octubre 27, 2011

Reseña: Killer Elite (Nacidos para Matar)

Algunas veces es necesario cuestionar la elección de películas que hacen algunos actores, pues al ver el resultado uno se pregunta si en realidad leyeron el guión, o si algo pasó durante la producción y la película resultó algo diferente de lo que ellos esperaban. Ese es el caso con Killer Elite (traducida en México como Nacidos para Matar), película de intriga y acción que presume de un elenco bastante atractivo, con Jason Statham, Clive Owen y Robert DeNiro encabezándolo.

Basada en el libro The Feather Men, de Sir Ranulph Fiennes, la película es el debut como director de largometrajes de Gary McKendry y, tristemente, se nota. El libro de Fiennes está basado en hechos reales (o al menos eso es lo que señala el autor) acontecidos durante sus años de servicio con el Special Air Service (SAS) británico, que son las tropas de élite de ese país.

Danny Bryce (Statham), es un asesino a sueldo que trabaja al lado de su mentor y amigo, Hunter (DeNiro). Durante un trabajo en México en 1980, Danny es distraído al encontrar a un niño en el lugar del golpe. El momento de duda en que decide no matar al único testigo casi le cuesta la vida, y decide renunciar y retirarse a vivir a Australia, donde creció.

Un año más tarde recibe un paquete con fotos y un boleto de avión. Usando éste último, Danny viaja a Omán, donde se encuentra con El Agente (Adewale Akinnuoye-Agbaje), intermediario que se encarga de repartir contratos entre asesinos profesionales, quien le informa que Hunter es cautivo de un jeque árabe luego de que aceptase un contrato de 6 millones de dólares e intentase huir con el dinero sin realizar el trabajo para el cual se le contrató.

El jeque está dispuesto a liberar a Hunter y entregarles el dinero, siempre y cuando Danny realice el trabajo en cuestión. El objetivo es eliminar a tres ex-miembros del SAS, quienes en diferentes momentos asesinaron a los tres hijos mayores del jeque, quien actualmente vive en el exilio con el menor de sus hijos y espera poder ver a éste regresar a su tierra una vez que demuestre que ha hecho justicia a sus otros hijos.

Danny acepta el trato y busca a sus antiguos asociados, Davies (Dominic Purcell) y Meier (Aden Young) para que lo asistan, ofreciéndoles quedarse con todo el dinero. Lamentablemente para ellos, al encargarse de su primer objetivo atraen la atención de Spike Logan (Owen), otro ex-miembro del SAS y quien actualmente se encarga de las operaciones paramilitares de una sociedad secreta de ex-oficiales y funcionarios británicos, quien hará todo lo posible por detenerlos.

La película no es mala en el estricto sentido de la palabra, pero la inexperiencia del director se hace muy notoria al ver la cantidad de clichés con que realizó el montaje. No he leído el libro en que está basada, pero si se trata de la historia de Fiennes tal y como es contada, es necesario señalar que no se trata precisamente de algo emocionante o sobresaliente en modo alguno.

Lo único que impide que la película sea realmente mala son las actuaciones de Statham y Owen, que son por quienes me preguntaba lo de la elección de películas. Ambos hacen uso de su talento y carisma para permitir que la película fluya con el mínimo interés de parte de una audiencia que probablemente no se interesaría en lo más mínimo en estos personajes de no ser por los actores involucrados. El elenco secundario no está a la altura, y termina siendo otro factor para que la película no termine de cuajar.

En el caso de DeNiro encuentro peculiarmente deprimente que lo encuentre más digerible aquí, que simplemente hace acto de presencia y se rehúsa a actuar, que en casi cualquier película que haya hecho en la última década, en la que se ha caracterizado por sobreactuar y tomar casi cualquier papel que le ofrezcan

Resumiendo, Killer Elite es una película que deja mucho que desear pero que puede resultar medianamente entretenida para los aficionados al género y/o para los seguidores de alguno de los protagonistas.

Recomendada con muchas reservas.

octubre 21, 2011

Reseña: A Princess of Mars

Mi afición por la ciencia ficción se remonta a mi infancia y temprana adolescencia, pues fue cuando descubrí el género y sus diferentes vertientes. Uno de los autores que más me llamó la atención en aquel entonces fue Edgar Rice Burroughs, quien además de crear a Tarzan fue uno de los pioneros de las novelas de aventuras espaciales con su serie de Barsoom. De ellas solo recuerdo haber leído las dos primeras, Una Princesa de Marte, y Dioses de Marte, pero ambas me encantaron.

Hace unos meses Disney anunció la producción de una película basada en estas novelas, misma que será dirigida por Andrew Stanton, uno de los guionistas y directores del staff original de Pixar, quien hará su debut dirigiendo cine no animado con esta película, misma que será protagonizada por Taylor Kitsch (Gambit en X-Men Origins: Wolverine), Lynn Collins (Silver Fox en esa misma película) y Willem Dafoe.

El primer avance de la película me despertó recuerdos de antaño y me dieron ganas de volver a leer los libros, pero no hice nada al respecto. Al menos no hasta que me encontré con una copia en inglés de A Princess of Mars y decidí comprarla.

John Carter es un veterano de la Guerra Civil Norteamericana, en la cual sirvió con el ejército confederado. Carter es un hombre misterioso y con pocas relaciones, tanto familiares como amistosas. Se da a entender que se trata de un hombre extraordinario, y varios años mayor de lo que aparenta, pero su caracter reservado ha ayudado a que no llame la atención.

Carter invierte con un socio, ex-compañero de correrías militares, en comprar terrenos en Arizona en busca de oro. Cuando dan con una rica veta del precioso metal tienen un desafortunado encuentro con apaches, perdiendo la vida su socio y viéndose John obligado a esconderse de sus perseguidores en una cueva considerada como sagrada por los indios. De manera inexplicable, John es transportado a la superficie de Marte, planeta conocido por sus habitantes como Barsoom. Ahí entra en contacto con los Tharks, una tribu nómada de marcianos verdes, como se denominan a si mismos los gigantescos guerreros de seis brazos y piel verde. La reducida gravedad de Marte confiere a Carter una fuerza y agilidad sobrehumanos, lo que le gana el respeto de los aguerridos Tharks.

Durante su estancia con la tribu, esta enfrenta a un convoy de barcas voladoras tripuladas por marcianos rojos, seres de aspecto prácticamente humano que habitan en ciudades-estado donde se desarrolla la agricultura gracias a la extensa red de canales del planeta. Tras el combate, los Tharks hacen prisionera a Dejah Thoris, la joven y hermosa princesa de la ciudad de Helium, de quien Carter queda inmediatamente prendado.

Carter ayuda a Dejah Thoris a escapar y promete ayudarla a regresar con su gente. Mientras intenta cumplir su palabra Carter se involucra en asuntos políticos y corre múltiples aventuras en el planeta rojo intentando ganarse el respeto y el corazón de la hermosa princesa, escalando rangos en las estructuras social y militar de Barsoom y ganando aliados y enemigos a cada paso de su odisea..

La novela está escrita en el estilo simple y fácil de seguir que caracterizaba la obra de Burroughs y que muchos consideran como uno de los mejores ejemplos de lo que fue la literatura pulp que tan popular fuese durante el primer tercio del siglo pasado. Después de A Princess of Mars, Burroughs escribió varias historias más utilizando como escenario Barsoom, la mayoría de ellas protagonizadas por el propio John Carter.

Debo confesar que me sorprendió lo fácil que fue disfrutar nuevamente la historia a pesar de estar previamente familiarizado con ella, pero creo que ello explica porque sigue siendo popular tantas décadas después de su aparición. Espero que con la aparición de la película el próximo año estos libros sean descubiertos por nuevos lectores, pues realmente valen mucho la pena. En los Estados Unidos la gran mayoría de la obra de Burroughs ya se encuentra en el dominio público, por lo que es fácil encontrar los textos en línea, en el Proyecto Gutemberg, por ejemplo. De hecho, aquí está el enlace para este libro.

Lectura ampliamente recomendada.

octubre 18, 2011

Reseña: Apollo 18

Cuando hace más de diez años el mundo fue sorprendido por el espectacular éxito de The Blair Witch Project (El Proyecto de la Bruja de Blair), nadie se imaginó hasta donde se iba a explotar la idea del "metraje encontrado". Las variaciones más exitosas hasta ahora han sido monstruos gigantes -Cloverfield (Monstruo) y Troll Hunter (ésta última próximamente también en pantallas mexicanas)- y fantasmas o presencias sobrenaturales -Paranormal Activity (Actividad Paranormal)-, pero eso no quiere decir que exista una razón para limitarnos solo a este planeta.

Apollo 18 juega con la misma idea, y lo hace con una premisa bastante pretenciosa, ofreciendo contar la historia secreta de la última misión del programa espacial Apollo, y explicar la verdadera razón por la que la humanidad no ha regresado a la Luna en casi cuarenta años. Parece ser que olvidaron que el mayor problema de ser pretencioso, es que las expectativas son más altas.

Los astronautas Nathan Walker (Lloyd Owen), John Grey (Ryan Robbins) y Ben Anderson (Warren Christie) son elegidos para realizar una última misión del programa Apollo, misma que habrá de realizarse en secreto y bajo la directa supervisión del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Obligados a mentir a sus amigos y familias, aceptan, sin saber que están a punto de embarcarse en una pesadilla espacial.

En realidad no puedo contar prácticamente nada de la historia, pues esta es tan hueca y sin fondo que prácticamente cualquier cosa que diga puede ser considerada como un spoiler, y asumo que más de uno estará pensando en ir a verla. Baste con decir que la inusual misión se sale por completo de todos los parámetros planeados inicialmente para su ejecución, y que los dos astronautas que realizan el alunizaje encuentran más de una sorpresa en la superficie de nuestro satélite.

Cuando aparecieron los avances de la película, comenté a amigos y familia que la sensación que me dejaba era que bien podría haber sido vendida como Actividad Paranormal... en el Espacio. Y justamente eso es lo que es, con todo lo que ello implica. Las actuaciones son insípidas y los personajes no están trabajados, lo que afecta el desarrollo de la película, pues me queda la impresión de que involucrar a la audiencia debiera ser fundamental para que esta clase de historias funcionen.

La dirección es muy dispareja, al igual que los efectos especiales. El uso de material de archivo de la NASA ayuda a darle un aspecto auténtico a muchas escenas, pero la gran mayoría del material original está filmado de manera descuidada, llegando al grado de que algunas caminatas "lunares" no parecen mostrar efecto alguno de la gravedad reducida de la luna y que las pisadas que vemos lucen, en muchos casos, como si fuesen de cualquier caminata por la playa.

Lo malo con esta clase de proyectos es que nunca faltan los fanáticos que quieren leer de más en un simple producto de ficción, a grado tal que un vocero de la NASA tuvo que hacer una declaración oficial explicando que Apollo 18 es una obra de ficción y no debe considerársele bajo ninguna circunstancia con un documental. Aparentemente esto tiene mucho que ver con reacciones generadas por el sitio web asociado a la película, www.lunartruth.com, pero me parece una auténtica estupidez que alguien pudiera creer que existe algo de cierto detrás de un proyecto fílmico tan pobremente trabajado. De pena ajena.

Recomendada solo para los incondicionales del subgénero.

octubre 14, 2011

Reseña: Le Petit Nicolas

Me cuesta mucho trabajo entender porque no hay una mayor oferta de cine europeo en nuestro país, pues cada vez que puedo ver una película de origen francés, italiano, inglés, alemán, o de cualquier parte de Europa del Este, más me convenzo de que el cine norteamericano atraviesa por una severa crisis de creatividad. Lo más preocupante es que aparentemente no hay nadie interesado en fomentar el mercado, pues incluso en DVD es difícil encontrar este material

En el caso particular del cine francés tengo la impresión de que es el que produce mejores comedias, tanto románticas como familiares, además de tener un cine de acción y dramáticos más que decentes. Cada año es una necesidad andar a la caza de los pocos estrenos que llegan al circuito comercial y de que películas del Tour de Cine Francés puedo acomodar para ver en su fugaz paso por nuestras pantallas.

La más reciente cinta francesa que pude ver en cine fue Le Petit Nicolas (El Pequeño Nicolás), una comedia familiar basada en los libros infantiles creados por René Goscinny e ilustrados por Jean-Jacques Sempé. Si a alguien le suena el nombre del autor, puede ser que sea porque es también el creador de Asterix, y uno de los más reconocidos autores de comics en el Viejo Continente.

La película cuenta la historia de Nicolas y está narrada en primera persona. Nicolas es un niño que no está seguro de que es lo que quiere ser cuando sea grande, pero no se debe a que no sepa que es lo que quiere hacer con su vida, si no más bien al hecho de que él considera que su vida es perfecta y no le gustaría crecer o cambiar nada.

Nicolas vive en los suburbios de París con sus padres. Es la adoración de su madre y nunca le ha faltado atención de parte de su padre. Tiene muchos amigos y no le va mal en la escuela. ¿Por qué habría de querer cambiar algo?

Sin embargo, todo cambia cuando Joachim, uno de sus amigos, les informa que acaba de tener un hermanito y que su vida ha cambiado drásticamente. Según parece, el pequeño hermanito se ha convertido en una pesadilla para Joachim, pues acapara el amor y atención de sus padres, a grado tal que Joachim teme que en algún momento pretendan deshacerse de él y reemplazarlo con el nuevo bebé.

Todos en la escuela se sienten mal por Joachim, pero en realidad a nadie le preocupa el pensar en que harían ellos de estar en su lugar. Al menos a nadie excepto Nicolas, quien escucha accidentalmente parte de una conversación entre sus padres y está convencido de que las señas que Joachim detectó antes del nacimiento de su hermano se empiezan a repetir. Además Joachim deja de presentarse a la escuela.

Nicolas entra en pánico e informa a sustainable amigos de su situación. Pronto todos empiezan a idear de que modo pueden deshacerse del incómodo hermanito antes de que Nicolas corral la misma suerte que Joachim y desaparezca para nunca más ser visto de nuevo. Las acciones de los niños desencadenan una serie de divertidas situaciones tanto en la escuela como fuera de ella.

La película resulta extremadamente divertida, en buena medida gracias a las buenas actuaciones de todo el elenco, tanto de niños como de adultos. El humor es bastante simple, pero nunca llega a ser bobo, y las situaciones que se presentan seguramente harán que más de uno tenga flashbacks a su infancia.

La verdad es que no tenía idea de la existencia de los libros en cuestión, y ahora siento curiosidad sobre que tan difícil será encontrarlos en México o en alguna librería en línea, pues con la película me entraron unas ganas increíbles de leerlos. Imagino que al menos en francés deben ser fáciles de localizar, y ello me daría el pretexto perfecto para trabajar sobre las bases largamente abandonadas de mi pobre excusa de francés.

La película parece ser parte del programa del Festival Internacional de Cine de Morelia, así que es muy probable que sea exhibida en algunas ciudades del interior de la república. Me parece que actualmente yard no está en cartelera en la ciudad de México, pero si estoy equivocado, háganse un favor y vayan a verla, pues les aseguro que no se arrepentirán y lo peor que les puede pasar es que abandonen la sala con una enorme sonrisa.

Ampliamente recomendada.

octubre 13, 2011

Reseña: The Hemingway Hoax - Joe Haldeman

Difícilmente alguien se imagina que un libro tituloado The Hemingway Hoax (El Fraude Hemingway) pueda ser una novela de ciencia ficción, pero así es. Mi primer contacto con esta historia se dio a través de la edición mexicana de la revista Asimov - Ciencia Ficción, pero no la leí. Dicha revista publicó esta historia con bombo y platillo, pero la dividió en dos partes, lo que no es extraño en publicaciones de ficción, pero lo cual me incomodaba un poco. Recuerdo que leí el resto de la revista y decidí guardar esta historia hasta que apareciese la conclusión, y puede que haya sido una buena idea, pues nunca compré el ejemplar donde aparecía la segunda parte.

La revista tenía sus problemas de distribución, pero una vez que hallabas un local, librería o puesto de periódicos que la tuviese, no volvías a tener problemas para encontrarla, así que no estoy seguro de por qué razón fue que no compré ese número en específico. Como sea, la historia se quedó pendiente y prácticamente me había olvidado de ella.

Hace un par de meses, durante una de mis acostumbradas incursiones a una librería de viejo, me encontré con una versión en paperback de ella, así que finalmente pude leerla, y me alegro de haberlo hecho, pues es una novela bastante buena.

John Baird es un experto en Ernest Hemingway que da clases en la Universidad de Boston. Poseedor de una memoria eidética, John está preocupado porque está a punto de agotar el fideicomiso que le ha permitido vivir holgadamente toda su vida, y no está seguro si su esposa, Lena, y él serán capaces de adaptarse a vivir únicamente con sus ingresos como docente. Entonces conoce a Sylvester "Castle" Castlemaine, un estafador profesional quien tiene una propuesta intrigante.

Castle quiere saber si es posible crear una falsificación de los míticos manuscritos perdidos de Hemingway, pues su "hallazgo" representaría una fortuna para aquel que los encontrase. John se interesa por la idea primero desde un punto de vista meramente académico, pero poco a poco lo empieza a tomar con más seriedad al calcular que existe una forma de, a través de triquiñuelas legales, hacerlo, ganar dinero, y no romper la ley en el proceso.

Pronto John empieza a investigar todo lo que se sabe acerca de las historias perdidas, al tiempo que intenta encontrar una máquina de escribir idéntica a la usada por Hemingway para escribirlas, y busca alguna forma de envejecer papel a fin de darle autenticidad a su recreación de los manuscritos. Mientras tanto, Castle y Lena empiezan una relación a espaldas de John.

Aún cuando la idea de John es no meterse en problemas con las autoridades, su proyecto atrae la atención de un poder más alto. Aparentemente existen una especia de guardianes de la existencia, cuya labor es asegurarse de que la historia en los diferentes mundos paralelos se apegue a los hechos conocidos y no haya desviaciones, y su interés en el caso proviene del hecho que Hemingway tiene un papel muy importante en la mentalidad masculina colectiva de la humanidad en el siglo XX.

Una misteriosa entidad se presenta ante John en un tren utilizando la apariencia de Hemingway, e intenta convencerlo de que abandone la idea de escribir y publicar las historias perdidas de Hemingway. John se rehusa, negándose a aceptar la palabra del ser, a quien se refiere como "el Hemingway", acerca del peligro de seguir adelante con su proyecto.

El Hemingway, enfurecido, mata a John, provocándole un infarto masivo. Sin embargo, minutos más tarde John despierta en el mismo tren. Pronto descubre que en realidad no es el mismo tren, y que ni siquiera él es el mismo. Ahora tiene recuerdos de dos existencias paralelas, pues aparentemente en vez de morir solo se trasladó al cuerpo de una versión paralela de sí mismo. El Hemingway tampoco sabe como ocurrió, pero ahora está más decidido que antes a detener a John a como dé lugar.

La novela está escrita con un estilo bastante ágil, lo que la convierte en una lectura bastante rápida, y en ella Haldeman hace alarde de su habilidad como narrador y méritos como investigador. Él mismo es gran aficionado de Hemingway, y se nota en el texto la pasión que siente por la figura y las historias del mítico autor norteamericano. Es de destacar la forma en que toma una historia que podría haber funcionado de diferentes maneras al ser tratada de una manera tradicional, y le da la vuelta al convertirla en el centro de una historia de ciencia ficción.

Lo único que había leído anteriormente de Haldeman era su obra más famosa, The Forever War (La Guerra Interminable), una excelente novela cuyo tema central es la guerra. Tengo además The Forever Peace, pero no la he leído, aunque ahora que ya conozco algo más de su trabajo seguramente se moverá algunos lugares hacia la cima de la pila de pendientes. No sé que tan fácil sea conseguir este libro, aunque sé que fue editado en España hace unos años con l título de El Engaño Hemingway. Si pueden hacerse con una copia, les aseguro que no se arrepentirán.

Totalmente recomendada.

octubre 12, 2011

Reseña: Fright Night

La más reciente entrega de la constante oleada de remakes producidos en estos días en Hollywood es Fright Night. Basada en la cinta del mismo título de 1985 escrita y dirigida por Tom Holland. Holland era un actor y guionista con poca experiencia, quien debutó como director con Fright Night, la cual se convirtió en un inmediato éxito de culto y a la fecha es frecuentemente citada entre las mejores películas de vampiros de todos los tiempos.

Lamentablemente para Holland, la cinta representó también el punto más alto de su carrera, pues después de ella solo dirigió Child's Play (Chucky, el Muñeco Diabólico) y después se dedicó mayormente a trabajar en televisión, sobre todo en películas y series del género, destacando particularmente algunos episodios de Tales from the Crypt (Cuentos de la Cripta).

Para el remake el estudio parece haber pensado en intentar aproximarse a la inversa, seleccionando para dirigir el proyecto a Craig Gillespie, un director cuya experiencia se limita a algunas películas de TV, una serie de mediano éxito (The United States of Tara) y una  sola incursión en el cine (Mr. Woodcock - Adivina con Quien Salgo).

Charley Brewster (Anton Yelchin) es un estudiante de último año de preparatoria con un pasado geek que preferiría olvidar, y ¿por qué no? Se junta con los muchachos cool de su clase y sale con la bellísima Amy (Imogen Poots), así que no existe razón alguna por la cual desearía volver a sus épocas de cosplaying, comics y juegos de rol con su antiguo mejor amigo Ed (Christopher Mintz-Plasse), quien resiente su abandono.

Por eso cuando Ed se le acerca para advertirle que Jerry (Colin Farrell), su nuevo vecino, es un vampiro, la primera reacción de Charley es ignorarlo. Sin embargo, tras la desaparición de Ed, Charley visita su casa en busca de pistas, y se convence de que su vecino oculta algo. Un poco de espionaje doméstico confirma a Charley las sopechas de Ed, y ahora su problema será convencer a su madre (Toni Collette) y a Amy, de que corren peligro mientras Jerry esté cerca.

La película toma la historia central de la versión original y hace un buen trabajo adaptándola al presente. El personaje de Peter Vincent (David Tennant) es transformado en algo completamente diferente a lo que Roddy McDowall había hecho con él y se convierte en uno de los elementos más interesantes y entretenidos de esta nueva versión gracias al trabajo del popular actor británico.

La película sufre un poco a causa del ritmo del primer tercio, que resulta demasiado lento para lo que se supone es una comedia de horror, pero afortunadamente va tomando vuelo hasta llegar al desenlace, mismo que alcanza satisfactoriamente aunque con algunos tropiezos. Lo mejor de la película son las actuaciones de los actores más veteranos en el elenco, con Toni Collette a su acostumbrado nivel, y Tennant y Farrell masticando escenas y devorando a sus co-estelares en cada una de sus escenas.

El elenco juvenil tiene una capacidad probada, pero no se les da suficiente material como para desarrollar a sus personajes y eso afecta su desempeño. Mintz-Plasse tiene demasiada poca exposición como para que la audiencia se preocupe por el personaje, lo que me parece una verdadera lástima, tanto por el actor como por la figura de Ed, tan importante en la versión original.

Tal vez un director más capaz o al menos con mayor experiencia hubiese ayudado a corregir algunos de los problemas de la película, pero tal como está tampoco molesta a casi nadie en el público.

A fin de cuentas, Fright Night es un pasable remake de una gran película que no debiera ofender ni a los más recalcitrantes fans de la original. Aún así, si nunca han visto la versión de Holland, es algo que se deben a si mismos, pues aún si el remake no es malo, la original es infinitamente superior. Recomendada para pasar un rato agradable y entretenido siempre y cuando no esperen algo memorable. Para eso remítanse a la original.

Recomendada, pero con algunas reservas.

octubre 06, 2011

Reseña: Conan The Barbarian

Para quienes crecimos en los 1980s y tuvimos oportunidad de ver la versión de Conan the Barbarian de John Milius, la primera de dos películas del personaje estelarizadas por el gobernator, Arnold Schwartzenegger, la idea de un remake era una noticia recibida con sentimientos encontrados. Por un lado la idea de volver a ver aventuras del poderoso guerrero cimeriano en la pantalla grande siempre será atractiva, pero por el otro está el largo historial que tienen los estudios hollywoodenses de aprobar proyectos sin la adecuada planeación o poniéndolos en manos de guionistas y/o directores que no resultan la mejor elección.

La película finalmente fue desarrollada por Lionsgate, quienes tomaron la mala decisión de seleccionar a Marcus Nispel como director del proyecto. Nispel es un director con poca experiencia, siendo ésta apenas su cuarta película para cine.

De sus anteriores tres proyectos dos fueron remakes y fueron bastante malos, habiendo sido responsable de las re-versiones de The Texas Chainsaw Massacre (La Masacre de Texas) y Friday the 13th (Viernes 13). Considerando que su no-remake, Pathfinder (Conquistadores), cinta de Vikingos que en su momento comenté aquí, tampoco es buena, no queda más que concluir que no se trata de un buen director.

Estrictamente hablando, Conan the Barbarian no es un remake. Comparte con la cinta de Milius el título y se supone que toma como base e inspiración las historias del personaje escritas por su creador, Robert E. Howard, aunque honestamente lo único que toma son nombres de personajes y lugares y después juega libremente, aunque con muy poco juicio, con algunos elementos comunes en esas historias.

Conan es originario de las planicies de Cimeria, tierra ubicada al norte de lo que un día será Europa. Nacido durante una batalla, Conan es un guerrero nato, destacado por su bravura desde temprana edad. Cuando su aldea es arrasada por las fuerzas de Khalar Singh (Stephen Lang), un conquistador con aspiraciones de encontrar las piezas de una mítica máscara que le dará el poder de un Dios, Conan, entonces un adolescente, es el único sobreviviente. Desde entonces se ha dedicado a recorrer el mundo, sobreviviendo como mercenario, soldado y pirata, en busca de pistas que lo llevan a encontrar al asesino de su padre y destructor de su aldea.

Ya como adulto, Conan (Jason Momoa) finalmente encuentra pistas sobre el paradero de Khalar Singh, y al buscarlo se encuentra con Tamara (Rachel Nichols), una monja que es buscada por el conquistador pues su sangre es parte de lo que Khalar y su hija, Marique (Rose McGowan) necesitan para completar el ritual que lo hará todopoderoso. La atracción entre ellos y su necesidad mutua de enfrentar a Khalar los convierte en compañeros de aventuras y algo más.

La película tiene un muy buen comienzo, pero en la parte intermedia cae en un bache narrativo que la hace lenta y sin dirección, pero lo peor es el último tercio de la película, pues recurre a un cliché tras otro, deteniéndose de cuando en cuando para ofrecer una secuencia de acción, las cuales son bastante disparejas, aunque mayormente salen bien libradas pese a no haber una sola que llegue a ser memorable. Lástima de guión y dirección, porque el diseño de producción y vestuarios, además de las actuaciones, hacen pensar que un poco de trabajo en el guión y un director más capaz pudieron haber hecho algo mucho mejor con el material.

Momoa hace una convincente versión del mítico guerrero cimeriano, reminiscente por momentos de la versión hallada en comics clásicos de los 1970s. McGowan y Lang son una delicia como villanos, lo que hace aún más lamentable la forma en que son desperdiciados. Nichols hace lo que mejor sabe (lucir sexy como damisela en peligro), y Ron Pearlman, quien interpreta a Corin, el padre de Conan, nos deja deseando que hubiese tenido una mayor parte en la historia.

Al final, Conan the Barbarian no es tan mala película como se pudiera pensar, pero se trata de una película perfectamente olvidable pese al buen trabajo y dedicación de algunos de los involucrados. Creo que esa sensación de que un poco más de esfuerzo, sobre todo en el guión y en la edición, hubiese bastado para hacerla mejor es lo que deja tan mal sabor de boca. Solo para quienes no tengan nada mejor que hacer en una tarde de domingo.