julio 28, 2010

Hitchcock: To Catch a Thief

Luego de haber tomado un breve receso vacacional tanto del trabajo como de la blogósfera, es hora de retomar las actualizaciones de este blog, y creo que la más reciente película que vi como parte de nuestro ciclo de homenaje a Hitchcock es un buen punto para retomar las actualizaciones constantes y poco a poco recuperar el acostumbrado ritmo de publicación.

Si bien Hitchcock es conocido como El Maestro del Suspenso, en ocasiones se aventuraba a jugar con otros géneros o a mezclar elementos de ellos. Ese es el caso de To Catch a Thief (Para Atrapar a un Ladrón). John Robie (Cary Grant) es un ladrón de joyas retirado. Americano de origen, Robie fue el más famoso ladrón de joyas en Francia antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Apodado "El Gato", Robie fue a prisión justo antes de la guerra, pero durante ésta escapó y se unió a la resistencia, lo que le valió un perdón gubernamental al terminar el conflicto. Ahora, más de diez años después, una serie de robos ejecutados con su estilo característico lo convierten en el principal sospechoso de las autoridades.

Robie decide que es más riesgoso entregarse y esperar a que la policía aclare el asunto que intentar limpiar su nombre por su cuenta, por lo que decide escapar y eludir a las autoridades e intentar atrapar por su cuenta al nueo ladrón que lo está emulando. En el proceso consigue la renuente colaboración de un agente de seguros cuya firma se ha visto duramente afectada por los recientes robos y quien piensa que, dado que la policía no ha logrado avances, vale la pena intentar resolver los crímenes a la manera de Robie. De ese modo Robie entra en contacto con Jessie Stevens (Jessie Royce Landis), una acaudalada viuda norteamericana, y su hija Frances (Grace Kelly), con quien existe una atracción instantánea.

Además de eludir a la policía mientras intenta adivinar el próximo paso del ladrón, Robie tiene que lidiar con sus antiguos compañeros de prisión, quienes también recibieron una amnistía al fin de la guerra por sus servicios prestados a la resistencia y quienes aparentemente consideran que él es responsable de los robos y por tanto pone en peligro la libertad de todos sus antiguos asociados. La película se mueve a un ritmo ágil y dinámico, saltando de la intriga detrás del nuevo ladrón a explorar la relación entre Robie y Frances, mostrando que Hitchcock puede moverse sin problemas en otros géneros sin tener que renunciar a su estilo y hábitos de filmación característicos. Algo que ayuda a sacar adelante esta historia, mucho más ligera en tono que la gran mayoría de la filmografía de Hitchcock, es el carisma de sus protagonistas.

Grant y Kelly son dos de las figuras más queridas de la Edad de Oro de Hollywood y no es difícil entender por qué. Grant no se esfuerza para que su personaje resulte agradable a la audiencia, pues aún cuando desde el principio queda claro que Robie no es el responsable de los robos, nunca se intenta convencer a la audiencia de que sea una persona agradable o de una moral aceptable. Por el contrario, queda claro que se trata de alguien egoísta que no se arrepiente de su pasado y disfruta de la riqueza acumulada durante su carrera criminal. Por su parte Kelly no tiene problemas en enamorar a la cámara y permitir que su personaje resulte atractivo aún a pesar de sus defectos y decisiones. Ésta sería la última vez que colaboraría con Hitchcock, pues un año después de la filmación se convirtió en la Princesa de Mónaco y abandonó su carrera artística.

Otra cosa que me gustaría destacar es la fotografía. Es evidente que Hitchcock adoraba la riviera francesa y se nota en la película un esfuerzo consciente por mostrar la belleza de la región, misma que era el sitio favorito de Hitchcock para vacacionar, lo que le daba la ventaja de conocer a la perfección las locaciones en las que filmó. De hecho, el cinematógrafo de la cinta, Robert Burks, ganó el Oscar por su trabajo. La película tuvo además nominaciones en Dirección Artística y Diseño de Vestuario, lo que deja en claro la calidad estética de la cinta.

To Catch a Thief es tal vez la película de Hitchcock donde el suspenso tiene un papel menos importante, pero dista mucho de poder ser considerada como un trabajo menor. Muy recomendada.

julio 16, 2010

Youth in Revolt

El director puertorriqueño Miguel Arteta tiene muchos años trabajando en Hollywood, pero fuera de un puñado de películas de modesto presupuesto, lo más conocido de entre su trabajo ha sido dirigiendo episodios para series de TV como Six Feet Under, The Office o Ugly Betty, así que no es de sorprender que su nombre resulte desconocido para la gran mayoría de los cinéfilos.

Youth in Revolt (La Chica de mis Sueños) cuenta la historia de Nick Twisp (Michael Cera), un joven estudiante de preparatoria que aspira a convertirse en escritor profesional. Nick vive con su madre (Jane Smart), una mujer divorciada y sin trabajo que vive de la pensión alimenticia de su ex-marido (Steve Buscemi), y quien cambia de novios (Zack Galifianakis, Ray Liotta) con demasiada frecuencia. Nick es tímido e introvertido, por lo que no hace gran cosa buscando cambiar nada en su vida, pero cuando durante un viaje conoce a Sheeni Saunders (Portia Doubleday), su mundo se torna de cabeza..

Sheeni es hija de un matrimonio ultraconservador y religioso, lo que representa un duro obstáculo en el desarrollo de la relación entre ambos. Sheeni es de carácter fuerte y de manera interior se opone a muchas de las ideas de sus padres pero sin llegar a retarlos abiertamente. Tiene un novio, Trent, quien es un par de años mayor que ella, escribe poesía experimental y es considerado un estudiante modelo en su escuela, además, claro de ser un atleta consumado. Sin embargo, lo único que tiene que hacer Nick para superar a ese aparente novio ideal es ofrecer a Sheeni la oportunidad de tener una vida de aventuras y glamour. Es decir, convertirse en alguien más.

Nick crea en su mente a Francois Dillinger como la clase de hombre que sería capaz de seducir y cautivar a Sheeni, y empieza a decidir el curso de sus acciones tal y como serían si él fuese alguien como Francois. Esta recién encontrada rebeldía lo lleva a confrontar a su madre, quien lo envía a vivir con su padre, movimiento previamente calculado por Nick con la idea de mudarse más cerca de donde vive Sheeni. Cuando los padres de ella descubren la clase de cosas que hizo Nick para disgustar a su madre, deciden enviar a Sheeni a un internado, lo que supondrá otro reto para las habilidades de Nick bajo la persona de Francois.

Youth in Revolt es una comedia juvenil de tintes románticos que afortunadamente se aleja de los convencionalismos del género para intentar ser un poco más propositiva y original, atacando un humor ligeramente más oscuro y menos burdo que el que solemos ver en las comedias adolescentes. Me encantó el desempeño de los actores en general, sobre todo por la acertada decisión de reunir a un elenco de interpretes muy capaces pero de bajo perfil, mismo que incluye, además de los arriba mencionados, a M. Emmet Walsh y a Justin Long. Pero el show se lo roba definitivamente la pareja protagonista.

Michael Cera tiene el enorme problema de que todo mundo le da papeles reminiscentes del que le diera el salto a la fama en la exitosa serie de TV Arrested Development, así que ojalá que con el excelente trabajo que hace en esta cinta en el doble papel de Nick Twisp/Francois Dillinger y su próxima aparición como el personaje titular en Scott Pilgrim vs. The World pueda finalmente desencasillarse y explotar todo su potencial. Por otro lado, Portia Doubleday debe ser uno de los hallazgos del año. Físicamente atractiva y con un talento sobresaliente, seguramente se convertirá en un rostro recurrente en las pantallas de todo el mundo.

Youth in Revolt es una entretenida comedia que debiera ser del agrado de casi todo público, aunque una queja común que he escuchado es que no hace origen a las novelas de las que está inspirada. Habrá que buscarlas.

julio 15, 2010

Choke

Chuck Palahniuk es un escritor que empezó a publicar a mediados de la década de los 1990s pero cuya popularidad se vio disparada en 1999 tras la excelente adaptación que David Fincher realizara de su primera novela, Fight Club (El Club de la Pelea). Prácticamente desde que vi la película tenía deseos de leer tanto ese como otros de los libros de Palahniuk, pero solo me había topado con la edición española de la novela bajo el título de El Club de la Lucha, y tras echarle un vistazo a la primera página del texto decidí que no quería leerla de ese modo.

Puede considerárseme como excesivamente quisquilloso, pero tengo la impresión de que nadie debiera pasar por la experiencia de leer novelas contemporáneas traducidas al "castellano", puesademás de que suelen ser pésimas traducciones, el abuso de los modismos locales es verdaderamente exasperante. Pasó el tiempo y aún cuando nunca me olvidé de los libros en cuestión jamás los dejé convertirse en una obsesión o prioridad. Y todo cambió hace un par de meses, cuando me hice con copias en inglés tanto de Fight Club como de Choke (Asfixia), la otra novela de Palahniuk que ha sido llevada al cine. Decidí leer primero Choke, pues también me compré recientemente la película y aún no la he visto.

Choke cuenta la historia de Victor Mancini, un hombre de veintitantos años, adicto sexual quien abandonó la carrera de medicina a fin de poder trabajar para cubrir los gastos médicos de su madre, quien se encuentra en un hospital dedicado a cuidar a pacientes terminales y/o de la tercera edad. La historia es contada en dos tiempos. En el presente, Victor intenta lidiar con su trabajo como actor en un museo donde se busca recrear la vida en las colonias en el siglo XVII, su adicción al sexo mediante un grupo de ayuda -el cual solo usa como un medio de conocer nuevas parejas sexuales o aprender nuevos trucos-, las visitas a su madre -quien rara vez lo reconoce-, y su principal medio de ingresos, timando gente en restaurantes.

En el pasado, contado a través de flashbacks, Victor recuerda su relación con su madre, quien legalmente era considerada como incapaz de criar un hijo, razón por la cual Victor creció en casa adoptivas, de donde su madre acostumbraba secuestrarlo, llevarlo en alguna de sus correrías, y terminar siendo atrapada y enviada de regreso a prisión mientras Victor regresaba al sistema de cuidado infantil del gobierno.

El título del libro viene del particular engaño que Victor realiza en restaurantes, donde a mitad de su cena se traga un bocado grande de comida y finge que este le obstruye la garganta, asfixiándolo. De inmediato más de una persona, ya sean comensales o meseros, se levantan para asistirlo con la maniobra Heimlich. Así, un héroe nace cada noche, y Victor se aprovecha de ello para hacerlos sentir lástima por el y seguir recibiendo dinero y cartas de todos ellos.

Denny, el mejor amigo de Victor, es echado de casa de sus padres y se va a vivir con Victor. A fin de mantenerse alejado de las tentaciones -Victor conoció a Denny en uno de sus grupos de apoyo, pues Denny es masturbador compulsivo-, Denny ocupa su tiempo dibujando sketches idealizados de strippers y coleccionando rocas de todas clases y tamaños, mismas que empieza a almacenar en casa de Victor. Victor cree estarse enamorando de una doctora en el hospital donde se encuentra su madre al tiempo que intenta lidiar con la idea de que su madre está a punto de morir y desea confesarle algún oscuro secreto relacionado con su origen y el padre a quien nuca conoció.

La novela está escrita de modo tal que resulta reminiscente de la narrativa de Fight Club -al menos a la usada en la película-, narrada en primera persona y con acotaciones del protagonista, quien además utiliza sus conocimientos de medicina para alimentar sus propias fantasías paranoicas sobre enfermedades y riesgos a la salud en toda clase de actividades cotidianas. El resultado es una dura crítica a diferentes aspectos de la sociedad contemporánea, realizada de una manera tan punzante que no es difícil entender por qué razón el trabajo del autor ha sido muchas veces calificado de nihilista, opinión que no comparto.

Choke es una lectura fascinante que debiera ser del agrado de los aficionados a Brett Easton Ellis o Douglas Coupland, ideal para aquellos que se rehusan a admitir que todo mundo tiene un papel predefinido en la sociedad, o para todos aquellos que gustan de llevar la contra a las normas sociales. Altamente recomendada.

julio 14, 2010

Hitchcock: Murder!

Las películas de Alfred Hitchcock realizadas durante los primeros años del cine hablado siempre me han provocado sentimientos encontrados, y Murder!, filmada en 1930, no es la excepción. De hecho, creo que no es algo que se limite a las películas de Hitchcock, si no a la gran mayoría de las producciones de esa época.

No sé si se deba a los diálogos (evidentemente escritos en esos primeros años por dramaturgos), o la excesiva gesticulación de la mayoría de los actores, fenómeno comprensible al tomar en cuenta que eran interpretes acostumbrados a transmitir sentimientos y estados de ánimo sin emitir una palabra. Como quiera que sea, y aún a pesar de no ser ni de lejos una de las mejores películas de Hitchcock, Murder! es una satisfactoria película de suspenso.

Diana Baring (Norah Baring), una joven actriz de teatro, es hallada junto al cadáver de Edna Druce, una compañera de trabajo suya, sin ningún recuerdo de lo que sucedió esa noche. A sus pies se encuentra un ensangrentado atizador de chimenea, presumiblemente el arma homicida. A pesar de que no hay evidencia conclusiva de su culpabilidad ni tampoco una confesión de que haya sido ella quien mató a Edna, Diana es acusada y juzgada por el homicidio. Durante el juicio el jurado llega a la conclusión de que si no es culpable, sufre de esquizofrenia, razón por la cual sería peligroso e irresponsable dejarla libre. Uno de los miembros del jurado, el célebre actor y productor teatral Sir John Menier (Herbert Marshall), no está tan convencido de que haya sido Diana la asesina, pero al no poder sustentar sus argumentos se ve forzado a admitir que sea declarada culpable.

Durante los días siguientes Sir John sigue pensando que debió insistir en que se realizase una investigación más a fondo del caso, y temeroso de haber permitido que una inocente sea injustamente ejecutada decide investigar el asunto por cuenta propia, reclutando la asistencia de Ted Markham (Edward Chapman) y su esposa (Phyllis Konstam), dos ex-miembros de la tropa teatral a que pertenecían Diana y Edna para que le ayuden a visitar la escena del crimen, el teatro donde trabajaban y los sitios aledaños. Utilizando las habilidades adquiridas en sus años en el teatro, Sir John empieza a descubrir la historia detrás de aquella noche y se acerca a la identidad y motivos del verdadero asesino, convirtiendo su investigación en una carrera contra el reloj, esperando poder probar su teoría o forzar una confesión del asesino antes de que Diana sea ejecutada.

El ritmo de la película es bastante lento, pero nada anormal para la época. Las actuaciones, salvo por la mencionada gesticulación excesiva, son bastante sólidas, pero lo que realmente la separa de otras cintas de su tiempo es el montaje y el trabajo de cámaras, sellos distintivos del trabajo de Hitchcock desde los inicios de su carrera. Incluso uno de los temas recurrentes de su filmografía, la persona inocente injustamente acusada de un crimen, se encuentra presente, con la diferencia de que al tratarse en este caso de una mujer, no está en condiciones de buscar por si misma el redimir su nombre, necesitando la actuación de alguien más en su favor.

Murder! es un interesante thriller del maestro del suspenso que ayuda a entender como fue que el celebrado realizador se fue haciendo de una reputación antes de llegar a sus legendarias piezas maestras. Muy recomendada.

julio 09, 2010

Kick-ass (the movie)

Es un hecho que las adaptaciones de comics se han convertido en una parte importante de la oferta hollywoodense de entretenimiento cinematográfico y que lo seguirán siendo por varios años. La reciente adquisición que hizo Disney de Marvel Comics y los cambios administrativos realizados por Warner Brothers para mejorar la gestión de las propiedades de su subsidiaria DC Comics son un par de muestras del interés de los estudios por asegurarse los derechos de esta basta librería de historias. También es un hecho que historias fuera del género de superhéroes tendrán salida de manera constante, pero eso no quiere decir que estemos listos para decir que los superhéroes han tocado techo y es hora de voltear a otro lado. Lo importante es que siga habiendo directores y guionistas interesados en contar una buena historia sin darle demasiada importancia al género o pensando en una audiencia específica.

Ese parece ser el caso de Matthew Vaughn, quien conoció a Mark Millar durante el breve periodo en que estuvo involucrado en la pre-producción de Thor. Millar le mostró algunos guiones de lo que eventualmente sería el comic de Kick Ass y despertó el interés de Vaughn, quien empezó a trabajar en una adaptación con su acostumbrada colaboradora Jane Goldman. Vaughn intentó vender el proyecto a varios estudios, pero todos lo rechazaron por considerarlo poco viable en términos comerciales. Durante una cena con amigos y gente del medio, Vaughn convenció a muchos de ellos de invertir en la película y la realizó de manera independiente. Una vez terminada se dedicó a promoverla en festivales y en la ComiCon de San Diego del año pasado, con tan buenos resultados que terminó vendiendo los derechos de distribución a Universal por una cantidad superior a la que originalmente les había pedido para producirla.

Como mencioné antes, Kick Ass está basada en el comic del mismo nombre creado por Mark Millar e ilustrado por John Romita Jr., pero considero prudente advertir que existen muchas diferencias entre el comic y la película, pues a pesar de contar básicamente la misma historia, la película lo hace de mucho mejor manera. Hago esta aclaración porque se que hay quienes tras ver una película buscan el libro o comic en que se basó, y en este caso en particular creo que sería algo de impacto negativo. Tal vez dedique un texto posterior al comic para explicar porque creo que no funcionó como debería haberlo hecho, pero por ahora me concentraré en la película.

Kick Ass cuenta la historia de Dave Lizewski (Aaron Johnson), un adolescente neoyorquino aficionado a los comics y quien encaja dentro de la mayoría de estereotipos asociados con los geeks y nerds. Dave ha discutido varias veces con sus amigos sobre lo raro que encuentra el hecho de que nadie haya intentado jamás convertirse en un superhéroe en el mundo real. A pesar de los sólidos argumentos presentados (la inexistencia de superpoderes, la imperiosa necesidad de entrenamiento, presupuesto y equipo, etc) Dave decide intentarlo de todos modos, comprando un traje para esquiar y creándose un alias: Kick Ass. Las aspiraciones de Dave son duramente regresadas a la realidad luego de que intenta detener a un par de delincuentes que están intentando robarse un auto. Éstos le dan una salvaje golpiza y lo apuñalan en el estómago, dejándolo desangrándose en medio de la calle.

La experiencia deja a Dave con un nuevo respeto por las actividades de un vigilante y con las terminales nerviosas de la mayoría del cuerpo adormecidas. La siguiente vez que decide salir a impartir justicia es para defender a un hombre que es agredido por tres sujetos. ésto ocurre frente a un minisuper y es capturado en video por algunos testigos con celulares. Unas horas después Kick Ass aparece en todos los noticieros y se convierte en una celebridad instantánea. Esto llama la atención de Big Daddy (Nicholas Cage)  y Hit Girl (Chloe Grace Moretz), una pareja de vigilantes con un innegable compromiso en su lucha contra el crimen y sin ningún reparo en llevarla hasta sus últimas consecuencias.

La acción y la violencia van escalando conforme avanza la película hasta casi alcanzar niveles fársicos, pero la atinada dirección de Vaughn mantiene el tono de la película al borde de la credibilidad, ofreciendo a la pregunta de Dave (¿Por qué no hay superhéroes en el mundo real?) una respuesta plausible: Porque no hay modo de enfrascarse en una lucha contra gente sin escrúpulos o moral sin terminar cayendo en los mismos excesos que ellos, porque la escalada de violencia no acabaría hasta que no hubiese muertos y, sobre todo, porque es difícil pensar que exista gente dispuesta a arriesgar su integridad física o su vida de una forma tan irracional, sin importar que tan idealista se pueda ser.

Kick Ass es una película sumamente entretenida que debiera hacer las delicias de cualquier aficionado a los comics de superhéroes y resultar también del agrado de quienes gustan del cine de acción. La extraña mezcla de humor negro que raya la parodia con la violencia extrema de la cinta, representa una bocanada de aire fresco en medio de las predecibles producciones de estudio, y la clasificación recibida por la película (C, R, o cualquiera que sea la denominación utilizada para "Solo Mayores de edad" en donde ustedes se encuentren) es testimonio del compromiso de Vaughn para contar la historia de la mejor manera posible sin consideraciones comerciales de por medio.

Altamente recomendada.

julio 08, 2010

Algunas Nubes

Paco Ignacio Taibo II decidió emular un acto del más famoso de los detectives al traer de vuelta a Héctor Belascoarán Shayne tras el trágico desenlace de No Habrá Final Feliz. En una nota del autor incluida al principio del libro, éste admite que, a diferencia de lo que ocurrió con Sir Arthur Conan Doyle y Sherlock Holmes, donde el flemático detective volvió a causa del clamor popular, el regreso del singular detective chilango de origen hispano-irlandés se debió más bien a un capricho personal.

En la misma nota aclara que para fines cronológicos la historia contada en Algunas Nubes antecede a la de No Habrá Final Feliz, por lo que técnicamente no está alterando el desenlace de aquella otra novela. Publicada en 1985, Algunas Nubes es una novela corta, a grado tal que todas las ediciones recientes la presentan en el mismo volumen que No Habrá Final Feliz, y en ella se hace patente el crecimiento de Taibo II como escritor en los casi diez años transcurridos desde la primera aventura de Belascoarán.

Cuando empieza la novela nos encontramos con Belascoarán tumbado en una playa solitaria, muy lejos de la ciudad de México y todas las complicaciones que le hacen la vida de cuadritos pero a la vez le dan sazón a la existencia del detective. Hasta esa remota y paradisiaca playa llega su hermana para pedirle que regrese a la ciudad para echarle una mano a una vieja amiga. Tras meditarlo un poco y a regañadientes, Héctor decide que no puede seguir escondiéndose del mundo y accede a volver con ella.

El caso es un tanto inusual. Una antigua compañera de escuela de su hermana se volvió médico, se casó con otro doctor y se fue a vivir con él a los estados Unidos para estudiar una maestría. un par de semanas atrás hallaron muerto en su casa al padre del marido, un comerciante dueño de algunas mueblerías que dejó atrás a sus tres hijos. El mayor de éstos fue también asesinado apenas unos días después que el padre, dejando al tercer hermano, aparente testigo del crimen, en estado catatónico.

Forzados a regresar a México para hacerse cargo de los funerales, la pareja descubre que el padre muerto dejó una herencia de varios millones de pesos, además de varios negocios e inversiones en distintas ciudades del país. Pretendiendo desentenderse del asunto, que apesta a turbio, deciden regresar a los EEUU, pero son primero amenazados en su casa y después el marido es asesinado. La chica se ve forzada a regresar a México y contratar un abogado, pero antes de que pueda decir que es lo que hará es golpeada y violada por tres sujetos que le advierten que el dinero no es suyo, que tome lo que ya transfirieron a su cuenta bancaria y se olvide del resto. Héctor acepta el caso, a sabiendas de que se enfrenta a un caso de lavado de dinero que tiene toda la pinta de ser lo suficientemente oscuro y retorcido como para involucrar a varios personajes de la política y las corporaciones policiacas de la Ciudad de México.

Algunas Nubes es un retrato extraordinario del sistema policial mexicano, con todas las corruptelas y tráfico de favores que se sabe existen. Sin embargo, cual Quijote embistiendo contra los molinos, Héctor decide desafiar al sistema y tratar de llegar al fondo del asunto, aún a sabiendas de que aún si llega a descubrir quienes son los responsables de los crímenes y cual es el origen del dinero, nada cambiará.

Tal vez lo que más me llamó la atención de este libro fue la forma en que Taibo II añade aún más toques de la cultura popular mexicana al mundo de Belascoarán. Además de describir las mafias que se forman en diferentes círculos de la vida de este país, empezando por las instituciones educativas, consigue dejar en claro porque resulta imposible intentar crear una historia tradicional de policías y ladrones situada en la ciudad de México: porque ambos son lo mismo, compañeros, socios, compadres y amigos de borracheras, donde a veces ni siquiera la indumentaria basta para distinguirlos a unos de otros.

También destacaría la inclusión de la otra figura tradicional mexicana en las historias del bien contra el mal, esos equivalentes mexicanos al superhéroe norteamericano, los luchadores, representados en la figura de dos veteranos del cuadrilátero que Héctor recluta como apoyo para que le ayuden a cuidar a su cliente, e incluso dándoles la oportunidad de salvar el día como solo ellos pueden hacerlo, en el último momento y de manera contundente, acabando con los villanos en una relampagueante secuencia de acción perfectamente coreografiada.

Algunas Nubes es otro claro ejemplo de porque Taibo II es comparado alrededor del mundo con los mejores exponentes de la novela negra y/o policíaca alrededor del mundo, y representa una lectura obligada para los aficionados al género y recomendada para todo aquel con algún interés en la cultura popular de este país.

julio 07, 2010

UFC 116

Los últimos eventos de la UFC habían resultado un tanto decepcionantes, no porque no hubiera peleadores de calidad o por que las peleas hayan resultado malas, si no simplemente porque algunos de los enfrentamientos involucraban a peleadores cuyos estilos se nulificaban entre si. Particularmente los duelos en que se habían disputado algunos de los campeonatos mundiales habían resultado deslucidos, en parte por la presencia de retadores temertosos de salir a proponer el combate ante peleadores tan completos y experimentados como Anderson Silva, George St. Pierre o B.J. Penn.

Claro que hubo algunas excepciones y combates espectaculares, además de los dos títulos que cambiaron de manos en los últimos meses luego de que Frankie Edgar diera una inteligente pelea contra B.J. Penn y lo venciera por decisión unánime -habrá revancha dentro de unas semanas- y de que Mauricio Rua noqueará a quien considero era el más frágil de los cinco campeones de la UFC, Lyoto Mashida, también hubo algunos encuentros emocionantes y una que otra decepción. Lo que ha quedado claro en los últimos meses es que Dana White está buscando poco a poco renovar a los peleadores de su empresa y los recientes cortes de peleadores veteranos como Chuck Lydell o Keith Jardine son una clara muestra de ello.

En cuanto al evento del sábado pasado, la pelea principal era por el título de Peso Completo de la UFC entre el campeón interino, Shane Carwin, y el campeón oficial Brock Lesnar, completando la cartelera principal los enfrentamientos entre Yoshihiro Akiyama y Chris Leben; Chris Lytle y Matt Brown; Krzysztof Soszynski y Stephan Bonnar; y George Sotiropoulos y Kurt Pellegrino.

En la transmisión de televisión se incluyó al final uno de los combates preliminares, disputado entre Kendall Grove y Goran Reljic. El enfrentamiento entre Grove y Reljic fue un entretenido choque de estilos, donde el croata se mostró más propositivo, consiguiendo llevar al suelo en varias ocasiones a Grove, aunque nunca pudo superar la defensa de piso del norteamericano. Merced a algunas buenas combinaciones de golpes y a un par de vistosas patadas, Grove consiguió sumar puntos que lo llevaron a obtener la victoria por decisión dividida.

Ya en la cartelera principal, George Sotiropoulos resultó una grata sorpresa. Había visto pelear antes a Kurt Pellegrino y me parecía un peleador bastante competitivo, con un boxeo bastante decente y un sobresaliente trabajo de Jiu-Jitsu, por lo que partía con la idea de que era favorito. Sin embargo, desde el primer round se hizo evidente que Sotiropoulos era un boxeador excelente y que Pellegrino tendría que buscar llevar el combate al suelo o sufrir una derrota por KO. La sorpresa fue que el australiano de ascendencia griega resultó tan duro en el suelo como de pie, y terminó dominando la pelea a lo largo de los tres rounds y alzándose al final con una victoria por decisión unánime.

El enfrentamiento entre Soszynski y Bonnar fue una revancha, pues se habían enfrentado en febrero pasado en el UFC 110, donde El Experimento Polaco (quien en realidad es canadiense) resultó triunfador vía KO técnico en el tercer round debido a una cortada que le impidió continuar a Bonnar. Como era de esperarse ambos peleadores salieron a darse con todo, utilizando mucho más fuerza y ganas que estrategia. Bonnar en particular nunca se ha caracterizado por planear mucho sus combates, lo cual le ha costado varias derrotas, aunque sobra decir que su presencia se traduce en espectáculo garantizado. Bonnar logró el triunfo al noquear a su oponente a la mitad del segundo episodio.

Matt Brown y Chris Lytle son dos especialistas en lucha de piso, así que no es ninguna sorpresa que tras algunos intercambios de golpes ambos buscaran llevar la pelea a ese terreno. No había tenido oportunidad de ver con anterioridad a Lytle, pero ahora puedo afirmar que es un extraordinario combatiente y un gran especialista en sumisiones. Tras varios intentos y luego de alternar posiciones de dominio con Brown, Lytle se llevó la victoria a los dos minutos del segundo round al aplicar una llave de brazo desde una posición tan dominante que Brown se tuvo que rendir verbalmente al no poder usar ninguna de las dos manos para hacer el tapout.

El japonés Akiyama representa muchos de los aspectos más tradicionales de las artes marciales -excepto por el hecho de que a veces se le va la lengua ante la prensa- y siempre resulta un espectáculo ver el ritual con que arriba al octágono. Originalmente se suponía que enfrentaría a Wanderlei Silva en este evento, pero una lesión del brasileño le impidió estar listo para el combate, entrando como emergente Chris Leben. Akiyama cometió el error de mantenerse en pie la mayor parte del combate intercambiando golpes con Leben y no parecía tener la condición física para ello. Leben dio la sorpresa a menos de treinta segundos de que concluyera el tiempo del combate al pescar al nipón con una estrangulación de triángulo de la que éste ya no tuvo fuerzas para zafarse.

Finalmente, en el evento estelar de la noche, Brock Lesnar y Shane Carwin disputaron el título de peso completo de la UFC. Carwin se lanzó con todo durante el primer episodio, logrando poner en serios aprietos a Lesnar, pareciendo por momentos que lograría el KO rápidamente, pero le faltó paciencia y desperdició demasiada energía tirando golpes que no tenían el impacto deseado en un Lesnar pertrechado contra la reja. En el segundo round Lesnar se mostró más precavido en el intercambio de golpes y aprovechó a la perfección un descuido de Carwin para llevarlo al suelo, donde pacientemente trabajó contra su guardia hasta lograr encajar una estrangulación y sacándole la rendición a su poderoso contrincante.

Los duelos Akiyama-Leben y Soszynski-Bonnar se hicieron acreedores al bono por Mejor Combate en tanto que Lesnar se llevó el de Sumisión de la Noche. Este último yo se lo habría dado a Chris Lytle, pero hay que reconocer que Lesnar se vio realmente bien, sobre todo tomando en cuenta que tuvo que reponerse de un duro primer round. He de confesar que encontraba a Lesnar antipático y como la encarnación de todas las cosas que las artes marciales no deberían ser, pero parece ser que la difícil experiencia que representó la enfermedad que lo alejó del deporte por más de un año ayudó a convertirlo en mejor persona además de mejor peleador.


En la entrevista posterior a su combate se le vio humilde e incluso reconoció el trabajo de su adversario. Lo que es un hecho es que tras solo cinco combates en la UFC Brock Lesnar está convertido en un gran combatiente, mostrando mejoras en cada pelea. Habrá que ver que tal le va al californiano de origen mexicano Cain Velasquez, quien es el nuevo retador oficial y debiera tener su oportunidad por el título dentro de algunos meses. En general se trató de una gran función, con duelos que favorecieron el espectáculo tanto en la pelea de pie como en la lucha de piso. Ojalá esto ponga la tónica para eventos futuros, sobre todo ahora que se avecinan peleas de campeonato con contendientes de alto perfil.

julio 06, 2010

Fin de semana de relajación y deporte por televisión (y cine)

La semana pasada fue una de las más pesadas de lo que va del año en lo que se refiere a carga de trabajo. Sumado a los problemas con el servicio (por llamarlo de algún modo) de internet que ofrece Cablevisión, es de entender que llegara al fin de semana con una fuerte carga de stress. Afortunadamente mi hermano y yo hallamos el modo perfecto de iniciar el sábado de manera relajada, acudiendo al cine a ver el partido de Cuartos de Final del Mundial de Futbol disputado entre las selecciones de Alemania y Argentina.

Desde que empezaron los anuncios de que habría algunos partidos que serían proyectados en salas de cine, y que algunos de ellos incluso serían proyectados en 3D la idea me causó gran curiosidad. Hace un par de años que empezaron a transmitir en el cine juegos de futbol americano y futbol soccer, además de eventos de lucha libre de la WWE y desde hace algunas semanas incluso juegos de finales de la NBA, así que la idea de ver deportes en el cine no es precisamente nueva, pero el hecho de utilizar la tecnología 3D si lo es, y ya le había comentado a mi hermano que tenía ganas de ver un juego en ese formato, pero no uno de primera ronda.

Desistimos de acudir al México-Argentina porque, aún cuando no teníamos intenciones de apoyar a ninguno de los dos equipos, era posible que se nos saliera algún comentario sobre lo sobrevalorado del Tri o de su estúpido Director Técnico, y todo mundo sabe como se pueden llegar a poner los fanáticos de hueso colorado de nuestra verdosa decepción.

Todo se dio para que pudiésemos acudir el sábado por la mañana al Alemania-Argentina con el añadido de ver goleados y humillados a los pedantes y también sobrevalorados pamperos. La transmisión en 3D es espectacular. No sé si se trate de unatécnica que pueda funcionar adecuadamente para toda clase de eventos o espectáculos, pero me parece que al menos los eventos deportivos lucen bastante. La única queja sería lo que considero un abuso de las tomas realizadas a nivel de cancha, pues aún cuando permiten apreciar el efecto óptico en mayor detalle le restan un poco a la apreciación del juego.

El resto del día transcurrió de manera normal hasta que por la noche ya en casa me senté a disfrutar del evento de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) UFC 116. Soy fan de las MMA desde hace algunos años y sigo sin explicarme como puede resultar tan relajante ver a dos peleadores pegándose con todo en lo que considero la máxima expresión de la violencia organizada como deporte. En fin, supongo que mi comentario del evento lo dejaré para otro post a fin de evitar que este resulte demasiado extenso, sirviendo además como pretexto para retomar el ritmo de publicación constante luego de la olvidable semana que dejamos atrás.