febrero 08, 2013

Reseña: Jumper, de Steven Gould

Hace algunos años apareció la película Jumper, dirigida por Doug Liman sobre un guión de David S. Goyer y Simon Kinberg, que en su momento comenté en este blog, y desde entonces me enteré que estaba basada en un libro de Steven Gould, reconocido autor de novelas juveniles. El año pasado finalmente conseguí una copia del libro, y cuando por fin pude leerlo no pude dejar de maravillarme ante la capacidad de Hollywood para inventar malas historias luego de comprar los derechos para adaptar un buen libro.

Como comenté en su momento, Jumper era una película medianamente entretenida pero bastante mediocre, con mucha de la culpa cayendo sobre los guionistas y el resto a la pobre elección del elenco, con una pareja sin química robando tiempo en pantalla a Jamie Bell y Samuel L. Jackson, quienes con personajes menores habían hecho un trabajo más que decente al construir personajes interesantes con un conflicto bastante más emocionante.

Lo único que tienen en común el libro y la película son los nombres de los personajes principales y el tema central de un adolescente que descubre que posee la capacidad de teletransportarse a placer. Las condiciones en que vive o el uso que hace de su peculiar habilidad difieren bastante, y el arco argumental explorado en la película es completamente diferente al que el autor plasmó en su libro.

David Rice es un adolescente solitario quien vive solo con su abusivo y alcohólico padre, quien lo golpea de manera constante. La historia de violencia doméstica tiene varios años de estarse desarrollando, y fue la razón para que Mary, la madre de David, abandonara el hogar años atrás sin que nadie sepa que fue de ella. Durante un episodio particularmente violento de Carl, el padre de David, éste descubre que puede teletransportarse una vez que desaparece de su recámara y aparece en la Biblioteca municipal.

David no tiene idea de cómo o porque adquirió esta capacidad, pero parece haber sido desatada por el stress del momento, proyectándolo hacia el único lugar en el que siempre se ha sentido seguro. Tras algunos experimentos David llega a la conclusión de que puede transportarse hasta cualquier lugar que conozca y pueda recordar de forma vívida. Pronto abandona a su padre y se las arregla para sustraer dinero de la bóveda de un gran banco neoyorquino, aún cuando esto le provoca mucho remordimiento.

Pronto renta un departamento en la ciudad y se dedica a viajar por el mundo pero sin un objetivo claro en la vida, al menos hasta que una noche en el teatro conoce a Millie, una estudiante de psicología en una Universidad de Oklahoma. Pronto inicia una relación con ella, aunque le oculta su don. Al mismo tiempo, David intenta, exitosamente, localizar a su madre, quien trabaja como agente de ventas en una empresa internacional.

Una tragedia impide que su reunión sea duradera, al tiempo que da a David un objetivo en la vida, con el inconveniente de que lo pone en la mira de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, quienes están muy interesados en el joven y sus peculiares habilidades. Brian Cox, el agente a cargo de buscar a David, secuestra a Millie en busca de usarla como mecanismo de presión sobre David para obligarlo a entregarse y cooperar con el gobierno.

Jumper es una historia de búsqueda, pues el tema principal de la novela es el viaje de descubrimiento interior de David, lidiando con su búsqueda de identidad mientras lucha contra los fantasmas de su pasado y piensa en la forma de crearse un futuro con la mujer que ama. Gould envuelve capazmente estos temas en la historia de un joven especial que tiene que enfrentar tanto a figuras de autoridad como a la maldad existente en el mundo para alcanzar su felicidad. Se trata de una lectura ligera pero muy bien desarrollada, que combina de gran manera temas importantes con una aventura.

Adaptar el material original hubiese resultado en una película con un menor despliegue de efectos especiales pero, curiosamente, más emocionante que la que se hizo, pero es algo que ya no debiera sorprender a nadie cuando de estudios hollywoodenses se trata. A fin de cuentas, Jumper es un libro dirigido a adolescentes y jóvenes adultos que debiera resultar del agrado de lectores de prácticamente cualquier edad.

Lectura bastante recomendada.
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