julio 09, 2012

Reseña: The Amazing Spider-Man

Han pasado apenas cinco años desde el estreno de Spider-Man 3, película que completó el ciclo del personaje realizado por Sam Raimi con Tobey Maguire en el papel protagónico, y para muchos se trata de un periodo demasiado corto como para relanzar la franquicia desde cero con nuevos protagonistas y equipo responsable. Sin embargo, habría que recordar que el cine es un negocio, y que hay muchos factores detrás de esta clase de decisiones.

Sony Pictures no podía sentarse a esperar que el público se sientiese cómodo con un reboot porque los derechos del personaje regresarían a Marvel Studios, lo que representaría dejar de percibir el dinero que la franquicia produce. Después está el detalle de que este año el personaje cumple 50 años, lo que le ha dado cierta proyección mediática que no se podía desaprovechar y, tercero, es un gran momento para hacer películas de superhéroes.

La razón principal por la que se decidió no extender los contratos de Raimi, Maguire y Kirsten Dunst para seguir con la serie fue mayormente económica. Sus contratos eran por tres películas y resultaron razonablemente baratos, pero el éxito de la trilogía los convirtió en estrellas que necesitarían mayores incentivos y apapachos para seguir adelante con la franquicia. Se contrató como guionistas a James Vanderbilt (Zodiac, The Losers) y Alvin Sargent (Spider-Man, Spider-Man 2) y a Marc Webb (500 Days of Summer) como director para trabajar en la nueva versión del personaje.

Andrew Garfield y Emma Stone fueron seleccionados para tomar los papeles principales y se inició la producción de la cinta, misma que recuenta el origen del personaje con algunas modificaciones mínimas respecto a la versión anterior.

Peter Parker (Andrew Garfield) es un adolescente que vive con sus tíos Ben (Martin Sheen) y May (Sally Fields), quienes lo han criado desde que, siendo él muy pequeño, sus padres fallecieron en un accidente de aviación. Peter es un muchacho brillante pero tímido y retraído, lo que lo convierte en blanco de las burlas de muchos de sus compañeros de escuela.

Mientras ayuda con la limpieza de la casa, Peter encuentra un viejo portafolios perteneciente a su padre, y en el algunos documentos de su trabajo en Oscorp. Intrigado, Peter rastrea a Curtis Connors (Rhys Ifans), colega y colaborador de su padre, para averiguar en que estaban trabajando. Mientras visita Oscorp es mordido por una araña que forma parte de los trabajos de ingeniería bio-genética ahí realizados y su vida cambia para siempre.

Peter parece haber adquirido habilidades y fuerza proporcionales a los de una araña de tamaño humano, y empieza a utilizarlos para divertirse y vengarse de quienes siempre lo han maltratado. Esto lo mete en problemas en la escuela y consecuentemente lo antagoniza con sus tíos, que están preocupados por su reciente cambio de actitud. Una noche, tras una fuerte discusión, Peter abandona la casa muy enojado y su tío sale tras él para intentar calmarlo.

Un fortuito encuentro con un criminal de poca monta tendrá consecuencias fatales y ayudará a definir el rumbo de la vida de Peter. Y si los cambios físicos que está sufriendo y su crisis familiar no fuesen suficientes, está su naciente relación con Gwen Stacy (Emma Stone), una compañera de clases, y las inesperadas consecuencias de su relación con el Dr. Connors, a quien ayudó a resolver un problema basándose en los papeles que encontró entre las cosas de su padre.

Presionado por sus superiores en Oscorp, Connors decide probar en si mismo un suero experimental que no está listo para pruebas con seres humanos. El resultado es una horrible mutación que lo convierte en un psicótico lagarto gigante que siembra el caos y horror en Nueva York.

Totalmente desquiciado, Connors está convencido de que ahora el representa el próximo paso en la evolución humana y pretende mutar de manera similar a todos los habitantes de Nueva York. A menos, claro, que Spider-Man pueda detenerlo.

La película se concentra en el personaje de Peter como punto focal, ahondando un poco en su pasado y su caracter y construyendo la historia alrededor de él. La relación con sus tíos, la frustración ante la pérdida de sus padres y sus sentimientos de inadecuacia y de no hallar su lugar en el mundo son lo que va moldeando sus decisiones, y la forma de lidiar con las consecuencias de sus actos es lo que lo va llevando poco a poco por el camino que lo convertirá en un héroe.

Las secuencias de acción (pudieron ser más, pero no está nada mal para una primera aventura) tienen un aspecto más natural y orgánico que en las películas anteriores. La razón es que Webb decidió utilizar el CGI lo menos posible, prefiriendo utilizar acróbatas con cables para la mayoría de estas escenas, además de utilizar recursos como el parkour utilizando los múltiples callejones de la ciudad de Nueva York de una manera bastante funcional.

Las actuaciones son impecables y ayudan a enfatizar la importancia dada al desarrollo de los personajes. Andrew Garfield consigue una interpretación más balanceada entre las diferentes facetas de Peter Parker de lo que Maguire jamás pudo hacer, pues logra convencer a la audiencia de que es un adolescente, irracional e impulsivo por momentos, pero noble, inteligente,  y con una sólida base moral la mayor parte del tiempo.

La química que tiene con Emma Stone ayuda a cargar buena parte del peso dramático de la cinta, por lo que encuentro curioso que sea precisamente el papel de Gwen uno de los menos trabajados, pues queda la sensación de que ella y la tía May cumplieron más con funciones de provocar y justificar momentos de la historia, que de ser parte de ellos.

Martin Sheen, a pesar de no tener mucho tiempo en pantalla, consigue dar el peso e importancia necesarios al tío Ben para marcar la personalidad de Peter, en tanto que Rhys Ifans extiende la tradición de villanos trágicos y complejos más allá de solo elaborar maquiavélicos planes para conquistar al mundo, lo que fue uno de los sellos más exitosos de las películas de Raimi.

A fin de cuentas me parece que lo que Marc Webb consigue con esta primera entrega es una película con una balanceada mezcla de acción y melodrama, que establece los suficientes lazos de continuidad con las películas anteriores como para no hacer de la franquicia algo irreconocible, pero sentando las bases de su propia identidad y de su visión particular del personaje.

No es una película perfecta, pero a pesar de sus fallas y limitaciones, me parece que lo positivo es mucho más y que el resultado final es bastante positivo.

Ahora solo resta esperar que en las secuelas se pueda construir sobre esta base para explotar todo el potencial del personaje y su mundo, que no por nada son parte importante de la cultura popular contemporánea.

Película altamente recomendada para público de todas las edades.
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