julio 25, 2008

Hancock

En medio de lo que puede ser el verano con más superhéroes desde que Hollywood adoptase al mundo del comic como su socio favorito, apareció una película de superhéroes que no salió de comic alguno: Hancock. Producida por los veteranos Akiva Goldsman y Michael Mann en conjunción con Will Smith, Hancock cuenta la historia de un héroe bastante inusual. Desaseado, irresponsable, egoísta, y sin ningún respeto por los demás o por la propiedad ajena, John Hancock es el héroe que la ciudad de Los Angeles nunca quiso.

El guión es obra de Vy Vincent Ngo y Vince Gilligan. A Ngo no lo ubico de ninguna parte, en tanto que Gilligan era uno de los escritores de The X-Files y The Lone Gunmen, y según entiendo él se encargó de revisar y re-escribir el guión de Ngo que tenía más de diez años circulando en Hollywood. La dirección corre a cargo de Peter Berg, quien ganara notoriedad con Friday Night Lights, la película que originó la popular serie de TV del mismo nombre y cuyo trabajo más reciente es el thriller político/militar The Kingdom.

Luego de que Hancock salva la vida de Ray Embrey, un publirrelacionista, este decide que la mejor manera de devolver el favor es ayudar a Hancock a limpiar su imagen, aún a pesar de las protestas de su esposa Mary, quien aparentemente cree que Hancock es un caso perdido y tratar de ayudarlo puede acabar con la reputación y carrera de Ray.

Will Smith encarna al personaje titular y lo hace de una manera más que competente, mostrando el abandono y desesperanza de un ser solitario que se siente aislado dentro del mundo. Hancock siente el deseo de ayudar, pero la falta de apreciación por lo que hace provoca que lo haga de una manera descuidada y hasta cierto punto desganada, lo que provoca toda clase de incidentes que no hacen más que dañar aún más su de por si manchada reputación. Jason Bateman interpreta al bienintencionado Ray, quien sueña con poder crear una organización humanitaria donde las grandes corporaciones participen de manera desinteresada para ayudar a los más necesitados, en tanto que la guapísima Charlize Theron se hace cargo del papel de Mary, la desconfiada esposa de Ray.

El plan de Ray para cambiar la imagen de Hancock ante la opinión pública es bastante simple: aceptar todos los cargos criminales que existen en su contra por destrucción de propiedad privada, daños a terceros y conducta impropia en la vía pública e ingresar en la prisión. Una vez que los índices de criminalidad suban, la policía no tendrá más remedio que solicitar su ayuda y el alcalde tendrá que otorgarle un perdón. Hancock acepta y va a prisión, donde su conducta anti-social no mejora en lo más mínimo, ganándose la enemistad de la mayoría de los reos, quienes no hacen nada en su contra porque su temor hacia él es mucho más grande que su resentimiento. Las semanas pasan sin que haya algún cambio en su actitud, aunque la visita del hijo de Ray parece mejorar el humor de Hancock.

Finalmente el esperado llamado llega y Hancock se apresta a hacer su mejor esfuerzo por ayudar sin destruir nada de manera innecesaria, y como parte de su cambio de imagen se afeita y acepta utilizar un uniforme diseñado por el propio Ray. El crimen para el cual solicitan su ayuda es un robo a un banco donde los asaltantes han amarrado explosivos a un gran número de rehenes y sostienen un enfrentamiento armado con la policía, dejando a una oficial herida y aislada de cualquier ayuda posible. Hancock saca de la zona de riesgo a la oficial herida y se dispone a lidiar con los asaltantes, a quienes consigue neutralizar sin tener que destruir nada. Al salir del banco es recibido entre vítores de la muchedumbre y felicitaciones de la policía, algo a lo que no está acostumbrado.

Hasta ahí la película se desarrolla bastante bien, tratándose de una historia bien contada y con sólidas actuaciones. Yo tenía el temor de que se tratase de una comedia en tono de parodia al género, pero no es así. De hecho asume con seriedad el tema que explora acerca del poder y la responsabilidad, lidiando además con cuestiones como la naturaleza del héroe y los efectos de tener a alguien con superpoderes en una ciudad real. Lamentablemente el tercer acto, que es aproximadamente la última media hora de la película, da al traste con todo, utilizando cuanto cliché existe en el género de la manera más burda y predecible, convirtiendo una prometedora premisa en una olvidable película de acción. De nada sirve el carismático protagonista ni el interesante elenco de soporte, pues la historia simplemente pierde toda dirección.

Ignoro si haya sido cosa de los guionistas, del director, o de todos los involucrados, pero se trata de un increíble acto de auto-sabotaje. Primero intentan explicar el origen del personaje, pero de una manera sosa e incompleta; después convierten la historia en una especie de comedia romántica de enredos con superpoderes y deciden convertir a los personajes en caricaturas de si mismos, donde Hancock termina siendo el Marty McFly de los superhéroes de la peor forma posible. El final de la cinta es una cursilería de las más tontas y predecibles, y el cierre de la película es una secuencia que combina dos tomas que son ya características del género, una de Daredevil y la otra de Spider-man.

En resumen, Hancock puede representar hora y media de entretenimiento escapista de decente manufactura, pero la falta de consistencia en la última parte puede producir una sensación de decepción y oportunidades desperdiciadas en la mayoría de los espectadores. Solo para fans incondicionales de Will Smith.
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