mayo 08, 2009

Masters of Horror: John McNaughton

Creo que John McNaughton puede ser un perfecto ejemplo de los riesgos que implica trabajar con títulos excesivamente pretenciosos como Masters of Horror. Por asociación directa uno infiere que todos los involucrados debieran ser considerados como tales, aún cuando ese no sea el caso. A McNaughton no lo descartaría ni tan fácil ni tan categóricamente como a Mick Garris, pero sinceramente necesito expresar mis dudas al tratarse de un director que solo tiene una película que pueda servir como argumento a su favor al reclamar semejante título: Henry, Portrait of a Serial Killer.

Nunca he visto Henry... aunque la cantidad de alabanzas y recomendaciones que he leído a lo largo de los años hacen que tenga muchas ganas de hacerlo. Pese a haberla realizado hace más de tres décadas aún se le considera como un referente del género, lo cual no puede ser gratuito. Lo que me hace dudar sobre si esa película es mérito suficiente como para considerarlo como un Maestro del Horror son las películas de su filmografía que si he visto: Mad Dog and Glory (Perro Bravo y Gloria) y Wild Things (Criaturas Salvajes). Ninguna de esas dos películas es mala, pero también es un hecho que ninguna de ellas es buena. Tampoco son originales ni particularmente memorables, lo que las ubica tal vez en una categoría aún peor: ordinarias.

Considerando que fuera de esas cintas el grueso de su trabajo ha sido dirigido a la televisión, principalmente al género policiaco, creo que es natural preguntarse que fue lo que llevó a Garris a incluir a McNaughton en la lista de directores seleccionados para participar en la serie. Y en este caso, para variar, existe una respuesta: se le reclutó como bateador emergente.

Algo que se criticó mucho a Garris eran las omisiones o ausencias que muchos fans del género consideraban imperdonables entre sus directores seleccionados, y resulta que una de esas omisiones, curiosamente una de las más mencionadas, en principio no lo sería. Haeckel's Tale, doceavo episodio de la serie, habría de ser dirigido por George A. Romero, pero problemas de tiempo entre las fechas de filmación y un proyecto para cine hicieron que se retirara del proyecto aún antes de iniciar la pre-producción. Garris buscó entonces a Roger Corman para ofrecerle la dirección del episodio, pero por problemas de salud también él tuvo que declinar. McNaughton llegó de último momento para hacerse cargo de la dirección de esta historia y se conservó el nombre de Romero en un crédito como Productor Asociado.

Haeckel's Tale (Cuentos de la Cabaña Desolada) está basada en una historia de Clive Barker y fue adaptada por el propio Garris. La historia comienza con un hombre de apariencia distinguida que, viajando solo y de noche, llega hasta una tétrica cabaña en medio del bosque. Se identifica como Edward Ralston (Steve Bacic) y ha llegado hasta ahí en busca de una mujer que se supone es una necromante. La mujer lo recibe y escucha su solicitud de que vuelva a la vida a su recién fallecida esposa. La mujer se rehusa, aún cuando admite que tiene la capacidad de hacerlo. Ante las repetidas e insistentes súplicas del hombre, la mujer le ofrece un compromiso: le contará la historia de Ernst Haeckel, y si tras escucharla aún desea que su esposa sea traída de vuelta de entre los muertos, ella lo hará.

Ernst Haeckel (Derek Cecil) era un estudiante de medicina con un profundo desprecio por la religión y el misticismo, quien vivía convencido de que los experimentos de Victor Frankenstein eran una prueba de que el hombre era tan capaz como dios de crear vida y que solo era cuestión de tiempo poder resolver la cuestión de la mortandad humana. Lamentablemente para su causa, sus intentos por replicar la técnica de resurrección empleada por Frankenstein resultan infructuosos. Informado de que su padre se encuentra delicado de salud, Haeckel emprende el viaje a casa para atenderlo.

En el camino conoce a Montesquino (Jon Polito), un necromante que utiliza sus habilidades como si se tratasen de un acto circense, principalmente con la idea de poder vender sus servicios a aquellos desgraciados con una pérdida reciente, siempre y cuando estén dispuestos a pagar generosamente. Haeckel concluye que se trata de un simple charlatán y sigue con su camino. Al caer la noche decide acampar en un claro al pie de un muro, pero al poco rato de quedarse dormido es despertado por un hombre, quien le señala que no es adecuado acampar de noche tan cerca de los muertos, mostrándole el cementerio al otro lado del muro. El hombre dice llamarse Wolfram (Tom McBeath) y le ofrece posada en su casa. Haeckel acepta y lo acompaña hasta su hogar. Ahí conoce a Elise (Leela Savasta), la joven y bella esposa de Wolfram, con quien es evidente que comparte una mutua atracción que parece no incomodar en lo más mínimo a su marido, aún a pesar de que tienen un bebé en casa.

Alrededor de medianoche Elise sale de la casa, dejando a su marido despierto en la estancia. Haeckel despierta y sale a hablar con Wolfram, quien solo le dice que lo que está ocurriendo es la única forma de mantener feliz a su esposa, pues ni él ni ningún otro hombre podrían esperar llegar a satisfacer sus necesidades. Haeckel no entiende de lo que habla pero al saber que Montesquino está involucrado decide salir a buscar a Elise. El grotesco espéctaculo que encuentra en la necrópolis pone a Haeckel en mal estado. La confrontación con Montesquino y Wolfram termina de mala manera para todos y Haeckel queda inconciente en el interior de una fosa. A la mañana siguiente despierta y regresa a la casa, donde descubre la verdad acerca del trato entre Wolfram y Montesquino, además de la naturaleza del bebé de Elise.

El trágico desenlace de la historia horroriza a Ralston, quien parece rehusarse a creer una palabra de ella, al menos hasta que la aparición de Haeckel y Wolfram le revela la identidad de la necromante por lo que huye despavorido de la cabaña.

Haeckel's Tale está dirigida de una manera competente aunque convencional y contiene todo el gore, situaciones sexuales y grotesco humor negro que uno pudiese esperar de la imaginación de Clive Barker, pero tiene en contra un único detalle que no debiera tener tanta importancia como muchos parecen darle: debería haber sido de Romero. O de Corman -lo que al menos hubiese generado una polémica aún mayor-. A fin de cuentas se trata de otra interesante adición a la serie de Masters of Horror, lo que faltando por comentar solo tres episodios la convierte en un exitoso ejercicio televisivo del género.
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