febrero 05, 2013

Reseña: Skyfall (007: Operación Skyfall)

Hora de ir dándole salida a mis múltiples pendientes de los últimos dos meses y pico...

Skyfall (007:Operación Skyfall) es la película número 23 de James Bond, al menos de las consideradas 'oficiales', y tercera protagonizada por Daniel Craig. El director elegido para llevar esta cinta a la pantalla fue Sam Mendes, aclamado director de American Beauty (Belleza Americana), Road to Perdition (Camino a la Perdición), y Jarhead (Soldado Anónimo), entre otras.

La película sufrió múltiples retrasos, sobre todo a causa de los problemas financieros de Metro Goldwyn-Meyer, llegando incluso en algún momento a ponerse en duda la realización del proyecto, pero tras la llegada de Sony Pictures para co-financiar la película y la firma de varios contratos publicitarios, la producción pudo ponerse en marcha.

Para alegría de muchos fans de hueso colorado del popular agente secreto, en esta ocasión se decidió dejar atrás el arco narrativo que ligó a Quantum of Solace con Casino Royale, optando por seguir una historia completamente nueva y mayormente libre de continuidad.

La más reciente misión de Bond (Craig) lo lleva a Turquía en busca de recuperar información sensible que puede poner en riesgo las operaciones del MI6 y varios de sus agentes alrededor del mundo.

El propio Bond se encuentra desaparecido y la organización a cargo del Servicio Secreto del Imperio Británico está bajo asalto de fuerzas que parecen estar ligadas al pasado de M (Judy Dench).

Para complicar más las cosas, el Parlamento tiene un nuevo jefe para el Comité de Inteligencia y Seguridad en la figura de Gareth Mallory (Ralph Fiennes), quien duda de la capacidad de M para seguir al frente de las operaciones, sobre todo luego de que M se ve forzada a reubicar las oficinas y centro de mando del MI6. Cuando Bond reaparece en escena él es el único elemento en quien M puede confiar para rastrear y capturar a Silva (Javier Bardem), el ex-agente que está detrás de los ataques contra M y el MI6.

Con la única asistencia de una inexperimentada agente de campo (Naomi Harris) y un limitado acceso a los recursos del Servicio Secreto, Bond recorre el mundo en busca de su elusivo enemigo, solo para descubrir que capturarlo puede ser solo el principio de un problema aún mayor, uno que sacudirá hasta las bases el status de los servicios de inteligencia, alterando el mundo del espionaje y contraespionaje de una manera definitiva y dejando abierta la puerta para una nueva era en el mismo.

Sam Mendes parece haber sido una elección inspirada para tomar la franquicia, pues su capacidad para integrar desarrollo de personajes y conflictos emocionales a una película de acción es justo lo que necesitaba la serie. No solo dejó atrás la complicada historia que buscaba justificar la personalidad de Bond en las dos películas anteriores, si no que lo hizo con elegancia y dotando al personaje de una credibilidad que parecía eludirlo.

Las secuencias de acción están a la altura de las mejores que hemos visto en esta longeva serie, y el trabajo del espectacular y talentoso elenco eleva a esta película muy por encima de lo que usualmente esperamos en cualquier cinta de acción. Los fans más tradicionalistas del personaje estarán felices al ver que algunos de los elementos que echaron de menos en las entregas anteriores han sido restablecidos, aún cuando puede que no se encuentren del todo satisfechos con esta entrega.

La película está llena de guiños y referencias al pasado de la serie, desde la aparición de un Aston Martin DB5 hasta el regreso del revólver Walter PPK, hasta las menciones del pasado escocés del protagonista y el establecimiento del elenco recurrente de apoyo. Sé que muchos seguirán echando en falta la aparición de gadgets de alta tecnología, pero me parece que es difícil presentar ideas originales que no parezcan ridículas en una época en que cualquiera puede traer un teléfono celular de última generación en el bolsillo, mismo que hace palidecer a muchos de los artilugios que hemos visto en el pasado.

Creo que la siguiente entrega será importante para determinar el futuro de la franquicia iniciada en 1962 y ver si es posible que ésta se mantenga vigente por cincuenta años más. Hay que considerar también que, aún cuando Craig tiene contrato por dos películas más, el actor ha manifestado en repetidas ocasiones su deseo de finiquitar su compromiso lo más pronto posible, pues considera que las exigencias del papel empiezan a pasarle factura a su edad, pues está a punto de cumplir 45 años.

Por lo pronto, me parece que Skyfall es un sólido paso en la dirección correcta.

Película bastante recomendada.

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