junio 22, 2011

Reseña: Dracula cha cha cha

Seguramente están pensando que nada que lleve un título como Dracula cha cha cha debiera ser tomado en serio, pero les aseguro que están equivocados. Se trata de la tercera novela de Kim Newman en la serie Anno Dracula, y el título tiene una justificación. La primera novela la comenté por aquí cuando, a pesar de haber leído el libro hace varios años, me topé con una edición en inglés y decidí leerla nuevamente, ahora en su idioma original. Aquí pueden leer mi comentario al respecto.

La historia tiene lugar en el mismo mundo que la mencionada Anno Dracula, un mundo donde el Profesor van Helsing y sus asociados fueron derrotados por Dracula, permitiendo al inmortal noble rumano escalar posiciones de poder entre la aristocracia inglesa de finales del siglo XIX hasta alcanzar la cúpula misma del poder, desde donde convierte a la isla en un paraíso para los no muertos.

Tras ser derrotado y expulsado de la isla, Dracula se refugia en el Imperio Germano, a quienes apoya durante la Primera Guerra Mundial en la construcción de su máquina de guerra. Derrotado nuevamente, el conde se retira a una vida más privada hasta que los aliados solicitan su ayuda para detener la amenaza nazi y poner  fin a la Segunda Guerra Mundial. Como premio recibe un lujoso castillo ubicado en las colinas a las afueras de Roma, con la condición de que no lo abandone. Así llegamos hasta 1959, año en que se desarrollan los eventos de Dracula cha cha cha.

La sociedad europea se prepara para un gran acontecimiento que moviliza a toda clase de celebridades hacia Roma para atender el evento del siglo: la boda del Conde Dracula con una princesa europea. El enlace tiene preocupados a los gobiernos de varios países, pues ignoran que esperar de Dracula. ¿Pensará restablecer su base de poder en los Cárpatos y desde ahí buscar nuevamente la conquista del mundo?

También los enemigos de Dracula se encuentran en Roma, pues desde su retiro Charles Beauregard, otrora el hombre más importante en el Diogenes Club y pieza fundamental en la caída de Dracula, también vive en la capital italiana, al lado de su amada Genévieve Dieudonné.

Pronto recibe la visita de Bond, un agente inglés enviado para reunir inteligenca sobre los movimientos e intenciones de Dracula y quien solicita la opinión y consejo de Beauregard, quien se encuentra delicado de salud. Mientras se siguen reuniendo los invitados de diversas partes del mundo, se empiezan a suceder una numerosa cantidad de asesinatos de vampiros, donde las víctimas son siempre antiguos y, de acuerdo con los testigos, el responsable es un hombre enmascarado que viste de rojo.

La Roma de esta novela no es necesariamente la Roma real de la época en que está ambientada la historia, pero sin duda es una versión de la ciudad que resulta muy familiar, pues Newman decidió utilizar la versión de la ciudad que él conoce por las películas de Federico Fellini. Como ya es costumbre en los libros de esta serie, la cantidad de referencias a personajes tanto reales como ficticios es abrumadora, y aún así no obstruye en modo alguno la narrativa de la historia, al contrario, ayuda a enriquecerla.

Supongo que es parte del crecimiento natural de Newman como escritor, pues si en la primera novela el principal motor narrativo era su historia y los distintos cameos eran un plus, en The Bloody Red Baron, la segunda de la serie, parecía que más que la historia, lo importante era ver de que modo podían participar toda clase de personajes tomados de otras historias. Ahora, la integración entre historia y referentes se siente más orgánica y fluída.

El balance entre los elementos de horror y el tono general de la historia también está muy logrado, lo que no hace más que llenarme de anticipación de cara a la largamente postergada conclusión a la serie, misma que ya se confirmó aparecerá finalmente en la segunda mitad del 2012.

En cuanto al título del libro, hace referencia a una canción italiana de Bruno Martino que aparece en una película de la época y a la que hace referencia uno de los personajes, refiriéndose al modo en que Europa ha bailado al ritmo marcado por el Conde durante todo lo que va del siglo XX. Pueden buscar la canción en YouTube, donde hay varias versiones, aunque personalmente les recomiendo la versión de Tango Saloon y Mike Patton. En los Estados Unidos se le conoce como The Judgment of Tears o Anno Dracula 1959. El primero de esos nombres también está relacionado con una situación en la novela y hace referencia a una obra de Dario Argento.

Si les gustan los vampiros, la metaficción, o disfrutan de cualquier historia empapada de la cultura popular del siglo XX, Dracula cha cha cha es una gran opción. Altamente recomendada.
google-site-verification: google16104568f5df7b5d.html