agosto 31, 2009

Terminator: Salvation

McG no es precisamente la clase de persona que inspira confianza por la calidad de su trabajo como director, así que cuando se anunció que el sería el encargado de tratar de revitalizar la franquicia de Terminator no creí que tuviese oportunidad de hacerlo. Cuando la película se estrenó en los Estados Unidos fue recibida con mucha tibieza en la taquilla y con bastante frialdad por la crítica, así que temí que se tratase de una película verdaderamente lamentable, pero cuando finalmente se estrenó en México me topé con comentarios de amigos y conocidos que no entendían por que la película tuvo tan dura recepción. Finalmente decidí que el único modo de poder hacer un juicio sobre ella era viéndola, así que eso hice.

Debo aclarar que nunca vi Terminator 3 y que tampoco tengo intención de hacerlo, pues nunca he escuchado un solo comentario positivo acerca de esa película, y ahora que he visto esta nueva entrega estoy seguro de que no me perdí de nada relevante para la historia en general, ni acerca de John Connor, ni tampoco sobre el desarrollo de la futura guerra entre hombres y máquinas, incluso a pesar del ominoso subtítulo que llevaba aquella (Rise of the Machines).

Dicho lo anterior, Terminator: Salvation es una película que tal vez podría calificar de inofensiva, pues aún cuando no ofrece nada nuevo para los aficionados al género, a pesar de que no aporta innovaciones tecnológicas o narrativas, con todo y que no hace nada para enriquecer la historia de esta popular franquicia de ciencia ficción, tampoco contiene nada que pudiese ofender a los fans de la serie. Recuerdo que hace algunos meses, en la Convención de Comics de Nueva York, McG solicitó a los fans de la saga que apoyaran su película como lo que era: una carta de amor a Terminator. Y la verdad es que esa es una buena forma de interpretar lo que hizo con esta película.

Me parece también importante resaltar que McG tiene relativamente poca experiencia como director, contando únicamente con las dos entregas de Charlie's Angels y We Are Marshall en su curriculum, además de varios episodios de series de tv y un puñado de videos musicales, pues normalmente se concentra en su faceta de productor. Lamentablemente Terminator: Salvation es la clase de película que pone en evidencia la falta de experiencia de su director, pues el resultado es disparejo en tono y ritmo, aún cuando los visuales son mayormente consistentes.

Terminator: Salvation sucede varios años en el futuro, donde encontramos a un John Connor (Christian Bale) adulto que forma parte de la resistencia, aunque aún no es el legendario líder de la misma, como se nos informó que llegaría a ser desde la primera entrega de la saga hace ya veinticinco años. John y su grupo están tratando de averiguar por que razón las máquinas están tomando prisioneros, dado que siempre se han dedicado a matar y exterminar sin distinción alguna. John teme que se trate de los experimentos que llevarán a la creación de los T-800, cyborgs que contienen tejido orgánico que les permite aparentar ser humanos para infiltrarse en los campamentos de sobrevivientes, modelo con el que está familiarizado pues desde su adolescencia hizo contacto con uno de ellos.

El alto mando de la resistencia parece haber hecho un descubrimiento que podría cambiar el curso de la guerra, pues interceptaron una señal de radio que parece funcionar como un switch de apagado. John se ofrece como voluntario para probarlo antes de que sea usado a gran escala en una ofensiva en contra de Skynet, pero la aparición de dos personas alterará todos sus planes.

En el presente, Marcus Wright (Sam Worthington) era un asesino que tras ser condenado a muerte cedió su cuerpo a la ciencia, más concretamente para que se experimentara con él en Cyberdine, empresa que eventualmente dará nacimiento a Skynet. Súbitamente despierta en el futuro sin tener noción de donde (o cuando) está, ni de como llegó ahí. Tras encontrarse con un Terminator, Marcus es salvado por un adolescente, quien le ayuda a esconderse y le explica que las máquinas han obligado a lo que queda de la humanidad a esconderse y pelear por sus vidas. El adolescente es Kyle Reese (Anton Yelchin), futuro -en el pasado- padre de John Connor. Juntos escuchan una transmisión de radio donde John Connor exorta a la resistencia y a mantener la esperanza y el joven le explica que John es la guía moral de la resistencia y que sería bueno poder contactarlo o unirse a su grupo.

Luego de que las máquinas secuestran a Kyle junto con un grupo de humanos, Marcus encuentra a Blair (Moon Bloodgood), una piloto que forma parte del grupo de John, y quien se ofrece a llevarlo hasta su campamento. Al llegar al lugar tienen un accidente con una mina magnética que estalla en la pierna de Marcus, y cuando éste es llevado a la enfermería para ser atendido por Kate (Bryce Dallas Howard), la esposa de John, hacen un terrible descubrimiento.

Marcus tiene entonces que luchar por ganarse la confianza de John y del resto de su grupo, empresa nada fácil. Su única oportunidad es aprovechar que Blair confía en él y tratar que John sea capaz de aceptar que él puede ser la única esperanza de rescatar a Kyle del complejo central de Skynet.

Una de las críticas más fuertes que he escuchado acerca de ésta película es que no aporta nada al mito detrás de la popular serie de películas, pero me parece que lo que si consigue es realizar un trabajo de limpieza, recogiendo elementos de las dos primeras películas y preparando el terreno para seguir expandiendo la saga en el futuro. A lo largo de la película hay toda clase de referencias a sus dos primeras antecesoras, desde el uso de ciertas frases o situaciones, hasta menciones directas a sucesos de esas dos cintas.

La participación, breve y apenas notoria, tanto de Linda Hamilton como de Arnold Schwarzenneger no es más que un guiño a los fans, a la vez que sirve para cimentar firmemente el lugar de esta entrega dentro del canon de la serie. Obviamente la película tiene muchos problemas, pero la gran mayoría de ellos son menores y no afectan al resultado final de la película. McG acusa su falta de experiencia permitiendo que la película fluya de forma irregular, tanto visual como narrativamente, permitiendo en varias ocasiones que su constante inclusión de homenajes se interponga en su trabajo de narrador visual, pero nunca al grado de que la película se sienta cortada.

La actuación de Sam Worthington es excelente, aunque me parece que un director más capaz le pudo haber sacado más al trabajo de Christian Bale, quien cumple pero se nota limitado. Los secundarios son sólidos, desde la opacidad de Common hasta la usual exageración de Michael Ironside, y en cuanto al resto no hay mucho que decir que no sea evidente desde los trailers: buenos efectos especiales sin presentar nada que sea realmente sorprendente, secuencias de acción bien logradas pero sin ser sobresalientes, y un look post-apocalíptico bastante bien logrado.

En conclusión, Terminator: Salvation es una entretenida película veraniega que debiera ser disfrutada por igual por los fans de las películas originales y por quienes no estén familiarizados con ellas. Habrá que ver hacia donde apunta el futuro de la franquicia.
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