enero 17, 2012

Reseña: The Thing (La Cosa del Otro Mundo)

John Carpenter es uno de los directores que cambiaron la cara del cine de terror de manera definitiva, y sin duda su trabajo se ha convertido en un referente para el cine fantástico y para la cultura popular del siglo XX en general. Una de mis películas favoritas de este director es The Thing (La Cosa), adaptación de la novela corta Who Goes There?, de John W. Campbell, misma que ya había sido llevada al cine tres décadas antes por Howard Hawks bajo el título de The Thing From Another World (La Cosa del Otro Mundo).

The Thing sigue la historia de un grupo de investigadores estadounidenses estacionados en la Antártica, quienes tienen un encuentro con un ser extraterrestre capaz de duplicar la apariencia de cualquier ser vivo al que ha matado. Incomunicados y atrapados en la helada desolación, los investigadores intentan destruir a la cosa antes de que pueda alcanzar la civilización.

La película fue un fracaso de taquilla cuando se estrenó en 1982, pero con el paso de los tiempos se fue convirtiendo en una película de culto y hoy día es apreciada como una joya del cine de horror y ciencia ficción. John Carpenter comentó en diversas ocasiones que tenía una historia para producir una secuela, pero que no creía posible convencer al estudio de aprobarle el presupuesto para producirla. Durante años se había hablado a de la posibilidad de producir un remake de la película, tal y como se ha hecho con muchas otras de las películas de John Carpenter, pero afortunadamente nunca pasó de discusiones y rumores.


Hace un par de años Strike Entertainment contrató a Matthijs van Heijningen Jr. para dirigir el remake, pero el director, quien hasta entonces solo tenía experiencia en comerciales y cortometrajes, los convenció de hacer una precuela en lugar de un remake .Tras conseguir un guión que dejase satisfechos a todos, van Heijningen inició la filmación de su película, misma que conservó el nombre de The Thing al no hallarse una alternativa o subtítulo que fuese del agrado del estudio.

Kate Lloyd (Mary Elizabeth Winstead) es una exitosa paleontóloga norteamericana. Cuando un afamado investigador noruego (Ulrich Thomsen) le solicita se una a una investigación en la Antártida, de manera inmediata y con absoluta discreción, Kate se siente lo suficientemente intrigada como para aceptar sin pensarlo demasiado. Al llegar al campamento noruego, Kate es informada que ha sido recuperado un espécimen de lo que aparentemente es un verhículo extraterrestre.

Tras cortar el bloque de hielo que contiene al ser y trasladarlo a la base, comienza la planeación para empezar a hacer pruebas con él. Sin embargo, la falta de cautela y suficiente preparación provoca que el hielo se empiece a descongelar, liberando a un horror que ninguno de ellos está listo para enfrentar. Atrapados junto con los noruegos se encuentran dos norteamericanos, Jameson (Adewale Akinnuoye-Agbaje) y Carter (Joel Edgerton), quienes son los responsables del helicóptero con el cual se realizan los traslados entre diferentes bases en el gélido continente. Todos deberán unir esfuerzos si pretenden sobrevivir al horror que los acompaña, pero ¿cómo confiar en los demás cuando sabes que cualquiera de ellos podría ser la criatura?

The Thing tiene en contra el hecho de que pase lo que pase, y sin importar si es un remake, precuela o secuela, siempre será comparada con el clásico de Carpenter, y esa es una comparación en la que nunca saldrá bien parada. La historia es lo bastante entretenida como para sostenerse por si misma, al tiempo que contiene suficiente información y detalles para establecerla como preludio a la versión de 1982. De hecho, la película inicia tres días antes que su predecesora y termina poco antes del comienzo de aquella.

Problemas tiene, sobre todo debido a la inexperiencia del director, quien por momentos no parece tomar las mejores decisiones para mantener el suspenso. Sin embargo, creo que pese a lo mal recibida que fue por la critica y taquillas alrededor del mundo, se trata de una película sólida y razonablemente lograda, que en el peor de los casos puede servir como el pretexto perfecto para hacerse con una copia de la versión de Carpenter y volver a disfrutar de esa joya.

Recomendada, pero con algunas reservas.
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