diciembre 15, 2006

Children of Men

Alfonso Cuarón es uno de los cineastas mexicanos que, junto a Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, ha logrado hacerse de cierto prestigio internacional. Y el estreno de Children of Men, su más reciente película, generó al menos la misma expectación y respuesta positiva que El Laberinto del Fauno y Babel, cintas de sus dos amigos que también aparecieron este año. O al menos aparecieron en festivales y en México pues a excepción de Babel, aún no se han estrenado en Estados Unidos ni en varias partes de Europa.

La premisa de la cinta resulta bastante simple en esencia pero compleja en implicaciones. 2027, el mundo atraviesa por la crisis humana más grande de su historia, pues hace 19 años que no hay un solo nacimiento. La película empieza con un vistazo a las noticias, donde nos enteramos que la persona más joven del mundo, un muchacho de 19 años, acaba de ser asesinado... por negarse a dar un autógrafo. Las reacciones de la gente por todo Londres, donde en principio se sitúa la película, son de tristeza y abandono. Las escenas de gente chillando o sollozando son rápidamente sustituídas por otra clase de drama cuando Cuarón le recuerda al mundo el horror que representan los ataques terroristas en cualquier lugar del mundo.

Y no importa que tan desoladora o desesperanzadora pueda parecer la vida en la Gran Bretaña porque pronto nos enteramos de que se trata del último bastión de la civilización como la conocemos. Aparentemente el terrorismo y las guerras intestinas han acabado con otros países y refugiados de todo el mundo tratan de entrar ilegalmente a las islas, donde el trato a los inmigrantes no es más amable del que podemos apreciar hoy día en diferentes partes del mundo, México incluído, y no creo que esté tan alejado de la situación actual con la única excepción de que no tenemos campos de concentración. Todavía.

Aquí quisiera hacer un breve paréntesis. La película no es perfecta. Existen varios agujeros argumentales y hay escenas que se antojan más largas de lo necesario. Quedan en el espectador muchas dudas. ¿Qué causó la esterilidad en la raza humana? ¿Dónde empezó? ¿Existen investigaciones que permitan determinar las causas y posibles soluciones? No lo sabemos. Existen varias referencias a una organización conocida como The Human Project (El Proyecto Humano), la cual aparentemente está trabajando en ello, pero no se nos da más información. Y la verdad es que no hace falta. Children of Men no busca contar una historia sobre la lucha del hombre por sobrevivir o los heróicos investigadores que batallan por ello. Children of Men es una película de ideas. Es una película que invita a su audiencia a pensar, a reflexionar, a cuestionarse. Y eso es algo poco común hoy en día y para mi solo por eso ya es una película digna de verse.

En cuanto a las actuaciones, Clive Owen demuestra película a película que se trata de uno de los actores más desperdiciados. ¿Por qué no trabaja más a menudo y en papeles protagónicos? Michael Caine insiste en tratar de merecer una nominación al Oscar cada año como el más consistente actor de reparto de la industria, Julianne Moore tiene un papel tan pequeño que casi podría tratarse de un cameo, pero lo hace con solvencia y calidad. Chiwetel Ejiofor pareciera estar en una situación similar a la de Clive Owen, aunque al menos ya podemos notar que su presencia en las pantallas se va haciendo más frecuente. Pero la sorpresa de la película es sin duda Claire-Hope Ashitey, quien sin hacer nada espectacular entrega una sòlida interpretaciòn como Kee, la encarnación de la última esperanza de la humanidad.

Pero si lo que quieren ver es un gran ejercicio narrativo la película no los decepcionará. Empieza como un drama para convertirse súbitamente en una road movie completa con persecusiones y termina con una secuencia alucinante de una zona de combate que por el puro mérito técnico en su concepción y realización merecería un premio especial. Cuarón ha mencionado en un par de ocasiones que no considera a Children of Men como una película de ciencia ficción. Tal vez sea necesario recordarle que muchos de los mejores trabajos de ciencia ficción, sin importar el medio, no tienen nada que ver con robots, naves espaciales, o pistolas laser.
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