julio 21, 2009

Lucky Number Slevin

Hace un par de meses, cuando comenté Push, la más reciente película de Paul McGuigan, mencioné que anteriormente había visto Lucky Number Slevin, y habiendo visto la semana pasada Layer Cake me acordé de ella, razón por la que decidí revisitarla esta semana aprovechando que tengo el DVD.

Lucky Number Slevin (Asesino a Sueldo, en México; El Caso Slevin, en España) es la historia de Slevin Kalevra (Josh Hartnett), un joven recién llegado a Nueva York que atraviesa por una racha de mala suerte. Durante su estancia en la ciudad Slevin piensa quedarse en el departamento de su viejo amigo Nick Fisher (Sam Jaeger), quien aparentemente se encuentra desaparecido. De esto nos enteramos cuando Lindsey (Lucy Liu), una vecina de Nick, aparece en el departamento buscando a éste.

Slevin, quien se ve físicamente maltratado, le cuenta que su apariencia es el resultado de la cadena de situaciones incómodas y difíciles en que se ha convertido su vida, pues en los últimos días perdió su trabajo, descubrió que el edificio donde vivía sería demolido, y encontró a su novia teniendo relaciones con alguien más. Buscando un cambio de aires y de suerte, decidió llamar a su viejo amigo y pasar unos días en la Gran Manzana, aunque a su llegada a la ciudad las cosas no cambiaron demasiado, pues apenas saliendo de la terminal fue asaltado y le robaron su cartera, aún cuando le dejaron la maleta y el reloj.

Lindsey se va, pero le promete volver más tarde para ayudarlo a tratar de averiguar que sucedió con Nick. Antes de que Slevin pueda vestirse llaman nuevamente a su puerta. Se trata de dos matones que trabajan para un mafioso local conocido simplemente como El Jefe (Morgan Freeman), y le informan que éste quiere verlo. Slevin no logra convencerlos de que no es Nick y termina siendo golpeado y llevado por la fuerza ante El Jefe vistiendo únicamente una toalla y unas pantuflas. Incapaz de probar su identidad, Slevin decide dejar que las cosas fluyan. Al Jefe no le interesa si es Nick Fisher o no, pues lo único que él quiere es ver saldada una deuda de más de noventa mil dólares. Dado que Slevin no tiene ni el dinero ni forma de conseguirlo, El Jefe le ofrece una alternativa: si asesina al hijo de su rival considerará la deuda cancelada.

El rival de El Jefe es un hombre conocido como El Rabino. Se sabe que alguna vez hace muchos años ambos fueron socios. Llegaron juntos a la ciudad y rápidamente empezaron a construir un imperio criminal. Su relación se deterioró y decidieron seguir caminos separados, pactando una tregua y recluyéndose cada uno de ellos en un penthouse super seguro y completamente aislados del mundo exterior y cualquier posible amenaza que se pudiesen plantear uno al otro. La tregua se vio rota algunos días atrás cuando el hijo del Jefe fue asesinado, acción de la que culpa al Rabino y su organización, razón por la que desea eliminar al hijo del Rabino como venganza.

Slevin regresa al departamento de Nick y tras apenas poder vestirse recibe la visita de otros dos matones, esta vez enviados por el Rabino. La escena se repite y Slevin es llevado por la fuerza hasta el penthouse del Rabino, quien le informa que le debe treinta mil dólares y que tiene tres días para pagarlos. Slevin decide no discutir el punto y regresa al departamento, donde es alcanzado por Lindsey, quien parece haber descubierto a alguien que pudiese estar detrás de la desaparición de Nick y de la confusión de identidades: un misterioso hombre que se hace llamar Smith y quien más tarde se revela es un prestigiado asesino a sueldo conocido simplemente como Goodkat (Bruce Willis). Cuando Lindsey cuestiona a Slevin por su aparente falta de miedo o preocupación, éste le explica que tiene Ataraxia, por lo que no puede mostrar abiertamente emociones marcadas.

La trama se complica al añadir la historia de una carrera de caballos arreglada veinte años atrás y de varios homicidios cometidos como consecuencia de ella; la aparición de un detective de policía (Stanley Tucci) que parece tener un pasado ligado al imperio criminal compartido por El Jefe y El Rabino y quien muestra un creciente interés acerca de la identidad e intenciones de Slevin; el asesinato de dos corredores de apuestas; y la creciente atracción entre Lindsey y Slevin. Poco a poco se empieza a aclarar la situación, revelando una historia de venganza y retribución que lleva veinte años preparándose.

Creo que el principal problema de la película proviene del hecho de que es imposible simpatizar con alguno de los personajes, pues la falta de emociones de Slevin resulta un factor alienante, impidiendo al espectador cualquier vestigio de identificación con él; Lindsey es demasiado abierta e impulsiva y el resto de los personajes son demasiado amorales y están muy poco desarrollados como para que a alguien le importe quien sobrevive o no. Los diálogos pretender ser astutos e imaginativos, pero se hace evidente porque se respeta tanto a gente como David Mamet, Elmore Leonard o Quentin Tarantino: porque no es fácil escribir así.

A pesar de esos problemas y de la persistente sensación de que Lucky Number Slevin pudo haber sido algo realmente grande e incluso posicionar a Paul McGuigan como uno de los directores más importantes en la industria comercial contemporánea, la película resulta bastante entretenida y sin duda resulta una buena opción para quienes disfrutan del género.
google-site-verification: google16104568f5df7b5d.html