblo, le informa que su prima Wilma ha manifestado un temor similar acerca de sus tíos.

Tras consultar la afluencia de casos con el psiquiatra de la localidad, éste asegura a Bennell que no hay de que preocuparse, pues se trata simplemente de un caso de histeria colectiva y que es solo cuestión de tiempo para que se disipen las quejas. Miles parece dispuesto a admitir esa explicación hasta que recibe una llamada urgente de Jack Belicec (King Donovan), un exitoso escritor amigo suyo. Al acudir a su casa acompañado por Becky, Jack y su esposa (Carolyn Jones) le muestran un cuerpo que hallaron en su propiedad. Tras revisarlo detenidamente Miles constata que no se trata simplemente de un cadaver, pues tiene facciones a medio definir y no posee huellas dactilares, casi como si fuese un hombre inconcluso. Miles les pide que vigilen el cuerpo y le avisen de cualquier cambio y procede a llevar a Becky a su casa. Horas más tarde es despertado por sus amigos, quienes le informan que el cuerpo adoptó la apariencia de Jack hasta el último detalle, incluyendo una cortada muy reciente.

Miles acude a casa de Becky para checar que se encuentre bien, y siguiendo un presentimiento decide entrar cuidadosamente por el sótano, donde descubre una réplica inconclusa de Becky. Asustado, Miles corre escaleras arriba y se lleva a Becky, convencido de que el padre de esta ya ha sido sustituido. Jack y Miles buscan el apoyo de la policía, pero pronto descubren que las autoridades parecen haber sido reemplazadas desde el principio de los casos. Más tarde descubren en el cobertizo de Miles cuatro vainas gigantes, las cuales se abren para revelar sus futuras réplicas. Tras discutir la situación deciden separarse en parejas, con Jack y su esposa intentando buscar ayuda en alguna población vecina en tanto Becky y Miles tratan de averiguar más sobre el status del pueblo. Poco a poco se revela que ellos pueden ser los últimos humanos en todo Santa Mira y que los siniestros invasores tienen listas una gran cantidad de vainas para extenderse a las ciudades vecinas.

Dado que la única diferencia entre las réplicas vegetales y los humanos que suplantan es su aparente falta de emociones, Miles y Becky deciden hacer lo posible por informar a otras ciudades de la inminente amenaza antes de que sea demasiado tarde. Una vez que la continua presencia de Miles y Becky es descubierta, se inicia una frenética persecusión donde la pareja no corre solo por su vida, si no por la supervivencia de toda la especie humana.

Esta película la había visto de niño y tenía un vago pero agradable recuerdo de ella. Ahora que tuve la oportunidad de volverla a ver tengo que coincidir con la opinión generalizada de que se trata de un clásico indiscutible de los géneros de ciencia ficción y horror. Me parece que uno de sus puntos más fuertes es la neutralidad con que cuenta la historia, permitiendo que sea el espectador quien de la lectura que prefiera a la situación planteada en la película, pues aún cuando lo más natural es asociarla con la paranoia anticomunista de la época, hay momentos donde con igual facilidad se le puede ver como una exaltación a la desconfianza en las autoridades.

Tal es el impacto de Invasion of the Body Snatchers en la cultura pop contemporánea, que se han realizado tres remakes de la película. El primero fue en 1978 y contó con las actuaciones de Donald Sutherland, Veronica Cartwright, Jeff Goldblum y Leonard Nimoy utilizando el mismo título y respetando la mayor parte de la historia original. El segundo se dio en 1993 bajo el nombre de Body Snatchers (Usurpadores de Cuerpos) y el principal cambio consistió en mudar la acción a una base militar. En ella actuaron Gabrielle Anwar, Terry Kinney y Meg Tilly. Finalmente, en el 2007 apareció The Invasion (Invasores), estelarizada por Daniel Craig y Nicole Kidman, donde se dieron bastantes cambios respecto a la historia original, resultando en un predecible fracaso tanto de crítica como comercial. Aún cuando las versiones de 1978 y 1993 tienen sus momentos y pueden resultar del agrado de los aficionados al cine de género, ninguna de ellas consigue replicar el impacto de la original.

Altamente recomendada.

julio 22, 2009

Pronto

Creo que Elmore Leonard se ha convertido rápidamente en uno de mis escritores favoritos. Conociendo la clase de historias que escribe gracias a las películas que se han basado en sus libros, esperaba que al leerlos éstos me gustasen, pero no tanto como ha resultado luego de solo dos novelas. La primera que leí, Tishomingo Blues, ya la comenté por aquí, y la segunda, Pronto, la terminé recientemente.

Si no estoy equivocado en español se le publicó exactamente con el mismo título, el cual hace referencia a la forma de contestar el teléfono en Italia, lo que sería el equivalente al "Bueno" que se acostumbra utilizar en México.

Pronto cuenta la historia de Harry Arno, un exitoso corredor de apuestas con base de operaciones en South Beach, Miami. Harry ha trabajado en el negocio por más de veinte años y ahora está listo para retirarse. Su plan parece perfecto: cambiar de identidad, mudarse a una villa en una pequeña aldea de la Riviera Italiana en compañía de su novia Joyce, una modelo de catálogos y ex-bailarina topless, y vivir en paz sus últimos años.

Semejante plan requiere dinero, pero eso no es problema para Harry, pues además de que durante las dos décadas que lleva en el negocio éste ha sido de lo más rentable, reportando ganancias de alrededor de siete mil dólares a la semana, de los cuales Harry paga la mitad a Jimmy Capotorto, conocido en el bajo mundo como Jimmy Cap, el jefe mafioso de South Beach, Harry ha ido acumulando su propio fondo de retiro a ritmo de mil dólares semanales, mismos que son rasurados de las ganancias antes de hacer la división con Jimmy. Más de un millón de dólares irrastreables que debieran servir para financiar su cuidadoso y largamente anticipado plan.

Lamentablemente para los planes de Harry, el FBI está planeando la caída de Jimmy Cap y han decidido utilizar a Harry como palanca para desbalancear su operación y lograr su caída. McCormick, el agente federal a cargo de la investigación, ha decidido poner a Jimmy en contra de Harry para forzar a éste a buscar la protección de las autoridades a cambio de un trato. La idea es convencer a Jimmy de que Harry ha estado estafándolo, desviando grandes cantidades de dinero de las ganancias de las apuestas.

Una vez que el plan es puesto en marcha Harry se ve forzado a matar en defensa propia, lo que lo pone bajo custodia federal a espera de su juicio. El agente encargado de cuidarlo hasta su audiencia es Raylan Givens, un duro y honorable agente originario del medio oeste, quien porta permanentemente un sombrero Stetson y botas a juego. Raylan se cruzó con Jimmy años atrás, y debido a una jugarreta de éste vio truncada su carrera, convirtiéndose en instructor de armas para una academia del FBI. Harry vuelve a aprovecharse de Raylan y desaparece sin rastro.

Lo único que Harry no había considerado al huir a Italia es lo mucho que iba a extrañar a Joyce, así que hace arreglos para que ésta lo alcance en su villa de retiro, sin saber que Joyce es vigilada por Tommy, el principal de los matones de Jimmy, quien además tiene la intención de ocupar el lugar de Harry manejando el negocio de las apuestas en South Beach. Una vez que Joyce parte hacia Europa, Tommy y otro de los hombres de Jimmy van tras ella. Raylan se entera de esto y averigua además que McCormick planea desechar todo el asunto de Jimmy Cap, prácticamente abandonando a Harry a su suerte.

Raylan decide pedir vacaciones y se dirige a Italia con la intención de salvar a Harry y Joyce y traerlos de vuelta a América. Lo que sigue es un enfrentamiento de fuerza e ingenio entre Harry, Tommy y sus asociados italianos, y Raylan, incluyendo persecusiones, balaceras y emocionantes escapes que eventualmente los llevan a todos de regreso a Miami, donde las diferentes ambiciones y objetivos de cada una de las partes involucradas llevarán a un sorpresivo desenlace.

La prosa de Leonard es impresionantemente ágil, sin descuidar detalles en pos de mantener el frenético ritmo narrativo. Otro de los elementos frecuentemente celebrados en su trabajo es el manejo de diálogos, y debo admitir que es impresionante la forma en que Leonard los utiliza para desarrollar la personalidad de todos y cada uno de sus personajes, apoyándose en toda clase de detalles, desde acentos e inflexiones hasta anécdotas e historias de sus respectivos pasados. El único otro autor o guionista que conozco que consigue tanto a través de los diálogos con tanta eficacia es David Mamet, a mi juicio el mejor guionista trabajando actualmente en el entretenimiento mundial.

A estas alturas ya no solo recomendaría Pronto o Tishomingo Blues, si no cualquier novela de Elmore Leonard a la que le puedan poner las manos encima. Por cierto, mientras buscaba la imagen de la portada descubrí que en 1997 se filmó una película para TV basada en la novela. La película es protagonizada por Peter Falk en el papel de Harry, pero ignoro que tan fielmente haya podido capturar la esencia del libro.

julio 21, 2009

Lucky Number Slevin

Hace un par de meses, cuando comenté Push, la más reciente película de Paul McGuigan, mencioné que anteriormente había visto Lucky Number Slevin, y habiendo visto la semana pasada Layer Cake me acordé de ella, razón por la que decidí revisitarla esta semana aprovechando que tengo el DVD.

Lucky Number Slevin (Asesino a Sueldo, en México; El Caso Slevin, en España) es la historia de Slevin Kalevra (Josh Hartnett), un joven recién llegado a Nueva York que atraviesa por una racha de mala suerte. Durante su estancia en la ciudad Slevin piensa quedarse en el departamento de su viejo amigo Nick Fisher (Sam Jaeger), quien aparentemente se encuentra desaparecido. De esto nos enteramos cuando Lindsey (Lucy Liu), una vecina de Nick, aparece en el departamento buscando a éste.

Slevin, quien se ve físicamente maltratado, le cuenta que su apariencia es el resultado de la cadena de situaciones incómodas y difíciles en que se ha convertido su vida, pues en los últimos días perdió su trabajo, descubrió que el edificio donde vivía sería demolido, y encontró a su novia teniendo relaciones con alguien más. Buscando un cambio de aires y de suerte, decidió llamar a su viejo amigo y pasar unos días en la Gran Manzana, aunque a su llegada a la ciudad las cosas no cambiaron demasiado, pues apenas saliendo de la terminal fue asaltado y le robaron su cartera, aún cuando le dejaron la maleta y el reloj.

Lindsey se va, pero le promete volver más tarde para ayudarlo a tratar de averiguar que sucedió con Nick. Antes de que Slevin pueda vestirse llaman nuevamente a su puerta. Se trata de dos matones que trabajan para un mafioso local conocido simplemente como El Jefe (Morgan Freeman), y le informan que éste quiere verlo. Slevin no logra convencerlos de que no es Nick y termina siendo golpeado y llevado por la fuerza ante El Jefe vistiendo únicamente una toalla y unas pantuflas. Incapaz de probar su identidad, Slevin decide dejar que las cosas fluyan. Al Jefe no le interesa si es Nick Fisher o no, pues lo único que él quiere es ver saldada una deuda de más de noventa mil dólares. Dado que Slevin no tiene ni el dinero ni forma de conseguirlo, El Jefe le ofrece una alternativa: si asesina al hijo de su rival considerará la deuda cancelada.

El rival de El Jefe es un hombre conocido como El Rabino. Se sabe que alguna vez hace muchos años ambos fueron socios. Llegaron juntos a la ciudad y rápidamente empezaron a construir un imperio criminal. Su relación se deterioró y decidieron seguir caminos separados, pactando una tregua y recluyéndose cada uno de ellos en un penthouse super seguro y completamente aislados del mundo exterior y cualquier posible amenaza que se pudiesen plantear uno al otro. La tregua se vio rota algunos días atrás cuando el hijo del Jefe fue asesinado, acción de la que culpa al Rabino y su organización, razón por la que desea eliminar al hijo del Rabino como venganza.

Slevin regresa al departamento de Nick y tras apenas poder vestirse recibe la visita de otros dos matones, esta vez enviados por el Rabino. La escena se repite y Slevin es llevado por la fuerza hasta el penthouse del Rabino, quien le informa que le debe treinta mil dólares y que tiene tres días para pagarlos. Slevin decide no discutir el punto y regresa al departamento, donde es alcanzado por Lindsey, quien parece haber descubierto a alguien que pudiese estar detrás de la desaparición de Nick y de la confusión de identidades: un misterioso hombre que se hace llamar Smith y quien más tarde se revela es un prestigiado asesino a sueldo conocido simplemente como Goodkat (Bruce Willis). Cuando Lindsey cuestiona a Slevin por su aparente falta de miedo o preocupación, éste le explica que tiene Ataraxia, por lo que no puede mostrar abiertamente emociones marcadas.

La trama se complica al añadir la historia de una carrera de caballos arreglada veinte años atrás y de varios homicidios cometidos como consecuencia de ella; la aparición de un detective de policía (Stanley Tucci) que parece tener un pasado ligado al imperio criminal compartido por El Jefe y El Rabino y quien muestra un creciente interés acerca de la identidad e intenciones de Slevin; el asesinato de dos corredores de apuestas; y la creciente atracción entre Lindsey y Slevin. Poco a poco se empieza a aclarar la situación, revelando una historia de venganza y retribución que lleva veinte años preparándose.

Creo que el principal problema de la película proviene del hecho de que es imposible simpatizar con alguno de los personajes, pues la falta de emociones de Slevin resulta un factor alienante, impidiendo al espectador cualquier vestigio de identificación con él; Lindsey es demasiado abierta e impulsiva y el resto de los personajes son demasiado amorales y están muy poco desarrollados como para que a alguien le importe quien sobrevive o no. Los diálogos pretender ser astutos e imaginativos, pero se hace evidente porque se respeta tanto a gente como David Mamet, Elmore Leonard o Quentin Tarantino: porque no es fácil escribir así.

A pesar de esos problemas y de la persistente sensación de que Lucky Number Slevin pudo haber sido algo realmente grande e incluso posicionar a Paul McGuigan como uno de los directores más importantes en la industria comercial contemporánea, la película resulta bastante entretenida y sin duda resulta una buena opción para quienes disfrutan del género.

julio 17, 2009

District 9

Tal parece que Peter Jackson ha decidido concentrarse de lleno en su faceta de productor de cine, pues actualmente no tiene ningún proyecto como director aparte de su colaboración con Steven Spielberg para adaptar Tintin al cine. Por otro lado, si su trabajo como productor es lo que va a permitir que se realicen proyectos como la versión de Guillermo del Toro de The Hobbit, o a proyectos más modestos pero no menos interesantes como District 9, no tengo inconveniente alguno con su decisión vocacional.

District 9 es una película de ciencia ficción escrita y dirigida por Neill Blomkamp, director sudafricano avecindado en Canadá. Blomkamp es famoso por su trabajo en comerciales, de entre los que destacan el que hizo para Citroën, y el corto promocional Yellow, hecho a encargo de Adidas. Blomkamp también es el responsable de los cortometrajes de HALO conocidos como Landfall, y se suponía que sería el director de la adaptación cinematográfica del popular videojuego hasta que problemas financieros llevaron a la suspensión indefinida del proyecto.

La película de HALO también habría sido producida por Jackson, pero al venirse abajo el proyecto el y Blomkamp decidieron concentrar sus esfuerzos en la adaptación de Alive in Joburg, aclamado cortometraje del propio Blomkamp, quien gusta de utilizar un estilo semi-documental, con cámara al hombro y técnicas como el cinéma vérité, combinándolo con efectos digitales fotorealistas, dotando a su trabajo de una apariencia realista a pesar de los temas tratados en ellos. Aquí pueden ver el corto completo:



La película ha contado con el apoyo de una campaña publicitaria viral a través de internet y con el soporte de carteles y anuncios colocados en lugares públicos cerca de eventos relacionados con la ciencia ficción, como en la ComiCon del año pasado o en las ciudades sede de algunos festivales de cine durante los meses pasados. La historia contada en District 9 es la siguiente. Veintiocho años atrás una civilización extraterrestre hizo contacto con seres humanos tras verse obligados a aterrizar en nuestro planeta. Se temía un ataque o invasión en caso de que fuesen hostiles, o un gigantesco avance tecnológico cuando los extraterrestres compartieran con nosotros su tecnología, pero ninguna de las dos cosas sucedió. Se creó un ghetto en Sudáfrica para albergar a los extraterrestres, el cual es conocido como Distrito 9, y el control del mismo se concesionó a la empresa Multi-National United (MNU), la cual no tiene el mínimo interés en cuidar el bienestar de los refugiados alienígenas. Cuando un operativo de MNU contrae un virus que empieza a alterar su ADN se convierte en el hombre más valioso y buscado en el planeta, y el único lugar donde puede esconderse es el Distrito 9.

District 9 se estrena en los Estados Unidos el próximo mes, así que a nosotros solo nos queda esperar que las distribuidoras nacionales decidan darle una oportunidad de desfilar por nuestras pantallas. Aquí les dejo los dos avances oficiales.


julio 15, 2009

Masters of Horror : Takashi Miike

Takashi Miike es uno de los directores más inusuales trabajando en la actualidad. Su trabajo parece irregular de una película a otra y es claro que, para muchos,es un gusto adquirido. Sin embargo, lo que no se puede negar es que pocos directores trabajando en la actualidad son capaces de crear películas tan controversiales de una manera cotidiana, trabajando en tres o cuatro proyectos cada año sin hacer ninguna distinción aparente entre trabajar para cine o TV e involucrándose además como productor de otros directores y trabajando en toda clase de géneros.

En occidente se le conoce mayormente por sus aportaciones al género de horror, destacando películas como Odishon (Audición), Visitor Q, Ichi The Killer (Ichi el Asesino), y One Missed Call (Una Llamada Perdida), donde explora los diferentes rincones del género de una manera siempre dada a los excesos y probando los límites de la censura, desde el terror psicológico hasta el más tradicional horror sobrenatural, pasando por algunas de las más espeluznantes secuencias de tortura que se hayan visto jamás.

Sin embargo, el rango de Miike es mucho más diverso que lo que esos títulos podrían señalar. Su filmografía abarca toda clase de géneros, desde películas infantiles, melodramas tradicionales y parodias de superhéroes, hasta sangrientas historias de la yakuza, pasando por sus mencionadas y celebradas incursiones en el horror y por toda clase de crossovers y mezcolanzas de género. En relación a su inclusión en la serie Masters of Horror, en una entrevista Miike dijo, "¿Un maestro del horror, yo? ¡Pero si yo dirigí Salaryman Kintaro!", refiriéndose a la adaptación de un manga acerca de un violento pandillero que por una promesa hecha a su esposa abandona su estilo de vida para convertirse en un empleado asalariado.

Como sea, es innegable que Miike ha realizado suficientes aportaciones al género, tanto en términos de contenido como de logros audiovisuales, como para ameritar que se le considere como uno de los Meaestros del género, aún si en su caso resulta hasta cierto punto una etiqueta restrictiva y limitante. Miike fue una de las primeras elecciones de Mick Garris cuando empezó a pensar en los directores que invitaría a colaborar en la serie, deleitándose ante la idea de convertirse en el productor del primer trabajo de Miike realizado en inglés. Las diferencias de los métodos de trabajo empleados en América y en Japón pronto se hizo evidente, pero Garris se mantuvo firme en sus promesas y dio a Miike todo el espacio y libertad necesarios para trabajar a su manera sin interferencia de ninguna clase.

El problema vino cuando una vez que Miike entregó el producto terminado, Showtime!, la cadena de TV por cable que había adquirido los derechos de transmisión de Masters of Horror, decidió que el contenido era demasiado fuerte tanto visualmente como en términos de contenido para la televisión estadunidense y decidió no transmitirlo, aún cuando Garris y Miike ofrecieron hacer algunas ediciones intentando suavizar un poco el contenido. ¿Qué clase de película tendría que haber hecho Miike para causar esa reacción en una cadena que utiliza como slogan "No Limits"? Una titulada Imprint (Vestigios).

En los Estados Unidos Imprint nunca se transmitió en TV, pasando varios meses antes de que viera la luz en DVD. En el Reino Unido y en la mayor parte de Latinoamérica si se transmitió por cable sin mayor alboroto, y desde hace un par de años está disponible en DVD prácticamente en cualquier parte del mundo, aunque casi en todas partes se ha utilizado su origen como una herramienta publicitaria, utilizando frases como "La película prohíbida de Takashi Miike", o "Censurada en los Estados Unidos".

Imprint cuenta la historia de Christopher (Billy Drago), un periodista estadunidense que viaja por Japón en busca de su amor perdido. Años atrás se enamoró de una mujer llamada Kimomo (Michie Ito), a quien dejó no sin antes prometerle regresar algún día por ella para llevarla a vivir a América. Al volver a buscarla descubre que fue vendida para servir como prostituta, así que se ha dedicado a recorrer el país de burdel en burdel en busca de su amada.

La búsqueda lo lleva hasta una isla donde aparentemente no viven más que asesinos, ladrones, prostitutas y proxenetas, pero tampoco ahí encuentra rastros de Kimomo. Imposibilitado de abandonar la isla hasta el día siguiente, alquila una habitación, servicio que incluye las atenciones de una chica. Intrigado por una que se queda oculta en las sombras en lugar de ofrecer abiertamente sus caricias como el resto de sus compañeras, Christopher solicita que la envíen a ella a su habitación.

Más tarde, cansado y embriagado de sake, Christopher intenta sacarle conversación a la joven (Youki Kudoh), quien tiene una deformidad facial desde su nacimiento. Mientras le cuenta su historia ella asiente sin comentar mucho, pero al final de su relato le confiesa que ella conoció a Kimomo, quien vivió en la isla durante algún tiempo, y le informa que hace unos meses se quitó la vida ante la desesperanza de que su amado no haya mantenido su promesa de volver por ella.

Christopher se rehusa a aceptar que su dulce Kimomo fuese tan débil como para caer en la desesperanza y renunciar a todo quitándose la vida, así que exige a la joven que le cuente toda la verdad. Ésta inicia de nuevo su relato, incluyendo ahora su propia vida y la forma en que llegó al prostíbulo de la isla. Le cuenta sobre la llegada de Kimomo y como ésta pronto se convirtió en la chica más popular y buscada, ocasionando la envidia de las demás. Esta envidia llevó a que se le inculpase del robo de una joya de la matrona del lugar, siendo cruelmente torturada en busca de una confesión. El dolor y la desesperación ante la tortura habrían llevado a Kimomo a suicidarse, pero Christopher no está del todo convencido, así que exige toda la verdad, sin exclusiones de ninguna clase. La chica le cuenta la verdad acerca de la joya desaparecida y agrega más detalles acerca de su propia vida, detallando la amistad que Kimomo le profesaba y las condiciones en que se dio su muerte.

Horrorizado al enterarse de la verdad acerca de la muerte de su amada, Christopher se siente desfallecer de ira y dolor, pero antes de descargar su furia en contra de la chica, demanda conocer la historia completa, pues aún cuando está convencido de que la chica le ha contado la verdad, siente que hay cosas que todavía no le ha dicho. La verdadera y completa historia de la chica y los motivos detrás de sus acciones llevarán a Christopher al borde de la locura.

Si han visto antes alguna película de Takashi Miike, especialmente de entre las que mencioné más arriba, difícilmente hallarán en Imprint algún motivo para escandalizarse, pero obviamente esas películas no han sido nunca material apto para televisión. Algunos de los temas y motivos visuales que aparecen en Imprint han sido explorados antes por el controvertido realizador japonés, convirtiendo a esta película en una especie de catálogo de su trabajo, sin por ello demeritar la historia contada.

Supongo que la combinación de los fuertes temas utilizados por Miike (incesto, aborto, prostitución, tortura) con sus crudos pero estéticos visuales fue demasiado intensa para los gustos de los ejecutivos de Showtime!, lo que tristemente hable mal de la cadena.

Me parece digno de señalar la calidad de la imagen y sonido del DVD, que probablemente sean los de mejor calidad que haya tenido cualquier película de Miike, al menos en América. El sonido resulta particularmente notorio durante las secuencias de tortura, replicando toda clase de sonidos de carne desgarrada, uñas desprendidas, y otras linduras semejantes.

Una de las ideas detrás de Masters of Horror era mostrar que el género está vivo y aún tiene mucho que ofrecer, y lo disparejo de los episodios no ayuda mucho en ese aspecto. Los distintos tonos manejados no son problema, pero las entradas más flojas de la serie son excesivamente débiles y son apenas equilibradas con los trabajos de Argento, Carpenter, Dante y McKee, mientras todos los demás caen en el medio sin destacar a uno u otro lado. Por eso era importante el episodio de Miike, porque es el que más abiertamente buscaba empujar los límites del género, y al hacerlo inclinaba la balanza de la serie hacia la relevancia y hacia el futuro. Lástima, otra oportunidad desperdiciada.

julio 13, 2009

Layer Cake

A pesar de ser bastante joven todavía, Matthew Vaughn goza desde hace varios años de una buena reputación como productor de cine. Mayormente conocido por las primeras películas dirigidas por Guy Ritchie, Lock, Stock & Two Smoking Barrels (Juegos, Trampas y Dos Pistolas Humeantes), Snatch (Cerdos y Diamantes) y Swept Away (lo siento, pero ésta si, no tengo idea como se haya titulado en español), o por acompañar a su guapísima esposa Claudia Schieffer a toda clase de eventos sociales, Vaughn debutó como director en el 2004 con Layer Cake (No Todo es lo que Parece, en México, y Crimen Organizado, en España), cinta que originalmente habría de dirigir Guy Ritchie.

Layer Cake pudo haberse convertido en otra entrada dentro de las cintas de gangsters londinenses que lanzaron la carrera de Ritchie, pero otros compromisos evitaron que el ahora ex de Madonna pudiese dirigir la película. En vez de enfrentar un retraso y los posibles costos económicos del mismo mientras se elegía un nuevo director, Vaughn decidió encargarse él mismo de la realización del proyecto, habiendo trabajado lo suficientemente cerca de sus directores durante su trabajo como productor como para considerar que no debiera ser tan difícil hacer la transición de responsabilidades en el set.

Layer Cake está basada en la novela del mismo título de JJ Connolly, y el guión fue escrito por el propio autor de la novela, quien no tenía experiencia previa y presentó un primer esbozo de más de cuatrocientas páginas, más aún de las que tiene la novela. ¿Qué clase de película se podía esperar de un proyecto con guionista primerizo, director debutante, y un relativamente desconocido actor (Daniel Craig) asumiendo su primer papel protagónico? Sin duda no un clásico del género de gangsters o siquiera una cinta superior a las realizadas por Guy Ritchie, pero eso es precisamente lo que Layer Cake resultó ser.

Daniel Craig interpreta a un traficante de drogas especializado en cocaína. Es joven, inteligente, bien parecido y sumamente cuidadoso. También sabe que en su profesión es solo cuestión de tiempo terminar muerto o encerrado en la cárcel, así que tiene todo listo para retirarse definitivamente del negocio y retirarse a vivir una vida cómoda y tranquila mientras aún es lo suficientemente joven como para disfrutarla. Al inicio de la película él calcula que si todo sale bien en dos días podría estar lejos de todo lo que ahora le rodea, pero si todo hubiese salido de acuerdo a su plan, la siguiente hora y media de la película habría sido bastante aburrida, ¿cierto?

Justo mientras está pensando en realizar su última transacción como traficante, recibe el llamado de Jimmy Price (Kenneth Cranham), el mafioso para el cual trabaja. Éste le encomienda un par de trabajos que no le vienen demasiado en gracia pues ponen en peligro sus planes de retiro. El primero es tratar con un estúpido y pretencioso gangster conocido como Duke (Jamie Foreman), quien necesita colocar en el mercado un millón de píldoras de extasis lo más pronto que sea posible, lo cual no está tan lejos de sus ocupaciones habituales salvo por tener que lidiar con la clase de criminales que siempre ha intentado evitar. El segundo trabajo consiste en localizar a la hija adolescente de Eddie Temple (Michael Gambon), un asociado de Jimmy. Aparentemente la chica es una adicta que se ha mezclado con la clase equivocada de personas.

Si las cosas no estuviesen suficientemente complicadas, resulta ser que el éxtasis que necesita colocar en el mercado es material robado a la mafia serbia, quienes están convencidos de que él es el responsable y están dispuestos a lo que sea para obtener venganza y recuperar lo que les pertenece.

La aparición es escena de Eddie Temple para aclarar la naturaleza de su relación con Jimmy y la verdad detrás de su hija desaparecida, además de manifestar su interés en participar en el negocio de colocar el cargamento de extasis, añade aún más capas a la creciente intriga de la película, haciendo que la rudeza y experiencia delictiva de sus asociados, Gene (Colm Meaney) y Morty (George Harris), pueda resultar insuficiente para salir bien librado del negocio, sobre todo ahora que un asesino enviado por los serbios se encuentra en la ciudad. Como si su situación no fuese lo suficientemente complicada, nuestro protagonista decide además intentar seducir a Tammy (Siena Blaze), la novia de Sidney (Ben Whishaw), un sobrino de Duke que no parece ser demasiado listo.

Layer Cake logra distinguirse de las películas de Guy Ritchie gracias al enfoque adoptado por Vaughn en cuanto al tono de la historia, pues el humor es más escaso y notablemente más oscuro que en las cintas de Ritchie. El desarrollo de personajes y la exploración de los valores de los criminales, su sentido del honor y la naturaleza de las relaciones entre criminales hacen que la película se sienta más cercana al trabajo de Martin Scorsese que al de Guy Ritchie, al menos dentro del género de gangsters.

También es digno de resaltar que a pesar de tratarse de una película con un presupuesto bastante modesto -aproximadamente siete millones de dólares-, la película no se distingue de una producción de estudio hollywoodense, además de contar con un elenco de actores medianamente conocidos que luego de esta cinta se han hecho acreedores de un mayor reconocimiento tanto del público como de la industria, como ocurre con el propio Daniel Craig o con Ben Whishaw, que en los últimos años han acumulado éxitos en sus diferentes proyectos. Vaughn dirigió un par de años más tarde la excelente adaptación de Stardust, la novela de fantasía de Neil Gaiman, y se encuentra actualmente finalizando Kick Ass, una adaptación del comic creado por Mark Millar y John Romita Jr acerca de un adolescente que decide convertirse en un superhéroe/vigilante a pesar de no tener ninguna clase de poderes o habilidades sobrehumanas. Sin duda Vaughn se ha convertido rápidamente en un director al que vale la pena seguir la pista.

julio 10, 2009

Transformers: The Revenge of the Fallen

No puedo pensar en una sola instancia donde si alguien me preguntase acerca de mis directores favoritos, los que más me mueven o divierten, o simplemente aquellos que son capaces de generarme alguna reacción emocional, donde pudiera pensar en Michael Bay. Y lo mismo va hacia el lado negativo, pues no me parece que ninguna de las películas que ha dirigido hasta la fecha sea realmente mala, simplemente me parece que van dirigidas a un público con gustos e intereses muy diferentes a los míos, por lo cual suelo evitar -o al menos dejar pasar de largo- sus películas. Dicho lo anterior, debo confesar que The Rock (La Roca) me divirtió mucho cuando la vi, hace... uh, unos doce años. Espero que haya envejecido bien.

Lo que nos lleva a Transformers: The Revenge of the Fallen. Hace un par de años le dediqué medio post a la primera parte -¿medio post? ¿de verdad tenía tanto que escribir que no le podía dedicar uno propio?- explicando que nunca fui aficionado ni a los juguetes ni a las diferentes series animadas que componen la franquicia, y las razones por las que había ido a ver la película. Todo lo dicho entonces aplica del mismo modo para esta secuela. El combo Spielberg+Bay+FranquiciaJuguetera no puede buscar otra cosa que generar una enfermiza cantidad de eye-candy para vender cuantos productos licenciados y juguetes sea posible, y ni siquiera había el añadido de un guión parcialmente escrito por John Rogers o algún otro guionista que gozase de mi simpatía.

Entonces, ¿por qué fui a ver Transformers: The Revenge of the Fallen?

La única respuesta honesta que puedo ofrecer es: por morbo. Se especuló tanto sobre el mayor presupuesto, sobre triplicar la cantidad de robots que aparecen en la película, sobre los elaborados efectos digitales y la capacidad de proceso de imágenes requerida para completar la película, e incluso sobre un posible conflicto entre Megan Fox y Michael Bay, y finalmente sobre la película misma, estrenada en EU algunos días antes que en México, que no me pude aguantar las ganas de ver a que se debía tanto ruido.

La película tiene todos los ingredientes que uno esperaría de un blockbuster veraniego impulsado por uno de los combos más poderosos e influyentes de Hollywood, los ya mencionados Steven Spielberg y Michael Bay: un protagonista carismático y de moda, una chica sexy y de moda, un director conocido por sus excesos visuales, efectos digitales al por mayor, y la mayor cantidad de explosiones que es posible distribuir en casi dos horas y media de película. Los villanos son viles y ruines, los héroes son heróicos, las chicas (ahora hay más de una) son preciosas y los robots lucen bastante reales y verdaderamente gigantescos.

¿Qué más se puede pedir?

Se me ocurren varias cosas: una historia interesante y entretenida, y si puede ser coherente y congruente, mejor. Actores. De verdad, más preocupados por su trabajo que por su aspecto (aunque probablemente aquí sea máas culpa del director y del guión que de los mismos intérpretes. Un mínimo desarrollo de personajes, al menos suficiente como para identificarse con los protagonistas. Creo que con eso bastaría.

La verdad es que la película no es buena, aunque no llega a ser realmente mala, pues en su defensa hay que señalar que mantiene una cierta congruencia interna: la historia es intencionalmente boba y el humor raya en el pastelazo, pero es así desde el primer momento. Me viene a la cabeza un comentario que Felipe Sobreiro hizo acerca de la película: "si piensas que entretenimiento es igual a dos horas de chatarra brillante volando por los cielos, esta película es para ti". Mejor no lo pude haber expuesto yo. Lo he dicho antes respecto a otras películas, pero ahí voy de nuevo. Si van al cine con la idea de ver una película inteligente, humana, llena de sentimientos y/o valores que represente una experiencia emocionalmente satisfactoria, y terminan sentados en una sala donde se exhibe Transformers: TROTF, necesitan ser más cuidadosos a la hora de elegir su película frente a la taquilla.

julio 08, 2009

El Oro del Rey

El Oro del Rey es el cuarto volumen de la saga de Las Aventuras del Capitán Alatriste, y para estas alturas ya resulta innegable el hecho de que la serie fue planificada en su integridad desde un principio por Arturo Pérez-Reverte, pues empiezan a tomar sentido muchas de las alusiones a hechos posteriores o anteriores a los que está narrando Íñigo, la voz de su narrador.

El escribir los libros como si se tratasen de las memorias del viejo Íñigo, relatando los sucesos acaecidos en su vida desde que esta se cruzó con la del Capitán Alatriste fue una herramienta útil para darle un toque humano a la narración, evitando que se convierta en un simple recuento de las aventuras de un viejo soldado español y permitiendo al autor plasmar reacciones emocionales que estarían fuera de lugar de no emplear a uno de los propios personajes como narrador.

Las alusiones a eventos futuros parecen ser menos, pero a cambio crecen en importancia, pues en las primeras páginas del libro Íñigo menciona el lugar y tiempo de la muerte de Alatriste y lo hace con el desparpajo de quien comenta un hecho conocido por todos, sin darle mayor importancia.

Lo que si parece adquirir importancia poco a poco es la relación entre el propio Íñigo y Angélica de Alquézar, la joven sobrina de uno de los villanos principales de la serie. Íñigo mismo empieza a adquirir un papel más allá del simple patiño adolescente, pues luego de los eventos durante el sitio de Breda, narrado en el tomo anterior, Alatriste y el resto de los personajes empiezan a tratarlo más como un hombre que con la condescendencia que le mostraban anteriormente.

De licencia tras la toma de Breda, Alatriste e Íñigo se encuentran en Sevilla con Francisco de Quevedo y con el Conde de Guadalmedina, quienes les tienen una oferta de trabajo un tanto inusual. Su misión es reclutar hombres armados para llevar a cabo un asalto a un buque de carga proveniente de América. Lo inusual de la misión viene a cuenta del objetivo del asalto, pues la idea es que tomen el control del barco para llevarlo a tierra en un punto donde sea posible que otro grupo descargue el oro que viene a bordo. Se trata de oro perteneciente al Rey de España y lo van a robar por órdenes de... el Rey de España.

Aparentemente algunos comerciantes y funcionarios han estado desviando una parte del tesoro proveniente de América para engrosar sus propias fortunas. Algunos funcionarios honestos lo han descubierto, pero a fin de evitar un conflicto al interior de la corte, los asesores del rey lo convencen de recuperar lo que es suyo por otros medios. Si Alatriste y su grupo tienen éxito, nadie hará reclamación alguna, pues hacerlo sería admitir que lo estaban robando.

Tras reacostumbrarse a la escena del bajo mundo sevillano, Alatriste contrata a los mercenarios necesarios para llevar a cabo el trabajo, mismo que parece fácil. Abordar el bote, asustar a los marinos para que abandonen el barco y despachar a aquellos que no lo hagan. Levar anclas y encallar el barco para que otro grupo se haga cargo de bajar la carga y retirarse a disfrutar la paga. Lástima que nadie haya considerado la posibilidad de que otro grupo de mercenarios haya sido contratado para proteger la carga, con el añadido de que dicho grupo se encuentre bajo las órdenes del archienemigo de Alatriste, Gualterio Malatesta.

No hay mucho que pueda añadir a lo que he escrito antes acerca de la prosa de Pérez-Reverte, amena, clara, limpia; o a su habilidad narrativa y talento para proporcionar información histórica y comentario social sin alterar por ello el flujo de su relato. Arturo Pérez-Reverte es uno de los mejores autores trabajando en la actualidad y Las Aventuras del Capitán Alatriste, pese a poder ser consideradas como una obra menor entre su producción literaria, son un excelente ejemplo de su talento y un adecuado punto de entrada para aquellos interesados en su obra.

julio 06, 2009

Masters of Horror: William Malone

William Malone es otro caso donde uno se pregunta cual es la razón por la cual podría considerársele como un Maestro del Horror, siendo la única explicación posible que tiene una antigua amistad con Mick Garris, el productor de la serie. Malone empezó su carrera como director en 1981, pero luego de un par de películas de bajo presupuesto que recibieron nula o tibia recepción enfocó su atención a trabajar en televisión, saltando de género en género pero tratando siempre de mantenerse cerca del horror, habiendo dirigido episodios de series como Freddy's Nightmares, Tales From the Crypt o Perversions of Science. Su regreso al cine se dio con el insípido e inconsecuente remake de House on Haunted Hill (La Residencia del Mal), y un par de años más tarde hizo FeardotCom (Miedopuntocom).

Aparentemente lo que sería su mayor aportación al género ni siquiera es verdad, pues aún cuando en algunos sitios hay afirmaciones de que Malone diseñó la icónica máscara que Michael Myers utiliza en la versión original de Halloween (John Carpenter, 1978), pero no encuentro ningún dato que pudiese validar semejante afirmación. La película contaba con un presupuesto de algo más de trescientos mil dólares, y aún cuando Don Post, director y propietario de Don Post Productions, una de las más importantes firmas de vestuario y maquillaje -y empresa donde Malone trabajaba-, era uno de los productores ejecutivos de la cinta, éste se rehusó a producir una máscara original a cambio de un porcentaje de las taquillas y mercancía licenciada, sugiriendo a los encargados de la producción que utilizacen una máscara barata y le hicieran modificaciones. La máscara más barata que encontraron fue una del Capitán Kirk que adquirieron por veinte dólares y a la cual simplemente pintaron de blanco y alteraron el cabello, sin la participación o colaboración de Don Post Productions ni nadie de su staff, Malone incluído.

Tal vez no sea de sorprender entonces que su episodio para la primera temporada de Masters of Horror resulte ser su mejor trabajo a la fecha. The Fair-Haired Child (El Niño del Sótano) empieza con Tara (Lindsay Pulsipher), una linda pero retraída adolescente a quien sus compañeros de escuela hacen blanco de sus burlas a causa de su tendencia a soñar despierta y a fantasear con heroínas de historieta. Un día, de regreso de la escuela, Tara es perseguida y arrollada por una camioneta.

Al recuperar la consciencia, se encuentra en cama en una espaciosa habitación y una mujer vestida como enfermera se encuentra sentada a un lado. Para incrementar su confusión, la mujer le informa que se encuentra a muchos kilómetros de casa y que nadie está seguro de como llegó ahí. Tras intentar comunicarse con su madre, ésta, aparentemente bajo los efectos del alcohol o de algún fuerte medicamento, no presta atención a su predicamento y le pide se comunique más tarde.

En poco tiempo Tara se da cuenta de que en realidad ha sido secuestrada por un extraño matrimonio que parece tener algo que ocultar, lo que sin duda no puede ser bueno para ella. Tras intentar infructuosamente escapar de la casa, misma que para su desolación parece encontrarse en medio de la campiña y lejos de cualquier posible contacto humano, Tara es arrojada al sótano de la casa, donde no hay escaleras. Mientras busca otra salida descubre horrorizada a un muchacho ahorcándose, y tras algunos esfuerzos consigue bajarlo y retirarle la soga del cuello. El muchacho se ve profundamente estresado y perturbado, aunque a base de señas logra hacerse entender. Se llama Johnny, y parece estar aterrorizado de algo que en cualquier momento puede quedar libre en el sótano.

Poco a poco Johnny (Jesse Haddock) va haciendo que Tara entienda la gravedad de su situación. Johnny falleció en un accidente varios años atrás, pero sus padres (Lori Petty y William Samples) hicieron un trato con un demonio para conseguir regresarlo a la vida. El precio: doce niños, uno cada año en la fecha del cumpleaños de Johnny, deben ser sacrificados.

Tara es la última víctima, y una vez que su sacrificio sea completado Johnny podrá vivir nuevamente una existencia normal. Aún cuando Johnny parece simpatizar con Tara y le asegura que no desea hacerle daño, no puede oponer resistencia a las fuerzas que controlan su temporal existencia, así que Tara tiene que luchar por su vida, escondiéndose de la criatura liberada para realizar el sacrificio.

Eventualmente Johnny retoma el control por unos minutos y ambos llegan a la conclusión de que no es posible seguir postergando lo inevitable. Johnny le explica las condiciones en que ha tenido que existir desde que inició el ritual y que nunca fue su intención el poder regresar, y menos a semejante precio. Tara simpatiza con su desesperanza y decide dejar de luchar, permitiendo que el largo ritual llegue a su fin.

Para beneplácito de sus padres, Johnny regresa a ser el mismo de antes de su muerte, pero las cosas no pueden volver a ser como antes, no después de lo que ha pasado durante los últimos doce años, y menos después de los momentos que compartió con Tara, así que pronto revela a sus padres una siniestra sorpresa.

La historia está muy bien escrita y la dirección resulta impecable. Las actuaciones tanto de los dos adolescentes como de Samples como de Petty son intachables, especialmente de ésta última, quien realiza un trabajo realmente sobresaliente. La ambientación y el diseño de escenarios es perfecta, complementando idealmente el tono de la historia.

Tal vez el único pero posible sea en cuestión de los efectos especiales, pues la criatura encargada del sacrificio resulta desigual en su ejecución, abusando por momentos de la ayuda digital a un trabajo de maquillaje y prostéticos que se siento solo a medio completar. El resultado no termina de ser convincente, pero no llega a afectar de manera considerable a la película. Si Malone es capaz de llevar este nivel de sobriedad y congruencia a sus futuros trabajos es muy probable que consiga sacudirse de una buena vez la etiqueta de director de segunda. Recomendado para todos los fans del género.

julio 03, 2009

Inglorious Basterds

Una de las películas que más ansiosamente espero esta año es Inglorious Basterds, la más reciente producción de Quentin Tarantino que debutase en el pasado Festival de Cannes. La cinta cuenta la historia de un grupo de soldados aliados quienes desde detrás de las líneas enemigas se dedican a cazar nazis mediante cualquier medio posible.

El elenco está encabezado por Brad Pitt, quien actua junto a Eli Roth, Diane Krueger, Melanie Laurent, Christoph Waltz, Michael Fassbender, Daniel Brühl y Til Schweiger. De éste último no pude evitar sonreir al descubrir el nombre de su personaje: Hugo Stiglitz.

La promoción para la película se ha dado de manera más fuerte, como suele ocurrir con cada proyecto de Tarantino, en línea, filtrando de manera constante videos desde el set de filmación, fotos del set y de los actores caracterizados, posters y, obviamente, los trailers para la película. Los primeros posters en ser difundidos de este modo, siguiendo al teaser poster que pueden ver arriba a la derecha, fueron los siguientes tres (al dar click sobre cualquier imagen pueden verla en mejor tamaño).

Simples y directos al grano, tal y como uno esperaría de Tarantino. A la aparición de estos siguieron cuatro que mostraban de manera individual a cada uno de los protagonistas principales.

Y entonces apareció el primer trailer oficial.


Luego vino el estreno en Cannes, las primeras reseñas, y el lanzamiento propiamente dicho de la campaña de promoción internacional, donde lo más reciente son cuatro nuevos posters de los personajes.

Los cuales hacen juego con una nueva versión de un poster que anteriormente había aparecido en italiano.

Finalmente, este es el primer trailer internacional.


La película se estrena en los Estados Unidos el próximo mes de agosto. No queda más que cruzar los dedos y esperar que las distribuidoras en México no nos apliquen de nuevo el tratamiento Grindhouse y tengamos que esperar hasta su aparición en DVD.