diciembre 04, 2013

30 Días de Comics: Día 29 - Un comic que no creías te gustaría, pero terminaste amando

Penúltima entrada del meme...

Día 29 - Un comic que no creías te gustaría, pero terminaste amando
Este es un caso verdaderamente raro, porque creo que nunca me ha pasado. Supongo que mucho influye el que no tenga prejuicios acerca de lo que voy a leer, y siempre me acerque a series nuevas o desconocidas sin expectativas y con la mente abierta.

Hubo una época en que incluso compraba series a ciegas, sin conocer a los creativos y basándome sólo en la descripción aparecida en el Previews, misma que en el mejor de los casos venía acompañada de una imagen que podía o no ser el arte de la portada. Así fue en gran parte como me hice de títulos desconocidos de gran cantidad de sellos editoriales, tal como mencioné en una entrada anterior. El resultado es que hubo muchas cosas que me decepcionaron, o varias que resultaron mejor de lo que esperaba, pero nunca me topé con algo que me sorprendiera y me hiciera cambiar de parecer.


Solía también recomendar títulos a mis amigos, y más de una vez me encontré con miradas de escepticismo respecto a la calidad de lo que estaba recomendando, así que me tocó ver esta situación, pero desde el otro lado. Algunos de los casos que recuerdo más claramente son, por ejemplo, Strikeback!, serie creada por Kevin Maguire (quien está a punto de visitar México) y Jonathan Peterson, donde me ganaba miradas extrañas al describir la fantástica bufanda propiedad de Rascal, uno de sus protagonistas, o el de Chew, de John Layman (quien también viene a México en unos días) y Robert Guillory, cuyo protagonista es un detective cibópata, quien resuelve casos comiendo toda clase de cosas, incluyendo víctimas de homicidio.


Otra posible explicación para no haber pasado por una situación como la preguntada en esta etapa del meme es que cuando decido que algo no me va a gustar suele ser por los creativos involucrados, quienes nunca han hecho nada para probar que estoy equivocado. Si Rob Liefeld está detrás de un título, seguro que éste será muy malo. Mismo caso que Erik Larsen, quien insiste en creer que puede escribir o contar una historia, y ni hablar de Jeph Loeb, quien sólo recibe el beneficio de la duda cuando colabora con Tim Sale, que es cuando ofrece buenos productos. Estoy convencido de que en esos casos se trata de historias de Sale, a las cuales Loeb sólo les da formato.

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