marzo 27, 2012

Reseña: Chronicle (Poder sin Límites)

No deja de sorprenderme la gran cantidad de películas independientes de relativamente bajo presupuesto que superan en resultado (además de en ingresos) a producciones mucho más costosas financiadas por los grandes estudios. En especial resaltaría el éxito obtenido por las que hacen uso del recurso del found footage (metraje encontrado), para contar su historia a partir de grabaciones realizadas con una cámara casera, o al menos simulando que ese es el caso.

Desde que The Blair Witch Project se convirtiese en el fenómeno de taquilla que puso de moda la técnica, toda clase de producciones de diverso géneros han buscado explorar la misma posibilidad de éxito financiero, y aún cuando la calidad de las películas ha variado enormemente de proyecto a proyecto, el éxito financiero es algo que tienen asegurado casi desde su concepción.

Chronicle (Poder sin Límites )es un producto híbrido, pues utiliza el recurso de la cámara casera, pero lo mezcla con valores de producción más elevados. Su mayor mérito es no caer en la trama de casarse con una manera de hacer las cosas y tratar de contar su historia de la mejor manera posible con los recursos a su alcance.

Andrew Detmer (Dane DeHaan) es un estudiante de preparatoria retraído y solitario. Su único amigo es su primo, Matt (Alex Russell), e incluso su relación con él es seca y distante. La madre de Andrew (Bo Petersen) está muriendo de cáncer, y su padre (Michael Kelly), un bombero retirado, está al borde de un colapso alcohólico, por lo que no es raro que ventile su frustración peleando con o incluso golpeando a Andrew.

Con sus ahorros, Andrew compra una videocámara y, sin saber exactamente por qué, decide empezar a filmar todo lo que ocurre alrededor de su vida. No pudo haber elegido mejor momento para ello, pues algunos días más tarde ocurre un suceso que alterará su vida para siempre.

Tras acudir a una fiesta a la que no tenía ganas de ir, y luego de un altercado con uno de los asistentes, Andrew está sentado fuera del lugar cuando es abordado por Steve (Michael B. Jordan), un amigo de Matt y uno de los chicos más populares y exitosos de su escuela. Steve le pide que lo acompañe, pues él y Matt quisieran que grabase con su cámara algo que encontraron en los terrenos que rodean el lugar donde se celebra la fiesta.

Pronto encuentran en un claro del bosque a Matt, quien está cerca de un hoyo en el suelo del que emerge una extraña vibración y se alcanza a percibir una brillante luz. Por impulso Steve y Matt deciden que no pueden quedarse con la duda de que es lo que hay ahí abajo y descienden por la apertura del hoyo. Temeroso de quedarse solo, Andrew los sigue, sin dejar de grabar un solo momento.

Encuentran una caverna subterránea que se extiende como si fuese un largo y sinuoso corredor que desemboca en una amplia cámara, en la cual hay una enorme masa de cristales que parece ser la fuente de la luz y vibraciones. Lo que sea que es, empieza a interferir con la cámara, y antes de que los muchachos se den cuenta los afecta también a ellos, pues pierden el conocimiento.

Días más tarde, Andrew está usando una cámara nueva para filmar las actividades que realiza junto a Matt y Steve. Lo que sea que les pasó en la caverna parece haber despertado en ellos habilidades telekinéticas, por lo que ahora dedican la mayor parte de su tiempo a experimentar con lo que pueden hacer. Pronto se hace evidente que Andrew es quien tiene un mayor dominio de sus habilidades, lo que se convierte en un tema preocupante una vez que empiezan a aflorar en él tendencias antisociales y los muchos resentimientos que guarda hacia todo el mundo.

La película explora de una manera inteligente y entretenida la idea de que el poder corrompe o, para ponerlo en términos más claros, sobre todo si son fans de comics y/o superhéroes, ¿qué es lo que pasa cuando adquieres un gran poder pero no asumes ninguna responsabilidad?

La película marca el debut como director de Josh Trank, quien trabajó sobre una historia y guión de Max Landis, hijo del famoso director de horror y comedia John Landis.

Más allá de la grata sorpresa que resultó lo bien contada que está la historia, debo confesar que no esperaba que los actores fuesen tan capaces como demostraron aquí. Usualmente el utilizar actores de escuelas de actuación es parte de lo que se busca para abaratar costos, y los resultados suelen reflejarlo, pero la verdad es que los tres jóvenes realizan un trabajo sobresaliente, por lo que no sería de extrañarse el verlo aparecer pronto en producciones de estudio.

Hay quienes la describen como una película de superhéroes, pero me parece que se trata de una impresión equivocada. Algunos elementos de la historia son similares a cosas que hemos visto en historias de origen de superhéroes, pero lo que se extrapola de ese origen poco o nada tiene que ver con ese género. Las similitudes terminan al tener como protagonistas a seres humanos con habilidades o poderes sobrehumanos.

De concretarse la ya planeada secuela -proposición comprensible luego de que el presupuesto de aprox. 12 millones de dólares fuese duplicado por la recaudación de su primer fin de semana solo en los Estados Unidos- es probable que tome ese rumbo, pero ni eso es seguro. En todo caso, independientemente de si son o no fans de los comics y/o del género de superhéroes, Chronicle es una buena película a la cual debieran darle una oportunidad.

Altamente recomendada.
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