febrero 19, 2009

Valkyrie

Las películas basadas en hechos históricos, especialmente aquellas relacionadas a guerras, tienen el problema de que pueden desviarse demasiado en una de dos direcciones y rara vez nos encontramos con producciones que conserven un equilibrio. O se convierten en una historia idealizada con una exagerada romantización de los hechos, donde cada héroe realiza enormes sacrificios y ejecuta actos que elevan el espíritu y la condición humana o se convierte en un drama documental carente de matices emocionales. Lamentablemente Valkyrie (Operación Valquiria) no tiene mucho balance y cae dentro de la segunda categoría.

Bryan Singer andaba en busca de un proyecto menor para dirigir entre Superman Returns y su ahora abortada secuela, y cuando se enteró de que su viejo amigo y colaborador Christopher McQuarrie había co-escrito un guión acerca del atentado perpetrado en contra de Hitler el 20 de julio de 1944, decidió que era justo lo que necesitaba. Se reunió con McQuarrie y su co-guionista Nathan Alexander, y empezaron a redondear el proyecto. Pronto lo ofrecieron a United Artist, compañía manejada por Paula Wagner y Tom Cruise, quienes de inmediato aceptaron financiar el film, mismo que originalmente tendría un presupuesto de veinte millones de dólares.

Tentativamente Singer ofreció el papel del Graf von Stauffenberg, uno de los principales conspiradores de la historia, a Tom Cruise, quien aceptó el papel luego de ver fotos del personaje y hallar, según él, cierto parecido físico. La película pasó de ser una modesta producción a convertirse en una cinta de mediano presupuesto, asignándosele sesenta millones. Cuando la producción se mudó a Alemania y hubo que reconstruir locaciones para filmar el presupuesto siguió elevándose hasta alcanzar la cifra oficial de setenta y cinco millones de dólares, aunque otros estudios afirman que el costo real debe haber sido cercano a los noventa millones.

La película narra de fora lineal los antecedentes inmediatos al atentado antes mencionado, normalmente conocido como El Atentado Stauffenberg. Un oficial alemán que ha manifestado su descontento por las acciones del regimen de Adolf Hitler es contactado por un grupo de militares y políticos que de uno u otro modo comparten su punto de vista. Utilizando sus recursos y el acceso a posiciones clave dentro de la estructura de poder del Tercer Reich, Stauffenberg planea el homicidio de Hitler de un modo que permitiría a su grupo de co-conspiradores hacerse con el control de Berlin y de la estructura de gobierno alemana en unas cuantas horas, utilizando los protocolos conocidos como Valquiria (de ahí el nombre de la película), originalmente un plan de acción para asegurar las posiciones de poder de Hitler y sus allegados en caso de una catástrofe pero modificado por el propio Stauffenberg para servir a su causa.

La decisión de contar la historia de una manera lineal y con un mínimo de desarrollo de personajes es lo que termina por cortarle las alas a Valkyrie. La realización técnica es impecable, las escenas montadas a la perfección y editadas a un ritmo sólido y dinámico. La ambientación y los efectos especiales funcionan a la perfección, recreando la Alemania de la época en exquisito detalle, y a pesar de que todo se hizo con dedicación y esmero, la película no consigue nunca conectar con la audiencia. Y probablemente todo el problema esté en el guión. Es díficil creer que Christopher McQuarrie, el talento detrás del excelente guión de The Usual Suspects, haya sido responsable de escribir una historia tan plana y carente de compromisos. En ningún momento busca profundizar en la situación social y política de Alemania, nunca crea una base ideológica y moral para los opositores a Hitler ni se preocupa por desarrollarlos como personajes, y ahí es donde condena su trabajo a no ser algo más trascendente.

Afortunadamente el trabajo de dirección de Singer y el talento que compone su impresionante reparto secundario son lo suficientemente buenos como para elevar el trabajo final por encima de los documentales y melodramas históricos que abundan en algunos canales de televisión. Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Terence Stamp, Carice van Houten, Eddie Izzard y Thomas Kretschmann son algunos de los actores responsables de cobijar a Tom Cruise todos ellos hacen un excelente trabajo. En cuanto al propio Cruise, hay que decir que cumple a secas con interpretar su papel, pero nunca logra inyectar a su personaje la vitalidad y carisma que la historia dice emanaba de él y que fue lo que lo ayudó a procurarse apoyo para su aventurado plan. Lamentablemente para él yo tengo fresca la imagen del trabajo realizado por Sebastian Koch al interpretar a Stauffenberg en una película alemana para tv que ocasionalmente circula por el History Channel.

En descargo de Singer y los involucrados debo reconocer que, aún cuando conocía perfectamente la historia y su desenlace, el último tercio de la película logró mantener cautiva mi atención hasta el último momento. Valkyrie no es una mala película, al contrario, es bastante buena y al terminar su proyección la mayoría de la gente queda satisfecha e incluso un poco más informada de lo que entró. Pero personalmente la sensación más fuerte que me dejó fue la de una oportunidad desperdiciada solo porque guionistas y director no se atrevieron a pelear un poco contra la comodidad de no comprometerse. Ojalá y Singer recupere la forma que mostró en sus primeros proyectos para su remake de Logan's Run, que parece será su próximo proyecto, pues no hay nada más triste que una película de ciencia ficción conformista y autocomplaciente.
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