febrero 01, 2007

NFL - Recuento de la temporada 2006

Este domingo se jugará el SuperBowl XLI, y con ello llegará a su fin la temporada 2006 de la NFL. Como cada año hubo alegrías, decepciones y sorpresas para muchos equipos. Fue un año de records. Morten Andersen se convirtió en el jugador con más puntos anotados en la historia de la liga; Michael Vick tuvo su mejor año como quarterback, no solo mejorando todas sus estadísticas como pasador, sino convirtiéndose en el primer QB en la historia de la liga en ganar más de 1000 yardas corriendo en una temporada; Brett Favre se convirtió en el QB con más pases completos y está muy cerca de conseguir ser también el que tenga más victorias, más pases de anotación y... más intercepciones. Su futuro parece incierto, pero es muy probable que el próximo año juegue y consiga esas marcas.

Bill Parcells tuvo un año difícil. Terrell Owens fue contratado sin consultarlo y durante la temporada el hablador receptor protagonizó la clase de escándalos a que nos tiene acostumbrados (incluyendo una visita de emergencia al hospital), se fracturó un dedo, y lidereó a los receptores de la liga en una categoría: más pases tirados de las manos. Drew Bledsoe mostró estar más preocupado por no ser golpeado que por jugar, lo que significa que es hora de decir adiós. Lo reemplazó Tony Romo, quien se vio bien en sus primeras actuaciones como titular y terminó perdiendo tres de los últimos cinco juegos sin contar que un error suyo llevó a los Vaqueros a cumplir diez temporadas sin poder ganar un partido en playoffs. Parcells decidió que ya era suficiente y anunció su retiro pese a tener contrato por un año más. Los Santos de Nueva Orleans tuvieron una temporada sacada de guión de Hollywood, pero el final no fue el adecuado. Es uno de los equipos con mayor futuro ya que sus estrellas principales son jóvenes y les quedan muchos años por delante. Los Potros de Indianápolis empezaron una vez más invictos, pero en el último tercio de la temporada parecían estar perdiendo gas, especialmente por la mala actuación de su defensiva contra la carrera. Sin embargo corrigieron el rumbo, hicieron los ajustes necesarios y este domingo disputarán el título en el SuperBowl XLI. Los Osos de Chicago presentaron una extraordinaria defensiva, la cual los ha llevado hasta el SuperBowl con todo y la intromisión de su QB titular, Rex Grossman, quien parece mantenerse en su posición solo porque Lovie Smith le tiene una fe increíble. Smith, por cierto, es el entrenador en jefe con el sueldo más bajo en la liga. Supongo que eso será corregido después del domingo sin importar el resultado.




Las sorpresas del año:

  • Los Santos, que luego de la temporada nómada del 2005 repuntaron y se colaron por primera vez en su historia a la final de conferencia.
  • Los Cuervos de Baltimore, quienes armaron una defensiva que por momentos hacía recordar a la del 2000, cuando ganaran el título. Habrá que ver como funcionan el próximo año, pues no se están haciendo más jóvenes.
  • Los Jets de Nueva York. Eric Mangini, quien fue el coach más joven de la liga esta temporada, levantó al equipo luego de una temporada perdedora y los llevó hasta la postemporada, donde no pudo ganarle la partida táctica a su mentor, Bill Bellichick.

Las decepciones:


  • Los Bengalíes de Cincinatti. Al principio de la campaña eran considerados como contendientes a pelear por el campeonato, pero no pudieron siquiera llegar a los playoffs. Seguramente habrá cambios en la estructura del equipo porque parecen tener un severo problema de disciplina y actitud. En los últimos nueve meses 9 diferentes jugadores han sido arrestados por diversos cargos: conducir en estado de ebriedad, desorden en la vía pública, etc.
  • Las Panteras de Carolina. Otro supuesto contendiente al título que no supo hallar el camino. Creo que necesitan apuntalar la defensa y tratar de hacerse con un QB más seguro y consistente que Jake Delhomme o su suplente Chris Wienke.
  • Los Gigantes de Nueva York. Lucha de egos, mala comunicación entre entrenadores y jugadores, falta de concentración y múltiples problemas de actitud hacen de los Gigantes su propio peor enemigo. A ver que tal les va ya sin Tiki Barber.
  • Los Halcones de Atlanta. El mejor año en la carrera de Michael Vick, quien aprendió a quedarse en la bolsa de protección para tratar de ganar yardas con el brazo en vez de las piernas, pero sus receptores soltaron casi tantos pases como Terrell Owens. Las lesiones en su defensiva tampoco ayudaron y el no calificar a los playoffs le costó el trabajo a Jim Mora Jr, quien ahora será asistente de Mike Holmgren en Seattle.
  • Los Leones de Detroit. Cambian de coach más seguido que ningún otro equipo en la liga, pero creo que el problema va más allá. Contrataron a dos buenos QB y formaron un ataque respetable, pero no saben ganar los juegos. Tuvieron la segunda peor marca de la liga, solo detrás de los Raiders.
  • Los Raiders de Oakland. La peor temporada de su historia culminó con un record de 2-14. Les urge un QB, media línea ofensiva y un corredor respetable. Tienen la primera selección en el próximo draft, donde seguramente buscarán un QB, que bien podría ser Jamarcus Russell o Brady Quinn. El año pasado tuvieron la oportunidad de tomar a Jay Cuttler o a Matt Leinart, pero los dejaron pasar. Este año tendrán al coach más joven en la historia de la liga, Lane Kiffin, quien a los 31 años se encontrará con que tiene a 7 jugadores mayores que él.
  • Los Delfines de Miami. Nick Saban no pudo revivir a este equipo, aunque en la segunda mitad de la temporada su defensiva se vio fuerte y ganó juegos importantes. Saban decidió regresar al futbol colegial, así que el proceso de reconstrucción será retomado desde otra perspectiva.
  • Los Halcones Marinos de Seattle. Principalmente las lesiones (y tal vez la Maldición de Madden) se interpusieron en su camino a repetir en el SuperBowl, aunque hay que mencionar que al final apretaron y le dieron un susto a los Osos en la ronda de divisionales.
En fin, hubo de todo. Ahora solo falta un juego y habrá que guardar nuestro entusiasmo para la próxima campaña. Tal vez les parecerá extraño que no mencionara a mi equipo favorito, los 49ers de San Francisco, pero la verdad es que este post ya es más extenso de lo que esperaba, así que tendré que dedicarles un texto aparte.
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