octubre 25, 2012

Reseña: Night Watch, de Sergei Lukyanenko (Guardianes de la Noche)

Night Watch (Nochnoy Dozor, título original en ruso - Guardianes de la Noche) es la primera novela de la serie de los Guardianes, del escritor ruso Sergei Lukianenko. La primera vez que supe de la existencia de esta serie de libros debe haber sido por allá del 2003 o 2004, poco antes de que saliera la película del mismo título dirigida por Timur Bekmambetov, la cual supuestamente era una adaptación de este primer libro.

Y digo supuestamente, pues ahora que finalmente pude leer el libro en cuestión, descubro que la película tomó sólo la primera de las tres historias que éste contiene, y la modificó radicalmente, sobre todo en el desenlace, afectando irremediablemente el tono de la historia. Sobra decir que no me gustó la película, aunque desde entonces me quedé con la curiosidad de hacerme con una copia de lo que era todavía una trilogía de libros, pero eso no ocurrió hasta hace unos meses.

Como mencioné anteriormente, este libro está dividido en tres partes, cada una de ellas una historia completa pero que a la vez forma parte de una historia más grande -la novela propiamente dicha-, que a su vez es parte de una serie de, a la fecha, cinco libros.

La primera historia lleva por nombre Destino, y cuenta la historia de Anton Gorodetsky, un mago miembro de la Guardia Nocturna, organización de magos y hechiceros dedicada a vigilar las actividades de los seres mágicos oscuros, como son vampiros, hombres lobo, brujas, etc. En esta historia aprendemos que en el mundo hay toda clase de seres mágicos y con poderes, conocidos genéricamente como Otros, y que estos se dividen en luminosos y oscuros. La Guardia Nocturna tiene como misión el vigilar las actividades de los Otros Oscuros, en tanto que la Guardia Diurna monitorea a los Otros Luminosos. Anton es un programador cuyas habilidades fueron descubiertas siendo ya adulto, y actualmente está cumpliendo su primera misión de campo.

Su trabajo consiste en rastrear a una pareja de vampiros no sancionados, y en el proceso de seguir a un niño que puede llevarlo hasta ellos se encuentra con Svetlana, una joven mujer con una enorme maldición flotando sobre ella. Anton intenta sin éxito dispersar la maldición sin saber que su destino y el de Svetlana están irremediablemente ligados. Eventualmente Anton detiene a los vampiros que buscaba y después se concentra, junto con el resto de la Guardia Nocturna, a intentar resolver el problema de la maldición de Svetlana, misma que pone en riesgo a todo Moscú y requiere la intervención de Gesar, líder de la Guardia Nocturna, y atrae la atención de Zabulon, jefe de las Guardia Diurna.

La segunda historia se llama Entre los Suyos, y lidia con la búsqueda de un mago no registrado que está asesinando Otros Oscuros sin ninguna clase de método o sanción de ninguna de las Guardias o de la Inquisición, el organismo encargado de mantener el balance entre las dos Guardias. Anton es uno de los sospechosos, aunque existe la sospecha de que se trata solo de un pretexto de Zabulon, quien busca vengarse de él. Eventualmente se encuentra al verdadero perpetrador y la situación se resuelve, no sin antes dejar a Anton convencido de que él y la mayoría de los Otros de bajo nivel no son más que peones en las intrigas de las cúpulas de ambas Guardias.

Finalmente, la tercera historia se titula Todo por los Míos, cuenta sobre la aparición en la ciudad de un anciano en posesión de un poderoso artefacto que puede ser alterado para reescribir el libro del destino de cualquier persona, lo que puede tener un efecto muy fuerte en el rumbo de la humanidad. La Guardia Diurna está convencida de que se trata de un plan de la Guardia Nocturna para crear un nuevo mesías e inclinar a favor de la luz el balance del mundo mágico, y una vez más Svetlana y Anton se encuentran en el centro de las intrigas de los magos más poderosos.

Las tres historias tienen un principio y un final claramente definidos, pero a la vez las tres forman parte de una historia más grande. La estructura narrativa parece inusual, pero es sumamente efectiva, ofreciendo al lector una gran cantidad de información conforme avanza la lectura sin entorpecer el ritmo narrativo.

Lukyanenko crea una mitología compleja y fascinante que, a pesar de los tintes fantásticos inherentes de la historia, tiene una firme base en la realidad, haciendo que sea muy fácil identificarse con los personajes o con el mundo en que viven a pesar de las muchas diferencias culturales que cualquiera pueda tener con la sociedad rusa post-comunista. Otro punto a destacar es la facilidad con que retrata la vida cotidiana del moscovita promedio, reflejando la ideología cultural del pueblo ruso y usándola como contrapunto para entender la naturaleza de los Otros y su lugar en un mundo tan complejo como el actual.

Si son aficionados a la literatura fantástica, o si buscan una lectura diferente a la mayoría de lo que encuentran actualmente en librerías, debieran asegurarse de echarle un vistazo a esta impresionante saga creada por Sergei Lukyanenko, pues se trata sin duda de una de las mejores series que he leído en mucho tiempo, sea fantasía o algún otro género.

Lectura ampliamente recomendada para cualquier aficionado a la literatura fantástica.
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