marzo 12, 2010

Crazy Heart

La última de las películas con nominaciones al Oscar que vi antes de la ceremonia de entrega fue Crazy Heart, misma que me llamaba la atención únicamente porque quería saber a que se debía tanto escándalo y revuelo mediático en torno a la actuación de Jeff Bridges como para ameritar que se diera por un hecho que sería el ganador de la codiciada estatuilla tras no haberlo conseguido en sus cuatro nominaciones anteriores.

A lo largo de los años Bridges se ha convertido en un sólido actor de soporte, aunque a lo largo de su carrera ha tenido algunos momentos de brillantez en papeles estelares. El último de ellos que recuerdo fue hace ya varios años cuando estelarizó The Big Lebowski, y antes de eso creo que sería su actuación en The Fisher King (Pescador de Ilusiones), hace casi vente años. Sin embargo, debo decir con toda honestidad que Crazy Heart sería una película sentimentaloide del montón, de no ser por las extraordinarias actuaciones de Jeff Bridges y su coestrella, Maggie Gyllenhaal.

Crazy Heart (Loco Corazón) cuenta la historia de Bad Blake (Bridges), un compositor y cantante de música country que ha dejado atrás sus mejores días, teniendo que hacer presentaciones en bares y boliches de pequeños pueblos para ganarse la vida. Blake se encuentra en un profundo estado de depresión, misma que intenta ignorar o esconder refugiándose en el alcohol y las mujeres que conquista en los bares en que se presenta.

A pesar de todos sus problemas y pesares, todo parece estar a punto de cambiar cuando conoce a Jane Craddock (Gyllenhaal), una reportera de un diario local a quien conoce antes de una de sus presentaciones. La fuerte atracción que sienten mutuamente empieza a convertirse en una relación afectiva que podría representar el camino hacia la estabilidad en la vida del otrora exitoso cantante. Blake empieza a frecuentar la casa de Blake, entablando una relación también con Buddy, el pequeño niño de cuatro años de Jane, producto de un matrimonio fracasado anteriormente.

Al mismo tiempo Blake recibe una oferta ara ser el acto telonero en un concierto masivo de Tommy Sweets (Colin Farrell), un exitoso cantante que alguna vez fuese discípulo y protegido de Blake. Renuente en un principio a aceptar porque considera que ser el acto de apertura para Sweets sería la admisión de que su carrera acabó, Blake termina por acceder al pensar en las múltiples oportunidades que esa actuación le puede generar. Feliz y sintiendo que finalmente la vida le ofrece una oportunidad de enderezar el rumbo, Blake invita a Jane y a Buddy a pasar unos días con él en su casa en Houston.

La visita parece ir muy bien, hasta que el alcoholismo de Blake provoca una situación difícil y amarga para los tres. Convencido de que su vida no puede seguir así, Blake decide ingresar a un programa para desintoxicarse y abandonar el alcohol de una vez por todas, aún sin saber si todavía puede salvar su relación con Jane.

Evidentemente la historia no es nada original o inovadora, Películas de gente que atraviesa problemas de adicciones y pierde oprtunidades, trabajo y/o familia hay muchas y pocas merecen un segundo vistazo, pero el verdadero acierto de Scott Cooper, un actor secundario con varios años de experiencia en la industria y quien con esta película debuta como guionista y director, fue el enfocar su guión a los personajes, olvidándose de intentar infundir una moraleja en la historia, además de haberse rodeado de la gente adecuada para la realización de la película, desde los actores seleccionados para interpretarla, hasta el staff detrás de la producción.

Nunca he sido gran aficionado a la música country -supongo que lo único que hay en mi colección son algunos albumes de Johnny Cash y alguno que otro sencillo de diversos artistas- pero hay que reconocer el gran trabajo detrás de la música de la película, empezando por el extraordinario compositor y productor T. Bone Burnett, quien ha colaborado con artistas com Elvis Costello, Los Lobos, Roy Orbison, B.B. King, y Alison Krauss & Robert Plant, además de haberse encargado de la supervisión musical y producción de las bandas sonoras de muchas películas y series de tv.

Crazy Heart es una buena película sin exageraciones. No le va a cambiar la vida a nadie, pero la razón más importante para que merezca ser vista es la actuación de Jeff Bridges. Si les gusta además la música country, puede resultar incluso más disfrutable.
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