marzo 06, 2005

Ausencia y Pretextos

Ha pasado exactamente un mes desde la última vez que posteé algo aquí, y entonces había prometido escribir al menos una vez por semana. Sin embargo, diferentes factores me han impedido hacerlo, siendo quizás el principal de ellos el cansancio. No sé si lo he mencionado antes, la verdad no recuerdo y no quisiera desperdiciar valiosos minutos buscando, en que consiste my trabajo "diurno".

Trabajo con unos tíos y primos en una papelería/café-internet/dulcería frente a un Colegio de Bachilleres. Mis responsabilidades van desde estar tras el mostrador hasta realizar inventarios, control de existencias y faltantes, atención a clientes y prestar soporte técnico, en el más primitivo nivel y sentido de la palabra, para copiadoras y computadoras. Mi horario de trabajo es de siete de la mañana a nueve y media de la noche y el negocio -en realidad son dos locales a menos de 50 m. uno del otro- en cuestión se encuentra aproximadamente a hora y media de mi casa, lo que se traduce en que mi "tiempo libre" en casa abarca de las once de la noche a las cinco y media de la mañana siguiente. Restemos el tiempo que me toma cenar y bañarme y quedan unas cinco horas, las cuales deben ser repartidas entre dormir, leer, escribir y tiempo en línea.

Ahora bien, ésta es una repartición de tiempo a la cual estoy acostumbrado desde hace varios años y nunca antes me había molestado en modo alguno, pero en semanas recientes me he encontrado realmente exhausto al final del día. ¿Qué tanto? Un libro que empecé a leer en octubre del año pasado está aún sin terminar. Mis comics se están apilando sin leer y no leo más que un par cada dos o tres días. El diario y revistas que acostumbro leer sólo reciben una ligera ojeada antes de ser apilados en un rincón de mi escritorio. En línea básicamente mi e-mail es lo único que es atendido al día, y eso lo hago todas las noches tras cerrar en el trabajo. Un guión para cinco páginas de comic que me fue encargado hace varios meses finalmente fue completado hace un par de semanas y las correcciones apenas esta mañana. Varios textos que debían haber aparecido aquí o en La Hoguera desde hace varias semanas se encuentran en una carpeta esperando una última revisión. El cine -otro de mis hobbies favoritos- es algo que he dejado de lado a cambio de dormir algunas horas más los fines de semana. Creo que he visto dos películas en lo que va del año. Y mi casa, o al menos las partes de ella ocupadas con mis cosas, es un desastre.

Pero en fin, supongo que todo es un reflejo de que mi cuerpo ya no aguanta del mismo modo mi tren de vida. Y es que si es cierto que no tengo vicios -fuera del chocolate y golosinas aciditas- también es cierto que ya no tengo veinte años. De hecho cumplí treinta y uno hace algunos días. Y no es que me sienta viejo ni nada por el estilo. Físicamente me siento bien e incluso he bajado de peso en los últimos meses, pero creo que es un buen momento para tratar de reordenar la forma en que administro mi tiempo libre.

Por tanto, no puedo hacer promesas respecto a la periodicidad con que escribiré aquí, pero haré mi mejor esfuerzo para evitar que se sigan sucediendo semanas sin dar señales de vida. Dicho lo anterior, sólo quiero agradecer por su atención e interés a aquellos con la paciencia y aguante necesarios para leer mis balbuceos.
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