marzo 23, 2010

The Haunting of Molly Hartley

Creo que uno de los géneros más maltratados por Hollywood en los últimos años es el horror.. No quiero pretender que el género tuvo una época de oro o que se trate de uno abiertamente respetado, pero dentro de su nicho de mercado uno sabía que había un cierto código para hacer películas con cierta honestidad. Podías tener horror psicológico, gore, slashers, etc, y siempre sabías que esperar de cada uno de esos subgéneros. Vamos, incluso cuando una película de horror es mala siempre existe la posibilidad de que sea lo suficientemente mala como para casi ser buena.

Pero tal parece que eso se acabó. Los grandes estudios parecen haberse dado cuenta de que el nicho de mercado en cuestión no era ni pequeño ni insignificante y decidieron atacarlo inmisericordemente. El resultado de ese esfuerzo pudo apreciarse durante la pasada entrega de premios de la Academia, donde en medio de un "homenaje" al género pudimos ver escenas hasta de Twilight. Entiendo que hay películas que desde su concepción van enfocadas a cierto sector del público y que no siempre estoy incluído en el, pero creo que toda película de género debiera tener un mínimo de características generales que permitiesen que cualquier aficionado al mismo pudiese disfrutarla. Ese no es el caso de The Haunting of Molly Hartley.

En The Haunting of Molly Hartley (La Profecía del Diablo), Molly es una adolescente que acaba de mudarse junto con su padre a una nueva ciudad. En su primer día en su nueva escuela Molly vive todo lo que uno esperaría de un melodrama adolescente: llega tarde a clases; atrae al galán de su grupo ganándose la inmediata enemistad de su novia, tiene su momento de tensión con el director y evade su primera cita con la consejera escolar. Además de ganarse la amistad de la fanática religiosa de la escuela, claro.

Poco a poco y de manera muy lenta, vamos descubriendo algunos datos del pasado de Molly. Aparentemente tiene varios meses que escucha voces, y esa conducta llevó a su madre a la locura, al grado de que intentó matarla diciéndole que era por su bien y por el del mundo, pero fallando en el intento y terminando recluída en una institución mental. Desde entonces Molly sufre de pesadillas, aunque estas parecen no tener nada que ver con sus alucinaciones auditivas, mismas que a mitad de la película pretenden ser desechadas mediante una explicación racional, misma que soluciona el problema como por cinco minutos, lo cual no está tan mal tomando en cuenta que Molly regresa a clases un día después de someterse a una operación en el cerebro.

Lo que sigue son spoilers, pero si los leen y con ello evitan ver la película les garantizo que es en su propio beneficio.

La madre de Molly escapa del sanatorio donde se encontraba con el fin de matar a Molly antes de que cumpla dieciocho años, para lo cual solo falta un día. Antes de atacarla decide explicarle la razón para todo, contándole que cuando su embarazo llegaba a termino perdió al bebé. Molly murió antes de nacer, en el baño de un restaurante.

Una mujer se le presentó a sus padres ofreciéndoles regresarla a la vida, explicándoles que viviría felizmente con ellos durante dieciocho años pero pasado ese tiempo se convertiría en uno de "ellos". O lo que es lo mismo, le vendieron el alma de Molly al Diablo a cambio de que viviera.

Y eso no es lo peor, pues pronto descubrimos que la mayoría de la gente alrededor de Molly sabía lo que ocurría y que incluso algunos forman parte de "ellos". La verdad es que no me alcanzan las palabras para explicar que tan malo resulta este pobre y patético refrito de El Bebé de Rosemary predigerido para la generación RBD/90210. La historia se sostiene apenas con alfileres, los diálogos son malos, usa cuanto cliché de película de fantasmas puede apretar dentro de su poco menos de hora y media de duración, y por si fuera poco remata con uno de los finales más ridiculamente estúpidos que haya visto jamás. Para pretender ser una película de terror falla con demasiada obviedad en muchos sentidos. Nunca vemos una manifestación de poderes sobrenaturales, ninguna aparición, nada. Ni siquiera algún acto indescriptiblemente malvado de parte de alguno de los personajes de soporte. Absolutamente nada.

En este caso no me sorprende que tardaran tanto en estrenarla en nuestro país (es una producción de 2008), si no que la estrenaran de cualquier modo, pues no merece siquiera un lugar en los botaderos de remate de b-movies. Resulta extraño, pero creo que sin siquiera haber completado el primer cuarto del año, ya vi la peor película y leí el peor libro que vaya a ver o leer este año. Porque, honestamente, no creo poder alcanzar tan bajos niveles otra vez en mucho tiempo.
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