marzo 23, 2011

Reseña: Rango

Si hay algo que admiro de Gore Verbinski es su versatilidad como director. Su filmografía salta de un género a otro, y con cada película sucede lo mismo: adopta algunas convenciones del género en cuestión, le añade un par de toques inusuales y termina por entregar una película apta para todo público y que sin importar lo que se diga de ellas rara vez se les puede calificar como aburridas. Mousehunt (Un Ratoncito Duro de Cazar), The Mexican (La Mexicana), The Ring (El Aro), The Weather Man (El Sol de Cada Mañana) y la trilogía de Pirates of the Caribbean (Los Piratas del Caribe) conforman su inusual curriculum, al cual ahora hay que sumar Rango.

Rango es una película difícil de clasificar. Es una animación -lo que para muchos significa que es "infantil"-, es un western, es una comedia, es una película de aventuras, un homenaje a los westerns clásicos, a los spaghetti westerns y hasta a los comedy westerns.

Y sin embargo, es una película con identidad propia. En una era en que las películas de animación parecen más preocupadas por tener animación computarizada de punta y filmada con la más reciente interpretación de la tecnología 3D y donde el desarrollo de personajes -Pixar aparte- es cosa que pasa a segundo término o es ignorada por completo, resulta refrescante ver esta clase de esfuerzos.

Rango (Johnny Depp) es una lagartija doméstica que por accidente se encuentra en medio del desierto, en un pequeño pueblo estilo viejo Oeste llamado Dirt, donde la civilización es una promesa olvidada y el agua se está convirtiendo en un escaso tesoro. También por accidente Rango se convierte en el sheriff del pueblo, y con ello en la última esperanza que sus habitantes tienen de llegar a sobrevivir.

El problema es que él no es lo que ellos creen que es, o peor aún, lo que él les ha hecho creer que es.

El resto de los personajes parecen llenar los requerimientos genéricos para cualquier western, aunque ese no es el caso: Beans (Isla Fisher) es la damisela en peligro y posible interés romántico, hay un alcalde corrupto (Ned Beatty), un maloso local (Ray Winstone), un legendario y despiadado forajido (Bill Nighy), además de una mezcla de mineros, granjeros y demás habitantes del pueblo cuyo admiración por Rango los hace seguirlo casi a ciegas. Toques adicionales como el armadillo gurú (Alfred Molina), o la niña/zarigüeya (Abigail Breslin) que menosprecia y molesta a Rango casi tanto como desea admirarlo, son parte de lo que separa a Rango de la gran mayoría de las películas animadas que se producen en la actualidad.

La historia está llena de guiños visuales y argumentales a toda clase de westerns, lo que quiere decir que entre más películas de ese género hayan visto, sus posibilidades de disfrutar la película crecen proporcionalmente, pero de ningún modo es un requerimiento estar familiarizado con el género para divertirse con esta inteligente cinta animada.

El soundtrack es una colaboración entre Hans Zimmer y Los Lobos, y es el complemento ideal para los visuales de la película, desarrollados por Industrial Light & Magic, que con esta película realiza su primera incursión en el terreno de los largometrajes animados y en donde por momentos me pareció notar detalles reminiscentes del diseño y modelado de su viejo y popular videojuego Grim Fandango.

Con todo lo anterior, no puedo dejar de comentar sobre lo que considero un atrevido movimiento de parte de los realizadores al presentar como protagonista de una película supuestamente infantil a un héroe imperfecto a grado tal que él mismo podría personificar a la vez los tres aspectos de un viejo clásico: el bueno, el malo, y el feo. Por ese lado la película se convierte también en una historia de búsqueda interior y auto-descubrimiento que funciona en varios niveles.

A pesar de que arriba hago énfasis en el estelar elenco de voces que participa en la película (a quienes habría que añadir al menos a Harry Dean Stanton y Timothy Olyphant), es muy difícil poder ver esta película en nuestro país con las voces originales.

Y si no difícil, al menos caro, porque hasta donde pude constatar la versión subtitulada solo se proyectó en las salas tipo VIP de una de las grandes cadenas de complejos de nuestro país, razón por la que -al menos yo- prefiero esperar hasta que aparezca en DVD para disfrutar de su versión original. El doblaje no es malo, pues afortunadamente prescindieron de utilizar estrellitas y celebridades de Televisa, pero el exagerado uso de acentos extranjeros para algunos personajes puede llegar a convertirse en una distracción.

Rango es una película de animación que pueden disfrutar por igual niños y adultos y representa una de las ofertas más interesantes e inteligentes en la cartelera en estos días. Altamente recomendada.
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