Esta victoria sin duda sorprendió a muchos, pues la gran mayoría de los apostadores tenía como favoritos a los Potros por 4 o 5 puntos. Personalmente yo era de la idea de que este plantel en particular de los Potros no era tan fuerte como sus estadísticas parecían indicar, encontrándolo más vulnerable y menos contundente que planteles de la franquicia de temporadas anteriores, incluyendo, claro, a aquel equipo que consiguiera el título hace apenas tres años.
Creo que la gran diferencia entre ambos equipos, al menos en el partido de este domingo, fue la actitud con que enfrentaron el compromiso. Los Potros salieron a jugar de una manera conservadora, lo que no me sorprendió al principio, pues me parecía previsible que Peyton Manning quisiese poder analizar y medir un poco a la defensiva secundaria antes de retarlo con jugadas de pase largo, mismas que representan una parte importante del arsenal de Indianápolis pero que también son algo que los Santos se especializan en defender.

El ejemplo perfecto de la diferencia de actitud que mencioné líneas arriba se dio en los minutos finales del primer medio. Abajo en el marcador 10-3, los Santos armaron un buen ataque pero fueron detenidos a dos yardas de la anotación. Sean Payton envió a su equipo a jugársela en cuarta oportunidad, pero no pudo convertir. Los Potros habían pedido un tiempo fuera, probablemente con la intención de poder montar un último ataque antes de irse al descanso, pero al no recibir puntos optaron por jugar conservadoramente y devolver el balón a Nueva Orleans, con tiempo suficiente para conseguir un gol de campo e irse al intermedio 10-6.

Los Potros tomaron nuevamente el balón y empezaron a mover el balón de forma lenta pero consistente, colocándose poco a poco en posición para buscar el empate. En ese momento, faltando cuatro minutos para terminar el juego, se dio el único error grave del partido, y fue cometido por quien menos se esperaba. Peyton Manning buscó a Reggie Wayne pero no entendió el movimiento de los profundos de los Santos, y Tracy Porter se cruzó en la trayectoria del pase para interceptarlo y devolverlo 74 yardas hasta la zona de anotación, poniendo el marcador en las cifras que al final serían las definitivas, 31-17.

Merecida victoria para un equipo que jugó bien y demostró más ganas de ganar que sus rivales. Drew Brees demostró que es hora de que se le respete seriamente como lo que es, uno de los mejores QB de la liga, pues no solo demostró ser un gran líder capaz de jugar bien bajo presión, si no que estableció un record de pases completos y dio una exhibición de precisión y capacidad para decidir en momentos clave.
Felicidades a los Santos y a toda su afición, pues demostraron ser el mejor equipo en el campo y son un digno campeón de la NFL.
En cuanto a los Potros... creo que comentaré mis impresiones el próximo fin de semana en un post final sobre la temporada 2009.
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