julio 15, 2010

Choke

Chuck Palahniuk es un escritor que empezó a publicar a mediados de la década de los 1990s pero cuya popularidad se vio disparada en 1999 tras la excelente adaptación que David Fincher realizara de su primera novela, Fight Club (El Club de la Pelea). Prácticamente desde que vi la película tenía deseos de leer tanto ese como otros de los libros de Palahniuk, pero solo me había topado con la edición española de la novela bajo el título de El Club de la Lucha, y tras echarle un vistazo a la primera página del texto decidí que no quería leerla de ese modo.

Puede considerárseme como excesivamente quisquilloso, pero tengo la impresión de que nadie debiera pasar por la experiencia de leer novelas contemporáneas traducidas al "castellano", puesademás de que suelen ser pésimas traducciones, el abuso de los modismos locales es verdaderamente exasperante. Pasó el tiempo y aún cuando nunca me olvidé de los libros en cuestión jamás los dejé convertirse en una obsesión o prioridad. Y todo cambió hace un par de meses, cuando me hice con copias en inglés tanto de Fight Club como de Choke (Asfixia), la otra novela de Palahniuk que ha sido llevada al cine. Decidí leer primero Choke, pues también me compré recientemente la película y aún no la he visto.

Choke cuenta la historia de Victor Mancini, un hombre de veintitantos años, adicto sexual quien abandonó la carrera de medicina a fin de poder trabajar para cubrir los gastos médicos de su madre, quien se encuentra en un hospital dedicado a cuidar a pacientes terminales y/o de la tercera edad. La historia es contada en dos tiempos. En el presente, Victor intenta lidiar con su trabajo como actor en un museo donde se busca recrear la vida en las colonias en el siglo XVII, su adicción al sexo mediante un grupo de ayuda -el cual solo usa como un medio de conocer nuevas parejas sexuales o aprender nuevos trucos-, las visitas a su madre -quien rara vez lo reconoce-, y su principal medio de ingresos, timando gente en restaurantes.

En el pasado, contado a través de flashbacks, Victor recuerda su relación con su madre, quien legalmente era considerada como incapaz de criar un hijo, razón por la cual Victor creció en casa adoptivas, de donde su madre acostumbraba secuestrarlo, llevarlo en alguna de sus correrías, y terminar siendo atrapada y enviada de regreso a prisión mientras Victor regresaba al sistema de cuidado infantil del gobierno.

El título del libro viene del particular engaño que Victor realiza en restaurantes, donde a mitad de su cena se traga un bocado grande de comida y finge que este le obstruye la garganta, asfixiándolo. De inmediato más de una persona, ya sean comensales o meseros, se levantan para asistirlo con la maniobra Heimlich. Así, un héroe nace cada noche, y Victor se aprovecha de ello para hacerlos sentir lástima por el y seguir recibiendo dinero y cartas de todos ellos.

Denny, el mejor amigo de Victor, es echado de casa de sus padres y se va a vivir con Victor. A fin de mantenerse alejado de las tentaciones -Victor conoció a Denny en uno de sus grupos de apoyo, pues Denny es masturbador compulsivo-, Denny ocupa su tiempo dibujando sketches idealizados de strippers y coleccionando rocas de todas clases y tamaños, mismas que empieza a almacenar en casa de Victor. Victor cree estarse enamorando de una doctora en el hospital donde se encuentra su madre al tiempo que intenta lidiar con la idea de que su madre está a punto de morir y desea confesarle algún oscuro secreto relacionado con su origen y el padre a quien nuca conoció.

La novela está escrita de modo tal que resulta reminiscente de la narrativa de Fight Club -al menos a la usada en la película-, narrada en primera persona y con acotaciones del protagonista, quien además utiliza sus conocimientos de medicina para alimentar sus propias fantasías paranoicas sobre enfermedades y riesgos a la salud en toda clase de actividades cotidianas. El resultado es una dura crítica a diferentes aspectos de la sociedad contemporánea, realizada de una manera tan punzante que no es difícil entender por qué razón el trabajo del autor ha sido muchas veces calificado de nihilista, opinión que no comparto.

Choke es una lectura fascinante que debiera ser del agrado de los aficionados a Brett Easton Ellis o Douglas Coupland, ideal para aquellos que se rehusan a admitir que todo mundo tiene un papel predefinido en la sociedad, o para todos aquellos que gustan de llevar la contra a las normas sociales. Altamente recomendada.
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