agosto 01, 2012

Reseña: The Dark Knight Rises

Christopher Nolan es un director cuyo trabajo suele resultar polarizante, sobre todo cuando se toca el tema de Batman. Por ello no es de extrañar que el reciente estreno de The Dark Knight Rises haya sido recibido con opiniones encontradas. En el caso particular de México e Hispanoámérica, el debate se hizo aún más severo debido a la decisión de Warner Pictures de retrasar el estreno de la película una semana respecto a su aparición en la Unión Americana, lo que permitió se difundiesen distintas impresiones de la cinta antes de su estreno.

Ocho años han pasado desde los eventos narrados en The Dark Knight. Gotham City atraviesa por un inusual periodo de paz luego de que la Ley Dent y los esfuerzos tanto de Batman como del Departamento de Policía han prácticamente acabado con el crimen en la ciudad.

Batman mismo tiene ya algún tiempo fuera de circulación, aún si se mantiene como el criminal más buscado en la ciudad. Pero todo el ambiente de relajación y tranquilidad que hay en la ciudad no es más que la calma que precede a la tormenta.

Los activos de Wayne Enterprises están a la baja, las obras de beneficencia que dependían de ellas han quedado desamparadas, y existe además el riesgo de que la división de desarrollo e investigación caiga en las manos equivocadas si los socios financieros de Wayne consiguen tomar el control de las empresas. Bruce Wayne (Christian Bale) tiene algún tiempo convertido en un ermitaño, lejos del ojo público y de cualquier aparición, ya sea en sus empresas o fuera de ellas.

La situación se complica ante la aparición de Selina Kyle (Anne Hathaway), una habilidosa ladrona de joyas, quien muestra un inusual interés por información personal de Bruce Wayne,  y de Bane (Tom Hardy), un asesino y terrorista con lazos a la Liga de Sombras y quien recientemente se ha mudado a Gotham. Una vez que se revelen las intenciones de Bane y los intereses que le han traído a la ciudad, Batman tendrá que salir del retiro y mostrar que es capaz de levantarse de la más humillante de las derrotas para salvar nuevamente a su ciudad.

Comencemos ahora con los puntos positivos de la película. El elenco y las actuaciones no tienen punto alguno del que uno pueda quejarse. Bale, Morgan Freeman, Michael Caine y Gary Oldman retoman sus partes de las entregas anteriores y hacen otra vez un gran trabajo. Las adiciones para esta nueva cinta de Hathaway, Hardy, Marion Cotillard y Joseph Gordon-Levitt ayudan a integrar un impresionante elenco para una película de superhéroes, aunque hay que reconocer que esto ya no es tan inusual como alguna vez lo fue.

El diseño de producción, escenarios y vestuario también están a la altura de lo que demanda cualquier super-producción, y la mayor parte del tiempo Nolan saca a relucir su talento narrativo, construyendo interesantes secuencias a lo largo de la película.

Pero -admitamoslo, ustedes sabían que habría un pero- pese a todo lo anterior nos encontramos ante un intento fallido de crear una gran película. Y ahora verán por qué. Primero que nada, esta película tiene demasiados agujeros argumentales como para sostenerse por si misma.

El guión demanda del espectador que éste haya visto la película anterior y que la tenga presente a fin de entender mucho de lo que ocurre en pantalla, y aún siendo ese el caso es necesario que uno de saltos argumentales y ayude a llenar los huecos en la historia.

También creo que abusa del uso de coincidencias para que la historia se mantenga en movimiento, lo que no sería del todo malo si la cinta no se tomase tan en serio a si misma. Finalmente está el tema del director y sus limitaciones.

Me queda claro que Nolan es capaz de contar historias interesantes de una manera dinámica y entretenida, pero tras ver esta película también me queda claro que no es un director de acción. Las escenas de pelea, que debieran ser emocionantes y dramáticas, se sienten torpes y hasta cierto punto aburridas, lo que hace necesario quitarse el sombrero ante Hans Zimmer, quien construye un score con suficientes momentos épicos como para salvar aquellos momentos de la cinta que más lo requieren.

Podria extenderme mucho más con detalles que no me gustaron, pero se trata de cuestiones totalmente subjetivas que poco o nada tienen que ver con la película en si y que no vale la pena discutir en una reseña, pues son más bien tema para una charla de sobremesa entre amigos y con una taza de café en las manos. A fin de cuentas The Dark Knight Rises es una cinta comercial de estudio, y no le va a cambiar la vida a nadie, pero es una entretenida película veraniega y nada más que eso.

The Dark Knight Rises ofrece entretenimiento escapista y proporciona una experiencia narrativa a los espectadores más allá de el éxito obtenido en la exploración de temas más profundos. Quien pretenda engañarse concediéndole una trascendencia más alta no se hace ningún servicio a si mismo ni tampoco a la película, y debería aprender a no tomarse las cosas tan en serio.

Recomendada siempre y cuando sus expectativas no sean demasiado elevadas.
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