junio 01, 2011

Reseña: The Lincoln Lawyer

Los thrillers de abogados han sido un género menor pero recurrente tanto en la televisión como en el cine desde hace varias décadas, pero sin duda tuvieron su boom durante la década de los 1990s, gracias en buena medida a que varios best-sellers de John Grisham (The Firm, The Pelican Brief, The Client, A Time to Kill, Runaway Jury, etc.) fueron adaptados a la pantalla grande con gran éxito y surgieron toda clase de producciones con adaptaciones y/o ideas originales intentando replicar ese éxito.

La moda pasó y el material de este tipo regresó a sus niveles normales, con una que otra producción hallando el camino hacia la cartelera cada par de años. Hace un par de semanas se estrenó, con bastante buena aceptación tanto crítica como de taquilla, The Lincoln Lawyer (El Defensor), la más reciente adición al género.

Afortunadamente no tendremos que preocuparnos pensando si Michael Connelly, autor de la novela en que está basada la película, se convertirá en un fenómeno similar al de Grisham, pues se trata de un autor de novelas policiacas y de detectives, contando entre ellas solo con un puñado protagonizadas por Mickey Haller, el abogado titular de The Lincoln Lawyer.

Mickey Haller (Matthew McConaughey) es un abogado criminalista con un moderado éxito manteniendo a criminales de poca monta fuera de la cárcel y quien prefiere trabajar desde la comodidad de su auto a montar una oficina tradicional. Su auto es un Lincoln Town Car -de ahí el título de la película, que se traduciría literalmente como El Abogado del Lincoln- que conduce un ex-cliente que está pagando con sus servicios los honorarios del abogado.

Haller se especializa en criminales menores por la rapidez y facilidad con que se resuelven los casos, pero ahora parece haberse sacado la lotería. Val (John Leguizamo), un ajustador de fianzas con quien lleva una buena relación, lo envía con un cliente diferente a los que acostumbra defender. Louis Roulet (Ryan Philippe), es un acaudalado playboy de Beverly Hills e hijo de Mary Windsor (Frances Fisher), una prominente figura del mundo de las bienes raíces en Los Angeles, quien ha sido acusado de asalto, violación e intento de asesinato por una prostituta.

Roulet asegura ser inocente y afirma que la prostituta (Margarita Levieva) solo pretende hacerse rica a sus costillas, pero las investigaciones realizadas por Haller y Frank Levin (William H. Macy), su investigador, apuntan a que el caso es más complicado de lo que parece, estando incluso ligado a un antiguo cliente de Haller. Conforme se desenreda la trama, Haller necesitará usar toda su habilidad para mantener a salvo a su ex-esposa (Marisa Tomei) y a su hija.

La película no ofrece nada especial. No hay giros argumentales inesperados, ni tampoco una historia particularmente original. Lo que si hay es buen desarrollo de personajes, interpretados por un sólido elenco encabezado por el carismático McConaughey y que incluye, además de los antes mencionados, a veteranos como Bryan Cranston y Michael Paré. La dirección de Brad Furman, a quien no conocía, es clara y sin pirotecnia alguna, resultando en un simple pero entretenido thriller.

Habla bastante mal de Hollywood el hecho de que una película simple y sin muchas pretensiones resulte tan refrescante y disfrutable, pero es la verdad. Algunas veces pareciera que los estudios estuviesen más preocupados por asegurar a las estrellas y directores de moda para estrenar películas estridentes y sin sentido, pero "originales". Se agradece que de vez en cuando alguien decida regresar a los básicos y se concentre en los personajes y la historia.

The Lincoln Lawyer no le va a cambiar la vida a nadie, pero son dos horas de simple entretenimiento bien ejecutado. Recomendada sin reservas para todo tipo de público.
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