julio 09, 2018

Harlan Ellison (1934-2018)

Hace unos diez días falleció el escritor Harlan Ellison, una de las figuras más polémicas del mundo de la literatura, famoso por su personalidad combativa y su implacable manera de defender su trabajo y el derecho a ser pagado por él.

Harlan era uno de esos autores cuya obra parece estar contigo desde siempre, y no recuerdo exactamente cuando descubrí su obra, aunque lo más probable es que haya sido durante mi adolescencia a través de las colecciones de cuentos ganadores del Premio Hugo, con introducciones de Isaac Asimov y publicadas en español por Martínez Roca, en las que al menos aparecieron las que quizás sean sus historias más famosas y difundidas: I Have No Mouth and I Must Scream, y Repent, Harlequin!’ said the Ticktockman.

Más adelante me enteré que era consultor de historias para la versión ochentera de The Twilight Zone (Dimensión Desconocida), para la que además escribió un par de episodios que a la fecha son de los más recordados, Shatterday (protagonizado por un joven y casi desconocido Bruce Willis) y Paladin of the Lost Hour. Después de eso hice un esfuerzo por conseguir cuanta colección de historias suyas pudiera encontrar, preferentemente en su idioma original.

En la década de los 90 trabajó en la serie de TV Babylon 5 y después fue objeto de un título antológico publicado por Dark Horse Comics, Harlan Ellison's Dream Corridor, el cual presentaba adaptaciones a cómic de algunas de sus historias cortas y que en cada entrega incluía además un nuevo cuento inspirado por la ilustración de la portada de cada número. (Escribí un poco acerca de esa antología por acá).


Casi tan famosos como su obra fueron sus múltiples pleitos dentro y fuera del medio. Colaboró escribiendo varios episodios para la serie original de Star Trek, pero eventualmente se peleó con el creador y productor de la misma, Gene Rodenberry. Fue contratado por Disney, pero ni siquiera completó su primer día de trabajo en el estudio porque a la hora del almuerzo algunos ejecutivos lo escucharon bromear sobre lo que haría con Mickey Mouse si le dieran carta blanca.

Demandó a James Cameron por tomar elementos de algunas de sus historias para The Terminator, y llevó que el director decidiera arreglarse fuera de la corte y añadiera un crédito y un agradecimiento a la película para sus versiones caseras y posteriores reestrenos (Por acá cuento el chisme completo). Se ganó tal oposición, que un grupo de sus antagonistas formó algo parecido a un grupo de apoyo que se hacía llamar Enemies of Ellison, que a su vez llevó a la creación de FOE (Friends of Ellison), un grupo de escritores que se unieron para apoyarlo la primera vez que atravesó problemas de salud.

Escribió cómics tanto para Marvel como para DC Comics, y en algún momento llegó a ser parte de la lista de personas que recibían cortesías de Marvel, gracias a un trato que garantizaba que recibiría de por vida una copia de cada cómic y tomo publicado por la Casa de las Ideas. Esa inclusión en la lista, junto con una disculpa pública y un reconocimiento extemporáneo de su crédito como autor de la historia sirvieron como compensación acordada luego de que Bill Mantlo plagió una historia suya para un número de The Incredible Hulk (curiosamente se trató de Soldier from the Future, una de las historias que más tarde plagió Cameron para Terminator).

A Ellison le molestaba que lo presentasen o nombraran como "escritor de ciencia ficción", porque consideraba que era una etiqueta limitante que no abarcaba lo que era su trabajo, y es de entenderse. Su obra abarcó casi cualquier género imaginable, y lo hizo con tal calidad que acumuló premios tan diversos como Hugo, Nebula, Stoker Edgar y World Fantasy, y trabajó para casi todos los medios décadas antes de que a alguien se le ocurriera siquiera el término 'multimedia'.

Su impacto en la cultura pop es difícil de cuantificar. Eternamente considerado como el infante terrible de la literatura contemporánea, la naturaleza transgresora y rebelde de su obra marcó a muchos adolescentes, y no es extraño encontrarse con numerosos autores (incluidos algunos tan prominentes como Neil Gaiman) que afirman que Ellison y sus historias fueron responsables de que se convirtieran en escritores.

He de confesar que buena parte de mi inquietud por escribir, aunque no he hecho ni remotamente todo lo que me gustaría, proviene en buena medida de lo mucho que leí de él en mi adolescencia y juventud, así que tal vez esta idea de que Harlan tenía el poder de convertir a los lectores en escritores tiene  algo de mérito.

Además de los incontables cuentos y guiones que escribió, hay que mencionar su trabajo como editor de Dangerous Visions, antología de cuentos de ciencia ficción publicada en 1967 que es considerada como el libro más importante en la historia del género, pues ayudó a revitalizarlo y dejar atrás la zona de confort en que parecía haberse sumido desde varios años atrás. Se trata de una antología que ofrecía sólo historias nuevas, algo inusual para la época, pues lo común era que esta clase de publicaciones fueran armadas con cuentos publicados antes en diversas revistas, y la cual fue lograda gracias a que Ellison le mintió a los participantes para que accedieran a enviarle historias nuevas.

Anécdotas sobran y sin duda en los últimos días han encontrado varias en los distintos tributos y remembranzas dedicados a la memoria de este autor, quien se hiciera famoso años antes de escribir su primera historia pues por mucho tiempo fue considerado como el fan más famoso de la ciencia ficción. Uno de sus últimos trabajos en otros medios fue en 2010, cuando prestó su voz para el episodio The Shrieking Madness de la primera temporada de la serie animada Scooby Doo: Mystery Incorporated, donde se interpretó a sí mismo.

Si no conocen su obra o les gustaría conocer más de ella, es posible hallar cualquier cantidad de colecciones con sus historias, guiones y ensayos. Tal vez la ideal para empezar, pese a lo extraño que resulta decir eso de un ejemplar tan voluminoso, sea The Essential Ellison, que incluye la gran mayoría de sus cuentos más famosos además de ensayos, críticas de cine y varios otros textos. Hay una versión que es una retrospectiva de 35 años, y una posterior edición revisada y actualizada que abarca cincuenta años de su carrera, y cualquiera de las dos a la que le puedan echar mano es una excelente opción.

Otra buena opción puede ser la mencionada antología de cómics Dream Corridor, que puede servir para que se hagan una idea del rango y tonos que sus historias podían alcanzar.

Desde hace varios años Ellison atravesaba problemas de salud, los cuales se agravaron tras sufrir un infarto en 2015. Canceló cualquier clase de apariciones públicas y empezó a llevar una vida más tranquila, y de acuerdo con su esposa Susan, falleció tranquilamente mientras dormía el pasado 28 de junio a los 84 años de edad.

Descansa en paz, Harlan, y gracias por todas las historias.



junio 05, 2018

Sobre Star Wars y la toxicidad del fandom

Esta mañana me enteré de que la actriz Kelly Marie Tran, quien interpreta a Rose en Star Wars: The Last Jedi, borró todas las publicaciones de su cuenta de Instagram a causa del acoso sufrido en los últimos meses a manos de los "fans", y con ello no puedo más que reforzar algo que hace mucho pienso: el "fandom" de Star Wars es uno de los más tóxicos que existen.

Kelly Marie Tran es la más reciente víctima del tóxico fandom de Star Wars.
Hablamos de un grupo de personas que por el supuesto "amor" que le tienen a la franquicia han hecho toda clase de cosas sin sentido y dañinas para otros y que, peor aún, lo siguen justificando, cuando la única verdad es que no saben qué es lo que quieren. En menos de veinte años han dejado huella de su capacidad para dañar a otros. Hostigaron a George Lucas hasta que éste halló el modo de salir y alejarse de la franquicia para siempre. Llevaron a Jake Lloyd al borde de un colapso nervioso. Obligaron a Hayden Christensen a alejarse de la actuación e hicieron que Daisy Ridley borrara su Instagram.

Kelly es su víctima más reciente

Puede parecer un chiste, pero con esos antecedentes no suena nada descabellado pensar que Harrison Ford prefirió estrellar un avión que tener que presentarse en un evento donde iba a convivir con ellos.

Pareciera que sus vidas carecen de sentido y se aferran a una idealizada memoria de algo que dicen haber disfrutado hace más de 30 años. Quieren que Star Wars los remita a esa época, pero sus acciones muestran que en realidad han perdido la capacidad de conectar con su algo y parecen incapaces de mostrar gozo o asombro. Basta ver las quejas más comunes sobre las cintas más recientes de la franquicia para darse cuenta de que lo único que quieren es una razón para quejarse y hacerse pasar por víctimas:


Dicen que The Force Awakens fue demasiado similar a la original y evitó correr riesgos. Al contrario, The Last Jedi resultó radicalmente diferente a lo que esperaban, y por tanto ni siquiera debiera considerarse que existe. Ahora, con Solo: A Star Wars Story parece que vamos de vuelta al ciclo de quejas: Es demasiado familiar y no corre riesgos. ¿No sería más fácil quedarse en casa a ver sus DVD o BD? O mejor aún, sus VHS y Betamax, para preservar mejor la experiencia análoga de los viejos buenos tiempos.

Y no quiero que se me malentienda. Adoro Star Wars. Porque es una fantasía infantil que en la infancia me dio horas de gozo y felicidad, misma que pude revisitar tanto en mi adolescencia como ya adulto. Y me enorgullezco de decir que el amor que le tengo al mundo creado por George Lucas jamás me ha cegado. La trilogía original está formada por películas imperfectas que buscaban emular las matinés de una época más inocente, y lo hizo también que repitió muchas de las fallas y defectos tan comunes en esas aventuras.

Hay quienes afirman que al menos The Empire Strikes Back es una joya de la cinematografía y debiera ser reverenciada como tal. Y sí, es por mucho la mejor película de las originales, pero eso no la exenta de tener fallas y defectos. Rogue One es por mucho la mejor película de esta saga, y The Last Jedi es un soberbio ejercicio de deconstrucción, una carta de amor de Rian Johnson a la franquicia en la que muestra que entiende que la única forma de seguir adelante es dejando atrás el pasado. Pero, a juicio de los ya mencionados pseudofans, ambas películas cometen un terrible pecado: No son las cintas originales.


De no ser tan preocupante lo que las acciones de estos inadaptados puede lograr, sería divertido. Ante la mala respuesta en taquilla que ha tenido Solo, veo a muchos que se congratulan por el "éxito" de su boicot a la cinta, sin darse cuenta de que los fans "dedicados" de la saga palidecen en número al compararse con la audiencia masiva necesaria para convertir a una cinta en un auténtico blockbuster, y que hay muchas causas que se combinaron para este "fracaso".

Pero ya que están tan convencidos de su poder y orgullosos de lo que han logrado, los dejo con una reflexión. El mensaje que su boicot envía al estudio es que quieren ver más películas con mujeres fuertes como protagonistas. Quieren rostros jóvenes en la pantalla, y de preferencia los quieren interpretando a personajes nuevos y no usurpando el lugar de las estrellas de la trilogía original. Es hora de enterrar de una buena vez el pasado. Porque eso es lo que The Last Jedi y hasta cierto punto The Force Awakens presentaron, y son las dos cintas más taquilleras en la historia de la franquicia.

Lucasfilm quiso complacerlos con una cinta dedicada al macho más badass de la saga, y no hubo interés por ir a verlo. No más, entonces. Espero que disfruten los resultados de su "protesta".

junio 01, 2018

Conque 2018: Convenciones de cómic en México

Las primeras convenciones de cómic en México se realizaron en los años 90 y Conque, una de las primeras de ellas, fue mi primer acercamiento al mundo que hay detrás de este medio, me permitió entablar contacto con otros fans y me dio la oportunidad de ver un poco más allá de la simple lectura y de conocer a algunos autores detrás del que ha sido mi principal hobby y medio de entretenimiento por más de 35 años.

Ante un mercado cambiante y condiciones económicas poco propicias, Conque desapareció en 2001. Poco más de una década después, La Mole Comic Con modificó su enfoque y marcó el regreso de eventos realizados con seriedad a la ciudad de México y a la fecha sigue creciendo y marcando el paso en su rubro. El año pasado volvió Conque, pero ahora con sede en Querétaro. Aún cuando tenía interés en hacerlo, cuestiones laborales sumadas al hecho de tener que viajar me impidieron asistir.

Las opiniones acerca del evento estaban divididas, pues parece que tuvo muchos problemas de logística y organización, exacerbados por la inesperada cantidad de gente que acudió. Según los organizadores, recibieron a 50,000 visitantes, la gran mayoría atraídos sin duda por la novedad del evento en una ciudad que tiene una limitada oferta de entretenimiento, y por la presencia de Stan Lee, mítico co-creador de gran cantidad de personajes de cómic, y de Tom Holland, actor que da vida actualmente a Spider-Man.

La distribución de espacio en el piso de ventas fue rara. Y nótese que los señalamientos de los pasillos sólo son legibles desde un lado.
Pese a todas las dificultades e incomodidades reportadas (la dificultad de acceso al Centro de Congresos, filas eternas para comprar comida y sin alternativas viables, caos y falta de señalamientos, etc.), la mayoría de los asistentes se manifestaron satisfechos con la experiencia, y los expositores y artistas invitados aún más gracias a las altas e inesperadas ventas que lograron realizar durante los tres días del evento.

Para la edición 2018, con un panorama laboral distinto, pude asistir, y debo decir que no estoy impresionado.

La oferta de entretenimiento en Conque es sólida y variada, con presencia de invitados nacionales e internacionales, expositores y marcas de renombre y stands de múltiples tiendas de cómics y coleccionables. También había un espacio dedicado a los e-sports, género de entretenimiento que va en aumento, otro dedicado a los fans del anime y manga, y varios sets para fotografías que son el deleite de chicos y grandes en esta clase de eventos.

Pero los problemas de logística hacen que la experiencia se sienta truncada, incompleta. No puedo hablar de lo sucedido el año pasado, pero algunas de las cosas que noté debieran haberse hecho evidentes desde un principio para intentar resolverlas, comenzando por el acceso. El Centro de Congresos de Querétaro está en el borde de la ciudad, y si uno no va en auto propio, sólo se puede llegar ahí en taxi o algún otro servicio de autos de alquiler.

Algunos expositores tuvieron problemas durante el montaje con las características de los stands y los rótulos de los mismos. Al fondo, una de las entradas (sin señalización) a San Garabato.
Los boletos son manejados por Super Boletos, empresa que en su servicio en línea tiene como mayor problema el de no ofrecer una forma de pago que no sea tarjeta de crédito. No aceptan tarjetas de débito, PayPal, MercadoPago o alternativas que permitan pagar la transacción en alguna tienda o sucursal bancaria, así que si no cuentan con una tarjeta deben pedir a algún familiar o amigo que los auxilie con la compra de sus entradas. En caso de que decidan comprar su boleto directamente en el Centro de Congresos, se van a topar con la sorpresa de que ni eso los exentará del cargo por servicio, pues el evento no cuenta con taquillas propias, así que hay que comprar en la taquilla móvil de la mencionada empresa y cubrir el 10% de cargo adicional que ésta cobra por el servicio.

Boleto en mano pueden pasar a los puntos de revisión con las restricciones habituales: no se puede ingresar con alimentos o bebidas, ni con armas o instrumentos que puedan considerarse peligrosos. El problema es que hay artículos que no están listados en los boletos ni en el sitio del evento y pueden ser motivo de problemas para entrar. En mi caso, llegué el sábado por la mañana con intención de acudir sábado y domingo, y llevaba en mi mochila una muda de ropa. Problema: llegué directo desde la Central de autobuses, así que con la ropa llevaba un desodorante en aerosol que me fue requisado a la entrada. Rigorista, pero bueno, pasa.

Pero, y esto me parece tonto, el encargado de revisar mis cosas me preguntó si traía plumas o plumones para que me firmasen en el evento. Dije que sí y saqué de la mochila un puñado de sharpies y plumones de punta delgada, y me dijo que no podía pasar con ellos. ¿En serio? ¿Los plumones son un artículo de riesgo que uno no debería llevar consigo a un evento de cómics? Le cuestioné la razón y me dijo que eran sus instrucciones, llamó a quien parecía su supervisor y éste me confirmó que no podía pasar con ninguna clase de plumones o pinturas, así que para no pelear entregué los cuatro plumones que tenía en la mano, mismos que, al igual que los desodorantes y demás objetos que estaban reteniendo, imagino se repartieron más tarde entre el personal que realizó la revisión y decomiso.

Al comentar el incidente con amigos y conocidos, me contaron que algunos de ellos tuvieron que renunciar a sombrillas, lociones, gel sanitario, y varios otros objetos personales. Ignoro si el personal encargado de esta revisión y de requisar estos artículos trabaje para Conque o para el Centro de Congresos, pero me parece que el evento debería tener más cuidado con el tema, pues de una u otra manera es la primera impresión que uno recibe de la experiencia Conque. Ofrecer información en su sitio web y redes sobre estas restricciones, por ridículas que puedan parecer, sería un buen comienzo, o incluso un servicio de paquetería o casilleros al que se pueda acceder ANTES de pasar por la revisión sería una excelente alternativa. Claro que el hecho de que la revisión se haga a un costado del estacionamiento, a un centenar de metros de la entrada al recinto propiamente dicho lo complica un poco.

La arena e-sports y la Zona Otaku estaban en otra planta del lugar, y no estoy seguro de que todos los asistentes supieran de su existencia debido a la falta de señalización suficiente.
Pasada esa mala experiencia, entras al lugar, y lo primero que notas es que hay muy poca señalización. Desde el lobby puedes ver las entradas al salón principal con un letrero sobre cada una de ellas que dice "Piso de Ventas", y a un costado algunos stands de lo que parece que para el evento son atracciones menores: juegos de cartas y mesa de Devir, y el área de Cosplay, con un escenario al que le da el sol durante toda la tarde. De caminar hasta el extremo izquierdo del lobby, puedes ver otro letrero que apunta a lo que parece la salida a un patio e indica que allí están San Garabato (el área de artistas del evento) y el "Presentódromo", un área especialmente designada para que los autores puedan presentar al público su obra y novedades.

El problema es que cuando llegué no se permitía el paso, y desde el lobby se alcanzaba a ver una carpa, todavía cerrada. Extrañado, regresé mis pasos para entrar al piso de ventas. Más tarde me enteré, platicando con algunos autores, que la lluvia matutina que cayó ese día en Querétaro provocó encharcamientos dentro de la carpa y que Protección Civil no permitió que ésta se abriera hasta que todo estuviese seco y ellos dieran el visto bueno.

El retraso no fue mucho, y en para cuando terminé mi rápido recorrido por el piso de ventas ya estaban abiertos los accesos desde éste, mismos que tampoco tenían señalización alguna más allá de los rótulos de 'Salida de Emergencia'. Al entrar a San Garabato, me sorprendió su tamaño. Luego de recorrer los espaciosos pasillos del Piso de Ventas, aquí los artistas, tanto nacionales como extranjeros, parecían amontonados, además de que la iluminación dentro de la carpa no es tan buena como la del salón. Había una gran cantidad de gente recorriendo las mesas de autores, lo que siempre será positivo, pero por lo mismo el espacio se reducía todavía más y era imposible acercarse a algunas de las mesas, por lo que había que recorrer la carpa varias veces para poder ver la oferta de todos los invitados.

Tal vez una carpa no sea la mejor alternativa para albergar la parte medular de tu evento...
En cualquier evento de cómics el Artists' Alley, o área de invitados es lo que encuentro más atractivo, así que pasé allí la mayor parte de la jornada, con excepción de las veces que regresaba al piso de ventas, mayormente para escapar del calor, pues la carpa tampoco contaba con aire acondicionado y con tanta gente al interior podía volverse bastante incómoda.

Gracias al programa de mano que tomé a la entrada junto con el minicómic cortesía que fue parte de la dinámica del Free Comic Book Day, descubrí que había cosas en un piso superior y separado de la parte principal del evento, como las ya mencionadas áreas dedicadas a los e-sports y a la cultura otaku. Imagino que no mucha gente consultó el programa, porque en ellas había muy poca gente, sobre todo en la Zona Otaku, algo impensable en cualquier evento realizado en la ciudad de México.

Al volver al piso principal, usé la entrada a la carpa que había encontrado cerrada por la mañana, y ahí me llevé otra decepción. El "Presentódromo", anunciado por uno de los organizadores del evento como un espacio especialmente creado para que los autores pudieran presentar su obra ante unas sesenta personas (como consta en esta nota de La Jornada), no era más que una docena de sillas acomodada junto a una de las paredes exteriores de la carpa.

Si este es todo el espacio que les puedes dar, al menos no hagas el ridículo de ponerle nombre.
En cuanto al resto del evento, lo encontré cumplidor. El programa de conferencias estaba muy variado, aunque, como pasa también en otros eventos, la falta de señalización y una muy magra difusión de los horarios y contenidos hacé que uno tenga que estar pendiente en todo momento de la hora y del foro designado para cada una de las charlas que le interesen.

Hablando de horarios, también creo que es algo que no se manejó de la mejor manera en San Garabato. Los invitados internacionales firmaban por periodos limitados de tiempo, los cuales no eran anunciados de forma oportuna, así que era común encontrarse con varias mesas vacías a distintas horas del día.

También me tocó ver a un artista nacional que ocupaba al menos un par de esas mesas cuando los internacionales no estaban porque, según me explicó el mismo, un problema de logística lo había dejado sin mesa propia en San Garabato. Lo más triste es que al menos un artista con mesa designada no se presentó, así que bien hubieran podido darle ese espacio y evitarle la incomodidad de andar como errante en las mesas desocupadas.

La incómoda experiencia de la carpa y el "Presentódromo", aún a pesar de que se supone que San Garabato es uno de los temas de los que los organizadores están más orgullosos, es quizás lo que más me sigue haciendo ruido. Los espacios para los artistas son gratuitos, pero en el caso de autores con mucho material resulta tan limitado que las mesas se ven amontonadas. Y está también el tema de la distribución al azar. La idea de que los autores nacionales puedan estar al lado de los invitados internacionales es loable, pero poco práctica ante el poco espacio disponible para circular entre mesas.

La Zona Otaku estaba vacía. ¿Tan diferente es el público de Querétaro al de otras ciudades del país, o se trata sólo de otro ejemplo de los efectos de la mala señalización?
Conque tiene muchas cuestiones por resolver para mejorar la experiencia en el evento, sobre todo en el tema de logística, y le urge tener un mejor manejo de información, tanto en su sitio web como en sus redes sociales. Y ni hablar de la poca transparencia que hubo en el tema de la cancelación de Rosario Dawson, porque la versión oficial que René Franco, otro de los organizadores, dio ya durante el evento, cuando se supo que la actriz no se iba a presentar, suena poco plausible y hasta cierto punto ridícula, sobre todo si uno tiene una noción de cómo se manejan algunas situaciones con esa clase de invitados.

En términos generales el evento me parece cumplidor y con muchas "áreas de oportunidad", como le gusta a algunos llamar a los problemas. La afluencia de público fue muy pobre, a mi juicio muy lejana a los 30,000 asistentes que los organizadores han reportado, sobre todo considerando que el viernes que no estuve ahí hubo todavía menos gente. Ojalá que el evento pueda asentarse y empezar a crecer conforme vaya resolviendo sus problemas.

Pero, en lo que a mí refiere, es una experiencia que no justifica invertir en el viaje y hospedaje, porque no me ofrece nada que no pueda tener en mi ciudad. Supongo que lo único que puede llevarme de vuelta a Querétaro para una futura edición, será una buena combinación de invitados o algún otro atractivo que apele a mis intereses personales.

mayo 21, 2018

Thundercats Roar: ¿Por que tanto odio?

Hace unos días, Warner Animation liberó el primer vistazo de su nueva animación de los ThunderCats, misma que se estrenará en 2019 y llevará el nombre de ThunderCats Roar, y las redes sociales se llenaron de reacciones, desde un genuino interés y expectación por ver esta nueva versión, hasta quejas, denuncias y reclamos por los fans de la versión original, que van desde una simple molestia hasta las melodramáticas denuncias por una "infancia violada".

Y ése es un fenómeno que nunca dejará de sorprenderme, sobre todo al pensar un poco en el contexto del reclamo y, en este caso, a la historia detrás de los ThunderCats.

La apariencia de los personajes en la versión original (y hasta cierto punto también en su relanzamiento de 2011) fue determinada porque tenían una sola razón para existir, y no era precisamente para contar historias. Su objetivo principal era vender costosas figuras de acción (y sus múltiples accesorios, claro).

Según parece, los responsables actuales de la licencia decidieron que era un buen momento para enfocarse en algo que no fuera vender juguetes. Tuvieron una idea atrevida y revolucionaria: hacer algo para entretener a los niños y quizás a algunos adultos. Vaya atrevimiento de su parte. Y apuesto a que, como un atractivo adicional, aún si secundario, van a vender bastantes juguetes.

Otras animaciones de los años 80 tienen el mismo problema. He-Man, M.A.S.K. o G.I. Joe existían sólo para vender juguetes, y hay que admitir que sus historias eran bastante malas. ¿Por qué portar una espada que nunca usarás? ¿Batalla tras batalla sin que nadie salga herido o al menos con una cortada? Y ni hablar de esa organización militar armada hasta los dientes que pelea contra presuntos terroristas igualmente armados aunque nunca se derrame una gota de sangre. Sí, lo sé, y es parte de mi punto.


Todas esas series iban dirigidas a niños y fueron creadas con la intención de venderles juguetes. Pero hoy día, con tantas opciones de entretenimiento disponibles, hacer una caricatura con diseños "cool" no basta para atrapar su atención. Se necesitan tener producciones con algo más que una apariencia atractiva para atraerlos y capturar su atención e imaginación. Y quien piense que las animaciones actuales son bobas y que las de antaño eran más inteligentes o profundas, vive cegado por la nostalgia.

No tienen obligación alguna de interesarse por lo que se produce actualmente, pero tampoco están obligados a verlo. Seguro existen docenas de cosas que apelan a sus gustos e intereses, y me parece que su tiempo estaría mejor aprovechado disfrutándolas que si lo dedican a atacar aquellas que no van dirigidas a ustedes. ¿Por qué dividir y esparcir odio por una animación que sólo pretende entretener? Si les molesta que ahora exista una versión distinta de algo que amaban en su infancia, sólo ignórenla. Su existencia no borrará sus recuerdos, y puedo asegurarles que nadie les va a quitar sus juguetes, DVDs o VHS. Disfruten lo que les gusta y dejen que otros hagan lo mismo.


Incluso los invitaría a dejar de lado sus prejuicios y a darle una oportunidad. Quizá no les guste como se ven, pero podrían llevarse una grata sorpresa. Si no es así, sólo descártenla y sigan con lo suyo. Hay demasiado odio en el mundo como para añadir más por algo que sólo busca entretener.

abril 26, 2018

Alien Day

En mayo de 1979 las audiencias de cines se encontraron con una película de horror y ciencia ficción que habría de dejar huella en ambos géneros: Alien. Desde hace un par de años se celebra el 26 de abril como el Alien Day, con el que 20th Century Fox y los fans de los xenomorfos celebran a esta popular franquicia. La fecha fue elegida como alusión a la locación de la película donde se desencadena la trama, la luna o planetoide LV-426, e inicio en 2015 como un evento organizado por los fans que a partir del año siguiente adquirió caracter de oficial con todo el apoyo del estudio y sus licenciantes.

La cinta fue escrita por Dan O'Bannon y dirigida por Ridley Scott, y cuenta la historia del Nostromo, un carguero espacial comercial en viaje de regreso a la Tierra. La tripulación, que viaja en animación suspendida, es despertada para atender una llamada de auxilio. Los mensajes incluyen una advertencia para que no aterricen en el planetoide donde se originó el llamado, pero ésta es ignorada. Como consecuencia, la tripulación del Nostromo entra en contacto con una extraña forma de vida que llevan a bordo de la nave. Cuando la criatura empieza a crecer, se desata el horror a bordo de la nave, un claustrofóbico espacio en que los tripulantes deben intentar sobrevivir al letal depredador que los acecha.

De entre las múltiples cintas que componen la franquicia, me parece que esa primera entrega, en su momento conocida en México como 'El Octavo Pasajero', en alusión a que la tripulación del Nostromo estaba compuesta por siete individuos, sigue siendo la mejor de la serie. Su asombrosa mezcla de horror, suspenso y ciencia ficción, combinado con una estética que parece sacada de las páginas de la Metal Hurlant es tan efectiva hoy como hace casi 40 años.

Sin duda el aspecto visual fue fundamental para el éxito de la película, destacando el trabajo del ilustrador suizo H.R. Giger en el diseño de la criatura en sus distintas etapas de desarrollo y los entornos alienígenas mostrados en la cinta. Moebius fue brevemente parte del equipo de diseño de producción, y tal vez su influencia sea más notoria en la apariencia de los trajes espaciales de la tripulación. Otros artistas que colaboraron con arte conceptual fueron Rob Cobb y Chris Foss.

En 1986 apareció una secuela, Aliens, para la que James Cameron tomó algunos elementos de la original y los usó para hacer su propia versión de Starship Troopers, concentrándose más en la acción y suspenso y dejando de lado todos los elementos de horror. A pesar de que se trata de una buena película, no logra capturar la oscura esencia de su predecesora ni duplicar el poderoso impacto y trascendencia de aquella. Aún así, resulta la favorita de muchos fans, probablemente debido a la preferencia de Cameron de moverse en territorio conocido y apelar a elementos genéricos pero populares dentro de la ciencia ficción.


Desde entonces la franquicia ha dado tumbos sin dirección aparente. Alien³ (1992) y Alien Resurrection, pese a contar con buenos directores (David Fincher y Jean-Pierre Jeunet, respectivamente) y guionistas (Larry Ferguson y Joss Whedon) tuvieron múltiples problemas durante la producción, con cambios en el set e imposiciones del estudio, que dieron como resultado películas de mediano éxito y mayormente olvidables.

En años recientes el propio Ridley Scott ha sido cómplice de la explotación de la saga como productor y director de dos decepcionantes precuelas (Prometheus y Alien: Covenant) de las que resulta mejor hablar lo menos posible. A pesar de ello, el peso y trascendencia de la película original, considerada no sólo una de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos, sino también una obra trascendental más allá de su género, ni tampoco el valor de la serie y sus personajes dentro de la cultura pop.

Pocas películas tienen tanta resonancia en la memoria colectiva, y menos aún pueden presumir de contar con un slogan que décadas después siga siendo tan icónico: "En el espacio, nadie puede oírte gritar".

¡Feliz día de Alien!

enero 13, 2018

La lucha por la red

Una de las principales razones para pensar en revivir este blog es la poca paciencia que le tengo al funcionamiento de las redes sociales, en particular Facebook, y al interés de que cuando escribo algo tenga después alguna forma de consultarlo si es que lo necesito. Cuando se trata de algo sobre cómics, usualmente (aunque no siempre) se convierte en un artículo para La Covacha,  Pero cualquier otra cosa acaba, más probablemente, como un mini-rant en Twitter.

En ocasiones me han preguntado por qué no soy fan de las redes sociales más populares, y la verdad es bastante simple: sus políticas me parecen tontas, aún cuando entiendo que obedecen al interés de capitalizar económicamente sus plataformas, mismas que hasta ahora siguen siendo de uso "gratuito" para sus millones de usuarios.

En el caso de Facebook está el tema del famoso algoritmo que nadie entiende y mediante el cual la plataforma "filtra" las publicaciones de tus contactos para ofrecerte el contenido "más interesante". La versión web que usas en una computadora de escritorio ofrece la oportunidad de elegir entre las historias más recientes o "las mejores" en tu timeline, pero ni siquiera así existe garantía alguna de que el contenido sea lo que esperas o desearías.

No importa si sigues las páginas de tus artistas, series o películas favoritas, el que puedas ver sus publicaciones está sujeto a los caprichos del algoritmo, o peor aún, a que los creadores del contenido que sigues decidan ceder a la presión de FB e invertir en promover sus publicaciones, Y ni hablar del buscador interno. FB creó una barrera que impide que Google u otros buscadores puedan revisar el contenido del sitio, lo que resulta comprensible, pues Zuckerberg y compañía preferirían ser ellos quien se beneficie de cualquier forma de monetizar tu actividad en su red. Pero eso no excusa lo malo que resulta el buscador.

Personalmente es una causa de malestar constante, pues cada semana tengo que lidiar con sus excéntricas e incomprensibles limitantes. Como responsable de las galerías #Artweek en La Covacha (échenles un vistazo, a veces hay piezas que valen mucho la pena), tengo que hacer una búsqueda del hashtag semanal para recopilar las imágenes. Y los resultados pueden ser frustrantes. Puedo pasar horas lidiando con el buscador de FB para asegurarme de que me muestre todas las imágenes participantes, y aún así es casi seguro que termine ocultándome al menos un par.

En lo personal encuentro que Twitter me ofrece más opciones para controlar lo que veo, sobre todo con la función de listas, y esa es la razón por la que se convirtió en mi red social de preferencia. Pero recientemente hicieron cambios en su buscador, y aparentemente también hicieron algo para sacar a Google de su plataforma. Buscar tuits viejos es una pesadilla, pues el buscador interno no parece estar optimizado para buscar el contenido de los tuits.

Esto lo note porque hay algunas cuentas en las que suelo consultar información, y a mediados de diciembre dejó de funcionar la forma en que buscaba dentro de ellas.

Y fue por ello que empecé a pensar en la idea de revivir el blog. No pienso hacer planes sobre periodicidad para publicar o la clase de contenidos que agregaré aquí, pero no se sorprendan de encontrar material similar al que históricamente ha habido en este blog: cine, deportes, libros y necedades varias.

Además, hay cosas que en su momento se quedaron guardadas como borradores. Algunos los publicaré de forma regular, como si apenas los hubiera terminado (y en algunos casos será cierto), pero otros, con un contenido que los hacía relevantes en algún momento en particular, aparecerán con la fgecha en que los hubiera publicado de no haber dejado de actualizar el blog. Pero no se preocupen, probablemente no se perderán de nada interesante.

Así que, gracias por leerme, y ya veremos que resulta de todo esto.

enero 01, 2018

Mensajes de Año Nuevo

Antes que otra cosa, algunos antecedentes.

Hace varios años, entre 2005 y 2006, durante unos catorce meses, me dediqué a traducir el blog de Neil Gaiman. Lo hice como un ejercicio doble y por distintas razones. Primero, porque me gusta su contenido y pensaba que era buena idea ayudar a que lo conociera gente que no pudiera leer en inglés, y segundo, porque era una buena forma de empezar a trabajar, ya fuera escribiendo o traduciendo.

Me explico. En Finding Forrester, una vieja película de Gus van Sant, los protagonistas son un viejo escritor retirado y un joven aspirante a escritor. En una escena el primero le sugiere al joven que, cuando no sepa por donde empezar a trabajar, se siente frente a la máquina de escribir y empiece a copiar un texto, cualquier cosa, sólo para tomar ritmo, pues eso facilitará hacer lo suyo sin tener que empezar en frío.


Decidí hacer la prueba y encontré que me funcionaba, y después se me ocurrió que una forma de hacer doble el ejercicio era no copiar un texto, sino traducirlo. De ese modo no sólo tomaba ritmo para escribir, sino que me ponía también en el estado mental adecuado para pensar en comunicar mensajes de un idioma a otro, y a la fecha es algo que hago de vez en cuando, y quienes me siguen en Twitter habrán notado que en ocasiones comparto pequeños textos a los que me refiero como 'traducciones de calentamiento'.

Pues bien, como parte de ese ejercicio, descubrí los deseos de Año Nuevo de Gaiman. Cada cierto tiempo Neil escribe algún deseo, y suele tratarse de un mensaje inspirador. Así que hace unos años, creo que a partir de 2014, comencé a traducirlos para compartirlos, con la grata sorpresa de ver a uno de mis autores favoritos retuitear las publicaciones con mi traducción. El año pasado los puse todos en forma de imágenes, y ahora las comparto aquí.

Éste es el de 2001.

 El siguiente apareció hasta 2008.

En 2011 el tema fueron los errores.

El de 2012 era un llamado a ser valientes.

La amabilidad y el perdón son siempre deseable y esto fue lo que dijo Neil en 2014.

2016 fue un año marcado por muchas muertes, así que el mensaje para 2017 lo reflejó, citando uno de sus trabajos más populares.

Además, el año pasado Warren Ellis publicó un mensaje similar, así que también lo traduje y lo convertí en imagen. Aquí lo tienen.

Así que, sin más que agregar, espero que 2018 sea un año amable para todos nosotros y que podamos cumplir algunos sueños y metas, sacándole el mayor provecho posible. ¡Feliz año!