junio 05, 2005

Star Wars, Episode III: Revenge of the Sith

Este texto tiene dos semanas de haber sido escrito y a lo largo de ellas ha sido revisado y re-escrito varias veces. El aguantar este tiempo tenía como fin permitir que mis amigos, quienes estoy consciente componen la mayor parte de los lectores de este blog, tuviesen oportunidad de ver la película. ¿Por donde empezar? Aún cuando la crítica y la mayor parte de los fans parecen coincidir en que Revenge of the Sith es una buena película yo no estaría tan seguro. Como dije antes, si buscan una cinta de manufactura 100% Hollywood con efectos especiales espectaculares y más forma que sustancia, ésta puede ser una buena opción. Pero creo que al compararla con otros trabajos similares, como la trilogía original o la adaptación de Lord of the Rings de Peter Jackson, es más que evidente que George Lucas nos ha quedado a deber.

No es un secreto -o al menos eso creo- que uno de los aspectos más importantes para mí en términos de ficción en cualquier medio o género es la caracterización y el desarrollo de personajes. Si un autor o director es capaz de convencerme de que sus personajes existen, voy a seguir la trama hasta el final sin importar lo que pase. Y ese es uno de los puntos donde George Lucas falla miserablemente en las precuelas de Star Wars. Un punto que había comentado en mi reseña en La Hoguera es la pobre dirección actoral de Lucas y sus pésimamente escritos diálogos. Sir Alec Guiness lamentó durante años que la mayoría de la gente lo recordaría sólamente por una película donde tenía líneas tan malas. Harrison Ford, entonces un actor con cierta experiencia pero sin ningún reconocimiento, prefería tomar el guión de Lucas como referencia para improvisar sus propias líneas.

Además de los pobres diálogos, Lucas nunca logra establecer la personalidad o motivaciones de ninguno de sus personajes, y esto es evidente desde Episode I. Ha quedado claro a lo largo de toda la saga que Anakin Skywalker fue un Jedi que nunca pudo tener control de sus emociones y esto llevó a su caída al lado oscuro. Sin embargo, al presentarlo como niño, Lucas nunca logra que Jake Lloyd proyecte siquiera una chispa de emoción -salvo en un par de escenas que eliminó de la película-. Aficionado a construir aparatos y máquinas, Anakin gana una importante carrera, gracias a lo cual podrá ser libre y dejar atrás su vida de esclavo ¿y lo más que puede ofrecer es un forzado "¡Yipi!"? Un par de escenas más tarde se despide de su madre como quien inconscientemente desecha el empaque de un dulce. ¿Quién de nosotros no recuerda haber llorado y pataleado el primer día de escuela al saber que estaríamos separados de nuestra madre, aunque fuesen sólo unas cuantas horas? En Episode II, después de diez años, Anakin decide ir a buscar a su madre, pero sólo después de tener sueños donde la ve sufriendo. Cuando la encuentra es sólo para verla morir en sus brazos y es entonces que se da el primer despliegue de ira de su parte. Después lo vemos envuelto en la más desangelada historia de amor de la historia del cine contemporáneo. Por último, en Episode III lo vemos aparentemente más maduro. Tiene algunos desplantes de arrogancia e intenta parecer frío y calculador pero sin éxito, y pese a hacerse algunos cuestionamientos morales su conversión al lado oscuro se da de golpe y sin mirar atrás. Y supuestamente lo hace motivado por el amor. -Si alguien leyó las historias de Tales of the Jedi donde se narra la caída al lado oscuro de Exar Khun ese es un buen ejemplo de como pudo haber sido manejado-.

El intento de Lucas por mostrar a los Jedi como una Orden de honorables guerreros sin mancha alguna también se ve frustrado por su propia mano. Muchos de los miembros del Consejo Jedi se muestran abiertamente arrogantes y autoritarios, y para ser entes que constantemente se quejan de verse involucrados en asuntos políticos se comportan como cualquier burócrata en un cargo de cierto poder. ¿No hubiera sido más fácil explorar a la Orden en un momento de decadencia tras siglos de un status quo que los llevó a una posición de influencia política, dejando atrás sus ideales de servir como guía moral y soporte para la justicia en la galaxia? Lo que me lleva al caso de Qui-Gon Jin. Se le presenta como un maestro Jedi criticado por algunos por su actitud de rebeldía y poco respeto hacia toda clase de protocolos. Pareciera ser la clase de caballero andante medieval -a la Don Quijote- que busca hacer siempre lo correcto aún si esto implica antagonizar con las instituciones y las autoridades. Sin embargo no tiene reparo alguno en abandonar a la madre de Anakin sin siquiera considerar la posibilidad de liberarla por la fuerza. En una escena le comenta a Obi-Wan que aún tiene mucho que aprender y aún así no tiene reparo en botarlo sin miramiento alguno afirmando que está listo y él ya no tiene nada que enseñarle. El Consejo, mostrado como rígido e inflexible la mayor parte del tiempo le sigue el juego sin mucha resistencia y lo autoriza a enseñar a Anakin. ¿Cómo puede considerarse como una decisión inteligente poner a un niño con potencial para ser realmente poderoso bajo la tutela de alguien que es considerado impulsivo e irresponsable?

Y personalmente quien más me duele que no haya sido tratado y desarrollado con propiedad es Obi-Wan Kenobi. En Episode I tiene una parte menor y en su calidad de Padawan no parece aportar mucho a la historia. Y en las dos horas que dura la película Lucas lo lleva primero de padawan con mucho por aprender a Jedi "graduado" y casi inmediatamente a maestro Jedi sin realmente trabajar una evolución del personaje. En Episodio III le comenta a Anakin que nadie tan joven había sido aceptado en el Consejo Jedi. ¿No sería del mismo modo él demasiado joven como para tomar un aprendiz al final de The Phantom Menace? Especialmente tratándose del delicado caso de Anakin. En Attack of the Clones Obi-Wan es normalmente mostrado como un maestro Jedi demasiado serio que busca enseñar a Anakin a controlar sus impulsos, mientras que en Revenge of the Sith se le ve como alguien que disfruta sus aventuras e incluso hace bromas -bastante malas, por cierto- en situaciones de peligro. En ambas cintas también se le muestra como un espadachín bastante regular; todo el tiempo pierde su sable, constantemente requiere ser rescatado por Anakin y en las dos ocasiones que se enfrenta al Conde Dooku es menospreciado y sacado de la acción rápidamente. Y aún así se muestra como un guerrero a la par de Anakin durante su duelo final, en el cual Lucas hace énfasis más de una vez en lo parejo de sus habilidades. ¿Acaso no menciona Anakin en varias ocasiones lo mucho que han aumentado sus poderes y habilidades? ¿Y no se supone que al haberse entregado a sus emociones y usarlas para alimentar sus nuevas habilidades Sith sería aún más poderoso? En A New Hope y Return of the Jedi Obi-Wan se lamenta amargamente de que fue su culpa que Anakin se convirtiese en Darth Vader, pero no sólo vemos que no es su culpa, sino que ni siquiera da señas de sentir que así fuese -a menos que cuenten un "Perdóname. Te fallé"-. Incluso le reclama a Anakin por no haber sido quien se suponía debía ser.

La insistente aparición de los androides a lo largo de las precuelas, y particularmente el protagonismo de R2 en muchos momentos clave es otra cosa pésimamente manejada. Vuela, pelea con androides de combate y hace toda clase de cosas que no podía hacer en la trilogía original. Y es sólo el más notorio caso de tecnología superior veinte años antes de el punto de nuestra introdución al Universo Star Wars.

Tampoco se explica nunca de manera satisfactoria como es que al morir Obi-Wan y Yoda sus cuerpos desaparecen y posteriormente son capaces de manifestarse como espíritus o fantasmas, igual que Anakin tras morir redimido. Todo Jedi que vemos morir en las precuelas deja un cadaver y no volvemos a saber de él. La única explicación que recibimos es casi como una nota al margen. Yoda le dice a Obi-Wan que Qui-Gon ha podido hacer contacto desde el más allá, se ofrece a enseñarle como comunicarse con él y le pide que en el exilio entrene y practique esa habilidad. Aceptemos el hecho de que a través de Qui-Gon Yoda y Obi-Wan sean capaces de manifestarse después de la muerte. Eso no explica porque sus cuerpos desaparecen, ni tampoco como es que Luke, sin el entrenamiento especial que Yoda pone como tarea a Obi-Wan, puede verlos y comunicarse con ellos sin problema alguno.

Y podría seguir escribiendo sobre todo lo que está mal con las precuelas, pero no le veo mucho caso. El hecho es que Revenge of the Sith es la más regular de las tres. Y creo que si tuvo tan buena aceptación y las críticas favorables abundan por todos lados se debe más a que en ella se presentan todas las cosas que los fans esperaban ver desde el anuncio de las precuelas. La caída de los Jedi. El ascenso de Palaptine al poder y la creación del Imperio. El duelo entre Obi-Wan y Anakin que terminaría forzando a éste último a esconderse tras una armadura de soporte vital y una máscara, el nacimiento de los gemelos Skywalker, etc. La última media hora de la película, sin contar el duelo final, parece estar dedicada por entero a atar todos los cabos sueltos dejados por sus antecesoras.

Lo que realmente me molesta es que si había una historia que contar. Tal vez si Lucas hubiese dejado de lado los comentarios políticos y se hubiese centrado en los personajes todo hubiera sido diferente. No había necesidad de presentar a Anakin como "El Elegido" o hablar de las profecías. Hubiera sido más fácil, más entretenido y absolutamente más interesante desarrollar una relación maestro/alumno entre Anakin y Obi-Wan, no muy diferente de la formada brevemente por Yoda y Luke. Mostrar los esfuerzos de Obi-Wan por controlar a su impulsivo aprendiz mientras participaban en todas esas aventuras a las que se hace mención pero nunca vemos. Mostrar las legendarias habilidades de Anakin como piloto, explorar su explosiva naturaleza y la lucha interior por controlar a sus demonios y al peligroso ser que se esconde dentro de él. Llevar su relación con Padme poco a poco y como parte de esa misma lucha interior, permitiendo explorar el personaje de Padme mientras descubre que su amante -el casarse en secreto está de más- tiene un lado oscuro que ella no conoce y el creciente temor ante su situación. La situación política de la República y los juegos de poder de Palpatine manipulando a una dividida y decadente Orden de guerreros anacrónicos y fuera de lugar en la escena política hubiesen sido un excelente marco para la historia.

Pero las decisiones y responsabilidad final pertenecen a Lucas. Tal vez lo mejor de Revenge of the Sith sea que es el final, o al menos el final de Lucas en la saga. Creo que no soy el único que se alegra de pensar que Lucas no volverá a tocar a estos personajes, porque al menos para mi, mató la magia que impregnaba su trabajo original. Y quien sabe, tal vez en algunos años alguien decida revivir otra vez la saga y lo haga con una mayor idea y compromiso con la historia, tal y como sucedió a principios de los noventa con Bantam Books y Dark Horse Comics.
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