junio 08, 2009

Star Trek - antecedentes personales

A lo largo de los años he publicado varios textos donde dejo en claro mi afición por la ciencia ficción, el haber crecido con la televisión como una parte importante de mi formación cultural y mi afición por toda clase de cosas consideradas geek o nerd -o ambas-, así que imagino que para muchos puede representar una sorpresa el enterarse que nunca he sido fan de Star Trek (Viaje a las Estrellas) en ninguna de sus versiones.

La serie original ha sido una presencia casi permanente en la televisión mexicana, así que de niño pude verla de manera frecuente -si no es que continua, pues mis recuerdos al respecto no son muy claros- y familiarizarme con la idea del USS Enterprise y su tripulación, embarcados en una serie de viajes de exploración en busca de mundos desconocidos... y ahora que lo pienso, tal vez esa sea la razón por la que la serie no pudo nunca realmente cautivar mi imaginación, porque a pesar de la promesa de conocer otras razas y culturas, la gran mayoría de los planetas que encontraban eran prácticamente idénticos a la Tierra durante algún periodo histórico, y si se trataba de eso, era más entretenido ver a Douglas y Tony esforzándose por no alterar la historia de la humanidad en el Túnel del Tiempo. Además, claro, de que el Capitán Kirk me caía mal, lo hallaba insoportable e insufrible. Así de simple. Siempre albergaba la esperanza de que en algún mundo algún tripulante de camisa roja se salvaría, matarían a Kirk y el Sr. Spock heredaría el mando del Enterprise, pero nunca pasó.

Pasaron los años y eventualmente llegó a nuestro país The Next Generation, una serie derivada que exploraba las aventuras del Enterprise varios años en el futuro, con una tripulación completamente nueva. El Capitán Picard y su grupo vivían aventuras más interesantes y en mundos más variados, pero la serie tampoco tenía nada que me alentase a convertirme en fan o seguidor de la misma, razón por la cual la veía solo de manera intermitente. La siguiente serie, Deep Space Nine, nunca tuvo una fuerte difusión y a la fecha jamás he visto un episodio; y el más reciente intento de mantener viva a la franquicia en TV, Enterprise, nunca me gustó. Vi el piloto rodeado de fans de la saga y lo encontré soso y aburrido, y los pocos episodios que llegué a ver subsecuentemente me parecieron incluso más aburridos que los de la serie original.

En las pasadas tres décadas se produjeron un total de diez películas basadas en la serie, y jamás vi una sola de ellas en el cine, incluso habiendo sido invitado a funciones previas para ver gratis al menos dos de ellas. La primera la vi en video, durante el apogeo del formato Betamax. O mejor dicho, lo intenté. Después de quedarme dormido en un par de intentos terminé por completarla en entregas no necesariamente secuenciales. El resultado fue una natural aversión a intentar ver alguna otra bajo cualquier circunstancia, aún a pesar de la insistencia de muchos amigos de darle una oportunidad a la segunda cinta de la saga, The Wrath of Khan. Lamentablemente para ese entonces la figura de Ricardo Montalbán ya estaba -al menos en mi cabeza- irremediablemente ligada a la del Sr. Rourke, anfitrión de La Isla de la Fantasía, como para permitirme tomarlo en serio como el más temible y peligroso adversario del Capitán Kirk y la tripulación del Enterprise. (Nunca vi el episodio de la serie original donde apareció por primera vez su personaje, así que no sé si eso pudo haber cambiado las cosas).

Y así llegamos hasta el 2009, año del estreno de la película de J.J. Abrams que bien podría describirse como una pre-secuela destinada a relanzar la franquicia. Tras muchos años de haber sido el anti-trekkie por excelencia -aunque admito que muchas veces mi postura era intencionalmente radical por el simple gusto de hacer repelar y maldecir a los fans, tanto amigos como extraños-, de burlarme y quejarme de toda clase de situaciones asociadas a la franquicia tanto dentro de su mundo ficticio como fuera de el, vi algunos avances que me hicieron considerar seriamente el ir a ver la película a una sala cinematográfica tan pronto como se estrenara. Y eso fue precisamente lo que hice este fin de semana, pero mis opiniones y comentarios sobre la experiencia quedarán pendientes para el próximo post. Hasta entonces.
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