agosto 26, 2008

Hellboy 2: The Golden Army

Se me están acumulando otra vez los textos, así que más vale irles dando salida lo más rápido posible o voy a terminar posteando sobre la navidad en semana santa. Por lo pronto pueden esperar actualizaciones diarias por lo menos de aquí al viernes.

Empezamos con mi comentario de Hellboy II: The Golden Army. La segunda entrega de las aventuras de la creación de Mike Mignola se estrenó hace ya varias semanas y aún cuando la vi casi de inmediato no había escrito nada al respecto. Primero que nada, debo afirmar que una vez completada la temporada de blockbusters veraniegos con sus múltiples adaptaciones de comic, puedo decir sin ninguna duda que Hellboy II es la mejor de todas ellas. Si, mejor incluso que esa otra película sobre cierto oscuro personaje de comics en la cual están pensando, y por mucho. Pero eso será tema de otro post.

Habiendo contado en la primera película el origen del personaje e introducido el mundo en que vive, Del Toro dedica en esta ocasión su atención a explorar un poco más de la mitología mignolesca al tiempo que desarrolla a los personajes secundarios de la franquicia, particularmente Abe Sapien y Liz Sherman. La película abre con un flashback de la infancia de Hellboy donde se muestra al Profesor Broom contándole al pequeño Hellboy una historia para antes de dormir, pero dado que ni el Profesor ni Hellboy tienen vidas u ocupaciones "normales", es obvio que la historia en cuestión tampoco es un cuento común y corriente. Broom cuenta la historia de la guerra entre la humanidad y las diferentes razas mágicas que alguna vez cohabitaron en nuestro mundo, sobre la creación del invencible ejército dorado y sobre la eventual tregua que llevó al rey de los elfos a esconder al mítico ejército con la esperanza de que nunca fuese despertado otra vez.

De vuelta al presente descubrimos que a pesar de que han habido algunos cambios en la sede del Buró para la Defensa e Investigación Paranormal -Liz y Hellboy viven juntos, aunque su relación no parece ir tan bien como pudiera esperarse- las cosas no han cambiado demasiado. Hellboy insiste en tratar de hacer pública la existencia del Buró en general y la suya de manera particular, pues parece estar convencido de que una vez que el mundo sepa de su existencia el será admirado y respetado como el héroe que es y podrá dejar de esconderse como si fuese un fenómeno. Esto provoca que su relación con el agente Manning siga siendo tan difícil como siempre y provoca la llegada de Johann Krauss, un nuevo operativo enviado desde Washington para hacerse cargo de liderear al equipo.

Si los problemas internos en el BPRD no fuesen suficientes, el Príncipe Nuada, hijo del rey de los elfos, ha estado entrenándose y planeando durante siglos para despertar al Ejército Dorado y retomar su guerra contra la humanidad, a quienes acusa de haber segregado y ahuyentado a todas las demás razas del mundo simplemente para maltratarlo y descuidarlo a su antojo. Para despertar al Ejército Dorado necesita las partes de la corona que lo controla, misma que fue dividida en tres partes al darse la tregua. La parte que quedó en manos de los humanos la roba de una subasta y obtiene la segunda tras confrontar a su padre. La tercera está en posesión de Nuala, su hermana gemela, quien en su huída obtiene la protección del BPRD y particularmente de Abe.

Del Toro logra combinar de manera balanceada una trama elaborada, aventuras y acción, y comedia, dejándose además tiempo para explorar la vida sentimental de sus personajes. La relación entre Hellboy y Liz es parte esencial de la historia pero nunca llega a convertirse en el centro de la misma, en tanto que el personaje de Abe es el que se ve más beneficiado con la decisión de del Toro de trabajar la historia como las aventuras del grupo y no solo de su personaje principal. Uno de los puntos más intweresantes con la historia es la forma en que del Toro maneja a su villano, pues la causa del Príncipe Nuada, aún cuando extremista y violenta, parece justa y legítima, convirtiéndolo en una compleja e interesante versión cinematográfica de un ecoterrorista, obligando al espectador a preguntarse como es que el hombre actua como amo y señor de nuestro planeta, especialmente viendo el poco cuidado que ha tenido cuidando de el.

Las actuaciones de Ron Perlman, Selma Blair y Doug Jones -quien en esta ocasión prestó también la voz a su personaje- son sobresalientes, al igual que las del resto del elenco, lo que habla muy bien del director tapatío y su capacidad para contagiar el entusiasmo y pasión que siente por su trabajo. Guillermo del Toro tenía ya una reputación bien ganada por su capacidad para dirigir películas con elementos fantásticos, pero desde el Laberinto del Fauno su fama ha crecido exponencialmente. Gracias a eso y al éxito económico que representó la primera entrega de Hellboy -más por sus ventas en DVD que por sus ingresos en taquilla- pudo disponer de un mayor presupuesto para trabajar en esta secuela, lo que no quiere decir que haya tomado el camino fácil de dirigir media película y pagar a algún estudio de animación digital para que realizara el resto. Fiel a su creencia de que algunas cosas son mejores cuando se hacen a la manera tradicional, del Toro hace uso de diferentes técnicas de maquillaje y efectos visuales y solo recurre a la animación digital cuando esta es la mejor opción. El resultado es una película visualmente estética y atractiva que no por ello renuncia a presentar espectaculares secuencias de acción ni a contar de manera inteligente una historia protagonizada por personajes creíbles y bien desarrollados.

Me parece importante destacar que Hellboy se ha convertido en una labor de amor para todos los involucrados. Para poder escribir y dirigir cómodamente esta secuela, Guillermo del Toro rechazó ofertas para dirigir cintas que le hubiesen dado más aún más visibilidad pública y probablemente mayores beneficios económicos, como Halo, I Am Legend, y Harry Potter and the Half-Blood Prince. Por su parte, Ron Perlman rechazó el papel de Piccolo en la próxima versión de Dragonball (aunque creo que eso fue una cuestión de sentido común).

Tanto del Toro como Mike Mignola, creador del personaje, han manifestado que no tendrían ningún interés en hacer más películas de Hellboy si Ron Perlman ya no quisiese o no pudiese interpretar al personaje. Perlman ha declarado a su vez que el seguirá haciendo al personaje hasta que le sea imposible continuar, con la única condición de que le den dos o tres años de descanso entre una película y la siguiente, así que solo resta esperar que el resto del mundo aprenda a apreciar todo lo que esta franquicia vale y representa -¿cómo es posible que esa sobrevalorada bolsa de aire caliente que es Hancock estuviese reportando mejor respuesta en taquilla?- y que podamos seguir disfrutando de las aventuras de estos extraños personajes. Reitero lo que afirmé más arriba: Ni Iron Man ni The Dark Knight, la mejor película de acción y aventuras de este año, sin importar si proviene o no de un comic, es Hellboy II: The Golden Army.

Por cierto, después de ver al Príncipe Nuada solo me resta preguntar, ¿Cuándo podremos ver a Elric en el cine?
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