diciembre 17, 2010

Due Date

Era de esperarse que tras el éxito de The Hangover empezaran a surgir otras comedias dedicadas a un público adulto pero alejándose de los sinsentidos de Judd Apatow y amigos. Supongo que también era de esperarse que Todd Philips se convirtiera en un director de un perfil más alto y con acceso a proyectos más ambiciosos, pero la verdad es que nunca pensé que su siguiente proyecto fuera intentar convertir una clásica comedia de John Hughes en algo de un tono similar a The Hangover. Y sin embargo eso fue precisamente lo que hizo con Due Date.

Due Date (Todo un Parto) cuenta las desventuras de Peter Highman (Robert Downey Jr) durante los días previos al nacimiento de su primer hijo. Peter es un arquitecto que se encuentra en Atlanta, Georgia por un viaje de trabajo. Al llegar al aeropuerto para volar a casa, en Los Angeles, tiene un desafortunado encuentro con Ethan Tremblay (Zach Galifianakis), un presunto aspirante a actor. Deseando solamente volver a casa sin meterse en problemas, Peter aborda su vuelo, solo para descubrir que Ethan va en el mismo avión. Un malentendido provoca que Peter sea arrestado por el Air Marshall y colocado en una lista de gente a quien no se le permite volar en los Estados Unidos.

Debido a que su maleta, su equipaje de mano y su cartera se encontraban a bordo del avión cuando este despegó, Peter se encuentra varado a cientos de kilómetros de su hogar sin equipaje, dinero o identificaciones. Su única esperanza para llegar a tiempo a Los Angeles para el parto de su esposa (Michelle Monaghan) es aceptar la oferta de Ethan, quien también fue echado del avión, y viajar con él en un auto rentado. Al hacerlo, Peter se embarca sin saberlo en lo que será el viaje más estresante y agonizante de su vida a causa de las vergüenzas y hostigamiento a que lo someterá Ethan.

Si la trama les resulta familiar puede ser que sea porque alguna vez han visto Planes, Trains and Automobiles (Mejor Solo que Mal Acompañado), película dirigida en 1987 por John Kughes y protagonizada por Steve Martin y John Candy. Martin interpretaba a un hombre de negocios cuyo vuelo es cancelado la víspera de Acción de Gracias y su única posibilidad de volver a casa a tiempo es compartiendo un auto rentado con un vendedor de cortinas para baño (Candy), quien con su estupidez lo mete en toda clase de problemas durante el viaje.


Robert Downey no tiene mayor problema para interpretar su papel a la par de lo que hiciera entonces Martin, pero el papel de Galifianakis nunca genera siquiera parte del carisma o simpatía que caracterizaba al de John Candy. No es solo su culpa, claro, pues los guionistas -incluído Philips- parecen haber decidido que querían que repitiera su personaje de The Hangover.

El resultado es una película medianamente entretenida, que si están del humor adecuado les puede proporcionar un rato de diversión pero que al final resulta perfectamente olvidable. Lástima, porque la paridad de estos dos actores en pantalla pudo haber dado para mucho más.
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