febrero 12, 2009

The Number of the Beast

Ya escribí por aquí acerca de Robert Heinlein en dos ocasiones anteriores, y en una de ellas mencioné también que algunos de sus trabajos compartían personajes y eran considerados como parte de sagas más grandes. Number of the Beast (El Número de la Bestia) es una novela que cae en esa categoría. Este libro lo había leído hace unos veinte años en una edición en español que siempre me causó curiosidad por el stormtrooper de Star Wars que aparece en la portada. Recuerdo que el libro me gustó, pero la verdad es que no dejó ninguna impresión a largo plazo además de provocar que encontrara familiares algunos personajes y lugares que aparecen en The Cat Who Walks Through Walls.

Sin embargo, varios años más tarde, en un foro de fans de Heinlein en Usenet, me encontré con una discusión acerca del libro, donde la verdad es que predominaban las críticas negativas. Había un comentario que salía a la defensa de Heinlein explicando que en realidad The Number of the Beast debiera ser considerado como un libro de texto para escritores de ciencia ficción más que como simplemente otra novela del género, una especie de manual para escribir buena ciencia ficción llena de ejemplos de como hacerlo mal y referencias para hacerlo bien.

Sobra decir que luego de leer ese texto (la Heinlein Society tiene en su sitio una reproducción del mismo en inglés... si a alguien le interesa puedo traducirlo y agregar aquí un enlace) me quedé con ganas de leerlo otra vez, y la oportunidad se presentó apenas hace algunas semanas al encontrarme en una librería de viejo una maltratada edición de bolsillo con el mismísimo Señor de las Tinieblas en la portada, muy diferente de aquella edición en español que me habían prestado tantos años antes.

Debo reconocer que sus virtudes como manual de como escribir ciencia ficción están presentes, aunque no sé si de un modo tan marcado como aquel texto de David Potter pudiera llevar a pensar. Es evidente que Heinlein utilizó The Number of the Beast para burlarse un poco del género y de algunas de sus figuras más prominentes, incluído él mismo, claro, del mismo modo que salta a la vista que la novela es un divertido y entretenido space opera escrito con tanto desparpajo al estilo de un pulp que por momentos amenaza con convertirse en el equivalente literario a una b-movie.

El libro tiene cuatro personajes principales: Zebadiah "Zeb" John Carter; su esposa, Dejah Thoris "Deety" Burroughs Carter; Jacob Burroughs, padre de Deety; e Hilda Corners, esposa de Jacob. Luego de un intento de homicidio en su contra, los cuatro huyen a bordo de la nave/auto deportivo de Zeb, mismo que está equipado con una computadora de navegación llamada Gay Deceiver, nombre que extienden a la nave misma. Tras una rápida parada en casa de los Burroughs el cuarteto decide que no están a salvo en ningún lugar. A fin de seguir huyendo, instalan un invento de Jacob que les permite viajar entre dimensiones o en el tiempo. El título del libro hace referencia a la cantidad de realidades paralelas que se pueden encontrar gracias al artefacto de Jacob, el cual se puede desplazar en tres dimensiones espaciales y tres temporales, dando por resultado un número demasiado largo para listar pero matemáticamente representado como (66)6.

Este libro fue el que estableció una de las teorías de Heinlein sobre la naturaleza de la ficción: la historia como mito, idea bajo la que se supone que lo único necesario para que un Universo exista es que haya alguien capaz de imaginarlo. Como demostración práctica sus protagonistas visitan un par de mundos "ficticios" como parte de sus aventuras, Barsoom (Marte en las novelas de aventuras de Edgar Rice Burroughs), y Oz.

La verdad es que The Number of the Beast es una lectura muy divertida si lo que buscan es entretenimiento sin demasiadas pretensiones, pues narrativamente se enfoca en las aventuras de sus personajes sin preocuparse demasiado por el desarrollo o construcción de los mismos. Por otro lado, si lo que buscan es un libro más profundo o que ofrezca algo más allá de unas cuantas horas de entretenimiento, podemos asumir que se trata de un libro muy pretencioso si aceptamos la teoría de Porter y lo estudiamos como un manual para escritores de ciencia ficción. Sea como sea, creo que puede resultar una lectura interesante siguiendo cualquiera de las dos aproximaciones.
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