octubre 14, 2011

Reseña: Le Petit Nicolas

Me cuesta mucho trabajo entender porque no hay una mayor oferta de cine europeo en nuestro país, pues cada vez que puedo ver una película de origen francés, italiano, inglés, alemán, o de cualquier parte de Europa del Este, más me convenzo de que el cine norteamericano atraviesa por una severa crisis de creatividad. Lo más preocupante es que aparentemente no hay nadie interesado en fomentar el mercado, pues incluso en DVD es difícil encontrar este material

En el caso particular del cine francés tengo la impresión de que es el que produce mejores comedias, tanto románticas como familiares, además de tener un cine de acción y dramáticos más que decentes. Cada año es una necesidad andar a la caza de los pocos estrenos que llegan al circuito comercial y de que películas del Tour de Cine Francés puedo acomodar para ver en su fugaz paso por nuestras pantallas.

La más reciente cinta francesa que pude ver en cine fue Le Petit Nicolas (El Pequeño Nicolás), una comedia familiar basada en los libros infantiles creados por René Goscinny e ilustrados por Jean-Jacques Sempé. Si a alguien le suena el nombre del autor, puede ser que sea porque es también el creador de Asterix, y uno de los más reconocidos autores de comics en el Viejo Continente.

La película cuenta la historia de Nicolas y está narrada en primera persona. Nicolas es un niño que no está seguro de que es lo que quiere ser cuando sea grande, pero no se debe a que no sepa que es lo que quiere hacer con su vida, si no más bien al hecho de que él considera que su vida es perfecta y no le gustaría crecer o cambiar nada.

Nicolas vive en los suburbios de París con sus padres. Es la adoración de su madre y nunca le ha faltado atención de parte de su padre. Tiene muchos amigos y no le va mal en la escuela. ¿Por qué habría de querer cambiar algo?

Sin embargo, todo cambia cuando Joachim, uno de sus amigos, les informa que acaba de tener un hermanito y que su vida ha cambiado drásticamente. Según parece, el pequeño hermanito se ha convertido en una pesadilla para Joachim, pues acapara el amor y atención de sus padres, a grado tal que Joachim teme que en algún momento pretendan deshacerse de él y reemplazarlo con el nuevo bebé.

Todos en la escuela se sienten mal por Joachim, pero en realidad a nadie le preocupa el pensar en que harían ellos de estar en su lugar. Al menos a nadie excepto Nicolas, quien escucha accidentalmente parte de una conversación entre sus padres y está convencido de que las señas que Joachim detectó antes del nacimiento de su hermano se empiezan a repetir. Además Joachim deja de presentarse a la escuela.

Nicolas entra en pánico e informa a sustainable amigos de su situación. Pronto todos empiezan a idear de que modo pueden deshacerse del incómodo hermanito antes de que Nicolas corral la misma suerte que Joachim y desaparezca para nunca más ser visto de nuevo. Las acciones de los niños desencadenan una serie de divertidas situaciones tanto en la escuela como fuera de ella.

La película resulta extremadamente divertida, en buena medida gracias a las buenas actuaciones de todo el elenco, tanto de niños como de adultos. El humor es bastante simple, pero nunca llega a ser bobo, y las situaciones que se presentan seguramente harán que más de uno tenga flashbacks a su infancia.

La verdad es que no tenía idea de la existencia de los libros en cuestión, y ahora siento curiosidad sobre que tan difícil será encontrarlos en México o en alguna librería en línea, pues con la película me entraron unas ganas increíbles de leerlos. Imagino que al menos en francés deben ser fáciles de localizar, y ello me daría el pretexto perfecto para trabajar sobre las bases largamente abandonadas de mi pobre excusa de francés.

La película parece ser parte del programa del Festival Internacional de Cine de Morelia, así que es muy probable que sea exhibida en algunas ciudades del interior de la república. Me parece que actualmente yard no está en cartelera en la ciudad de México, pero si estoy equivocado, háganse un favor y vayan a verla, pues les aseguro que no se arrepentirán y lo peor que les puede pasar es que abandonen la sala con una enorme sonrisa.

Ampliamente recomendada.
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