noviembre 24, 2008

The Cat who Walks through Walls

Pocos escritores de ciencia ficción generan tanta polémica como Robert Anson Heinlein. Anteriormente había comentado aquí el que tal vez sea su libro más famoso -incluso si no es solamente por el libro en si-, Starship Troopers, donde mencioné la polémica que su personal visión de la guerra había generado entre sus colegas. Personalmente creo que, independientemente de su opinión sobre ciertos temas, pocos escritores contribuyeron tanto como Heinlein a definir el rumbo de la ciencia ficción en el siglo XX, tanto en la literatura como en otros medios.

Hace unas semanas leí la que a la postre fue la penúltima novela que se publicó antes de la muerte de Heinlein en 1988, The Cat Who Walks Through Walls (El Gato que Atraviesa las Paredes). Existe una opinión generalizada de que las últimas novelas de Heinlein tienen tramas menos complejas y elaboradas que su obra más temprana, y en parte estoy de acuerdo con esa opinión. No he leído tantos de sus libros como quisiera, pero la impresión que tengo de los que he leído es que en sus últimos trabajos se notaba una clara tendencia a desarrollar más profundamente a sus personajes y permitir que el desarrollo de sus personalidades y relaciones entre si afectase la forma en que se desarrolla la historia. Y preferir la caracterización por encima de tramar o esquematizar la narrativa en cualquier historia es algo que siempre voy a aplaudir. Prefiero mil veces leer una historia regular protagonizada por personajes interesantes y "reales" que una elaborada y entretenida trama ejecutada a través de cartones o personajes aburridos.

Un aspecto interesante en particular de The Cat... es el hecho de que el protagonista sea un escritor, además de tratarse de uno con un pasado como militar y aficionado a utilizar varios alias, tal como Heinlein utilizó varios pseudónimos a lo largo de su carrera, además del hecho de compartir iniciales con él (R.A.). Richard Ames parece convertirse en la voz de Heinlein en varios temas, y algunos comentarios que hace acerca de la vida y carrera de un escritor hacen pensar que lo utilizó así de manera completamente deliberada. La novela presenta en pequeñas partes a varios personajes de novelas anteriores y por ello se le suele considerar como parte de su saga del multiverso, también conocida como el Ciclo de Lazarus Long, llamado así por uno de sus personajes recurrentes.

El artilugio utilizado por Heinlein para justificar la coexistencia de mundos aparentemente inconexos entre si es una tesis planteada y explorada en varios de sus últimos trabajos: El mundo como mito. Bajo la idea de que universos enteros pueden cobrar existencia por el simple hecho de que alguien los imagine, Heinlein utiliza viajes en el tiempo y entre universos para tener acceso a personajes de cualquier lugar y época, tanto reales como ficticios. Esa clase de metaficción está presente en muchas de mis lecturas favoritas, aunque Heinlein lo utiliza de una manera bastante más privada, como una forma de recuperar algunos de sus personajes para agregar algo más a sus historias o utilizarlos para enriquecer las de otros personajes. Respecto a la trama del libro, es difícil resumirla en tan poco espacio. Richard Ames es un exitoso escritor que vive en Golden Rule, un habitat artificial en órbita sobre la Luna. Una noche, mientras cena con su novia, un extraño se sienta a su mesa anunciándole que necesita que mate a alguien. Antes de que pueda recibir una explicación al respecto el extraño es asesinado.

A la mañana siguiente Richard y Gwen, su novia, descubren que se han convertido en personas non-gratas en Golden Rule, además de convertirse en el blanco de un complot para incriminarlos en un homicidio. Así empieza una odisea que los lleva a la Luna, a la Tierra, y al corazón mismo del multiverso mientras Richard empieza a descubrir todos los secretos que su ahora esposa tiene. El título del libro hace referencia a Pixel, un pequeño gatito también conocido como El Gato de Schrödinger, el cual tiene la peculiar habilidad de literalmente materializarse en cualquier habitación donde se encuentre su dueño sin importar la presencia de puertas o paredes. Eso también resulta un tanto extraño, pues Pixel no aparece hasta el último tercio de la novela y su papel es bastante pequeño e irrelevante para el desarrollo de la historia. Si tuviese que describir el tema de la novela supongo que serían los valores personales y la importancia de la individualidad, características presentes en los protagonistas de prácticamente toda la obra de Heinlein.

Aún poseo un par de libros de Heinlein pendientes de leer y tengo la intención de conseguir algunos más, especialmente el último, To Sail Beyond the Sunset, el cual tengo entendido cierra la saga a la que pertenece este libro. Si han leído antes alguna obra de Heinlein seguramente The Cat Who Walks Through Walls será de su agrado. Si no, puede ser un buen punto de partida, incluso ignorando todas las referencias a sus obras anteriores. Que diablos, incluso si no son aficionados a la ciencia ficción, seguro que podrían descubrir que tan entretenido puede ser el género cuando es explorado por uno de los grandes maestros del mismo.
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