agosto 31, 2009

Terminator: Salvation

McG no es precisamente la clase de persona que inspira confianza por la calidad de su trabajo como director, así que cuando se anunció que el sería el encargado de tratar de revitalizar la franquicia de Terminator no creí que tuviese oportunidad de hacerlo. Cuando la película se estrenó en los Estados Unidos fue recibida con mucha tibieza en la taquilla y con bastante frialdad por la crítica, así que temí que se tratase de una película verdaderamente lamentable, pero cuando finalmente se estrenó en México me topé con comentarios de amigos y conocidos que no entendían por que la película tuvo tan dura recepción. Finalmente decidí que el único modo de poder hacer un juicio sobre ella era viéndola, así que eso hice.

Debo aclarar que nunca vi Terminator 3 y que tampoco tengo intención de hacerlo, pues nunca he escuchado un solo comentario positivo acerca de esa película, y ahora que he visto esta nueva entrega estoy seguro de que no me perdí de nada relevante para la historia en general, ni acerca de John Connor, ni tampoco sobre el desarrollo de la futura guerra entre hombres y máquinas, incluso a pesar del ominoso subtítulo que llevaba aquella (Rise of the Machines).

Dicho lo anterior, Terminator: Salvation es una película que tal vez podría calificar de inofensiva, pues aún cuando no ofrece nada nuevo para los aficionados al género, a pesar de que no aporta innovaciones tecnológicas o narrativas, con todo y que no hace nada para enriquecer la historia de esta popular franquicia de ciencia ficción, tampoco contiene nada que pudiese ofender a los fans de la serie. Recuerdo que hace algunos meses, en la Convención de Comics de Nueva York, McG solicitó a los fans de la saga que apoyaran su película como lo que era: una carta de amor a Terminator. Y la verdad es que esa es una buena forma de interpretar lo que hizo con esta película.

Me parece también importante resaltar que McG tiene relativamente poca experiencia como director, contando únicamente con las dos entregas de Charlie's Angels y We Are Marshall en su curriculum, además de varios episodios de series de tv y un puñado de videos musicales, pues normalmente se concentra en su faceta de productor. Lamentablemente Terminator: Salvation es la clase de película que pone en evidencia la falta de experiencia de su director, pues el resultado es disparejo en tono y ritmo, aún cuando los visuales son mayormente consistentes.

Terminator: Salvation sucede varios años en el futuro, donde encontramos a un John Connor (Christian Bale) adulto que forma parte de la resistencia, aunque aún no es el legendario líder de la misma, como se nos informó que llegaría a ser desde la primera entrega de la saga hace ya veinticinco años. John y su grupo están tratando de averiguar por que razón las máquinas están tomando prisioneros, dado que siempre se han dedicado a matar y exterminar sin distinción alguna. John teme que se trate de los experimentos que llevarán a la creación de los T-800, cyborgs que contienen tejido orgánico que les permite aparentar ser humanos para infiltrarse en los campamentos de sobrevivientes, modelo con el que está familiarizado pues desde su adolescencia hizo contacto con uno de ellos.

El alto mando de la resistencia parece haber hecho un descubrimiento que podría cambiar el curso de la guerra, pues interceptaron una señal de radio que parece funcionar como un switch de apagado. John se ofrece como voluntario para probarlo antes de que sea usado a gran escala en una ofensiva en contra de Skynet, pero la aparición de dos personas alterará todos sus planes.

En el presente, Marcus Wright (Sam Worthington) era un asesino que tras ser condenado a muerte cedió su cuerpo a la ciencia, más concretamente para que se experimentara con él en Cyberdine, empresa que eventualmente dará nacimiento a Skynet. Súbitamente despierta en el futuro sin tener noción de donde (o cuando) está, ni de como llegó ahí. Tras encontrarse con un Terminator, Marcus es salvado por un adolescente, quien le ayuda a esconderse y le explica que las máquinas han obligado a lo que queda de la humanidad a esconderse y pelear por sus vidas. El adolescente es Kyle Reese (Anton Yelchin), futuro -en el pasado- padre de John Connor. Juntos escuchan una transmisión de radio donde John Connor exorta a la resistencia y a mantener la esperanza y el joven le explica que John es la guía moral de la resistencia y que sería bueno poder contactarlo o unirse a su grupo.

Luego de que las máquinas secuestran a Kyle junto con un grupo de humanos, Marcus encuentra a Blair (Moon Bloodgood), una piloto que forma parte del grupo de John, y quien se ofrece a llevarlo hasta su campamento. Al llegar al lugar tienen un accidente con una mina magnética que estalla en la pierna de Marcus, y cuando éste es llevado a la enfermería para ser atendido por Kate (Bryce Dallas Howard), la esposa de John, hacen un terrible descubrimiento.

Marcus tiene entonces que luchar por ganarse la confianza de John y del resto de su grupo, empresa nada fácil. Su única oportunidad es aprovechar que Blair confía en él y tratar que John sea capaz de aceptar que él puede ser la única esperanza de rescatar a Kyle del complejo central de Skynet.

Una de las críticas más fuertes que he escuchado acerca de ésta película es que no aporta nada al mito detrás de la popular serie de películas, pero me parece que lo que si consigue es realizar un trabajo de limpieza, recogiendo elementos de las dos primeras películas y preparando el terreno para seguir expandiendo la saga en el futuro. A lo largo de la película hay toda clase de referencias a sus dos primeras antecesoras, desde el uso de ciertas frases o situaciones, hasta menciones directas a sucesos de esas dos cintas.

La participación, breve y apenas notoria, tanto de Linda Hamilton como de Arnold Schwarzenneger no es más que un guiño a los fans, a la vez que sirve para cimentar firmemente el lugar de esta entrega dentro del canon de la serie. Obviamente la película tiene muchos problemas, pero la gran mayoría de ellos son menores y no afectan al resultado final de la película. McG acusa su falta de experiencia permitiendo que la película fluya de forma irregular, tanto visual como narrativamente, permitiendo en varias ocasiones que su constante inclusión de homenajes se interponga en su trabajo de narrador visual, pero nunca al grado de que la película se sienta cortada.

La actuación de Sam Worthington es excelente, aunque me parece que un director más capaz le pudo haber sacado más al trabajo de Christian Bale, quien cumple pero se nota limitado. Los secundarios son sólidos, desde la opacidad de Common hasta la usual exageración de Michael Ironside, y en cuanto al resto no hay mucho que decir que no sea evidente desde los trailers: buenos efectos especiales sin presentar nada que sea realmente sorprendente, secuencias de acción bien logradas pero sin ser sobresalientes, y un look post-apocalíptico bastante bien logrado.

En conclusión, Terminator: Salvation es una entretenida película veraniega que debiera ser disfrutada por igual por los fans de las películas originales y por quienes no estén familiarizados con ellas. Habrá que ver hacia donde apunta el futuro de la franquicia.

agosto 27, 2009

Fear Itself: Chance

Masters of Horror fue cancelada tras solo dos temporadas en la cadena de TV Showtime!, pero Mick Garris consiguió un modo de mantener la serie viva en NBC, aunque una disputa de derechos le impidió utilizar el nombre, naciendo así Fear Itself. Originalmente se transmitieron solo ocho episodios de los trece que se grabaron, pues se suspendió la emisión de la serie para abrir espacio a la cobertura de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, una vez terminado ese evento la serie no regresó a su horario habitual. Durante meses no hubo ningún aviso oficial de parte de la cadena, hasta queen marzo pasado se anunció oficialmente la cancelación de la serie. Para Latinoamérica el canal Space ha transmitido los trece episodios de la serie, de los cuales los últimos cinco permanecieron sin haber sido vistos en los EU por algún tiempo, aunque tengo entendido que AXN Sci Fi ya los transmitió todos.

Chance es el décimo episodio de la serie y fue dirigido por John Dahl sobre un guión de Rick Dahl y Lem Dobbs, basado en una historia de éste último. Chance Miller (Ethan Embry) es un hombre al borde de la desesperación. Chance tiene varios días sufriendo pesadillas, pero lo atribuye al stress, mayormente ocasionado por su precaria situación económica. Sin embargo, está convencido de que está a punto de hacer un negocio que cambiará su vida drásticamente. Chance decide involucrarse en el negocio de las antigüedades y aún contra los consejos de Jackie (Christine Chatelain), su novia, realiza una fuerte inversión que espera multiplicar rápidamente. Chance compra un jarrón antiguo y acuerda una cita con el propietario de una tienda de antigüedades (Vondie Curtis Hall), quien manifestó interés en el jarrón cuando éste le fue descrito.

Una vez en la tienda el dueño procede a revisar el jarrón, y le informa a Chance que aún cuando existe un parecido con una clase de jarrón más antiguo y valioso, existen algunas diferencias que delatan que se trata de una pieza más reciente y mucho menos valiosa, ofreciendo a Chance 5,000 dólares por el. Éste se escandaliza y molesta, reclamando el pago de los 45,000 dólares prometidos. El anticuario le explica que le dio esa cifra basándose en la descripción que le hizo del jarrón, pero que la pieza que le ha llevado no tiene ese valor. Chance pierde los estribos y se lanza sobre el anticuario, forcejeando con él hasta golpearlo y dejarlo inconsciente. Un ruido en la tienda llama su atención y sale a investigar, encontrándose con un hombre idéntico a si mismo, quien lo mira con desprecio antes de retirarse caminando.

Al volver a la habitación anterior, Chance encuentra al anticuario intentando arrastrarse hasta el teléfono, así que toma un bastón y lo golpea hasta matarlo. Su doble vuelve a aparecer, lo felicita, y desaparece nuevamente. Mientras Chance intenta decidir que hacer con el cuerpo, la alarma contra incendios se activa, por lo utiliza el bastón para destruirla. Un instante más tarde suena el teléfono, pues en la compañía de seguridad desean saber si hay algún problema. Chance les dice que se trató de una falsa alarma, pero al no poder proporcionar la contraseña de seguridad le cortan la llamada. Preocupado por la inminente llegada de alguien de la compañía, Chance intenta ocultar el cuerpo. Al llegar el empleado de seguridad le exige pasar a revisar el lugar. Chance intenta convencerlo de que está cuidando la tienda como un favor al dueño, pero lo deja pasar. Cuando el empleado descubre el cuerpo, Chance lo mata utilizando una espada.

Su doble vuelve a aparecer para recordarle que la esposa del anticuario llegará en cualquier momento, y le ayuda a acarrear los cuerpos hasta un contenedor de basura en el callejón aledaño. Al volver a la tienda escuchan llegar a la esposa del dueño y luego la oyen entrando a la ducha. Su doble intenta convencerlo de que lo mejor que puede hacer es matar a la esposa, buscar el dinero, y largarse de ahí. Horrorizado ante la sugerencia, Chance huye del lugar y deja al doble acechando a la mujer. Al llegar a su casa encuentra una nota de su novia donde le informa que volverá en un rato. Chance se da una ducha y luego descubre que la herida que se hizo en la frente durante la pelea con el anticuario ha desaparecido. Una vez que regresa su novia también reaparece su doble, situación que llevará a un trágico desenlace.

La historia fluye de manera constante, explorando la idea del desdoble de personalidades como si se tratase de una re-adaptación de la clásica historia del Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde. Las actuaciones son más que sobresalientes y el montaje de la historia revela a un Dahl capaz y eficiente, logrando un episodio que sin ser grandioso resulta bastante sólido, lo que me sorprendió un poco por los malos comentarios que he escuchado acerca de la serie. Los trabajos más conocidos de Dahl para cine son The Last Seduction (La Última Seducción), Rounders (Apuesta Final) y Joy Ride (Frecuencia Mortal), siendo éste último su único acercamiento real al género del horror. Durante lo que va de esta década Dahl ha dirigido mayormente televisión, contando en su curriculum con episodios de series como Dexter, Californication, Battlestar Galactica y True Blood. Nada mal, aún cuando tampoco haya hecho nada realmente memorable.

Intentaré pescar el resto de los episodios de Fear Itself para poder comentarlos, pero la verdad es que los horarios de Space resultan un tanto caóticos así que no sé cuanto tiempo me pueda tomar.

agosto 26, 2009

The Einstein Intersection

Hace algunos meses comenté por aquí They Fly at Çiron, otro libro de Samuel R. Delany, y en el texto mencioné algunas de sus obras más conocidas, entre las que no incluí The Einstein Intersection. Mi omisión fue un reflejo de omisiones similares realizadas por toda clase de autores y reseñadores al hablar de la obra de Delany, lo que normalmente suelo asociar con la idea de que se trata de alguna obra menor del autor en cuestión. Sin embargo, tal presunción no tiene sentido si consideramos que The Einstein Intersection, publicada en 1967, ganó el Premio Nebula de ese año y fue nominada al Hugo al año siguiente, compitiendo en ambos casos en la categoría de Mejor Novela.

Una vez habiendo leído la obra, no tengo ninguna duda de que se trata de una pieza fundamental para entender la obra de este excelente autor, y no solo la suya, si no también la de algunos de sus contemporáneos, particularmente aquellos asociados con "la nueva ola" que se dio en la ciencia ficción durante la década de los 1960s.

De hecho, creo que la principal razón por la que suele dejarse de lado esta novela al comentar la obra de Delany es por lo compleja que resulta, complejidad derivada de las mismas características que la hacen tan importante. No acostumbro intentar desglosar las intenciones o pretensiones de los autores que leo, pero en este caso me parece importante porque la importancia de esta novela radica en su trasfondo más que en la historia, y si se ignora este hecho es fácil desechar a The Einstein Intersection como una obra menor, una novela confusa y poco satisfactoria.

Superficialmente la historia contada en The Einstein Intersection es bastante simple. En un futuro post-apocalíptico, la humanidad ha abandonado la Tierra, misma que ahora se encuentra habitada por mutantes humanoides, quienes luchan por convertir las ruinas abandonadas por los seres humanos en su propio hogar. Lo Lobey es un pastor que lleva una vida tranquila y agradable, pasando los días al lado de sus amigos hasta que conoce a La Friza y se enamora de ella. Su vida transcurre feliz y apacible hasta que La Friza es asesinada bajo misteriosas circunstancias.

Tras una conversación con la matriarca de su aldea, Lo Lobey emprende una búsqueda tras el asesino de La Friza, convencido de que es posible regresarla a la vida. En su viaje Lobey conoce a un grupo de pastores de dragones, con quienes viaja hasta una ciudad portuaria donde encontrará a su objetivo, Kid Death. Durante su viaje Lobey descubre que entre los suyos hay "diferentes", individuos con habilidades que los separan de los demás, y quienes se han convertido en el blanco de Kid Death, quien también es diferente pero aún a pesar de sus capacidades especiales teme a todos los demás seres dotados de habilidades diferentes.

La búsqueda de Lobey es contada de una manera reminiscente al mito de Orfeo, quien descendió al infierno para recuperar a su amada, pero durante la historia se hacen constantes referencias y alusiones a otros mitos arquetípicos de la cultura occidental, incluyento al rey redentor que habrá de ser traicionado por uno de los suyos solo para levantarse de entre los muertos y vencer al mal, y varias otras figuras relativamente fáciles de identificar (Teseo y el Minotauro, los dioses nórdicos, etc.) Y es precisamente esta constante alusión a los mitos la que hace de The Einstein Intersectión una novela especial.

Delany parece sentirse abrumado por los mitos y el papel que estos juegan dictando conductas y tendencias narrativas. A través de sus personajes Delany explora las diferentes posturas respecto a que hacer con los mitos: repetirlos una y otra vez con escasas variaciones; utilizarlos como base pero interpretándolos de maneras diferentes; o renegar completamente de ellos, ignorándolos y empezando nuevos mitos a partir de cero.

Intercalados entre los capítulos de la novela hay extractos del diario del autor, aparentemente escritos durante un viaje por el mediterráneo mientras escribía la novela. Digo aparentemente porque no logro convencerme de que sea casualidad que Delany haga esta reflexión sobre el peso de los mitos mientras viaja por las costas de Italia y Grecia, lugares que vieron nacer muchos de esos mitos, y me pregunto si las supuestas entradas del diario no forman parte misma de la novela. Como quiera que sea, The Einstein Intersection es un alucinante viaje por la mente de un autor que enfrenta la problemática de cargar con el peso de un bagaje cultural que lo nutre y alimenta su obra, pero que al mismo tiempo le impone toda clase de límites.

El título del libro proviene de contraponer dos visiones opuestas de la realidad, la primera de ellas expresada a través de la Teoría de la relatividad, de Albert Einstein, con la cual, de acuerdo con uno de los personajes de la novela, el físico alemán definió los límites de la percepción, expresando mediante conceptos matemáticos el grado de influencia que el observador ejerce sobre aquello que observa. En contraposición a esa postura, Delany utiliza el teorema de incompletitud de Kurt Gödel, un matemático checoslovaco. De acuerdo con Gödel, todo sistema matemático contiene fórmulas que no pueden comprobarse dentro del mismo sistema. Esto se oye mucho más complejo de lo que en realidad es.

Llevado a términos artísticos o culturales, la teoría de la relatividad señala que cada individuo y/o cultura tienen una manera diferente de concebir la realidad, misma que depende del contexto y condición en que viven o se desarrollan, razón por la que no existe una interpretación inequívoca de la realidad. Al contraponer a esta idea el principio de incompletitud, la única conclusión posible es que todo es posible. O, como lo pone uno de los personajes de la novela al parafrasear a Nietzsche: "... hay más cosas en el cielo y en la Tierra que las que puedes soñar en tu filosofía, Lo Lobey. Hay un número infinito de cosas verdaderas en el mundo sin modo alguno de aseverar su verdad".

The Einstein Intersection resulta una declaración de principios emitida por un joven autor -Delany tenía 21 años al escribirla- que se rehusa a aceptar una visión limitada del mundo, aferrándose a la idea de que lo indemostrable puede ser tan real como cualquier cosa racionalmente comprobable, un artista en busca de su identidad y consciente de que ésta depende tanto de sus vivencias personales como de sus antecedentes culturales y que, si acaso existe algún modo de definirla, habrá de darse siempre tomando en cuenta que vivimos en un mundo mucho más complejo de lo que cualquier posible definición racional pudiese abarcar.

Sin duda se trata de una fascinante reflexión, misma que por motivos personales encuentro peculiarmente importante, y no dudo que eventualmente habré de revisitar este libro con una mentalidad más abierta hacia lo que encontraré en sus páginas. Lectura ampliamente recomendada, especialmente para quienes trabajan como artistas o en algún área que requiera creatividad.

agosto 24, 2009

Public Enemies

Michael Mann es uno de los directores más respetados en la actualidad y probablemente sea uno de los realizadores más conocidos por su habilidad técnica y por su atención al detalle en cada aspecto de sus producciones, preocupándose siempre por cuidar que la apariencia de sus películas sea justamente la que deseaba, ya sea que se trate de una pieza de época o de un drama en un entorno urbano.

Realizador de películas como Manhunter (El Sabueso), Last of the Mohicans (El Último Mohicano), Heat (Fuego contra Fuego), The Insider (El Informante), Ali, Collateral (Daño Colateral), y Miami Vice, su más reciente proyecto es el drama policiaco semi-biográfico Public Enemies (Enemigos Públicos), estelarizado por Johnny Depp, Christian Bale y Marion Cotilliard.

Public Enemies cuenta los últimos meses de la carrera criminal del famoso asaltante de bancos John Dillinger (Depp), y la implacable persecución en su contra que realizara la fuerza de tarea encabezada por el agente federal Melvin Purvis (Bale). Mann contó además con un excelente elenco de reparto, con actores como Billy Crudup, Giovanni Ribisi, David Wenham, Stephen Dorff, Channing Tatum, Stephen Graham, Jason Clark, Leelee Sobieski, Stephen Lang y James Russo dando vida a un extenso y lamentablemente poco utilizado grupo de personajes de soporte. El nombre de la película viene de la calificación utilizada por el FBI para indicar a los criminales más buscados, refiriéndose a ellos como enemigos públicos.

Contrastando con la ya mencionada atención que Mann presta a cada detalle de sus películas, la historia de Public Enemies se toma toda clase de licencias históricas con fines dramáticos, mostrando en pantalla la muerte de varios criminales en situaciones y fechas completamente diferentes a en las que realmente sucedieron, concentrándose casi en exclusiva en su personaje central.

Depp hace un gran trabajo interpretando a John Dillinger, proyectando el carisma que rodeaba a la figura del legendario asaltante sin por ello dejar de lado el aspecto de hombre duro y ocasionalmente violento que uno esperaría de un criminal buscado; en tanto que Bale encara con sobriedad la tarea de dar vida al agente Purvis, personaje que ocasionalmente es visto como el villano de la historia.

Es de resaltar el equilibrio con que se presenta la imagen de los personajes principales, sin exaltar la imagen de Dillinger como héroe popular, pero tampoco condenando su carrera criminal, de un modo similar presentando al agente Purvis como un hombre recto y honorable, pero sin idealizar su rol de policía modelo, dando ligeras insinuaciones al caracter de alguien dispuesto a hacer cualquier cosa a fin de conseguir su objetivo.

Marion Cotilliard da vida a Billie Frechette, interés romántico de Dillinger quien es esta versión toma un rol mucho más duradero y prominente que el que tuvo en la vida real. Parece que Mann optó por la historia de amor como recurso para humanizar al personaje de Dillinger, evitando así la problemática de lidiar con una figura más vista como un símbolo de su época, un héroe popular que enfrentó al sistema durante los años de la Gran Depresión.

Curiosamente, al lograr sacudir la etiqueta de ícono social y cultural a su protagonista, Mann pierde también la oportunidad de utilizarlo como una herramienta para retratar la situación social de una de las épocas más fascinantes del siglo XX, limitando el alcance de lo que pudo ser una película extraordinaria y contentándose con hacer una simplemente buena.

Como era de esperar, la recreación de Chicago y algunas partes de Wisconsin como eran en los 1930s está increíblemente realizada, y el trabajo del trío de protagonistas es impecable dentro de los límites impuestos por el guión. Se trata de una muy buena película que tristemente no explora más a fondo el mundo en que se mueven sus personajes, enfrentando de manera irreconciliable sus facetas de docu-drama hollywoodense y pieza autoral.

A pesar de sus imperfecciones Public Enemies representa una de las películas más agradables e interesantes de los últimos meses, caracterizados por una serie de decepcionantes blockbusters veraniegos. Confirma además el status de Michael Mann como uno de los directores visualmente más interesantes trabajando en la actualidad y deja en claro que Miami Vice fue un simple tropezón que debiera ser perdonado sin demasiado rencor.

agosto 20, 2009

Masters of Horror: Stuart Gordon 2

Stuart Gordon es un viejo conocido en el género de horror y ya había sido parte de Masters of Horror en la primera temporada, dirigiendo el episodio Dreams in the Witch House -comentado aquí hace varios meses-, donde recurrió a su fuente favorita, HP Lovecraft. Para la segunda temporada Gordon parece haber decidido cambiar de aires y dedicar su episodio a adaptar una historia de la otra gran leyenda de la literatura de horror norteamericana: Edgar Allan Poe.

The Black Cat (El Gato Negro) es una de las historias más conocidas y populares de Poe, habiendo sido adaptada en múltiples ocasiones al cine y la TV, aunque casi nunca guardando fidelidad a la historia original. El protagonista de la historia es un hombre casado que tiene por mascota a un gato negro de nombre Pluto, animal a quien estima mucho y cuyas atenciones son agradecidas con muestras de afecto de parte del gato.

La relación entre ambos cambia luego de que el protagonista se vuelve alcohólico y empieza a sufrir ataques de ansiedad y paranoia. Una noche, convencido de que el gato lo está evadiendo por alguna razón, su propietario intenta cargarlo por la fuerza. Pluto lo muerde, desatando la cólera de su dueño, quien toma una pluma y le saca un ojo al pobre animal.

Convencido de que el gato es una criatura malvada, el hombre empieza a maltratarlo física y verbalmente. Por momentos sufre remordimientos, pero estos son rápidamente reemplazados por la necesidad de lastimar al gato de algún modo cruel o perverso. Eventualmente toma al gato y lo cuelga en el jardín. Esa noche su casa se incendia en circunstancias misteriosas, obligándolo a huir en compañía de su esposa. Una vez establecido en su nuevo hogar, el hombre encuentra un gato idéntico a Pluto, a quien incluso le falta un ojo y cuya única diferencia con su antigua mascota es una mancha blanca.

Mientras revisa el sótano de su nueva casa en compañía de su esposa, el gato se cruza entre sus piernas y casi lo hace tropezar. Enfurecido, el hombre toma un hacha e intenta matar al animal. Su esposa, horrorizada ante la irracional conducta de su marido, intenta detenerlo, impidiendo que mate al animal. Enfurecido, el hombre utiliza el hacha para matar a su propia esposa. Al darse cuenta de lo que acaba de hacer, el hombre decide ocultar el cuerpo. Para ello derriba una parte de un muro en el sótano y esconde tras la pared el cadaver antes de reparar el muro. Eventualmente el sentimiento de culpa y su maltratada psique alcoholizada lo llevan a delatarse ante la policía, revelando casi casualmente el lugar donde escondió el cuerpo.

La adaptación realizada por Gordon y su frecuente colaborador Dennis Paoli respeta en términos generales la historia de Poe pero con un interesante twist argumental, convirtiendo al propio escritor en el protagonista de la historia. El veterano actor del género Jeffrey Combs realiza un extraordinario trabajo interpretando a Edgar Allan Poe, un escritor con aspiraciones de poeta que se ve forzado a escribir historias de horror a fin de poder sobrevivir en compañía de su enferma esposa. Su situación lo lleva a refugiarse en el alcohol, produciendo frecuentes episodios de delirios y alucinaciones, mismos que lo colocan en una situación donde puede perder la razón definitivamente o hallar la inspiración para seguir trabajando.

El trabajo de Gordon mantiene su habitual consistencia. Respetuoso del material y más concentrado en contar una historia sólida e interesante, Gordon concentra su atención en desarrollar a sus personajes poco a poco, sin por ello renunciar a hacer uso de moderadas dosis de gore para acentuar el siniestro tono de la historia. El resultado es un disfrutable episodio que sin ser especialmente memorable constituye otra agradable entrada a la colección de mini-películas que conforman Masters of Horror.

agosto 14, 2009

The Beach

Alex Garland es un joven escritor británico que ha logrado mezclar su exitosa carrera como novelista con una igualmente exitosa transición a guionista de cine, habiéndose convertido en colaborador frecuente de Danny Boyle, para quien escribió los guiones de 28 Days Later (Exterminio) y Sunshine (Alerta Solar), luego de que el mismo Boyle dirigiese la adaptación de The Beach (La Playa), la primera novela de Garland.

The Beach cuenta la historia de Richard, un joven británico que hace turismo "de mochila" en el sudeste asiático. Durante su estancia en un hotel, Rich entra en contacto con un escocés que balbucea acerca de una playa secreta. A pesar de no querer involucrarse con el extraño, Rich se siente intrigado por la playa a que éste hace constantes menciones. Un día al volver a su habitación Rich encuentra un mapa dibujado a mano que detalla la localización de una playa oculta en una laguna al interior del archipiélago tailandés, en una reserva ecológica cerrada al turismo. Al acudir en busca del escocés para entender mejor de que se trata, Rich descubre que éste, quien se hacía llamar Daffy Duck (Pato Lucas), se ha suicidado. Luego de reportar el suicidio a las autoridades Rich decide quedarse con el mapa sin informar de su existencia, y más tarde lo comenta con Étienne, un joven francés hospedado junto con Françoise, su novia, en la habitación contigua a la suya.

La pareja le cuenta que en varias ocasiones escucharon a Daffy hablando o balbuceando acerca de la playa, un supuesto paraíso alejado de la civilización. Aburridos de la vida en los lugares normalmente llenos de turistas el trío decide buscar la playa y algún modo de llegar hasta ella. Tras estudiar mapas de las islas consiguen alquilar los servicios de un lanchero que los lleve hasta la isla más cercana a la que ellos creen contiene la playa y se preparan para el viaje. La víspera de su partida Rich no resiste el impulso y sin decir nada a sus acompañantes deja un mapa dibujado por él mismo a Sammy y Zeph, dos jóvenes norteamericanos con quienes trabó amistad mientras preparaban su excursión en busca de la playa.

Una vez en la isla vecina, los tres jóvenes deciden llegar nadando hasta su destino, lo que resulta una tarea más dura de lo que habían imaginado. Tras explorar un poco deciden que la playa debe estar en el extremo opuesto de la isla y que la única manera de llegar ahí será cruzando un paso en el centro de una colina. Al llegar al claro en la cima descubren una plantación de mariguana y pronto necesitan esconderse de los guardias armados que custodian el lugar.

Al terminar de cruzar la colina se encuentran con que la playa rodea una laguna con una cascada sin ninguna ruta evidente para descender. Mientras intentan decidir su siguiente paso, Rich se levanta e impulsivamente se arroja desde el risco sobre la cascada. Para su sorpresa, un hombre lo espera al llegar a la playa y pronto aparecen más personas. Así se entera de que ahí vive una comunidad bien organizada y establecida, trabajando para ser autosuficientes bajo la dirección de Sal, una mujer aparentemente de origen norteamericano, y su amante, Bugs. Rich sufre un colapso y pierde el conocimiento.

Al despertar se entera que ha sufrido de fiebre por más de día y medio, y que en ese lapso Françoise y Étienne se han integrado a la comunidad, pasando a formar parte de uno de los grupos de pescadores. Rich decide unirse al mismo grupo mientras busca ponerse al día, haciendo amistad con Gregorio, el otro pescador en su grupo, y con Keaty, un muchacho británico que posee el único GameBoy en el campamento. Pronto se entera que la playa fue descubierta seis años atrás por Sal (abreviación de Sylvester), Bugs y Daffy, y que el resto de los integrantes de la comunidad llegaron ahí llevados por ellos, con las únicas excepciones de Jed, otro británico quien parece vivir mayormente alejado del resto de la comunidad, y tres suecos, quienes forman el más exitoso grupo de pescadores, trabajando fuera de la seguridad de la laguna.

Poco a poco los tres jóvenes se van adaptando a la forma de vida de la playa y van olvidándose del resto del mundo, apenas conscientes del paso del tiempo y de que hace semanas que no se comunican con sus familias. Cuando el encargado de la cocina descubre que la mayor parte del arroz con que cuenta el campamento se ha estropeado, es necesario realizar una expedición a una de las islas mayores para conseguir más. Rich se ofrece a acompañar a Jed y así descubre que su labor es servir como vigía, cuidando posibles nuevos arribos, y robando mariguana de la plantación para abastecer al campamento.

Durante su estancia en la civilización Rich se sorprende al notar la alienación que siente al hallarse nuevamente rodeado de turistas, y su malestar se incrementa cuando Jed le informa que encontró a un grupo de muchacho que tienen un mapa con la localización de la playa. Apenado, le cuenta a Jed sobre el mapa y porque lo hizo, a lo que Jed reacciona favorablemente, preocupado pero sin culparlo. Vuelven con el arroz a la playa y unos días más tarde Rich se sorprende al enterarse de que Jed ha solicitado a Sal que Rich deje su puesto como pescador para ayudarlo en sus tareas de vigía. Luego descubre la razón: los americanos a quienes dejó el mapa están en la isla vecina junto con tres alemanes, dos chicas y un chico, justo en el punto donde él, Françoise y Étienne iniciaron el cruce a nado.

Mientras tanto, la vida en el campamento empieza a sufrir a causa de fricciones, principalmente entre Rich y Bugs, las cuales llevan a que poco a poco se vaya creando una división en grupos, polarizando los ánimos. Cuando una tragedia cae sobre el campamento, Sal decide utilizarla para crear un nuevo lazo de unidad, acabando con las rencillas, pero sus planes se ven frustrados cuando Zeph, Sammy y los alemanes parten hacia la isla en una balsa. Su llegada a la isla provocará una sacudida en el status quo que cambiará para siempre la vida de la comunidad.

Garland realizó muchas excursiones durante su juventud, y su primera novela refleja muchas de las experiencias que vivió en esos años. El tono de la historia recuerda por momentos clásicos de la literatura como Lord of the Flies (El Señor de las Moscas) ó The Heart of Darkness (El Corazón de las Tinieblas), recreando vívidamente los paisajes exóticos de la jungla asiática y el impacto psicológico de la vida primitiva en un grupo de personas aisladas del resto del mundo, aderezando además su relato con constantes referencias cinematográficas al cine de guerra, particularmente cuando se trata del tema de Vietnam. El resultado es una fascinante novela de aventuras que sirve además como vehículo de reflexión acerca del impacto del hombre y la sociedad en su entorno, explorando junto con el paisaje los más primitivos y oscuros instintos del hombre.

Nunca he visto la película de Danny Boyle, misma que contó con las actuaciones de Leonardo DiCaprio, Tilda Swinton y Virginie Ledoyen, pero tengo entendido que no es muy buena, aún a pesar de guardar bastante fidelidad con el libro, al menos en su primera mitad. Los comentarios que he escuchado hacen que resulte dudoso que algún día la vea, sobre todo tomando en cuenta lo mucho que me gustó el libro. Habrá que cazar las otras dos novelas de Alex Garland.

agosto 11, 2009

Masters of Horror: Rob Schmidt

Una de mis mayores quejas acerca de la primera temporada de Masters of Horror fue la liberal manera de aplicar el título de Maestro a directores que tal vez no lo mereciesen o aún estuvieran en la primera etapa de sus carreras, haciendo prematuro semejante apelativo. Al ver el nombre de Rob Schmidt en los créditos de entrada de Right to Die (Derecho a Morir), noveno episodio de la segunda temporada, pensé que la tendencia parecía seguir por el mismo rumbo.

Rob Schmidt solo tiene una película de horror en su filmografía y a decir verdad ni siquiera es una buena. Wrong Turn (Camino hacia el Terror) del 2003 es una película que ofrece algunos sobresaltos bien manejados pero poco más que eso en términos de historia o atmósfera, así que me dispuse a ver el episodio con expectativas realmente bajas, lo que resultó bien, pues me llevé una grata sorpresa.

Right to Die cuenta la historia de Cliff y Abby Addison (Martin Donovan y Julia Anderson), un matrimonio que sufre un desagradable accidente en la carretera. Cliff recibe algunos golpes y raspones, pero Abby resulta espeluznantemente quemada en el incendio resultante del combustible derramado. En el hospital le informan a Cliff que la única esperanza de su esposa consiste en obtener un donante de piel para realizar un complejo procedimiento que le permita sobrevivir, aunque persiste la posibilidad de que sus habilidades motoras se vean afectadas, incluyendo la capacidad para hablar. Cliff decide entonces que prefiere que a su esposa se le permita morir en paz en lugar de condenarla a una vida encerrada dentro de su propio cuerpo.

Entra en escena la madre de Abby, quien confronta a Cliff para reclamarle por su intención de dejar morir a su hija, informándole que buscará legalmente impedir que Abby sea desconectada de su soporte vital. Entonces empiezan a intercalarse con la historia una serie de flashbacks mediante los que nos enteramos de que el matrimonio de Abby y Cliff atravesaba por una difícil situación luego de que ella descubriera que él tenía una amante.

Atormentado por su situación, Cliff imagina que Abby se le aparece en su bañera, y cuando está a punto de sostener relaciones con ella su piel empieza a carbonizarse. Horrorizado, Cliff descubre que tiene una quemada en forma de mano en la espalda y una fuerte irritación en los genitales. Ira, su mejor amigo y abogado, lo convence de que se trata de lesiones psicosomáticas ocasionadas por el stress y le asegura que todo saldrá bien. Sin embargo, todo cambia cuando Cliff se entera de que Abby estuvo muerta durante varios minutos antes de ser revivida, justo a la hora que él recibió su "visita".

Los flashbacks siguen apareciendo a intervalos regulares y se va revelando la verdad acerca de Cliff y su amante. Las repetidas apariciones de Abby buscando retribución de aquellos a quienes considera sus enemigos convencen a Cliff de que si Abby muere él estará condenado a vivir con ella para siempre, así que, para sorpresa de todos, especialmente de su suegra, cambia de parecer e informa al hospital y a los medios que desea que se haga todo lo posible para mantener viva a Abby a cualquier costo.

Poco a poco lo que parecía una simple historia de fantasmas empieza a subir de tono, añadiendo los suficientes tintes de sexo y gore como para hacer sentir orgulloso al mismísimo Clive Barker, cuyo nombre me viene a la cabeza porque hay un par de escenas que encuentro reminiscentes de Hellraiser. Supongo que por el título del episodio pensé que la historia tendría alguna declaración política a favor de la eutanasia, pero ese no es el caso. El conflicto entre Cliff y su suegra es simplemente un elemento argumental que sirve para dar más fondo a la historia, pero decir que el tema es tratado de manera superficial es ya una exageración.

Visualmente hablando Right to Die supera a Wrong Turn tanto por la calidad del maquillaje como por el impacto logrado a través de los efectos especiales, lo que resulta peculiarmente interesante si tomamos en cuenta el reducido presupuesto con que cuenta un proyecto televisivo en comparación a una película, incluso tratándose de cintas de bajo presupuesto.

El resultado final es una entretenida historia que por lo pronto me da esperanzas de que la segunda temporada de Masters of Horror no sea tan mala como había escuchado. Habrá que checar el resto de los episodios para ver como califican en conjunto. No estoy seguro de que rumbo seguirá la carrera de Schmidt, quien luego de este episodio solo ha dirigido un thriller policiaco y un episodio de Fear Itself, serie que reemplazase a Masters of Horror. Si Right to Die es un indicativo de su capacidad para trabajar con los elementos clásicos del horror, creo que podríamos agregarlo a la lista de probables futuros Maestros del género.

agosto 06, 2009

Dark Tower: The Gunslinger

La Torre Oscura es el proyecto más ambicioso de la carrera de Stephen King, con el autor habiéndose referido a el en más de una ocasión como su magnum opus. The Gunslinger (El Pistolero, pero publicado como La Hierba del Diablo por alguna razón que aún no consigo dilucidar) es el primer libro de la saga, mismo que tomó a King más de doce años completar. Está compuesto de cinco partes publicadas originalmente como cuentos en The Magazine of Fantasy and Science Fiction entre 1978 y 1981, y apareciendo por primera vez en un tomo en 1988.

Yo compré una copia de este libro en 1992 -lo recuerdo bien porque fue el primer libro de King que compré-, pero no lo había leído, en parte porque a pesar de empezarlo dos veces no me convencía el ritmo narrativo de las primeras páginas, y en parte porque tras leer la nota del autor no estaba seguro de que la historia fuese a ser completada algún día. Digo esto porque en dicha nota, King manifiesta sus dudas y temor de no llegar a contar la historia completa debido a la cantidad de volúmenes que necesitaría para contarla. Finalmente en el 2004 apareció el séptimo y último volumen de la saga, lo que me llevó a reconsiderar la idea de leerlos.

Hace un par de años King firmó un convenio con Marvel Comics para la publicación de una serie de precuelas y adaptaciones de los libros en formato de comic, lo que me hizo considerar una vez más la idea; y recientemente, al encontrarme en la colección Everything's Eventual -que comenté por aquí hace unos meses- con la historia The Little Sisters of Eluria, ligada a la saga y protagonizada por Roland el Pistolero, y tras toparme con el segundo tomo en una librería de viejo, decidí que era hora y busqué mi vieja y casi olvidada copia del primer volumen.

The Gunslinger cuenta la historia de Roland de Gilead, el último pistolero, quien se dispone a atravesar el desierto en persecución del Hombre de Negro, a quien necesita para poder algún alcanzar la Torre Oscura. El mundo en que se desarrolla la historia parece ser una realidad alterna a la nuestra, con reminiscencias del Viejo Oeste pero en una época futura, donde toda la tecnología y avances han caído en el abandono, dejando un desolado mundo donde la magia parece ser más común que la ciencia.

Mientras cruza el desierto, Roland se encuentra con un granjero en medio de la nada que vive con la única compañía de un cuervo. Al pasar la noche en su cabaña le cuenta sobre su persecusión del Hombre de Negro y su cuasitraumática experiencia al pasar por el poblado más cercano luego de que el Hombre de Negro pasase por ahí días antes haciendo gala de sus habilidades de hechicero.

Más adelante encuentra una vieja estación de paso abandonada donde conoce a Jake, un niño que no tiene memoria de como llegó ahí o cuanto tiempo hace que llegó. Roland lo hipnotiza y descubre que el niño es originario de lo que parece ser el Nueva York de nuestro mundo y que murió al ser arrojado, presuntamente por el Hombre de Negro, al arroyo vehicular. Tras tomar algunas provisiones de la bodega de la estación, Roland y Jake parten tras el rastro del Hombre de Negro, dejando finalmente atrás el desierto.

Parte del pasado de Roland es contada en esta parte, cuando el pistolero intenta hallar un modo de conectar con Jake contándole acerca de su infancia y de como se convirtió en un pistolero, así como también mediante flashbacks donde Roland reflexiona acerca de su vida tras tener conversaciones con Jake. Tras algunos días de viaje, finalmente alcanzan a su presa, no sin antes tener que lidiar con mutantes en una abandonada vía ferrea. La confrontación final entre Roland y el Hombre de Negro sirve para sentar la dirección futura de la saga, aunque a decir verdad tiene un tinte anticlimáctico, dejándo al lector la sensación de haber leído apenas el prólogo de una historia.

Honestamente, el libro me decepcionó un poco, pues no consiguió nunca atraparme con la historia, misma que sentí un poco llana y sin emoción alguna, lo cual resulta inusual para un trabajo de King, quien suele ser un autor visceral que siempre busca una reacción emocional en sus lectores. Imagino que al mismo King le resultaba poco satisfactoria, pues hace unos años, justo antes de terminar la serie, publicó una versión corregida y aumentada de The Gunslinger, afirmando que había corregido partes que le parecían demasiado secas y arreglado algunos problemas de continuidad, eliminando algunas posibles inconsistencias con el resto de la serie y particularmente con su desenlace.

Resumiendo, The Gunslinger es un libro medianamente entretenido que debiera resultar del agrado de los fans incondicionales de King y moderadamente interesante para los fans de los géneros de horror y/o fantasía oscura. Siempre he escuchado que se trata del volumen màs flojo de la serie de la Torre Oscura, asì que espero que los volúmenes subsecuentes resulten mucho màs entretenidos e interesantes.