junio 29, 2011

Reseña: Insidious

El cine de horror norteamericano parece estar atravesando por un periodo de crisis desde hace varios años, limitándose a producir remakes, a reciclar conceptos y a extender sagas más allá de su vida natural. Por eso me sorprendió un poco encontrarme con opiniones positivas acerca de Insidious, cinta estrenada hace un par de meses en la Unión Americana y hace dos semanas en nuestro país.

Me intrigó lo suficiente como para decidir que quería verla sin siquiera haber visto un solo avance o saber quienes estaban involucrados en su realización o qué actores aparecían en ella. Hacía mucho que no iba al cine así, completamente a ciegas, pero me pareció apropiado intentarlo con una película de terror a fin de permitirle su oportunidad de sorprenderme para bien o para mal.

Lamentablemente la primera sorpresa de la película no fue de la mejor clase, pues un sentimiento de angustia y desolación me invadió en cuanto vi en pantalla el nombre de James Wan, director que no solo ha trabajado poco desde Saw (Juego Siniestro), si no que lo ha hecho en películas que no me han gustado. Sin embargo, decidí darle una oportunidad y ver que tenía que ofrecer en esta ocasión.

Insidious (La Noche del Demonio) sigue a una familia conformada por Josh (Patrick Wilson) y Renai (Rose Byrne) Lambert, quienes acaban de mudarse a una vieja casona en compañía de sus tres pequeños hijos. Todo parece ir bien hasta que, tras un inofensivo accidente doméstico, Dalton (Ty Simpkins), el mayor de sus hijos, cae en un inexplicable coma.

Inmediatamente comienzan a ocurrir sucesos extraños en la casa: objetos que cambian de lugar, ruidos en la noche y, para desesperación de Renai, extrañas apariciones. Tras varios días así, y dado que los médicos no pueden descubrir que es lo que está mal con Dalton, Renai convence a Josh de mudarse nuevamente.

Sin embargo, las apariciones no cesan, e incluso empeoran, llevando a la pareja a pensar en aceptar cualquier clase de ayuda. Cuando la madre de Josh (Barbara Hershey) les sugiere utilizar a una psíquica para que esta revise la casa, pese a sus reservas, particularmente de parte de Josh, deciden darle una oportunidad.

Elise Rainier (Lin Shaye) es una psíquica un tanto inusual, pues antes de hacer cualquier cosa envía a un par de asistentes a que revisen la casa para averiguar si puede haber una explicación mundana y razonable para lo que sus habitantes están percibiendo. Una vez que estos concluyen su revisión, Elise se presenta para empezar a indagar en el terreno paranormal. Es ella quien determina que las apariciones son fantasmas y que no residen en la casa, si no que persiguen a Dalton.

Es aquí donde la historia toma un giro inesperado e inusual, pues Elise les informa que Dalton tiene la habilidad de proyectarse astralmente y abandonar su cuerpo, y esa es la razón por la que se encuentra comatoso: Su espíritu está perdido y los fantasmas que lo rondan están esperando la oportunidad de ocupar su cuerpo si es que no encuentra el camino de regreso.

Lamentablemente creo que la película desperdicia la oportunidad de hacer algo diferente, en parte por la falta de oficio de Wan, y en parte porque el guión pierde rumbo a mitad de la película y nunca encuentra a donde quiere llegar. Lo que es una auténtica lástima, pues en sus mejores momentos Insidious demuestra que incluso en un subgénero tan explotado como es el de fantasmas se pueden hallar formas de hacer algo diferente. La historia está escrita por Leigh Whannell, guionista de las primeras tres entregas de Saw, lo que tal vez explique el porque de tantas ideas a medio cocinar. Resulta curioso que esta película sea producida por Oren Peli, el director y escritor de Paranormal Activity (Actividad Paranormal), pues al combinarse con los responsables de iniciar la serie de Saw, terminó creando un hijo bastardo de ambas franquicias, con todo lo bueno y lo malo que ello implica.

Recomendada solo para los aficionados al género.
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