octubre 13, 2008

The Hunger

The Hunger (El Ansia), cinta de 1983, fue el debut como director de Tony Scott, hermano menor del aclamado Ridley Scott. La película está basada en la novela de Whitley Strieber del mismo título publicada tres años antes, aunque en mi caso descubrí ambas varios años más tarde.

Lo más probable es que la película la haya visto en televisión a finales de la década de los 1980s, siendo adolescente, y tomando en cuenta la variedad de oferta televisiva en México tanto entonces como ahora supongo que sería una apuesta favorable decir que fue en Canal Once, a menos que hubiese sido como parte de algún ciclo de la filmoteca y la hayan pasado por el 9. Como quiera que sea sobra decir que la película me encantó. Para tratarse de una historia de vampiros es bastante inusual, pues no hay modo de que pudiese llegar a pensarse en ella como una cinta de horror. La sangre es bastante escasa y prácticamente todas las características que asociamos con los vampiros de Hollywood son ignoradas, lo que puede resultar decepcionante para los aficionados al género.

Miriam y John Blaylock (Catherine Deneuve y David Bowie) son una elegante y acomodada pareja que vive en un lujoso edificio de apartamentos en Manhattan, pero tienen un secreto. Son vampiros. Cuando necesitan alimentarse visitan algún bar o discoteca en busca de jóvenes presas, lo que no les resulta difícil conseguir al tratarse de una pareja atractiva y elegante. Pero a pesar de llevar siglos juntos su amor no puede ser eterno. John empieza a manifestar signos de envejecimiento, lo que lleva a la pareja a buscar la ayuda de la Dra. Sarah Robertson (Susan Sarandon), aunque en el fondo cada uno de ellos lo haga por razones diferentes y no precisamente como pareja.

La Dra. Robertson trabaja en una forma de detener o reducir los efectos del envejecimiento en el ser humano, lo que resulta de vital importancia para John. Miriam tiene otros planes. Le gustaría pensar que es posible salvar a John, quien ha sido su compañero por casi doscientos años, pero no se hace muchas ilusiones. En cambio, le apetece la idea de convertir a la Dra. en su próxima compañera.

Supe de la existencia de la novela pocos años después de ver la película gracias a un artículo aparecido en la ediciòn española de la revista Fangoria, más concretamente en un número especial dedicado a los vampiros. La pieza en cuestión era una selección de las diez mejores novelas de vampiros según uno de los redactores de la revista. No me sorprendió la inclusión de The Hunger, pues había visto la película y suponía que el material de origen debiera ser al menos igual de bueno. Lo que me sorprendió fue averiguar que el autor de la novela era Whitley Strieber, pues había tenido la mala fortuna de desperdiciar una semana de mi vida leyendo The Wolfen, un pseudo-thriller que mezcla una historia policiaca/detectivesca con un supuesto horror urbano haciendo uso indiscriminado de cuanto cliché existe en la literatura de esos géneros, resultando en una de las novelas más sosas y predecibles que he leído jamás.

No fue hasta varios años más tarde -si la memoria no me falla debe haber sido hace unos cuatro o cinco años- que me encontré con una copia de la novela en una de mis excursiones de cacería en una librería de viejo. No del todo convencido la compré y un par de meses después la leí, topándome con una agradable sorpresa. El libro es bueno. La historia es exaxctamente la que conocía por la película, aunque la extensión le permite profundizar un poco más en el desarrollo de sus personajes y en dotar a su versión de Manhattan de la atmósfera ideal para su historia.

Entre los detalles que más me gustaron podría destacar los que tienen que ver con su acercamiento al sub-género de vampiros. Strieber no los ve como criaturas sobrenaturales ni como implacables cazadores nocturnos. Miriam es una vampira que ha vagado por el mundo durante miles de años, pero nunca fue humana. Su especie convivió durante alguna época con los homo sapiens pero nunca fueron parte de la misma especie. En el pasado descubrieron que podían compartir una longevidad de decenas de años con los humanos a través de transfusiones, lo que algunos de los pocos sobrevivientes utilizaban de manera frecuente para evitar la soledad eterna a que estaban condenados.

La Manhattan que aparece en The Hunger es la de los barrios céntricos y elegantes, donde Miriam y John poseen un lujoso apartamento y viven holgadamente. Por las noches salen a cazar a antros y discotecas, donde seducen a jóvenes fáciles de deslumbrar. Otro punto interesante en el libro es que narra la problemática de lidiar con la desaparición de los cuerpos producidos de manera regular por los hábitos alimenticios de sus protagonistas y de los esfuerzos necesarios para pasar desapercibidos en una gran ciudad. Tanto el libro como la película son disfrutables, y curiosamente puede ser que sean el mejor trabajo de ambos autores, Strieber en la literatura y Scott en el cine, pues nada de lo que hicieron posteriormente alcance el mismo nivel de éxito narrativo ni la elegancia y clase que caracterizan a The Hunger.
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