agosto 24, 2011

Reseña: A Wrinkle in Time (Madeleine L'Engle)

Siempre he sido de la idea que hablar de "libros infantiles" es un tanto vago y puede resultar bastante engañoso. Neil Gaiman, uno de mis autores favoritos, escribe historias que suelen caer dentro de esa categoría, e incluso ganó recientemente la Medalla Newbery, uno de los más prestigiosos premios que se otorga en los Estados Unidos a lo más selecto de la literatura "para niños".

Justo ese mismo premio fue otorgado hace casi cincuenta años a Madeleine L'Engle por su novela A Wrinkle in Time (Una Arruga en el Tiempo), misma que ganaría varios otros premios y reconocimientos en los meses posteriores a su aparición. Publicada en 1962 luego de haber sido rechazada por gran cantidad de editoriales, A Wrinkle in Time se convirtió en la primera de varias historias de la misma autora protagonizadas por las familias Murry y O'Keefe, y a la fecha se trata de una de las series infantiles más exitosas en el medio editorial.

A Wrinkle in Time es protagonizada por Meg Murry, una adolescente que vive una aventura a través del tiempo y el espacio en compañía de su hermano Charles Wallace, y su amigo Calvin O'Keefe. El padre de los Murry es un afamado científico desaparecido hace varios meses, por lo que Meg, Charles Wallace y los gemelos Dennys y Sandy viven solo con su madre, también una respetada científica.

La aparición cerca de casa de los Murry de una extraña anciana que se hace llamar Mrs.Whatsit provoca algunos cambios en el comportamiento de Charles Wallace, hasta que se revela la naturaleza de la mujer como un ser más avanzado que se ofrece a ayudarlos a rescatar a su padre del sitio donde se encuentra atrapado. Mrs. Who y Mrs. Which, otros dos seres similares a Mrs. Whatsit e igualmente caracterizados como ancianas, hacen su aparición para ayudar a los niños a viajar a través del tiempo y el espacio en busca de su padre.

Aparentemente el Profesor Murry estaba trabajando en un proyecto especial para el gobierno, mismo que involucraba la posibilidad de viajar utilizando tesseracts, descritos aquí como "arrugas en el tiempo", y no como las construcciones tetradimensionales que entendemos hoy en día.

Utilizando las arrugas en el tiempo como atajos, los niños viajan hasta un mundo llamada Camazotz, donde su padre es prisionero. Camazotz es similar en muchos aspectos a la Tierra, pero con una diferencia radical: no existe la individualidad. Una fuerza extraña y siniestra, manifestada en el planeta como un enorme cerebro viviente, ha despojado a todos sus habitantes de cualquier pensamiento, sueño o deseo propio, funcionando como si se tratase de una enorme conciencia colectiva. El profesor Murry fue hecho prisionero al rehusarse a ser asimilado, y ahora su única esperanza de escape son sus hijos y su joven amigo.

Es fácil entender porque se identifica al libro como literatura infantil pues, además de las edades de los protagonistas, los temas principales son tratados de una manera clara y hasta cierto punto bastante simplista: la lucha entre el bien y el mal ejemplificada como una batalla entre la luz y la oscuridad, la promoción de una actitud anti-conformista y el resaltar la importancia de la familia y de promover valores como la amistad, la amabilidad y el ayudar al prójimo.

Si bien creo que es un  libro que hubiese disfrutado más de haberlo descubierto en mi infancia o adolescencia, he de reconocer que se trata de una historia bastante entretenida y recomendable para lectores de casi cualquier edad. Sé que existe una edición en español publicada hace algunos años por Alfaguara, pero no tengo idea de que tan fácil sea conseguirla. Si le pueden poner las manos encima, échenle un vistazo, podrían sorprenderse.

Y si no es así, apuesto a que tienen algún niño o adolescente cercano en quien les gustaría promover el hábito por la lectura.

Bastante recomendada.
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