julio 28, 2010

Hitchcock: To Catch a Thief

Luego de haber tomado un breve receso vacacional tanto del trabajo como de la blogósfera, es hora de retomar las actualizaciones de este blog, y creo que la más reciente película que vi como parte de nuestro ciclo de homenaje a Hitchcock es un buen punto para retomar las actualizaciones constantes y poco a poco recuperar el acostumbrado ritmo de publicación.

Si bien Hitchcock es conocido como El Maestro del Suspenso, en ocasiones se aventuraba a jugar con otros géneros o a mezclar elementos de ellos. Ese es el caso de To Catch a Thief (Para Atrapar a un Ladrón). John Robie (Cary Grant) es un ladrón de joyas retirado. Americano de origen, Robie fue el más famoso ladrón de joyas en Francia antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Apodado "El Gato", Robie fue a prisión justo antes de la guerra, pero durante ésta escapó y se unió a la resistencia, lo que le valió un perdón gubernamental al terminar el conflicto. Ahora, más de diez años después, una serie de robos ejecutados con su estilo característico lo convierten en el principal sospechoso de las autoridades.

Robie decide que es más riesgoso entregarse y esperar a que la policía aclare el asunto que intentar limpiar su nombre por su cuenta, por lo que decide escapar y eludir a las autoridades e intentar atrapar por su cuenta al nueo ladrón que lo está emulando. En el proceso consigue la renuente colaboración de un agente de seguros cuya firma se ha visto duramente afectada por los recientes robos y quien piensa que, dado que la policía no ha logrado avances, vale la pena intentar resolver los crímenes a la manera de Robie. De ese modo Robie entra en contacto con Jessie Stevens (Jessie Royce Landis), una acaudalada viuda norteamericana, y su hija Frances (Grace Kelly), con quien existe una atracción instantánea.

Además de eludir a la policía mientras intenta adivinar el próximo paso del ladrón, Robie tiene que lidiar con sus antiguos compañeros de prisión, quienes también recibieron una amnistía al fin de la guerra por sus servicios prestados a la resistencia y quienes aparentemente consideran que él es responsable de los robos y por tanto pone en peligro la libertad de todos sus antiguos asociados. La película se mueve a un ritmo ágil y dinámico, saltando de la intriga detrás del nuevo ladrón a explorar la relación entre Robie y Frances, mostrando que Hitchcock puede moverse sin problemas en otros géneros sin tener que renunciar a su estilo y hábitos de filmación característicos. Algo que ayuda a sacar adelante esta historia, mucho más ligera en tono que la gran mayoría de la filmografía de Hitchcock, es el carisma de sus protagonistas.

Grant y Kelly son dos de las figuras más queridas de la Edad de Oro de Hollywood y no es difícil entender por qué. Grant no se esfuerza para que su personaje resulte agradable a la audiencia, pues aún cuando desde el principio queda claro que Robie no es el responsable de los robos, nunca se intenta convencer a la audiencia de que sea una persona agradable o de una moral aceptable. Por el contrario, queda claro que se trata de alguien egoísta que no se arrepiente de su pasado y disfruta de la riqueza acumulada durante su carrera criminal. Por su parte Kelly no tiene problemas en enamorar a la cámara y permitir que su personaje resulte atractivo aún a pesar de sus defectos y decisiones. Ésta sería la última vez que colaboraría con Hitchcock, pues un año después de la filmación se convirtió en la Princesa de Mónaco y abandonó su carrera artística.

Otra cosa que me gustaría destacar es la fotografía. Es evidente que Hitchcock adoraba la riviera francesa y se nota en la película un esfuerzo consciente por mostrar la belleza de la región, misma que era el sitio favorito de Hitchcock para vacacionar, lo que le daba la ventaja de conocer a la perfección las locaciones en las que filmó. De hecho, el cinematógrafo de la cinta, Robert Burks, ganó el Oscar por su trabajo. La película tuvo además nominaciones en Dirección Artística y Diseño de Vestuario, lo que deja en claro la calidad estética de la cinta.

To Catch a Thief es tal vez la película de Hitchcock donde el suspenso tiene un papel menos importante, pero dista mucho de poder ser considerada como un trabajo menor. Muy recomendada.
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