julio 20, 2011

Reseña: The Girl Next Door

La verdad es que no recuerdo quien fue quien me recomendó que en cuanto tuviese una oportunidad viera The Girl Next Door (La Chica de al Lado), porque en realidad era una película poco valorada. Y la verdad es que es una lástima que no recuerde quien fue, porque en estos momentos habría ya pasado a ser parte de ese selecto grupo en cuyos gustos decidí jamás volver a confiar... y si, esto va para ustedes que me sugirieron ver el Director's Cut de Daredevil y quienes me decían que LXG era bastante divertida y mucho más apegada a los comics de lo que yo creía.

Lo único bueno es que no pagué por verla, pero de ahora en adelante ante la duda tendré que recurrir si no a reseñas, si a algunos antecedentes sobre director, guionistas o trailers, pues ahora que ya la vi descubro que los trailers parecían orientados a atraer al público que hizo de American Pie una franquicia tan exitosa

Y también que Luke Greenfield, el director de la película, solo tenía en su filmografía The Animal (no la vi, pero recuerdo los trailers y parecía comedia genérica de Rob Schneider), y que desde el 2004, cuando hizo esta cinta, hasta este año, solo había trabajado dirigiendo películas para TV, lo que no es una buena señal de su reputación en los estudios. Actualmente tiene en cartelera Something Borrowed (No Me Quites a mi Novio), otra comedia con aspecto genérico y poco atractivo.

Matthew Kidman (Emile Hirsch) es un destacado estudiante de preparatoria con sueños de estudiar en la Universidad de Georgetown y embarcarse en una carrera en la política. Su obsesiva dedicación a los estudios le impide relajarse y disfrutar de su último año en la escuela, situación que cambia dramáticamente una vez que descubre que tiene una nueva vecina.

Danielle (Elisha Cuthbert) es una bellísima y desinhibida rubia de 19 años que se muda a la casa de al lado y pronto se convierte en una distracción para Matthew, quien no puede dejar de observarla desde su ventana, sobre todo cuando por las noches ella se olvida de cerrar sus persianas y se desnuda con la luz encendida antes de irse a la cama. Tras tomar una ridícula venganza por ese acto de voyeurismo, Danielle y Matthew inician una relación.

Su idílico romance toma un extraño giro cuando los amigos de Matthew descubren porque Danielle les resultaba familiar: hasta hace muy poco tiempo, era una exitosa estrella porno. Matthew no sabe como reaccinar ante esta revelación y su relación se tambalea. Para empeorar las cosas aparece Kelly (Timothy Olyphant), el ex-novio, representante y productor de Danielle, quien no está dispuesto a permitir que su estrella se retire del negocio tan fácilmente.

Hasta ahí la película no iba nada mal, pues a pesar de moverse en el seguro territorio de fórmulas y clichés, contaba con buenas actuaciones de un joven y carismático elenco. Lamentablemente la segunda mitad de la película es un desastre, pues al parecer nadie decidió que rumbo iba a tener la película, que naufraga intentando combinar elementos de comedia romántica con sátira, crítica social, y comedia adolescente de mal gusto, eligiendo lo peor de cada cosa y ejecutándolo mal en pantalla.

Si me quisiera poner mi traje de defensor de la moral -¡je! ni siquiera tengo uno- podría argumentar muchas otras cosas en contra de la película - como el hecho de que Danielle tiene 19 años, pero tuvo tiempo para crearse una exitosa carrera en el entretenimiento para adultos, terminar con su novio, permitirle que se convirtiera primero en su representante y después en su productor, con quien además firmó un contrato de exclusividad, y renunciar a todo ello para intentar llevar una vida normal. O que el personaje que termine por salvar la situación sea un magnate de la industria (James Remar), quien se asocia con Matthew para fastidiar a Kelly.

La película en realidad no es tan mala, pero es una de esas que dejan un amargo sabor de boca por la sensación de que estuvo realmente cerca de ser buena antes de que alguien errara el rumbo de la historia, intentando ser demasiadas cosas y perdiendo cualquier posible esbozo de identidad propia que los minutos iniciales parecían prometer.

Destacaría especialmente la actuación de Timothy Olyphant, quien hace maravillas con lo poco que le da el guión para trabajar, y de Elisha Cuthbert, quien además de verse preciosa hace un gran trabajo durante la primera mitad de la película, pero enfrenta el problema de que su personaje fue escrito como dos personas totalmente distintas que intercambian lugar en escena de acuerdo a los requerimientos del mal planeado guión.

The Girl Next Door pretendía ser una comedia romántica sobre la sexualidad y la dificultad de pasar de la adolescencia a la edad adulta, pero errores con el guión y la dirección terminaron por condenarla a convertirse en una más de las vacuas y casi vulgares comedias adolescentes de la década pasada.

Al final me queda la sensación de que los realizadores de esta comedia estaban intentando realizar una versión contemoránea de Risky Bussiness (Negocios Riesgosos), aquela cinta de principios de los 80s protagonizada por Tom Cruise y Rebecca de Mornay que contaba la historia de un adolescente que tras chocar el Porsche de su padre decide asociarse con una escolta profesional para administrar un burdel instalado en su casa y así reunir los fondos necesarios para pagar los daños. El problema es que su intento de homenaje se queda corto y la obviedad los deja mal parados ante la inevitable comparación. Tal vez incluso el apellido de Matthew (Kidman) haya sido parte del intento de emular a Cruise.

Solo para quien no tenga nada mejor que hacer con dos horas de su vida o para fans del género.
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