febrero 26, 2009

Slumdog Millionaire

Danny Boyle es desde hace varios años uno de mis cineastas favoritos. Descubrí su trabajo en Trainspotting y luego tuve oportunidad de ver Shallow Grave, su primera película. Su incursión en Hollywood no fue tan exitosa, dejando atrás A Life Less Ordinary, que no es mala pero pudo haber sido mucho mejor, y The Beach, la cual si está más allá de cualquier posible intento de defensa que quisiera hacer. 28 Days Later representó un gran regreso a la forma que le dio fama, y Millions su primera aproximación a lo que podría considerarse como temáticas "tradicionales", representando además su primer trabajo dirigiendo niños. Sunshine me pareció una atrevida apuesta de su parte, demostrando que su forma de trabajar, con el desarrollo de personajes anteponiéndose a cualquier otro aspecto narrativo podía funcionar en cualquier clase de historia.

Y eso nos lleva a Slumdog Millionaire (Quisiera ser Millonario), su cinta de 2008 que resultara la gran ganadora en la entrega de los Premios de la Academia el domingo pasado, recolectando ocho estatuillas de las diez para las que estaba nominada, incluyendo Mejor Director y Mejor Película. Slumdog Millionaire cuenta la historia de Jamal Malik, un joven que creció en los slums de Bombay (hoy Mumbai) al lado de su hermano Salim y su amiga Latika. Creo que lo más cercano a una traducción para slum sería arrabal, pues se refiere también a los asentamientos humanos que se dan en los bordes de las ciudades, donde las condiciones de pobreza y falta de salubridad son infrahumanas.

La historia empieza con Jamal siendo interrogado por la policía bajo sospecha de fraude, pues se encuentra concursando en la versión hindú del popular programa de concurso Who Wants to Be a Millionaire? (¿Quién Quiere ser Millonario?), donde ha acumulado un total de diez millones y se encuentra a solo una pregunta de alcanzar el premio principal de veinte millones de rupias (unos cuatrocientos mil dólares, o casi seis millones de peso al tipo de cambio actual). Dado que no tiene estudios y apenas sabe leer y escribir, los responsables del programa creen que puede estar haciendo trampa, pues ha llegado mucho más lejos que cualquier participante anterior, incluyendo profesionistas y gente preparada. Mientras Jamal responde al interrogatorio se va dibujando la historia de su vida, desde sus primeros años en el slum, hasta el momento en que decidió buscar la oportunidad de concursar en el programa antes mencionado y, parafraseando a Spider-man se trata, como toda historia digna de contar, de una historia acerca de una chica.

Mucho se ha criticado a esta película porque supuestamente presenta una exagerada visión de las condiciones de pobreza en los barrios bajos de la India, a grado que incluso algunas marcas (Mercedes-Benz y Coca-Cola) pidieron que sus logotipos se retiraran de toda escena para evitar que su buen nombre se viera asociado y por tanto empañado luego de aparecer entre tanta miseria, y hay incluso quien la ha calificado como "poverty porn" (porno de pobreza), por la supuesta explotación que hace de ese tema para generar morbo y/o simpatía. No estoy de acuerdo, en primera, porque no es necesario ir hasta la India para encontrar asentamientos donde la gente viva en esas condiciones, pues tristemente existen en casi cualquier gran ciudad; y en segunda, porque la historia nunca hace intento alguno de explotar el origen de Jamal ni intenta presentarlo como un martir o una víctima de las circunstancias, simplemente establece las condiciones en que creció para dar un trasfondo al personaje.

El guión de la película es obra de Simon Beaufoy, quien ganara fama hace algunos años por su trabajo en el guión de The Full Monty y está basado en la novela Q & A, del hindú Vikas Swarup, la cual ha sido publicada en español como ¿Quién Quiere ser Millonario? por Editorial Anagrama. La traducción de diálogos y soporte cultural-logístico mientras se filmó en la India corrió a cargo de Loveleen Tandan, quien tiene crédito como co-directora en la película, aunque según ella misma y gente cercana a la producción éste obedece más al deseo de Boyle de señalar la importancia de su trabajo para la realización de la película y de ningún modo quiere decir que comparta crédito por el trabajo directorial.

La película resulta ser una especie de cuento de hadas para adultos, una historia optimista y llena de esperanzas por un futuro mejor, y para mi eso es suficiente razón para que se le celebre y promueva alrededor del mundo. El hecho de que se trate de una bien cuidada producción realizada por uno de los más talentosos directores del cine occidental y se convierta en un primer vistazo al cine de Bollywood es un añadido que se agradece, incluso con su controvertido número musical final, Jai Ho!, que personalmente me divirtió bastante. A ver si alguno de los productores de cine nacional se da cuenta de que existen diferentes maneras de utilizar la pobreza y la adversidad como temas en el cine, porque lamentablemente la gran mayoría del cine mexicano si tiende hacia el lado del poverty porno, y del más barato.

Como añadidos triviescos:
Amitabh Bachchan, la estrella de cine de quien Jamal obtiene un autógrafo, es una estrella real de cine en Bollywood. Además fue el conductor original del programa Who Wants to be a Millionaire en su versión hindú y es el suegro de la bellísima Aishwarya Rai.
La película tuvo un costo total de quince millones de dólares y las empresas británicas involucradas tuvieron que recurrir a capital norteamericano para cubrir el presupuesto, habiendo corrido en algún momento el riesgo de verse forzados a lanzarla directamente en DVD omitiendo su estreno en cines.
Por cierto, dado que mi idea era poder verla antes de la entrega de los Oscar, terminé pasando un fin de semana de tres visitas al cine a ver tres películas completamente distintas. Ya comentaré The Transporter 3 y Righteous Kill.
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