febrero 11, 2010

The Road - Cormac McCarthy

Sé que había visto antes el nombre de Cormac McCarthy, pero fue hasta después de ver la adaptación cinematográfica que hicieran los Hermanos Cohen de No Country for Old Men (Sin Lugar para los Débiles, en México) que empezó a representar para mi algo concreto. Apenas estoy consiguiendo algunos de sus libros, y de los que ya tengo pensé en empezar con The Road (La Carretera, en ediciones españolas), mayormente con la idea de tenerlo leído para cuando las distribuidoras se decidan a traer a México la adaptación dirigida por John Hillcoat que se estrenó el año pasado en los EU y algunas otras partes del mundo.

The Road es un libro que me tomó por sorpresa, pues a pesar de no ser muy grande, me tomó demasiado tiempo completar su lectura. Hace un par de semanas mencioné que tratándose de ficción me gusta dejar que sea la historia la que me vaya marcando el ritmo de lectura, y supongo que eso fue lo que ocurrió aquí, pues se trata de un libro oscuro y opresivo, que cuenta una historia deprimente y desoladora, y lo hace utilizando efectivamente el estilo narrativo como una herramienta para ayudar a sentar el tono de la historia. La puntuación es mínima (creo que no hay comas o apóstrofes, ni siquiera en las contracciones) y está usada de una manera poco usual, pues los párrafos tampoco están divididos de la manera en que estamos acostumbrados.

McCarthy omite cualquier clase de indicativo de diálogo, permitiendo que los argumentos de cada personaje se mezclen con sus reflexiones, o incluso que aparezcan discusiones enteras entre dos personajes en un solo párrafo, tratándose solo de una larga sucesión de puntos y seguido. Las conversaciones entre los dos personajes principales se van volviendo cada vez más monótonas y repetitivas, acentuando la sensación de soledad y desolación que marca sus vidas.

The Road tiene lugar, aparentemente, en el futuro cercano, pero creo que en este caso ello no significa que se trate de una obra de ciencia ficción, pues aún cuando se nos presenta un mundo moribundo y gris, donde la luz y calor del sol son solo un recuerdo y la civilización humana es un memoria condenada a extinguirse poco a poco junto con los pocos sobrevivientes que quedan, nunca se revela la naturaleza de la catástrofe que llevó al mundo a esa situación. Y no hace falta.

Los protagonistas son padre e hijo, anónimos durante toda la novela pues nunca se revelan sus nombres, quienes emprenden un viaje desde una locación no revelada en dirección al sur, siguiendo una antigua carretera en busca de un clima más cálido y quizás, o al menos eso esperan, más gente y medios para subsistir. En su camino tienen que enfrentar toda clase de adversidades, desde frío y enfermedad hasta tortura y canibalismo, y a pesar de ello la historia cuenta con pocos elementos narrativos que aporten a la trama. La exploración del conflicto interno del padre respecto a su situación, su constante desesperanza y su permanente estado de paranoia crean un duro contraste ante la silente inocencia del niño, quien nunca conoció el mundo cuyos fantasmas atormentan a su padre, constituyen tal vez la parte central del libro, además de la más visceral.

La verdad es que no es la clase de libro que le recomendaría a cualquier persona, pero personalmente lo encontré fascinantemente bueno. Si ustedes gustan de leer libros donde la trama y los giros argumentales sean lo más importante, probablemente The Road no sea para ustedes, pero si en cambio les gusta la clase de lecturas que dicen tanto o más por omisión, aquellas que se le quedan a uno en la cabeza incluso días después de haber dejado el libro, creo que no se lo pueden perder.

Imagino que no debe ser difícil encontrarlo en librerías tanto en inglés como en español, a menos, claro, que prefieran "esperar a que salga la película".
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