abril 30, 2008

I'm Not There

Por causas que explicaré en el próximo post no pude publicar este texto más temprano, como era mi intención., pero aquí está.

Todd Haynes es un cineasta inusual. Lo único que conocía de su trabajo anterior era Velvet Goldmine, una fascinante película sobre la carrera de un par de rockstars ficticios durante la etapa glam del rock británico de mediados de los 1970s, donde entremezcla elementos de las vidas y carreras de Iggy Pop, David Bowie y Oscar Wilde, así que asistí al cine con las expectativas de ver una película original y/o propositiva en su montaje y ejecución. Y exactamente eso es I'm Not There.

Presentada en diferentes festivales con el slogan promocional de "Inspirada por las vidas y tiempos de Bob Dylan", la sola premisa de la película resulta lo suficientemente interesante como para ameritar verla. Seis aspectos de Bob Dylan son explorados utilizando a esa misma cantidad de actores, sin limitantes de edad, raza o sexo. Marcus Carl Franklin, un niño negro de 11 años, interpretando a Dylan en sus primeros años, cuando andaba en busca de una identidad y gustaba de contar historias y mentir sobre diferentes aspectos de su vida. El niño se hace llamar Woody Guthrie, en homenaje a un legendario cantante de folk y country, y es un músico vagabundo que viaja como polizonte en trenes acompañado únicamente de su guitarra.

Después viene Christian Bale, interpretando a Jack Rollins, la versión más política de Dylan, la que se hizo famosa cantando canciones de protesta y como pareja de Joan Baez, quien aparece bajo el nombre de Alice Fabian, interpretada por Julianne Moore y con todas sus escenas filmadas como si se tratase de una entrevista retrospectiva varios años más tarde.

Heath Ledger, en uno de sus últimos trabajos, da vida a Robbie Clark, un actor que adquiere fama y fortuna tras interpretar a Jack Rollins en una película biográfica en 1965. Robbie se casa con una pintora francesa con quien se casa y tiene dos hijas durante un tormentoso matrimonio de diez años. Sigue el turno de Jude Quinn, interpretado por Cate Blanchett, quien representa al Dylan de la segunda mitad de los 60s, cuando dejó atrás la guitarra y armónica para hacerse acompañar de una banda a ritmo de rock y salir de gira por la Gran Bretaña.

Ben Whishaw se presenta como Arthur Rimbaud, y hace las veces de narrador y enlace entre diferentes momentos de la película. Sus escenas, al igual que las de Blanchett, están filmadas en blanco y negro, y lo ubican en alguna especie de audiencia previa a un juicio, donde responde a cuestionamientos de varias personas sobre la forma en que ha llevado su vida y su carrera.

Cierra la cuenta de intérpretes Richard Gere en la que por mucho es la única parte floja de la película. Interpreta a Billy the Kid, representando al Dylan ermitaño, alejado de la luz pública y escondiéndose de su fama y su pasado. Bale y su interpretación de Jack reaparecen en escena veinte años más tarde, convertido ahora en John el pastor, un devoto religioso renacido que canta sus propias canciones de música gospel, mostrando el camino de Jack hacia su propio redescubrimiento interior.

Además de que cada uno de estos actores interpreta una etapa de la vida de Dylan, también podría considerarse que cada uno de ellos representa un aspecto diferente de su vida. Woody es el espíritu aventurera en busca de dirección, Jack el idealista convencido de que una canción puede cambiar al mundo, Robbie el cínico que sabe que su idealismo es ingenuo y no tiene esperanza, refugiándose en una vida familiar "normal". Jude es el artista que se rehusa a comprometerse con nada que no sea su obra y la forma en que quiere expresarla, Arthur es el poeta, preocupado por su entorno pero a la vez receloso del mismo y Billy es el ser humano con miedo a que su obra sea más grande que él, a no poder compararse consigo mismo.

Las interpretaciones de cada actor son diferentes y resulta díficil concebir que cada uno de estos seis personajes sean en realidas aspectos de la misma persona, pero así es. Si algo se puede decir de la vida y carrera de Bob Dylan es que es muy difícil definirlo o encasillarlo como alguien predecible. Personalmente me cuesta interpretar la parte interpretada por Richard Gere, quien además de ser el último en desarrollar su segmento (lidiando con una audiencia que lleva dos horas siendo asaltada por el trabajo de Haynes, es tal vez el menos capaz de los actores involucrados y se encuentra con la parte más inconexa de la personalidad y vida de Dylan.

El soundtrack está compuesto mayormente de canciones de Dylan, combinando grabaciones originales del cantante, covers grabados en diferentes épocas por varios artistas, y un par de interpretaciones originales del pequeño Franklin, quien fue el único actor en haber cantado para su parte en la película. Si están familiarizados y/o gustan de la música de Dylan, la experiencia debiera resultar fascinante.

El conocer datos biográficos o anécdotas de la vida del cantante puede ayudar a entender mejor algunas referencias, pero no me parece que sea necesario para disfrutar la película, aunque recomendaría también ver No Direction Home, el documental que Martin Scorsese dirigiera hace algunos años y donde de manera más convencional pero no menos interesante había hecho un acercamiento a la vida de tan icónico personaje.
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